martes, 22 de agosto de 2017

984. Súplica contemplativa a Santa María Reina



Súplica contemplativa a Santa María Reina

Hoy es la memoria de María Reina; es la octava de María Asunta.
Cae la tarde y el corazón reposa.
Y cantamos estas grandezas… No nos molestan. Toda la mariología es absolutamente simple, si la reducimos a un mero principio: María es lo que Dios quiso para su Hijo. Es nadie, es la absoluta pequeñez asumida al rango de la Encarnación del Hijo. Todo en ella es sumamente sencillo, por ser la sencillez de Dios para dar digna morada a Jesús. El misterio mariano es infinitamente simple.
He aquí la meditación contemplativa, puesta en poesía.

1. Dulce pensar de pensares,
quietud del alma que anhela…,
eres entre todas Una,
la humilde de gracia llena.

2. Historia de nuestra historia,
historia de Dios primera,
eres la Biblia pensada
para que el Hijo viniera.

3. Eres lo que el Padre quiso,
de la Alianza la Tienda,
la morada silenciosa
donde Dios vivo se encuentra.

4. Eres la nada de ti,
sin nada para una ofrenda,
y así mi Dios te creó
en su infinita pureza.

6. Por eso a tu lado siento
que Dios es tu gracia eterna,
y tu divina hermosura
es nuestra humana belleza.

7. Eres madre, lo más nuestro,
lo más íntimo y más cerca,
y tu misterio materno
cálido adentro nos lleva.

8. Y siendo así con tu Hijo,
con tu Hijo eres Reina,
Reina de paz y consuelo,
porque de él eres la sierva.

9. Secreto de nuestra fe,
esperanza y fiel promesa,
a tu cobijo acudimos.
corazón de Pascua y fiesta.

10. ¡Gloria al Dios de la ternura,
que en ti, Madre, la despliega,
gloria en la santa liturgia,
en los cielos y en la tierra! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 22 de agosto de 2017




Nota explicativa sobre el trasfondo anímico de esta composición de “súplica contemplativa a María Reina”.

La liturgia oficial de la Iglesia tiene como lectura de este día una homilía de san Amadeo de Lausana (+ 1159). En ella leemos párrafos de este tenor:

“Observa cuán adecuadamente brilló por toda la tierra, ya antes de la asunción, el admirable nombre de María y se difundió por todas partes su ilustre fama, antes de que fuera ensalzada su majestad sobre los cielos. Convenía, en efecto, que la Madre virgen, por el honor debido a su Hijo, reinase primero en la tierra y, así, penetrara luego gloriosa en el cielo; convenía que fuera engrandecida aquí abajo, para penetrar luego, llena de santidad, en las mansiones celestiales, yendo de virtud en virtud y de gloria en gloria por obra del Espíritu del Señor. 
Así pues, durante su vida mortal gustaba anticipadamente las primicias del reino futuro, ya sea elevándose hasta Dios con inefable sublimidad, como también descendiendo hacia sus prójimos con indescriptible caridad. Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración. Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su reina, éstos a su señora, y unos y otros se esforzaban en complacerla con sentimientos de piedad y devoción”.

Esta imagen de María puede provocar rechazo y desafección… ¿Se puede hacer “historia” de esta manera del misterio mariano…?
Es necesario que se te explique este tipo de teología. Véase el comentario hermoso de Félix María Arocena, Sentir con los Padres de la Iglesia: las lecturas patrísticas y hagiográficas de la Liturgia de las Horas con glosas y comentarios. Vol. II, Ed. Regina, Barcelona, 1999, en las pp. 630-632, en las notas explicativas.

En la edición que usamos en América (Colombia, México…) se ha tomado como himno de Vísperas un “Villancico” de Sor Juana Inés de la Cruz, recortando estrofas, y con alguna variante. (Sor Juan Inés de la Cruz: Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695)
Ciertamente que no es un himno y que, por otra parte, “no pega” para nuestra sensibilidad, no obstante sea caprichoso y bello en su textura. No vale para orar. Véase una reproducción de Internet:

De hermosas contradicciones
ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
VILLANCICO III-Sor Juana Inés de la Cruz
DEDICADO A NUESTRA SEÑORA SANTA MARIA DE GUADALUPE
PARTITURA: JOSE ANTONIO MORALES ESCOBAR
Coro Mensajeros del Espíritu Santo

¡Serafines alados,
cantad la gala a la Reina,
que sube llena de gracias:
que, cuando contradicciones
componen sus perfecciones,
para adornarla,
variedades la visten, y nunca es varia!

1.- De hermosas contradicciones
sube hoy la Reina adornada:
muy vestida para pobre,
para desnuda, muy franca.

2.- Con oposiciones bellas,
como Salomón la canta,
muy morena para hermosa;
para negra, muy sin mancha.

3.- Del Cielo y tierra extranjera,
en ambas partes la extrañan:
muy mujer para Divina,
muy Celestial para humana.

4.- La Naturaleza misma
duda que pudo formarla:
muy fecunda para Virgen,
muy Pura para casada.

5.- Con admiración en ella
se ve la Ley derogada:
muy humilde para Reina,
muy exenta para Esclava.

6.- Por su Caudillo la tienen
las celestiales escuadras,
para combatir, muy tierna;
para niña, muy armada.

7.- La dignidad de que goza,
con su modestia batalla:
para mandar, muy pequeña;
para humillarse, muy alta.

8.- Modestamente renuncia
los fueros que más la ensalzan:
muy Noble para pechera;
muy sujeta para Hidalga.

9.- Une en sus divinos ojos
al temor la confianza:
muy terrible para hermosa;
para espantar, muy amada.

10.- Colocada en el Empíreo,
es la celestial morada
corto Solio a su grandeza;
a su humildad, mucho Alcázar.


Como himno de Laudes tenemos una composición, que, al leerla, nos hace suponer un original latino.  Se ha conseguido una hermosa versión castellana.

Vienes del trono de David profeta
y, radiante de luz, gloriosa brillas
y, en carro de querubes, te levantas,
Virgen María.

Recibes en tu seno inmaculado
al Hijo de quien eres sierva e hija;
Dios en tu vientre virginal se humana,
Virgen María.

Tú misma adoras, en tu casto seno,
a quien el cielo adora de rodillas
y a quien pedimos la celeste gloria,
Virgen María.

Danos, Señor y Padre de las luces,
que vives en eternas alegrías,
habitar con la Reina de los cielos,
Virgen María. Amén.


El original latino es de un monje de recia biografía: Ubaldo de la Abadía de San Amando, Tournay (ca 840-930), músico, poeta, filósofo.
La música gregoriana de esta composición es muy bella.
O quam glorifica luce coruscas,
Stirpis Davidicæ regia proles,
Sublimis residens virgo Maria,
Supra cæligenas ætheris omnes!
Tu cum virgineo, mater, honore
Cælorum Domino pectoris aulam
Sacris visceribus casta dedisti;
Humanos Deus hinc induit artus.
Quem cunctus venerans orbis adorat,
Cui nunc rite genu flectitur omne,
A quo, te precibus subveniente,
Æterni petimus gaudia regni.
Divinæ Soboli, qui dare matrem,
In terris voluit, gloria Patri,
Cuius Virgo Parens, gloria Nato:
Quo fœcunda, tibi gloria, Flamen. Amen.
Guadalajara, 23 de agosto de 2017

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