sábado, 7 de julio de 2018

1098. Dios no puede contra el hombre


 Dios no puede contra el hombre
Contemplatio: Mc 6,1-6

Textos:
No pudo hacer allí ningún milagro (Mc 6,5).
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios (Jn 1,12).
El Padre de la misericordia quiso que precediera a la encarnación la aceptación de la Madre predestinada (Lumen Gentium, 56).

1. Dios no puede contra el hombre,
si el hombre no quiere a Dios,
porque el poder infinito
se convirtió en puro amor.

2. Es débil como la nada
el amor que se encarnó,
que quiso llegar a mí
pidiendo mi aceptación.

3. El Poderoso se hizo
misterio de Encarnación,
y pedía  a una doncella
que dijera sí o no.

4. Hágase, dijo María
en la santa Anunciación
y el Creador se hizo hombre
porque una Mujer creyó.

5. Así por todos los siglos
será el que el mundo creó:
si tú lo quieres, mi hijo,
los dos en perfecta unión.

6. Ser humilde es aceptar
de mi Dios la invitación,
y el humilde diviniza
su creada condición.

7. Ser humilde es ser vacío
para Dios que es todo don;
ser soberbio es el pecado,
negación y perdición.

8. En Nazaret, que es su pueblo,
Jesús lo experimentó:
No pudo ser Dios humano,
porque con ellos vivió…

9. Duerme conmigo, Jesús,
muy dentro del corazón,
tan cerca que no se hable
que eran dos el tú y el yo.

10. Yo transido de pecado
recibo tu aparición:
soy lo que soy siendo tú,
milagro que aconteció.
Guadalajara, noche 7 julio 2018

Una flor - En El Copo (Montes de Jalisco)
Casa de Oración Verbum Dei, 6 julio 2018



La tortuga en el camino
¡Gloria!





1 comentarios:

Anónimo dijo...

El pasaje dominical del evangelista san Marcos nos presenta hasta qué punto llega el respeto de Dios a la voluntad del hombre. Jesucristo opta por retirarse del lugar en vista de la oposición manifiesta hacia su persona por parte de sus paisanos. Es posible que nos resulte hasta "chocante", pero es lo que nos dice san Marcos. Jesucristo sólo realiza algunas curaciones... posiblemente porque ve fe en los curados, que son las únicas personas que se beneficiaron de su presencia en el lugar.
Sin embargo los evangelistas nos presentan escenas de curaciones realizadas por Jesucristo... sin contar para nada con la voluntad de los curados.
Una fue la resucitación del hijo de la viuda en la localidad de Naín. La otra fue la curación del paralítico que se hallaba en un lateral de piscina de Betesda.
No es necesario ningún comentario adicional, salvo resaltar que, en ambos casos, Jesucristo resultaba hasta desconocido a los circundantes.
Saludos.
Juan José.

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