viernes, 14 de septiembre de 2018

1115. Dom. XXIV B – ¿Quién decís que soy yo?


¿Quién decís que soy yo?
Mc 8,27-35

Texto evangélico:
27 Después Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?»[*]. 28 Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas». 29 Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». 30 Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.
31 Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». 32 Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. 33 Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!». 34 Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. 35 Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

Hermanos:
1. En el recorrido que vamos haciendo de la vida y enseñanzas de Jesús de acuerdo al Evangelio según san Marcos, hemos llegado a un punto central y definitivo: ¿Quién dice la gente que soy yo? Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Hay preguntas y respuestas:
- ¿Qué dice la gente?
- ¿Qué dicen los apóstoles? ¿Qué dice Pedro?
- ¿Qué dice el mismo Jesús?
- ¿Qué digo yo?
Después de muchas reflexiones, al final queda por responder la última pregunta, la mía, la pregunta con la que yo tengo que vivir y con la que voy a morir: ¿Quién es Jesús?

2. Se trata de una pregunta vital que va a comprometer mi vida entera. Si una persona de estudios viniera a mí a decirme: Qué puedo leer acerca de Jesús. ¿Cuál sería el mejor libro, la mejor vida de Jesús?
Yo podría responderle: El mejor libro no existe, ni va a existir. Los expertos hablan de las múltiples tendencias e infinitos estudios que hay para entender la Persona de Jesús. Pero, un consejo para responder a tu pregunta: Puedes leer un  libro que, siendo Papa escribió Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, en tres volúmenes. Pero lo firmó con una firma que nunca había empleado: Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, los dos nombres juntos en uno. Soy Papa, pero no puedo prescindir de que soy Bautizado. Este libro de “Ratzinger – Benedicto” comienza en el Prólogo con esta frase: “Este libro, cuya primera parte se publica ahora, es fruto de un largo camino interior…” Y al final del Prólogo señala: “Sin duda, no necesito decir expresamente que este libro no es en modo alguno un acto magisterial, sino únicamente expresión de mi búsqueda personal del rostro del Señor (Sal 27,8). Por eso, cualquiera es libre de contradecirme. Pido solo a los lectores y lectoras esa benevolencia inicial, sin la cual no hay comprensión posible”.
Benedicto, sucesor de Pedro, ha dado su respuesta.

3. ¿Quién es Jesús? Sigue flotando la pregunta: ¿Quién es Jesús para mí?
Jesús respondió a la pregunta. Para responderla habló de su fuerte violenta. Pedro, que lo acababa de confesar, no lo entendió. Al grado que Jesús le dijo: ¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!
¿Quién es Jesús? Hoy la prensa religiosa nos ha dado una gran noticia: El día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, van a ser beatificados los Mártires Cistercienses de Argelia, junto con otros cristianos y cristianas que entregaron la vida por Dios y por los hermanos. ¿Quiénes son estos monjes silenciosos mártires de Argelia, en un lugar que se llama Thbirine? Era una comunidad de monjes de 45 años el más joven, de 82 el mayo. El día 27 de marzo de 1996 los apresaron, el 30 de mayo llegó la brutal noticia: han sido decapitados. Esta historia ha pasado a una película: De dioses y de hombres (segundo premio en el festival de Cannes)
Jesús nos dice en la última frase del Evangelio de hoy: el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

4. El superior de esta comunidad, P. Cristian María Chergé, había escrito un testamento espiritual. Escuchémoslo. Para estos siete Mártires de Argelia este era Jesús, este es Jesús.
“Si un día me aconteciera -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de todas las vidas no podría permanecer ajeno a esta muerte brutal. Que rezaran por mí: ¿cómo ser digno de semejante ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a muchas otras, igualmente violentas, abandonadas a la indiferencia y el anonimato.
Mi vida no vale más que otra. Tampoco vale menos. De todos modos, no tengo la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saber que soy cómplice del mal que ¡desgraciadamente! parece prevalecer en el mundo y también del que podría golpearme a ciegas.
Al llegar el momento, querría poder tener ese instante de lucidez que me permita pedir perdón a Dios y a mis hermanos en la humanidad, perdonando al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiere golpeado. No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme del hecho de que este pueblo que amo fuera acusado indiscriminadamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la que, quizá, sería llamada la gracia del martirio, que se debiera a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice que actúa por fidelidad a lo que supone que es el Islam.
Sé de cuánto desprecio han podido ser tachados los argelinos en su conjunto y conozco también qué caricaturas del Islam promueve cierto islamismo. Es demasiado fácil poner en paz la conciencia identificando esta vía religiosa con los integralismos de sus extremismos. Argelia y el Islam, para mí, son otra cosa, son un cuerpo y un alma. Me parece haberlo proclamado bastante sobre la base de lo que he visto y aprendido por experiencia, volviendo a encontrar tan a menudo ese hilo conductor del Evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primera Iglesia inicial, justamente en Argelia, y ya entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes. Evidentemente, mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista. Pero estas personas deben saber que, por fin, quedará satisfecha la curiosidad que más me atormenta.
Si Dios quiere podré, pues, sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con Él a sus hijos del Islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias. De esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios porque parece haberla querido por entero para esta alegría, por encima de todo y a pesar de todo. En este “gracias”, en el que ya está dicho todo de mi vida, los incluyo a ustedes, por supuesto, amigos de ayer y de hoy, y a ustedes, amigos de aquí, junto con mi madre y mi padre, mis hermanas y mis hermanos y a ellos, ¡céntuplo regalado como había sido prometido! Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo, sí, porque también por ti quiero decir este gracias y este a-Dios en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén. Inchalá”.

Concluyo, hermanos, mirando a Jesús en la Cruz:
Señor Jesús, tú eres el sentido de mi vida; tú eres la razón de mi entrega; tú eres la esperanza de mi eternidad. Amén.
 Guadalajara, viernes 14 de septiembre de 2018.

¿QUIÉN ERES TÚ, MI JESÚS?
Al eco de la clase de hoy sobre
“La Persona de Jesús en los Evangelios”
(Instituto Bíblico Católico de Guadalajara, Jal.)

Jesús se presentó anunciando el Reino de Dios.
Ese es Jesús: El Reino de Dios.

1. ¿Quién eres tú, mi Jesús
la pregunta de mi vida?
Soy Aquel por quien preguntas,
la pregunta respondida..

2. ¿El Reino, Palabra y Signo?
Soy el Reino sin medida,
todo Dios que se donaba,
la presencia acontecida.

3. Soy el Tú de tus pensares,
llama en tu llama encendida,
la historia del Nazareno
en tu historia convertida.

4. Soy Jesús del Evangelio
que a ser Yo, a ti convida,
soy el ayer hecho hoy,
soy tu eterna Bienvenida.

5. Soy el concreto sin tiempo,
la eternidad asumida,
la Escritura sin palabras
para ti solo leída.

6. Soy el que estudias amando,
la lección nunca aprendida,
soy el tuyo, todo tuyo.
que te ungió con su saliva.

7. Soy Jesús, siempre Jesús,
en tu lengua soy tu Biblia;
guárdame sin preguntar,
y no temas tu partida.

Guadalajara, 13 septiembre 2018

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