lunes, 13 de junio de 2022

1774. Himno a la Santísima Trinidad - Oh Dios, tú eres mi Dios, mi Tú Viviente

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, mi Tú Viviente

Ayer, domingo siguiente a Pentecostés. Celebraba la Iglesia la solemnidad de la Santísima Trinidad. Ciertamente una fiesta no necesaria, porque  toda celebración cristiana está inserta en este misterio que se nos ah revelado. Pero ¿cómo hablar de Dios, de este primer tratado de la Teología Cristiana, que tradicionalmente se nos ha enseñado como “De Deo Uno et Trino”?

Algo quisimos decir, balbucear en nuestra homilía de la Trinidad, y al eco de lo que allí salía del corazón contemplativo quisiéramos tejer unos versos que, acaso, sirva para tal celebración.

Apenas uno pronuncia una palabra se encuentra ante lo infinito, pero no es un infinito destructor, que eso sería una acechanza demoníaca, por espiritual que nos pareciera, sino un infinito irradiante, transformador. Dios es para perderse en un océano de paz, y de todo lo que la paz sugiere: ternura y amor. Dios es mío, porque él em creó suyo. Dios, que es presencia, es inmanencia tanto como transcendencia. Pero ya comenzado a teologizar, y el orante es, ante todo, alguien que cae rendido en brazos del amor que le envuelve.

Estos son los sentimientos originarios que inspiran este Himno,

 

 

DEUS MYSTERIUM VIVENS TRINITATIS

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, mi Tú Viviente,

historia en todo instante de mis días,

el Dios siempre mayor en tu misterio,

mi Dios amor que rompe maravillas.

 

Tú eres Encarnación, mi Dios humano,

que sin tu humanidad mi Dios no habría,

pues solo eres siendo lo que quieres

y de siempre quisiste ser familia.

 

Adoro y amo en fe, sin entender,

que adorando mi ser se diviniza,

oh Dios, sublime gloria de ti mismo,

el Uno y Trinidad, la esencia íntima.

 

Con Cristo, hermano mío, en oblación,

mi origen y futuro se unifican;

sea Dios, tan solo Dios, en cielo y tierra,

y sea su mansión paz infinita.

 

Oh Dios, ternura y luz de todo gozo,

inunda el universo con tu vida,

impera suavemente en tu reinado

que somos tu familia bien querida.

 

¡A Cristo Redentor toda alabanza,

nuestro Dios en los brazos de María,

a él que junto a sí nos quiere siempre,

y por nosotros se hizo garantía! Amén.

 

Guadalajara, Jalisco, lunes después de la Trinidad, 13 junio 2022.

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