1913. Dom XXV A – Los caminos sorprendentes de un Dios de amor
Mt 20,1-16
Texto
Mt20 1 Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. 2 Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. 3 Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4 y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. 5 Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6 Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. 7 Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. 8 Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. 9 Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10 Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11 Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: 12 “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
13 Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14 Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15 ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. 16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
Hermanos:
1. Para introducir esta parábola tan sorprendente de Jesús, que quiere explicarnos qué es el Reino de Dios, hemos escuchado primero una profecía de Isaías:
“… mis planes no son vuestros planes, | vuestros caminos no son mis caminos | —oráculo del Señor—. Cuanto dista el cielo de la tierra, | así distan mis caminos de los vuestros, | y mis planes de vuestros planes” (Is 55,8-9). Y esto lo dice el profeta hablando de la misericordia de Dios.
Por eso hemos titulado esta homilía: Los caminos sorprendentes de un Dios de amor.
2. Para no confundirnos e interpretar correctamente lo que Jesús nos está diciendo, lo que nos está revelando, tenemos que prestar cuidado atención a las primeras palabras. Un propietario se contrata con unos trabajadores, para que trabajen todo el día en su viña, y se contratan con un denario. ¿Qué es un denario? Un denario es un salario justo, un salario familiar., un salario legal, según las costumbres y la ley de entonces. El propietario es, pues, una persona honrada que quiere obrar como se debe.
Por lo que luego sigue, por lo que se inventa Jesús, este propietario tiene mucha necesidad de muchos trabajadores y sale a distintas horas del día: a media mañana, a mediodía, a media tarde e incluso al atardecer. ¿Es esto real? ¿Es que esto pasaba así? Seguramente se lo inventa Jesús para la lección que nos quiere .
3. Llega la hora de pagar. Y manda al capataz que pague. Entonces, los que han trabajado jornada completa recibirán el sueldo completo; los que han trabajado media jornada recibirá medio sueldo, y los que han trabajado un cuerto del día, pues un cuarto de sueldo. Esto es lo justo. Pero, no.
A la hora del pago le da la orden el amo al capataz:
- Que pague a todos igual, un sueldo completo.
- Y que comience por los últimos.
4. Y ahora aquí comienza la sorpresa y el sentido de la parábola. Imaginemos la fila de los trabajadores. A los últimos les ha dado un denario; pues irá aumentando el sueldo, conforme aumenten las horas de trabajo que han realizado: a otros les dará dos o tres, y a los primeros primerísimos les dará cuatro o cinco. Esto es la justicia salarial. Pero resulta que a todos les ha pagado lo mismo. ¡No hay derecho! Y viene la protesta, que parece justa.
Pero ahora viene el discurso del amo:
Primera parte del discurso: Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14 Toma lo tuyo y vete.
Efectivamente tiene razón.
Segunda parte del discurso: ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
5. Aquí, hermanos, en esta frase está el secreto y la maravilla. Resulta que este hombre es justo, y aparte de ser justo es generoso porque tiene corazón. Este hombre está pensando: ¿Cómo voy a dejar a esta familia con un sueldo mísero, con una cuarta parte o menos, si no van a tener para comer? Hemos encontrado no a un empresario que mide la vida por el dinero – “tanto vales cuanto produces” – sino que cuenta con otros valores: “te ayudo, para que salgas adelante; ánimo, no me debes nada”.
Pero así no funciona una empresa; seguramente que no, porque una empresa no tiene corazón. Esta frase me la dijo hace muchos años un buen cristiano que trabajaba en la banca. El Banco no tiene corazón, y se me quedó grabada, porque él llevaba años en el asunto y sabía lo que decía.
¿Por qué pone estos ejemplos materiales Jesús?
Para decirnos que Dios, el Reino de Dios, es distinta cosa que un empresario.
Porque ahora tenemos una frase que de repente no se comprende o tantas veces que se cita se comprende mal.
Dice, pues, el texto sagrado del Evangelio; Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.
¿Qué significa este dicho que parece ser misterioso? ¿Quiénes son los primeros y quiénes son los últimos?
Los “primeros” son los judíos: ellos les corresponde recibir la gracia del mensaje que ha traído Jesucristo.
Y quiénes son los últimos. Los últimos, hermanos, somos nosotros, los de fueran, los que no éramos hijos de Abraham. Y Jesús está viendo que los “suyos” no le reciben; en cambio los de fuera, los pecadores, los venidos de la gentilidad, sí le reciben. El mundo al revés, y esto es trágico.
San Juan, al escribir el Evangelio, puso en el Prólogo: “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Y entonces a los que el recibieron les dio la gracia de poder llegar a ser hijos verdaderos de Dios.
Hermanos, vengamos a las frases del principio: Dios es sorprendente: mis planes no son vuestros planes, | vuestros caminos no son mis caminos.
6. Hermanos, para concluir, en el Reino de Dios el protagonista es Dios, no los hombres. Yo y mi propia vida pertenecemos al Reino de Dios, y el protagonista es él y no yo. Con inmenso amor, con sentida gratitud, con toda ilusión y esperanza he de aceptar los caminos de Dios en mi vida y en la Iglesia, y saberlo discernir.
Señor Jesús, Hijo amado del Padre, desde el cielo tú eres el que nos guías, eres el Viviente en medio d e tu Iglesia. Haz que yo sepa descubrir tu presencia y que acepte con gozo y gratitud todo lo que tú nos manifiestas. En ti confiamos. Amén.
Cuautitlán Izcalli, sábado 23 sept. 2023 (San Pío de Pietrelcina, capuchino).
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