jueves, 6 de junio de 2024

1979. Jesús, el Señor del Sábado

 

Jesús, el Señor del Sábado 

Mc 2,23-3,6



 

Texto

 23Sucedió que un sábado atravesaba él un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. 24Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». 25Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, 26cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?». 27Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; 28así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

31Entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. 3Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». 4Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. 5Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. 6En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. 

Hermanos:

1. Este Domingo, que es el domingo siguiente a la Santísima Trinidad, en tantos países y lugares – en casi toda España – se celebrará la fiesta del Corpus Cristi, solemnidad que la liturgia identifica como Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, que en el Calendario universal de la Iglesia está puesta en el Jueves que acaba de pasar. En México se ha celebrado el jueves, y hoy es el IX Domingo del Tiempo Ordinario, continuando con la lectura de san Marcos.  En torno a este domingo se centra nuestra homilía.

Estamos en una secuencia de episodios que nos presentan la entrada de Jesús en acción, su modo de presencia y acción, que marcan el sentido y la orientación de su vida. Y hoy asistimos a dos incidentes que ocurren en sábado: las espigas arrancadas y comidas en sábado, y en la sinagoga el enfermo de la mano paralizada en sábado. Estas dos presentaciones de Jesús giran en torno a dos palabras o dos momentos: Jesús afirma con una autoridad que no ha tenido ni Moisés ni nadie: el Hijo del hombre es señor también del sábado. k Y el desenlace de la otra escena: 6En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. Comienza la Pasión del Señor, cuando apenas acaba de comenzar su vida.

Como cualquier lector inteligente puede apreciar, los dos episodios no son dos incidentes circunstales, anecdóticos de la vida de este Rabino singular. Cada uno de ellos es la revelación total de su personalidad y de su misión. Así ocurre en la vida: una pequeña anécdota puede ser la revelación de toda una persona.

 

2. Veamos, pues, primero como el Hijo del Señor es Señor del Sábado, una atribución que en exclusiva pertenece solo a Dios y que Jesús se la apropia a sí mismo. Cuando dios creó cielo y tierra en sesis dáis, según lo va marcando el primer relato del Génesis, el ´séptimo día descansó, y así creó el Shabbat, que es el día divino por excelencia. Y al pueblo de Israel, como pueblo elegido, se el otorga la gracia de paicipar en el Shabbat de Dios, en el descanso  e Dios, en la vida divina que vive Dios. Es un privilegio único que se otorga a Israel como pueblo de la elección de Dios, con el cual Dios hizo una Alianza de amor.

Como saben todos los que han estudiado la historia de Israel. Los pueblos antiguos – Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma – con las grandes culturas que han legado a la humanidad han ido desapareciendo. El caso de Israel es único. Tenía que haber desparecido, pero no ha sido así. . El Shabat, unido a la Torá, es lo que lo ha mantenido en pie hasta hoy, pese a todos los vaivenes de la historia.

Pedimos al Señor por nuestros hermanos Hebreos, que estos dos pilares, rectamente entendidos, sean en el futuro el encuentro con el Mesías. San Pablo, ha penetrado con alma, vida y corazón en el misterio de Israel; en la Carta a los Romanos se ha explayado largamente y tiene la convicción, en un salto increíble de fe, que Israel, al fin, encontrará a su Señor “pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rom 11,29), dice rotundamente.

Veamos, con un poco de detalle, cual es la anécdota. Las antiguas leyes de Israel son de un humanismo que nos dejan desconcertados, porque está inspiradas por el amor de la alianza, y encontramos sentencias como estas: “Cuando seguéis la mies de vuestras tierras, no desorillarás el campo, ni espigarás los restos de tu mies. Tampoco harás rebusco de tu viña ni recogerás las uvas caídas. Se lo dejarás al pobre y al emigrante. Yo soy el Señor vuestro Dios” (Lev 19,9-10).

Y en el libro del Levítico leemos: “Si entras en la viña de tu prójimo, come las uvas que quieras, hasta saciarte, pero no metas nada en tu cesta. Si entras en la mies de tu prójimo, arranca espigas con tu mano, pero no metas la hoz en la mies de tu prójimo” (Deut 26,23-24). Somos un pueblo de hermanos: Si yo voy caminando y paso por un viñedo, por un trigal, puedo coger y comer; eso no es robar. Robar sería meter provisión en la cesta y llevármelo.

Las leyes sagradas fácilmente las sacralizamos con detalles que no estaban mandados. ¿Qué es lo que están haciendo mal los apóstoles? ¿Comer las espigas? No. Pueden comer las espigas, si tienen hambre, pero no pueden arrancarlas, molerlas con sus dedos, porque eso es un trabajo, y el trabajo está prohibido en sábado. Son sutilezas de los puros observantes, y a nada que sutilicemos en estas cosas. Jesús rechaza ese tipo de interpretación, y pone el ejemplo de David y sus soldados, lo cual tampoco resulta fácil entender, si no estamos en teología y mentalidad judía, pero, al fin termina, tajante con dos frases:

-         El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; 

-         Y: el Hijo del hombre es señor también del sábado».

Hemos de respetar las cosas de Dios, los mandatos de Dios, los grandes y los peueños, pero no podemos hacer de la religión una malla de esclavitud. Somos hijos de Dios y en todo debemos obrar con anchura de corazón.

Además, hay otro principio superior: Jesús, Hijo de Dios, tiene la misma autoridad de Dios, y si Dios, que es su padre, ha establecido el Sábado, él puede interpretarlo como nadie pro él, como Dios, es Señor del Sábado.

 

3. Pues esto mismo, desde otro perfil, es lo que se proclama en la siguiente escena. ¿Se puede curar en Sábado? En los demás días de la semana sí; en Sábado no, porque curar es trabajar.

Tendríamos que decir lo contrario: curar es un acto de amor, de alegría, de esperanza. ¿Cómo no se va a poder curar en Sábado, si curar es salvar?

El Evangelio nos dice, hermanos, que Jesús tuvo una mirada de ira y de tristezas, al ver a aquellos doctores de la Ley. Pero curó. Dios estaba con él. El Sábado podemos hacer todo el bien que queramos.

4. La consecuencia fue clara: los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. Fariseos y herodianos no eran amigos entre sí, pero para acabar con Jesús, sí. Se ha iniciado, pues, el destino final de Jesús.

La consecuencia de todo esto, hermanos, es que en Jesús tenemos el secreto de toda nuestra vida. Hagamos el bien en nuestra vida, pase lo que pase y digan lo que digan. El bien, con desinterés y con amor, porque todo lo que se hace con amor, por insignificante que parezca, fructifica.

Señor Jesús, te pedimos y te pido una gracia para toda mi vida: ser una persona de bien, que todo lo que realice en mi vida sea desde la sinceridad y la verdad, desde el amor y el servicio, queriendo que tu bondad se manifieste a través de mi persona. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado 1 de junio de 2024

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