domingo, 25 de septiembre de 2011

100. Ha pasado Juan Pablo – La sangre de Juan Pablo


Rima espiritual al venerar el paso del Beato Juan Pablo II
por Puebla de los Ángeles

Ayer (sábado 24 de septiembre de 2011) el beato Juan Pablo estuvo en el Seminario de Puebla. Se juntaron dos Beatos, el que hace 367 fundó este Seminario (22 agosto 1644), no en este lugar, sino en lo que es el Centro de la ciudad, Beato Juan de Palafox y Mendoza (Fitero 1600 – Burgo de Osma 1659), y el que el día 28 de enero de 1979 estuvo aquí reunido con los Obispos de América Latina en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano (III CELAM).
El Papa comenzaba el discurso inaugural de la Conferencia con estas palabras: “Esta hora que tengo la dicha de vivir con vosotros, es ciertamente histórica para la Iglesia en América Latina. De esto es consciente la opinión pública mundial, son conscientes los fieles de vuestras Iglesias locales, sois conscientes sobre todo vosotros que seréis protagonistas y responsables de esta hora.
Es también una hora de gracia, señalada por el paso del Señor, por una particularísima presencia y acción del Espíritu de Dios. Por eso hemos invocado con confianza a este Espíritu, al principio de los trabajos. Por esto también quiero ahora suplicaros como un hermano a hermanos muy queridos: todos los días de esta Conferencia y en cada uno de sus actos, dejaos conducir por el Espíritu, abríos a su inspiración y a su impulso; sea El y ningún otro espíritu el que os guíe y conforte”.
Y lo terminaba de este modo: “El futuro está en las manos de Dios, pero, en cierta manera, ese futuro de un nuevo impulso evangelizador, Dios lo pone también en las vuestras. "Id, pues, enseñad a todas las gentes" [Mt. 28, 19]”.
El Papa había sido elegido en octubre del año anterior, y este fue su viaje misionero número 1 de los 104 que pudo realizar, fuera de Italia. (El itinerario fue: República Dominicana, México y Bahamas. 25-enero- 11 feberero-1979).
El Beato Juan Pablo II está haciendo un  recorrido por todas las diócesis de México. Aquí, en Puebla, ha estado dos días, el 23 y 24 de septiembre, el primero de ellos en la Catedral; el segundo, desde las 12 de la noche, en el Seminario. Me informo en la Oficina de prensa de la Arquidiócesis y me dicen que calculan que cerca de 65.000 personas veneraron la reliquia en la Catedral; y unas 82.800 en el Seminario.

* * *

En esta circunstancia, el Papa, que estuvo cinco veces en México, viene como compañía espiritual.
Por buena mayoría de los fieles devotos, el Papa, muy querido, viene sin más..., no precisamente para ver si con su paso se va resolviendo el trágico flagelo que México está padeciendo por la guerra del narcotráfico...
A algunos – incluso muy devotos – la sorprendente reliquia de la sangre, puede retraerles... Se trata, al fin, de actos devocionales a los que a nadie se puede obligar. Para mejor opinar es bueno tener la información oficial que dio la Santa Sede sobre esta singular reliquia.

COMUNICADO DE LA SALA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE SOBRE LA RELIQUIA DEL BEATO JUAN PABLO II QUE SERÁ EXPUESTA QUE SERÁ EXPUESTA EN LA CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN

La reliquia que será expuesta a la devoción de los fieles con ocasión de la beatificación del Papa Juan Pablo II es un pequeño frasco de sangre, que forma parte del preciosa relicario mandado preparar especialmente por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
Se debe explicar brevemente, pero con precisión, el origen de esta reliquia.
En los últimos días de la enfermedad del Santo Padre, el personal médico realizó una toma de sangre para que estuviera a disposición del Centro de Transfusión de sangre del Hospital Niño Jesús (Bambino Gesú), con vistas a una eventual transfusión. Este centro, dirigido por el prof. Isacci, era a la sazón responsable de este servicio médico para el Papa. Sin embargo, después no hubo ya transfusión alguna, y se tomó la sangre almacenada en cuatro pequeñas cápsulas (probetas).
Dos de ellas fueron puestas a disposición del secretario privado del Papa Juan Pablo II, el cardenal Dziwisz, mientras que las otras dos permanecieron en el Hospital del Niño Jesús, fielmente conservadas por las Hermanas del Hospital. Con motivo de la beatificación dos de estas cápsulas han sido colocadas en dos relicarios. El primero será expuesto a la veneración de los fieles con ocasión de la ceremonia de beatificación del 1 de mayo, y luego será conservado en el "Sacrario"  que tiene a su custodia la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, junto con otras reliquias importantes. La segunda será devuelta al Hospital del Niño Jesús, cuyas hermanas ya habían guardado fielmente la preciosa reliquia en los años pasados.
La sangre se halla en estado líquido, un hecho que se explica por la presencia de una sustancia anticoagulante que estaba presente en las probetas en el momento de la extracción.

* * *

Al escribir una rima como motivo de este evento quiero dejar constancia, sobre todo, de la Misa de ayer tarde en la cancha del Seminario. ¿Cuántos fieles habría? Lo ignoro, ni sé calcular. Me dicen que 8.000 personas...
Eran, en su gran mayoría, gentes sencillas. Aunque también – de propio impulso, no en representación oficial – se podía ver al Alcalde de esta gran Ciudad con su familia...; gentes sencillas, como años antes, cuando el Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara, eran las gentes que yo vi en la procesión con el Santísimo por la calle. El Espíritu del Señor era una presencia cálida.
Personalmente me emocionó cuando, con bastantes otros sacerdotes, distribuí la Sagrada Comunión, abriéndome paso entre la multitud que se apretaba: cómo levantaban la mano pidiendo, pidiendo..., sí, el Pan de vida. Y yo pensaba: ¡Esto es comulgar! ¡Para esto nos ha traído la sangre del Beato Juan Pablo II!
Vaya, pues, esta rima – sencillo romance castellano – evocando el paso de Juan Pablo II por el Seminario Palafoxiano de Puebla de los Ángeles.


Rima espiritual al venerar el paso
del Beato Juan Pablo II por Puebla de los Ángeles

I
Memoria
Aquel veintiocho de enero
– que está en el nido del alma,
treintaidós años cumplidos –
Juan Pablo II Papa,
de pocos meses electo,
a América abría alas,
México de Guadalupe
en su ruta figuraba, 
inicida en las Antillas.
Vino a Puebla engalanada,
para estar con los Obispos
que en Conferencia se hallaban.
Y se hizo más pontificio
el Pontificio que llaman
Seminario conciliar
que Palafox lo fundara.
Por esta puerta pasó
y subió hasta la terraza,
que no te engañan las fotos,
si tú quieres contemplarlas.
Para jamás olvidarlo
le han levantado una estatua,
y quien llega al Seminario
siente que un Papa le abraza.

II
Misa votiva
Hoy vuelve y vuelve distinto
de aquel aire de su marcha,
que viene con la aureola
que desde el cielo le irradia.
Es el Beato Juan Pablo,
con Misa a él dedicada;
bajo el cielo celebrábamos
y el Obispo predicaba.
Se juntaban dos Beatos,
juntos los dos se abrazaban,
y los dos en nuestras voces
a Cristo glorificaban,
y los dos cabe el altar,
los dos por la misma Causa:
Palafox,  el Fundador
siglos atrás de esta Casa
y Juan Pablo que anteayer
con gozo aquí se hospedaba.

III
Veneración
He visto aquí gente humilde
con qué fervor comulgaba,
con qué hambre de Jesús
la mano derecha alzada;
si ellos hubieran sabido
cómo mi alma gozaba...
cuando del vaso sagrado
la santa Hostia entregaba.
Y entretanto el Papa santo
en su efigie reposaba;
el cuerpo plasmado en cera
con vestiduras sagradas;
y en una cruz sobre el pecho
su propia sangre guardada.
Ochenta mil visitantes..
en el día circulaban
y ya para despedirlo,
cuando la noche se entraba,
“Amigo..., amigo...” cantaban,
como a Juan Pablo gustaba.

Puebla de los Ángeles, domingo 25 septiembre 2011.

viernes, 23 de septiembre de 2011

99. San Pío de Pietrelcina: Textos para el Oficio Divino y Misa

En la memoria de San Pío de Pietrelcina

A todos sus devotos esparcidos por el mundo.

 

23 de septiembre

SAN PÍO DE PIETRELCINA

Memoria
(Del Común de Pastores)

El padre Pío, en el siglo Francesco Forgione, nació en Pietrelcina, diócesis de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Entró en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos el 6 de enero de 1903; recibió la ordenación sacerdotal en la catedral de Benevento el 10 de agosto de 1910. El 28 de julio de 1916 pasó a San Giovanni Rotondo, en las estribaciones del Gárgano, donde, salvo pocas y breves interrupciones, permaneció hasta su muerte, que tuvo lugar el 23 de septiembre de 1968. La mañana del viernes 20 de septiembre de 1918, orando ante el crucifijo del coro de la vieja iglesita, recibió el don de las llagas, que permanecieron abiertas y sangrantes por espacio de cincuenta años.
En el curso de su vida, entregada únicamente al ministerio sacerdotal, inició los "Grupos de oración" y fundó un moderno hospital al que él mismo le puso el nombre de "Casa Alivio del Sufrimiento".

Oficio de lectura

(Segunda Lectura)

De las cartas de San Pío de Pietrelcina
(Lett. 500; 510; Epist. I, 1065; 1093 1095. Edic.1992).

Alzaré con fuerza mi voz y no desistiré

En fuerza de esta obediencia me resuelvo a manifestarle lo que sucedió en mí desde el día 5 por la tarde hasta todo el 6 del corriente mes de agosto de 1918.
Yo no soy capaz de decirle lo que pasó en este tiempo de superlativo martirio. Me hallaba confesando a nuestros muchachos (seminaristas) la tarde del 5, cuando de repente quedé lleno de un extremo terror a la vista de un personaje celeste que se me presenta delante ante los ojos de la inteligencia. Tenía en la mano una especie de arma, semejante a una lámina larguísima de hierro con una punta bien afilada y parecía que de aquella punta saliera fuego. Ver todo esto y observar que dicho personaje descarga con toda violencia el referido instrumento en el alma, fue todo una sola cosa. A punto de desvanecerme, emití un gemido; me sentía morir. Le dije al muchacho que se retirase, porque me sentía mal y no me encontraba con fuerza para continuar.
Este martirio duró, sin interrupción, hasta la mañana del día 7. Yo no sé decir lo que sufrí en este período tan luctuoso. Hasta las entrañas sentía que se desgarraban y estiraban por efecto de aquel dardo; todo mi ser estaba a hierro y fuego.
¿Qué decirle con respecto a lo que me pregunta sobre cómo ha ocurrido mi crucifixión? ¡Dios mío, qué confusión y humillación experimento al tener que manifestar lo que tú has obrado en esta tu mezquina criatura!
Era la mañana del 20 del pasado mes de septiembre, estando en el coro después de la celebración de la santa misa, cuando me sentí invadido por un reposo semejante a un dulce sueño. Todos los sentidos, internos y externos, y las mismas facultades del alma, se encontraron en una quietud indescriptible. En todo esto reinaba un total silencio en torno a mí y dentro de mí; estando así, de pronto se hizo presente una gran paz y abandono a la completa privación de todo, aceptando la propia destrucción.
Todo esto fue instantáneo, como un relámpago.
Y mientras acaecía todo esto, me vi delante de un misterioso personaje, semejante a aquél visto la tarde del 5 de agosto, con la sola diferencia de que en éste las manos y los pies y el costado manaban sangre. Su vista me aterrorizó; lo que yo sentía en mí en aquel instante, me resulta imposible decírselo. Me sentía morir, y habría muerto si el Señor no hubiera intervenido para sostener el corazón, que yo sentía que se me escapaba del pecho.
Se retira la vista del personaje y yo me vi con que manos, pies y costado estaban atravesados y manaban sangre. Imagine el desgarro que experimenté entonces y que voy experimentando continuamente casi todos los días. La herida del corazón mana asiduamente sangre, sobre todo del Jueves por la tarde hasta el Sábado. Padre mío, yo muero de dolor por el desgarramiento y la confusión subsiguiente que sufro en lo íntimo del alma. Temo morir desangrado, si el Señor no escucha los gemidos de mi corazón y no retira de mí esta operación. ¿Me concederá esta gracia Jesús, que es tan bueno?
 ¿Me quitará, al menos, esta confusión que yo experimento por estos signos externos? Alzaré fuerte mi voz a él y no cesaré de conjurarle, para que por su misericordia retire de mí, no el desgarro, no el dolor, porque lo veo imposible y siento que él me quiere embriagar de dolor, sino estos signos externos, que son para mí de una confusión y de una humillación indescriptible e insostenible.
El personaje del que quise  hablarle en la mía  precedente, no es otro que el mismo del  que le hablé en otra carta mía, visto el 5 de agosto. Él sigue su operación sin descanso, con superlativo desgarro del alma. Yo siento en el interior un continuo rumor, como el de una cascada, que está arrojando siempre sangre. ¡Dios mío! Es justo el castigo y recto tu juicio, pero al fin usa conmigo de misericordia. Domine te diré siempre con tu profeta: Domine, ne in furore tuo arguas me, neque in ira tua corripias, me! (Ps 6,2; 37,1). Padre mío, ahora que todo mi interior le es conocido, no se desdeñe de hacer llegar hasta mí la palabra que me conforte, en medio de tan fiera y dura amargura.



Responsorio                                       Mt 16, 24; Hb 12, 2
V. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y * tome su cruz, y me siga.
R. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y me siga.
V. Cristo, en lugar del gozo que se le preponía, soportó la cruz, sin miedo a la ignominia.
R. * Tome su cruz, y me siga.
V. Gloria al Padre...

Oración colecta
Oh Dios, que has otorgado a San Pío de Pietrelcina la gracia de participar de manera especial en la Pasión de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, conformarnos con la muerte de Jesús, para ser partícipes de su resurrección. Por nuestro Señor...
(Véase abajo la oración colecta aprobada para la misa)


HIMNOS PARA LA LITURGIA DE LAS HORAS

Oficio de lectura

(o común para otras horas)

El Padre Pío se definió a sí mismo como "un frate che prega", un fraile que ora. A esta frase aludimos al decir de él  hermano que ama y ora. Pero el Padre Pío llevó por 50 años (1918-1958) las llagas de Cristo y ésta es su verdadera efigie: clavado en Cruz con Cristo. Fue, sobre todo, en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa donde él vivió la Pasión del Señor. Por ello glorificamos los dones del Altísimo.
El Padre Pío consumió su vida en el confesonario. A ello apunta la segunda estrofa del himno. Al contemplar a Cristo compasivo, transmite el perdón que Cristo nos da: y entregas absolviendo la gracia del bautismo. El cristiano queda de nuevo santificado por el Santo Jesucristo.
Quien piensa en el Padre Pío piensa en la "Casa Sollievo della Sofferenza". Tú buscas y tú encuentras al Sufrimiento Alivio. Y siempre, detrás del humilde siervo, vemos a Jesús; aquí, detrás de aquel moderno hospital, al Médico divino.
La iglesia donde celebraba misa, la antigua o la nueva, está dedicada a Santa María de las Gracias.  La Madre de las Gracias te guarda a su cobijo. Y él respondía a esta ternura desgranando sin pausa muchos rosarios cada día. Ésta es la fe de los sencillos en la Iglesia.
En la doxología, empezando por Cristo Redentor, nos elevamos al Padre y al Espíritu, que es el Aura del principio. A la santa Trinidad ascienda amor y gloria por siglos infinitos.

1.Humilde padre Pío,
clavado en Cruz con Cristo,
hermano que ama y ora
y ofrece el Sacrificio:
en ti glorificamos
los dones del Altísimo.

2. Tu corazón contempla
al Hijo compasivo,
y entregas absolviendo
la gracia del Bautismo:
por ti decimos gracias
al Santo Jesucristo.

3.  Amigo de dolientes,
que son tus preferidos,
tú buscas y tú encuentras
al Sufrimiento Alivio:
en ti reconocemos
al Médico divino.

4. La Madre de las Gracias
te guarda a su cobijo.
Y tú vas desgranando
sin pausa tus cariños:
en ti la Iglesia siente
la fe de los sencillos.

5. A Cristo Redentor,
que a amar al hombre vino,
al Padre que lo envía
y al Aura del principio
ascienda amor y gloria
por siglos infinitos. Amén.

Laudes


“Un reclinatorio, un altar, un confesonario”, ésta es la vida y carisma del Padre Pío (Alessandro da Ripabottoni).
Para cantar a Cristo Redentor en los Laudes matutinos por su siervo Pío de Pietrelcina, miramos esas manos que un día fueron llagadas ante el crucifijo, orando en el reclinatorio, después de haber celebrado la Eucaristía (20 septiembre 1918), y que se hicieron fuente de gracia absolviendo en el confesonario. Desde entonces las llagas que llevaba por dentro, le acompañaron toda la vida, 50 años, hasta la víspera de su muerte (23 septiembre 1968).
Todo arranca de la Cruz pascual, que ha hundido sus raíces en el fecundo huerto de la Iglesia. Esas llagas son la vida del Padre Pío. Él se sintió llamado a una “grandísima misión”; él, efigie de Jesús Crucificado, fue asociado a la obra redentora de Cristo. Por ello, en ti glorificamos al Amado, que a su misión de amor te abrió la puerta.
El Padre Pío, con su diestra alzada en sacramento, ha dejado fluir el río vivo de la gracia, acogiendo y perdonando.  Recordamos a Jesús que vio a los ángeles celebrando fiesta ante el trono de Dios por un pecador que se convierte.
En la doxología nos atrevemos a llamar a Jesús Sangre de tu Padre, porque el amor infinito del Padre latía en la Sangre del Hijo. Glorificamos a Cristo Redentor, misericordia desbordada de Dios, que con sus llagas gloriosas de Pascua es la vida de la nueva creación.

La Cruz pascual ha hundido sus raíces
en el fecundo huerto de la Iglesia;
con sangre de Jesús está regado
y brotan rojas rosas y azucenas.

Las cinco heridas, fuentes del Espíritu,
nos dicen que Dios ama con sus venas;
metido en esas llagas alguien sufre
y en él se quedan dentro y fuera impresas.

Efigie de Jesús Crucificado,
herido padre Pío, don y ofrenda,
en ti glorificamos al Amado
que a su misión de amor te abrió la puerta.

Un río vivo fluye de tus manos
a quien, buscando a Cristo, a ti se acerca,
y por tu diestra alzada en sacramento
los ángeles de Dios celebran fiesta.

¡Oh buen Jesús, oh Sangre de tu Padre,
en El la gratitud y gloria sea,
a ti, misericordia desbordada,
que en tus gloriosas llagas nos recreas! Amén.

 

Vísperas


En la hora de la tarde brillan los misterios vespertinos: la Eucaristía y la muerte de Jesús. Contemplamos a Jesús muriendo: holocausto en obediencia. La cruz es el altar del mundo. Contemplamos al pecador - a mí - a quien se le abre el Paraíso, al alzarlo Jesús hasta su Cruz y hasta el triunfo de su resurrección.
En esta escena se anuncia ya el futuro.
Ésta es la imagen del Señor en la que debemos encuadrar al Padre Pío al iniciar las Vísperas.
Recordamos en este himno al Padre Pío como víctima de amor - así se había ofrecido al Señor - y recordamos aquellas expresiones suyas que lo definen en su misión de intercesor, unido a Jesús: "Puedo olvidarme de mí mismo, pero no de mis hijos espirituales. Incluso puedo asegurar que, cuando el Señor me llame, yo le diré: Señor, yo me quedo a la puerta del Paraíso; entraré cuando haya entrado mi último hijo".
La hora de la tarde nos está evocando el cielo, pero el cielo que ha alcanzado la cruz de Jesucristo.

El Hijo es holocausto de obediencia
sobre el altar del mundo,
y se abre el Paraíso al pecador,
alzado por tu Cruz hasta tu triunfo.

En esta tarde ungida por tu gracia
se anuncia ya el futuro,
oh Cristo, Sacerdote en el Calvario,
abrázanos a ti cual hijos tuyos.

Tu víctima de amor, tu siervo Pío,
oraba por los suyos;
y estar allí en la puerta te pedía,
en tanto que no viera entrar al último.

Jesús orante, oh toda bendición
y sacrificio augusto,
concédenos ser hostia y alabanza
y con san Pío estar contigo juntos.

Divina Trinidad de cielo y tierra,
presente en nuestro culto,
oh gloria y luz-misterio de la Iglesia,
en ti sea el amor y el gozo sumo. Amén.

NOTA - Estos Himnos no han sido presentados para una aprobación oficial. Los demás textos han de ser controlados con las versiones concedidas para la Orden; véase con detalle en Analecta OFMCap.



MISA DE SAN PÍO DE PIETRELCINA



Antífona de entrada                                    Cf. Dn 3,84.87
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
Santos y humildes de corazón, alabad a Dios.

Oración colecta
Dios omnipotente y eterno,
que, con gracia singular,
concediste al sacerdote san Pío
participar en la cruz de tu Hijo
y, por medio de su ministerio,
has renovado las maravillas de tu misericordia:
concédenos, por su intercesión,
que, unidos constantemente a la pasión de Cristo,
podamos llegar felizmente a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo...

Primera lectura
(Cuando se celebra como solemnidad)
La verdadera sabiduría

Lectura de la profecía de Jeremías                          9, 22 23      
Así dice el Señor:
"No se gloríe el sabio de su saber,
no se gloríe el soldado de su valor,
no se gloríe el rico de su riqueza;
quien quiera gloriarse,
que se gloríe de esto:
de conocer y comprender
que soy el Señor,
que en la tierra establece la lealtad,
el derecho y la justicia
 y se complace en ellos".
Palabra de Dios.

Salmo responsorial                            15 1 2a y 5.7 8.11           
V/. Tú eres, Señor, mi heredad.
R/. Tú eres, Señor, mi heredad.

V/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz,
mi suerte está en tu mano. R/.

V/. Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

V/. Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.

Segunda lectura
Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas              6,14 18
Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
Palabra de Dios.

Aleluya                                                           Cf. Mt 11,25
Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.

Evangelio
Has escondido estas cosas a los sabios
y las has revelado a la gente sencilla

Lectura del santo Evangelio según san Mateo      11, 25 30

En aquel tiempo, exclamó Jesús:
  "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.
Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro. descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".
  Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, los dones que te presentamos
en memoria de san Pío
y haz que, participando en estos santos misterios,
merezcamos obtener los frutos salvíficos de la redención.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio
Seguir a Cristo mediante el sacrificio y la cruz

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno,
Por Cristo nuestro Señor.
Tú has puesto en el corazón de san Pío
el fuego de una tan ardiente caridad hacia Cristo,
que, unido a su pasión,
lo ha seguido con amor perseverando hasta la cruz
y a los hermanos, afligidos por sufrimientos
en el cuerpo y en el alma,
revelase incesantemente la divina misericordia.
Por eso, unidos a la multitud de los Ángeles y de los Santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión                                        Is 61,1 2
El Señor me ha enviado
para dar la buena noticia a los que sufren,
para proclamar el año de gracia del Señor.

Oración después de la comunión
Señor, que nos alimentas con el sagrado banquete,
haz que, siguiendo siempre las huellas de san Pío,
te sirvamos con dedicación plena
y trabajemos con caridad incansable hacia todos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

jueves, 22 de septiembre de 2011

98. "Nuestra afinidad interior con el Judaísmo"


Coloquio sobre nuestros hermanos Hebreos

1. El Papa Benedicto XVI ha iniciado hoy una visita pastoral a su tierra patria, Alemania. Ha ido no como el ilustre Ciudadano Ratzinger, mundialmente conocido y admirado como sabio pensador, sino como humilde Papa de la Iglesia Católica, para llevar una palabra de fe a sus hermanos cristianos católicos, y una palabra de amistad a quienes le han invitado y desean un encuentro con él. La visita se inicia hoy, jueves, 22 de septiembre, y se concluye el próximo domingo.
Visita profundamente anhelado por su corazón de pastor. El lema escogido suena así: “Wo Gott ist, da ist Zukunft”: Donde Dios está, allí hay un futuro(o “allí está el futuro”). Es un lema plasmado por él, tomado de una frase que dijo en una peregrinación mariana en Austria a una santuario de la Virgen (Mariazell), en enero de 2007.
Cuatro días que van a estar saturados de encuentros, discursos, homilías..., que nosotros podremos seguir y copiar, casi al minuto, desde nuestras computadoras. El banquete suculento, si queremos servirnos de él, es el siguiente:
1.    Ceremonia de bienvenida en el Castillo de Bellevue de Berlín (22 de septiembre de 2011)
2.    Visita al Parlamento Federal en el Reichstag de Berlín (22 de septiembre de 2011)  
3.    Encuentro con los representantes de la comunidad judía en una sala del Reichstag de Berlín (22 de septiembre de 2011)  
4.     Santa Misa en el Estadio Olímpico de Berlín (22 de septiembre de 2011
5.    Encuentro con los representantes de la comunidad musulmana en el salón de recepciones de la Nunciatura apostólica (Berlín, 23 de septiembre de 2011)
6.    Encuentro con los representantes del Consejo de la "Iglesia Evangélica en Alemania" en la sala capitular del antiguo convento de los agustinos (Erfurt, 23 de septiembre de 2011)
7.    Celebración ecuménica en la iglesia del antiguo convento de los agustinos (Erfurt, 23 de septiembre de 2011)
8.    Vísperas marianas en la Wallfahrtskapelle (Etzelsbach, 23 de septiembre de 2011)
9.    Santa Misa en la Domplatz (Erfurt, 24 de septiembre de 2011)   
10.Saludo a la población en la Münsterplatz de Friburgo de Brisgovia (24 de septiembre de 2011)
11.Encuentro con representantes de las Iglesias ortodoxas en la Hörsaal del Seminario de Friburgo de Brisgovia (24 de septiembre de 2011)
12.Encuentro con los seminaristas en la capilla de San Carlos Borromeo del Seminario de Friburgo de Brisgovia(24 de septiembre de 2011)
13.Encuentro con el Consejo del Comité Central de los católicos alemanes (ZDK) en la Hörsaal del Seminario de Friburgo de Brisgovia (24 de septiembre de 2011)
14.Vigilia de oración con los jóvenes en la Feria de Friburgo de Brisgovia (24 de septiembre de 2011)
15.Santa Misa en el aeropuerto turístico de Friburgo de Brisgovia (25 de septiembre de 2011)
16.Rezo del Angelus Domini en el aeropuerto turístico de Friburgo de Brisgovia (25 de septiembre de 2011)
17.Encuentro con católicos comprometidos en la Iglesia y en la sociedad en el Konzerthaus de Friburgo de Brisgovia (25 de septiembre de 2011)
18.Ceremonia de despedida en el aeropuerto de Lahr (25 de septiembre de 2011)

Hace un año, por este mes de septiembre, el Papa estaba en Gran Bretaña. Pese a las protestas que se dieron, la dignidad, la autoridad de este hombre de Dios fue reconocida por la gran mayoría, y el éxito de este viaje – hablando con términos coloquiales – fue espléndido. Y cosa igual, por la gracia de Dios, esperamos que sea este viaje. Para quienes miramos las cosas con mirada simple e ingenua, el viaje ha de ser “gracia de Dios”, lluvia de gracias.

2. Después de haber leído al recio discurso al Parlamento, fuertemente aplaudido por los oyentes, después de haber gustado la homilía en el estadio de las Olimpíadas (la vid y los sarmientos... donde se da una relación con Cristo, que no es “un tipo cualquiera de relación teórica, imaginaria, simbólica, sino casi me atrevería a decir, un pertenecer a Jesucristo en sentido biológico, plenamente vital”..., después de apreciar cosas tan bellas, centro mi atención en el encuentro que esta tarde ha tenido con la Comunidad Judía.  Y como persona dedicada a las Santas Escrituras, leo con respeto y admiración, con gran gozo, y comparto, estas palabras que tomo de su alocución:

“Junto a estas encomiables iniciativas concretas, me parece que los cristianos debemos también darnos cuenta cada vez más de nuestra afinidad interior con el judaísmo. Para los cristianos, no puede haber una fractura en el evento salvífico. La salvación viene, precisamente, de los Judíos (cf. Jn 4, 22). Cuando el conflicto de Jesús con el judaísmo de su tiempo se ve de manera superficial, como una ruptura con la Antigua Alianza, se acaba reduciéndolo a un idea de liberación que considera la Torá solamente como la observancia servil de unos ritos y prescripciones exteriores.
Sin embargo, el Discurso de la montaña no deroga la Ley mosaica, sino que desvela sus recónditas posibilidades y hace surgir nuevas exigencias; nos reenvía al fundamento más profundo del obrar humano, al corazón, donde el hombre elige entre lo puro y lo impuro, donde germina la fe, la esperanza y la caridad.
El mensaje de esperanza, transmitido por los libros de la Biblia hebrea y del Antiguo Testamento cristiano, ha sido asimilado y desarrollado por los judíos y los cristianos de modo distinto. "Después de siglos de contraposición, reconozcamos como tarea nuestra el esfuerzo para que estos dos modos de la nueva lectura de los escritos bíblicos –la cristiana y la judía– entren en diálogo entre sí, para comprender rectamente la voluntad y la Palabra de Dios" (Jesús de Nazaret. Segunda parte: Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, pp. 47-48). En una sociedad cada vez más secularizada, este diálogo debe reforzar la común esperanza en Dios. Sin esa esperanza la sociedad pierde su humanidad”.

3. Nosotros, cristianos (católicos o cristianos de otras confesiones), dividimos la Biblia en dos partes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Obviamente esta división no tiene sentido para un Judío. La Biblia de nuestro hermanos, la Biblia hebra, las Santas Escrituras sin más tienen tres partes: Torá – Nebiím – Ketubím, es decir: La Torá – Los Profetas (comenzando con Josué, Jueces...) – y el otro conjunto de textos sagrados reunidos bajo esta palabra: Los Escritos.
La Torá (los cinco libros que forman el “Pentateuco”) son la fuente de todo lo demás, el centro, el cimiento de la fe. Los Profetas nacen de la Torá (la Ley) y vuelven a la Torá; son los defensores y estimuladores de la Alianza de Dios, establecida en al Torá.
A lo mejor nosotros, por superficialidad e ignorancia, miramos la Torá como un conjunto abigarrado de preceptos (hasta 613 contabilizaron los rabinos medievales). Una visión así, miope e injusta, nos cierra la hermosura de lo que contemplaron y contemplan nuestros hermanos Hebreos.
Viene Benedicto y nos dice que Jesús, en el Sermón de la Montaña, no ha derogado la Torá. ¿Cómo es eso? En realidad Jesús lo había dicho en aquella sentencia del sermónd e la Montaña: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no eh venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5,17). Y Benedicto XVI abre un poquito los secretos de esta plenitud las Escrituras en sus “recónditas posibilidades”.

4. Podríamos hacer una prueba con la historia de Abraham, seguida por la historia de los patriarcas, es decir, capítulos 12 al 50 del Génesis.
Esta historia de la Biblia (toledoth, en hebreo, palabra importante en el Génesis), sigue a los “toledoth” de los orígenes. Los once primeros capítulos del Génesis – que son mitos, tradiciones, composiciones de gran poesía e increíble fuerza humana – son las estremecedoras respuestas a los problemas de hoy..., los eternos problemas que acompañan al hombre. ¡Pensar, por ejemplo, que el primer acto de la historia humana, cuando el hombre empieza a andar por la vida sea un asesinato...! Caín mata a su hermano Abel. ¿Estamos hablando de tiempos inverificables en lal historia o estamos hablando de hoy mismo..., de la guerra que ha acompañado a la aventura humana?
En fin, es fascinante esa historia que no se puede demostrar que existiera (son “mitos”, una forma de profecía), pero que estremecedoramente está delatando lo que hoy existe.

5. De aquella historia perdida en los orígenes del corazón humano, pasamos a una historia reciente: Abraham (¿siglo XIX antes de Cristo?), que explica la configuración de un pueblo. Es la historia de un hombre y de una familia – así está escrita, si bien mil años... después – Abraham, Isaac, Jacob, José. Si leemos en lo profundo, nos hemos de percatar de que no es tanto la historia de hombres, sino la historia de un Dios personal con los hombres. Y esto es lo maravilloso y lo que nos fascina: ¿Cómo es Dios? La respuesta nos abruma, y nos derriba... de amor. Porque ese Dios de los Patriarcas:
- Es el Dios de la Alianza, por lo mismo, el Dios del amor gratuito.
- Es el Dios que habla y que se aparece; por tanto, Dios compañía perpetua e inmanente del hombre.
- Es el Dios de las promesas: Dios promete un hijo, una descendencia, una tierra; es decir, el Dios de la creación pone a disposición del hombre esas mismas riquezas que él creó y que cuida y protege.
- Es el Dios de la bendición. Siempre y para todo podemos contar con su bendición.
Una lectura así de la Biblia, ¿Cómo no te va a hacer sentir entrañablemente hermano del pueblo judío? Leemos las mismas páginas y oramos y gozamos con los mismos textos.

5. Lo que ocurre es que Jesús se ha identificado como el Hijo de la promesa y, por lo tanto, les da un giro divino a todas las páginas de la Biblia. Nuestros hermanos hebreos no aceptan esto. No obstante, seguiremos leyendo.
Cuando Pablo, que había sido marcado pro al experiencia judía, pasó a la experiencia cristiana, discurriendo como teólogo, dio un paso de consecuencias incalculables. El pensó y expuso que el centro de los antiguos libros no hay que ponerlo en Moisés, Mediador de la Ley, sino en Abraham, primer depositario de la Promesa; léase, por ejemplo, la Carta a los Gálatas. La Promesa es superior a la Ley..., ¡y la promesa es Cristo!
Cuando uno adquiere estas perspectivas puede leer las santas Escritura y sentir que el centro de la Palabra revelada no está ubicado en Moisés, pero tampoco en Abraham, sino que, llegada la plenitud de los tiempos, el centro es Cristo. Cristo es el centro de toda la Escritura.
¡Cómo quisiera yo decirlo a un Hermano Hebreo y besar con él los santos libros de Moisés...!
El Papa decía hoy estas cosas a los Hebreos, herederos de la fe de Abraham, no con estas palabras: que el centro de las Santas Escrituras es... Jesús de Nazaret. El recóndito sentido de la Biblia, al que apunta al Torá, y el que anuncia la Profecía.
¡Ojalá podamos verlo así y amarlo hasta lo infinito!
Y con toda la Comunidad Santa de Israel, yo digo: Amén.

Puebla de los Ángeles (México), 22 septiembre 2011.