domingo, 2 de octubre de 2011

104. Los ojos de san Francisco

En la fiesta de nuestro Seráfico Padre san Francisco
A mis hermanos franciscanos
A mis hermanas franciscanas.

Cuando llega san Francisco, una extraña nostalgia embarga mi corazón. “Heimveh” llaman los alemanes a la nostalgia, palabra que literalmente significa: “Dolor (Veh) de casa (Heim)”. Esta palabra es bella; es una palabra fotográfica, porque retrata muy bien el corazón como con un paisaje de otoño. El corazón que recuerda se tiñe en los ojos de húmeda neblina, suave y misteriosa, pacificadora, que produce en el paladar un sabor agridulce: nostalgia. La nostalgia es “pasado”, pero la vida no es pasado, sino presente. Ahora bien, el presente nada sería sin el pasado. Queremos recuperar lo que no es recuperable; o, al menos, gozarnos un momento, porque recordar es resucitar en la conciencia casas y lugares, rostros, sentimientos..., que son personas metidas dentro. Este balance de pasado y presente/futuro pertenece al ritmo de la vida humana, que no tiene marcha atrás.
Cavilando, cuando eran joven, en ciertos momentos, tenía ganas de “no ser franciscano, para ser franciscano...”, sutilísimos sentimientos albergados en la zona misteriosa de los anhelos, no propiamente en el registro de la voluntad. Y no me digan que este es un sentimiento pueril o romántico. No me digan que eso es una tentación. Porque les responderé, silencioso: No me han entendido... Me lo comprenderás, hermano, hermana..., si fuiste un fervoroso joven franciscano, y recuerdas cómo a tus dieciséis años, y antes, te zambullías en una primavera franciscana.
Si no fuiste soñador, no fuiste franciscano.
Si no fuiste enamoradizo, no fuiste franciscano. Enamoradizo... ¿de qué? De lo bello, de lo imposible, de los pobres, de las misiones, de la vida... por no entrar en zonas que el sagrado pudor guarda para cada uno. Enamoradizo de ideas voladoras.
No son devaneos de juventud, no. Son impulsos de adentro, cuando van a salir las jóvenes alas con plumas de terciopelo... Luego la vida nos lleva de acá para allá, y quizás terminamos siendo el perrito de casa (que cumple su función de guardar y dar alegría), más que la alondra que va y viene y despierta la vena de los poetas. En mi caso, que, según el calendario, ya soy mayor, quisiera ser alondra y no perrito, alondra de atardecer, como aquellas que gorjearon la primera liturgia del Tránsito en torno al cuerpo de Francisco, 3 de octubre de 1226
Esos jóvenes franciscanos (y la millonada de Madrid era como un plantel franciscano, sin querer hacer reclamo para la propia familia, porque san Francisco pertenece a más allá que toda la familia franciscana)..., estos jóvenes franciscanos, son capaces de hacer un vigilia de oración, aunque luego en la vida ilógicamente sean egoístas, comodones y sensuales. Pero ese lirismo de pasarse la noche con el Señor era sincero, dulce caramelo del amor que el Señor da para poder comenzar.

* * *
Como te darás cuenta, hermano, estoy hablando de Francisco de Asís.
Francisco de Asís fue un santo fuera de esquema, con lo que no queremos decir que fuera extravagante en el sentido vulgar de la palabra. Su originalidad fue su profundidad pura. Esto hacía emerger de su corazón una libertad total. Francisco fue traspasado por Dios.
Visto externamente, Francisco es un personaje exótico, y, como una vez que dejó las vanidades del siglo, su talante exótico estaba del todo polarizado en las cosas divinas, conservando siempre su originalidad, su atractivo espiritual se ceba al punto en la juventud. La juventud generosa ha buscado, busca y buscará. Algo distinto de la rutina que día a día nos aplasta.
San Francisco tiene eco cuando se lo presenta
como el pregonero de la Paz,
el cantor de la creación hermana,
el hombre libre sin dinero,
el servidor de los leprosos,
el itinerante del Evangelio,
el empedernidamente alegre...
Francisco de Asís, el de “Los motivos del lobo” de Rubén Darío.
Esta imagen, verdadera, puede traernos un santo un tanto desvaído. La originalidad de Francisco es su profundidad. Y la profundidad de Francisco hay que buscarla en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Ellos son quienes le hicieron alcanzar la profundidad del corazón y abrir los ojos al bien y al mal.
San Francisco queda aterrado ante la maldad que puede esconder los corazones en nosotros, “hediondos y pútridos”.
La profundidad de Francisco es el Evangelio.
A Francisco no hay que interpretarle; hay que escucharle simplemente, por ejemplo, cuando escribe a todos los fieles, haciendo un repaso de frases del Evangelio.
Ese es él, el hombre de la Trinidad, el hombre del Evangelio, el hombre de la santa Iglesia Romana, el hombre que puede llamar al hombre “hermano”, porque ha recibido la divina revelación en la Cruz de Jesucristo.

* * *


Y cuando uno se asoma a estas profundidades es cuando le viene la nostalgia. Francisco es todo verdad, todo pureza, todo luz, todo transparencia... Y entonces es cuando a uno le entra... ¿envidia?; no, otra cosa que no sé cómo se llama.
Francisco ha alcanzado el ser humano, y, a lo mejor, uno, lleno de libros, anda por la periferia..., por los arrabales...
Pensamientos que uno los pasa a la Orden, tan sabia como la Orden a la que, por gracia de Dios, pertenezco, miembro de esta Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum. Mi Orden está pertrechada de sabiduría en sus documentos, pero... ¿será esa la imagen simplicísima de Francisco...?  Vuelve entonces la nostalgia..., la nostalgia matinal y vespertina de la fiesta de san Francisco.

* * *
Pero hoy he visto los ojos de Francisco, y entonces la nostalgia se ha estrellado, para hacerse paz indecible.
Los ojos de Francisco son la ternura de Dios. Y ante esa ternura se pulverizan todos nuestros discursos. Porque esa ternura perdón, acoge, resuelve lo que no tiene solución.
Hoy san Francisco mira a la Orden y siento que me está mirando a mí...
Ser mirado es casi pasar a la eternidad, recrear todo el pasado en un nuevo acto de amor...
Los de san Francisco, pintado por Cimabue, me han traído el dulce mensaje de este año.
Y ¿cuál es? No lo sabría decir, hermano. Porque, si empiezo a discurrir, dejo de mirar, y, sobre todo, dejo de ser mirado...
Pues seguiré bajo esa bondadosa mirada de aquel que fue un “buen cristiano”. San Francisco quería que los franciscanos fuéramos unos buenos cristianos, o, cada día, mejores cristianos. Nada más.
Yo sí quiero ser un buen cristiano.
Y para ser un poquito mejor cristiano he dejado que esta suave mirada de Francisco caiga, como una acogedora cobija, sobre mi alma entera.
Quiero ser un buen cristiano bajo esos ojos, protegido por esa mirada. Y tanto lo he querido que hasta me han salido unos versos.
Se los ofrezco de corazón al hermano, a la hermana que pueda sentir algún agrado al leerlos.

Los ojos de Francisco

Mirando los ojos de san Francisco
que pintó, iluminado,
Cimabue (s. XIII).

1. Quedaron mero los ojos
cuando se fue su figura
como un resquicio entreabierto
a la divina hermosura.

2. Sus ojos apaciguados
están llenos de ternura,
y la ternura es remanso
de todas nuestras preguntas.

3. Ojos que traen del alma
lo que el alma adentro oculta,
la noticia cristalina
de la divina aventura.

4. La Encarnación nos habita
y teje nuestra textura
y en la mirada se filtra
la Trinidad, gracia pura.

5. Destruid Filosofía,
si el amor nos configura,
que en nuestro nido recóndito
Dios ha dejado sus plumas.

6. Y Francisco que miraba
con infinita dulzura
era Evangelio hecho carne
mecida en la blanda cuna

7. Dios es amor, contempladme,
Dios es perdón, no amargura,
un amor que es más que amor,
porque es amor de locura.

8. Mirad mis ojos tendidos
a mi familia futura:
soy vuestro hermano, no más,
y Jesús es quien nos junta.

9. Seguid siempre el Evangelio,
no hay otra Regla segura;
cuando miréis a mis ojos
entended esta escritura.

10. Lo que quise es lo que quiero,
una cosa, solo una:
ser Jesús en cuerpo y alma,
y darlo a sus creaturas.

11. Y mirando quedaré,
ahora en secreto y altura,
podéis mirarme sin miedo,
la mirada es atadura.

12. Mis ojos...: son mi regalo,
mi herencia que no caduca;
miradme: Cristo os enseñe,
y solo él os conduzca.

Puebla, 2 octubre 2011

Fr. Rufino María Grández Lecumberri,
hermano menor capuchino

viernes, 30 de septiembre de 2011

103. El drama de Jesús

Domingo XXVII, ciclo A
Mateo 21,33-43



Hermanos:
Cuando yo era niño, había un libro que nos encantaba en el Seminario: El drama de Jesús. Era la vida de Jesús escrita con este título por el jesuita P. José Julio Martínez. Tenía ilustraciones, dibujos esparcidos por sus páginas, devotos, sencillos y expresivos. Aquí está, por ejemplo, el dibujo que corresponde al Evangelio de hoy
    
Es un libro muy ameno y muy devoto, escrito con los criterios de entonces, sobre la base de los “Evangelios concordados”. Todos los Evangelios son historia por igual, y se pueden completar uno con el otro. El bien que este libro hizo solo Dios lo conoce.
Hoy he ido a investigar cuándo nació y cómo se divulgó, cuántas ediciones ha tenido. Se publicó por primera vez en 1941. España vivía el gran fervor religioso de la postguerra. Los seminarios se poblaban. Ciudades como Pamplona (España), donde yo he vivido bastante años, se rodeaban de hermosas casas religiosas que iban a ser colegios apostólicos, noviciados, juniorados... Este libro, apetitosamente leído, iba a tener numerosísimas reimpresiones. En los años noventa ya iba por la 32ª. 
(Grata sorpresa que, curioseando, he podido hallar este libro entero, ilustraciones incluidas, en un archivo Scribid, de Internet. Para quien el placer de leer el libro, he aquí la dirección: El drama de Jesús )

2. Este recuerdo me ha saltado a la memoria, porque, al empezar a escribir esta homilía, me ha venido, como un relámpago, esta idea: ¡El drama de Jesús! Efectivamente, la vida de Jesús ha sido el drama de Jesús.
No solo eso; el mismo Jesús ha hablado de su vida como de un drama.
Hay anuncios de la Pasión: los tres famosos anuncios de la Pasión (Mt16,21-23; 17,22-23; Mt 20,17-19 y par.). En realidad son más que tres, pero los así llamados, primero, segundo y tercer anuncio de la Pasión, son los más importantes.
Desde el momento en que Jesús entra en conflicto con los escribas y fariseos surge en lontananza el destino violento que Jesús ha de asumir. En una controversia sobre el ayuno, cuando le reprochan a Jesús que sus discípulos no ayunan, diversamente a la praxis penitencial de los fariseos y de los discípulos de Juan, Jesús replica: “Mientras el esposo está con ellos no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; aquel día sí que ayunarán” (Mc 2,19-20). El “ser arrebatado” alude  a la muerte violenta que Jesús va a padecer.

3. La parábola de hoy no es solo un anuncio de la Pasión; es una representación dramática que anuncia el drama de la Pasión, que viene y se echa encima sin remedio.
Pero vayamos a la interpretación crítica y rigurosa. ¿Es que Jesús es consciente de lo que va a ocurrir luego de unos pocos días?
Jesús habla de una viña elegida, protegida, cultivada y mimada. Es la viña de Dios, la viña de Israel. El Dios del cielo manda una embajada y luego otra a recoger los frutos de la viña. Jesús está evocando la historia de la Biblia, que muy bien conocen los que le escuchan. Los profetas eran los mensajeros de Dios. Muy mala ventura tuvieron los profetas: o los matan o los dejan medio muertos, al ser apedreados. Así en la primera misión; así en la segunda: muertos o apedreados. Por citar un texto del Antiguo Testamento: “Les envió profetas para convertirlos al Señor, pero no hicieron caso de sus amonestaciones. Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joadá. ... Pero conspiraron contra él y, por mandato del rey lo apedrearon en el atrio del templo del Señor” (2 Crónicas 24,19-21). Esta muerte de Zacarías la recordará el Señor en otro lugar de los Evangelios (ver Mt 23,35).
La parábola cuenta que las dos embajadas terminaron calamitosamente en la misma desgracia: muerte a espada o lapidación. ¡Qué hacer? ¿Una nueva delegación? ¿Para qué, visto el resultado anterior? Ahora comienza el drama. El dueño de la viña hermosa toma una última decisión.
Jesús nos abre el corazón de Dios, cuando describe este momento culminante. “Por último, les mandó a su hijo, diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo” (v. 37).

4. Jesús está hablando de su Padre y están hablando de sí mismo. Jesús ha meditado mucho en esto. Él sabe quién es su Padre, y quién es él, el hijo enviado. Tendrán respeto a mi hijo. ¿Se habrá equivocado Dios en esta decisión? El amor cree lo imposible y Dios también aquí, como engañándose a sí mismo, está pensando que respetarán a su Hijo. ¡Qué distintos eran los pensamientos de los hombres de los pensamientos de Dios!
Dios, cuando piensa en los hombres se equivoca. Es como los padres buenos que se ilusionan, que esperan cuando no deben esperar. Dios es así. Dios pensaba que respetarían a su Hijo; se equivocó. Dios cuando piensa en sí acierta, pero cuando piensa en nosotros se equivoca...
Estamos hablando, hermanos – bien comprendéis –, acomodando el lenguaje al mundo de nuestros sentimientos, para que podamos penetrar más profundamente en el corazón de Jesús, en lo que Jesús pudo sentir ante la inminencia de lo que se había fraguado y él lo veía con ojos clarividentes.

5. ¿Qué sucedió a continuación? Jesús pinta dos escenas: la primera, que lo echaron fuera al hijo; y la segunda, que fuera, lo mataron.
Jesús está retratando su intimidad. Jesús en su vida sufrió dos muertes: una fue la expulsión, y otra fue la crucifixión.
Jesús fue expulsado de su pueblo. Un expulsado es un indeseado. Jesús, judío hasta los tuétanos, fue considerado como un blasfemo. Si Jesús no hubiera sido muerto, no habría podido actuar en su pueblo. ¿Cómo vamos a admitir en la Cátedra de Moisés, a quien se está oponiendo a la Ley de Moisés, más aún, a quien está blasfemando contra Dios? Hoy, cuando un judío se convierte al cristianismo, deja de ser judío; y, en consecuencia, es expulsado de su pueblo. Contra Jesús no dieron  un decreto de expulsión, porque lo verdaderamente expeditivo fue la muerte, y ¡una muerte de cruz!, añadirá san Pablo.
Jesús fue expulsado del corazón de su pueblo. Aquella anécdota contada por san Lucas, cuando el sacaron fuera del pueblo y quisieron tirarlo por un barranco, es todo un presagio. “Lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado el pueblo, con intención de despeñarlo” (Lc 4,29). ¡Qué terrible tiene que ser eso de no ser querido y, por el contrario, sentirse rechazado!
Dice, pues, la parábola que lo sacaron fuera de la viña. Recordemos las palabras: “Al ver al hijo, se dijeron: Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron” (vv. 38-39).
Esto lo está viviendo Jesús dentro de su corazón: me van a echar fuera y me van a matar.

6. La parábola termina con una pregunta: “¿Qué hará con aquellos viñadores?”
No nos atrevemos a decir la respuesta que dieron  los mismos interlocutores a quienes iba dirigida la parábola. No nos atrevemos a decir que “hará morir de mala muerte a esos malvados”. No, eso Dios no lo hizo. Lo segundo sí: que entregará la viña a otros viñadores. Esos otros viñadores somos nosotros; ese traspaso de la viña, de Israel a los paganos, sí, eso es lo que se vivía al tiempo en que se anunciaba el Evangelio a los paganos.

7. Sin embargo, hay una frase final que descubre el último plan de Dios y que cambia el rumbo de los acontecimientos. Hay una frase en los salmos que aparece diversas veces en el Nuevo Testamento y que ahora está en labios de Jesús: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular (Sal 118,22)” (v. 42).
Esto es lo que estamos celebrando: el triunfo final de Jesús. Jesús, de momento rechazado, no es un fracaso. Bien al contrario, Jesús es el triunfo de Dios; es el triunfo de la humanidad ante Dios. Nadie como él ha sido admirado y amado.
Y por eso estamos aquí. A él le aclamamos pidiendo perdón, y a él miramos cuando le decimos, con toda la Iglesia desde el principio hasta hoy: ¡Ven, Señor Jesús!
Amén.

Como poema de oración para este domingo, con su introducción, véase en mercaba.org: Jesús, manjar y vino de alegría


Jesús, manjar y vino de alegría

Canción para la Comunión


Estribillo
Jesús, manjar y vino de alegría
Jesús Resucitado,
amor viviente y santa Eucaristía.


Estrofas

1. Y fuera de la viña lo mataron,
¡Jesús, perdón por ellos!
malvados viñadores que eso hicieron,
y de sangre sus túnicas tiñeron.

2. El canto del amor cantar yo quiero,
Jesús, si me permites,
decirte que tú tienes una viña,
por ti plantada, Iglesia bendecida.

3. Y en esta viña tienes un lagar,
Jesús, de sangre tuya,
divina Eucaristía que nos sacia
pues llena el corazón de toda gracia.

4. Por eso entre los hijos de los hombres,
Jesús, ninguno nunca,
ha sido ni será el más amado,
amor del Padre, ahora comulgado.

5. Recibe este homenaje, amado mío,
Jesús, mi don entero,
y a estos viñadores de tu herencia
regálales la paz de tu presencia.

6. ¡Cantar de mis cantares, Jesucristo,
a ti, cantar purísimo,
cantar que el santo Espíritu alimenta,
todo su amor la Iglesia te presenta!

Puebla de los Ángeles, 28 septiembre 2011.


martes, 27 de septiembre de 2011

102. No me mates, mamacita

El argumento sencillamente humano

Hoy en México se reaviva la polémica sobre el aborto, legal en el Distrito Federal, pero no legal en otros estados. No es que se quiera dar marcha atrás en el Distrito Federal, que eso queda inconcuso. Lo que se busca es conquistarlo en otros estados, como “derecho” de la mujer, como “derecho” de la pareja. Para detalles, véase cualquier periódico, o ponga uno en Internet: “Aborto en México”.
Este vocecita que surge aquí, en alas y en olas del Internet, no es para entrar en discusión sobre el tema “hic et nunc” – aquí y ahora – en México, sino para decir unas palabras humanas del asunto sencillamente en sí. Y pido al Espíritu de Dios deposito en algún corazón esta semilla.
Para vencer conviene enmarañar, y los legisladores tienen mil recursos para enmarañar. Por ejemplo, si el aborto es legítimo, es legal, es derecho... en el Distrito (que tiene habitantes como un país entero), ¿por qué no va a ser legal en otros estados o en todos? Como argumento, vale, o puede valer. Efectivamente dentro de la maraña.
Pero he aquí que cada uno de nosotros es un ser humano sin más, antes de ser político, e incluso con independencia de que yo sea cristiano, budista o musulmán. Yo soy un ser humano – me da igual oriental que occidental, europeo que africano o latinoamericano –, yo soy un ser humano.
Y como ser humano (luego añadiré que soy cristiano) diré ante la faz del mundo. He aquí que un minúsculo ser viviente ha venido a engendrarse en el útero de una mujer, haya sido por el camino que haya sido, que de eso no hablamos.
Y he aquí que esta minúscula vida, si no “se interrumpe el embarazo” (puesto que esta es la terminología técnica y hasta “científica”), llegará un día a ser una criatura: un niñito, una niñita, un Hombre, una Mujer, Ciudadano, Ciudadana del mundo. Ocurre que por decisión de la madre, de la pareja, se puede “interrumpir” esa minúscula vida y lanzar fuera del mundo al que tenía que venir a este mundo. ¡Han matado a un ser humano! Hablamos a lo humano. La madre llevaba una vida, una promesa, y ahora no la lleva: la ha arrojado. ¿Qué dice un ser humano, si habla desde las raíces del ser?

* * *
Pero ahora hablo como cristiano, humildemente, sí, pero con la fuerza de la verdad. Y esta vocecita mía, que se hace onda del universo, quiere decir tres cosas, que no se van a oír en la Corte de Justicia, pero sí ante la Corte de Dios. A una persona que, como a sacerdote, ministro de la ternura y de la misericordia de Dios, viene a decir lo que ya confesó, pero lo quiere repetir, porque le sigue doliendo, yo le diré con mucha humildad, muy consciente de que yo, pecador, podría haber hecho lo mismo:

Primero. Dios te ha perdonado, hermana mía; porque le pediste y le pides perdón. Dios perdona siempre, absolutamente siempre. Y, según está escrito: “y de sus pecados no me acordaré más” (Jeremías 31).
Segundo. Pide perdón a tu hijo, a tu hija..., porque tu hijo, tu hija vive ante Dios. No ha desaparecido en los espacios etéreos. Pero ten presente que tu hijo, tu hija, te ha perdonado, pues Dios te ha perdonado.
Tercero. Ruega a tu hijo, a tu hija, que sea tu intercesor, tu intercesora ante Dios. Y ten la seguridad de que tienes un  abogado, una abogada en el cielo.
Y lo demás..., queda en el misterio infinito de Dios, que es amor. Y Dios sabe cambiar el mal en bien. Amén. Puebla, 27 septiembre 2011.

* * *
Esta circunstancia me ha traído a la memoria un poema que compuse, y tal como lo compuse aquí lo transcribo.

No me mates, mamacita
(Canción)

Desde México, lejos de mi patria, me entero que a partir de hoy (5 de julio de 2010) en España se puede matar a todos los niños de 14 semanas.
¿Qué dice el Dios del cielo a todo esto? Porque el Dios del cielo existe…, existe…, y yo lo he visto… Y lo están viendo todos mis hermanitos…

No matarás,
dijo el Señor de la vida.
No me mates escondida,
mamá,
que sé te arrepentirás.

No me mates por vergüenza,
no ofendas mi dignidad,
que nada malo te hice
para quererme abortar.
Yo te quiero, mamacita,
y un día te enterarás.
Déjame que estos ojitos
vean los tuyos gozar.

No matarás,
dijo el Señor de la vida.
No me mates escondida,
mamá,
que sé te arrepentirás.

En tu nido me acurruco,
y aún no sé lo que  es llorar,
tengo mi vida en tus manos,
si tú me quieres amar.
No te prives, madre amada,
de esta tu felicidad;
no me mates, mamacita,
que nunca te olvidarás.

No matarás,
dijo el Señor de la vida.
No me mates escondida,
mamá,
que sé te arrepentirás.

No me mates, que podemos,
las dos juntas caminar;
con la sangre que me has dado
yo te tengo que ayudar.
Soy persona, soy tu hija,
y orgullosa tú has estar;
déjame mamar tu leche,
que es un manjar celestial.

No matarás,
dijo el Señor de la vida.
No me mates escondida,
mamá,
que sé te arrepentirás.

Mas también tengo un secreto
que te puede consolar;
que si un día no quisiste
que yo llegara a tu hogar,
Dios y yo te perdonamos,
perdonada queda en paz,
y con mi ruego celeste,
mi mamá, puedes contar.

Puebla de los Ángeles (México), 5 julio 2010.
Rufino María Grández Lecumberri

lunes, 26 de septiembre de 2011

101. La fuerza de nuestros mártires

Del aliento que nos dan nuestros mártires

Un ejemplo: Memoria de los mártires capuchinos de 1936

      Hoy es un día cualquiera del Calendario de la Iglesia, 26 de septiembre. Un día cualquiera, y abro el Martirologio Romano. Me interesa porque hoy, casualmente, la familia capuchina celebramos la memoria de un grupo de hermanos nuestros que fueron martirizados en la persecución religiosa de 1936, agrupados en una fecha los que fueron sacrificados en días distintos. Así tenemos este recuerdo de familia, que tanto nos puede estimular.
      Mi sorpresa es que abro el martirologio de la Iglesia y me encuentro con otras bellas flores de ese jardín purpúreo de la Iglesia. He aquí lo que encuentro en el Martirologio Romano: 
      + En la ciudad de Valencia, beatas María del Refugio (Teresa) Rosat Balasch y María del Calvario (Josefa) Romero Clariana, vírgenes de la Congregación de la Doctrina Cristiana y mártires durante la persecución religiosa por su fidelidad a Cristo Esposo, después de sufrir penalidades de cárcel (1936). 
    + También en Valencia, beato Rafael Pardo Molina, religioso de la Orden de Predicadores, mártir de su fe durante la misma persecución religiosa. Con él se conmemora igualmente al beato mártir José María Vidal Segú, presbítero de la misma Orden, que pasó a la gloria después de dar en Barcelona un inquebrantable testimonio de fe en Cristo (1936). 
      + En Puerto de Canals, de nuevo en la provincia de Valencia, beata Crescencia Valls Espí, virgen y mártir por Cristo en la referida persecución religiosa (1936). 
      + En Benifairó de Valldigna, igualmente de la provincia valenciana, beata María del Olvido Noguera Albelda, virgen, y también mártir de su fe en dicha persecución (1936).
      + En Gilet, asimismo en Valencia, beato Buenaventura (Julio) Esteve Flors, presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, por la violencia de los enemigos de la fe, emigró hacia el Señor durante la misma persecución religiosa (1936). 
      + En Benifallín, de la provincia de Alicante, también en España, beata María Jordá Botella, virgen y mártir, que disputó el buen combate de Cristo en la citada persecución (1936).
      + En Madrid, España, beato León (Manuel) Legua Martí, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que obtuvo tan gloriosa corona durante la misma persecución (1936).

* * *
      A cada familia religiosa se le ofrece la oportunidad de celebrar sus Beatos Mártires. He aquí nuestro Oficio de hoy. Estos hermanos se han santificado con la Regla que yo profesé, y han puesto en práctica las Constitucioens que a mí me entregaron en el noviciado. Son mártires verdaderos. Otros hermanos, si les hubieran apresado, habrían sido mártires igual. Es que vivían sencillamente la vida capuchina, como yo puedo ser santo - y mártir -,  si la ocasión se presentara, contando con la gracia de Dios. Por eso, es tan hermoso y estimulante celebrar a nuestros mártires.

FAMILIA CAPUCHINA
26 DE SEPTIEMBRE
BEATOS AURELIO DE VINALESA, SACERDOTE, Y
COMPAÑEROS, MÁRTIRES CAPUCHINOS

El 11 de marzo de 2001, Juan Pablo II beatificó a 233 mártires de la persecución religiosa en España (1936‑1939). Entre ellos hay 4 Franciscanos, 6 Conventuales, 12 Capuchinos, 3 Terciarias Capuchinas y 5 Clarisas Capuchinas. Los Capuchinos son éstos:
Aurelio de Vinalesa (José Ample Alcaide) (1896‑1936). Profesó en la Orden Capuchina el 10 de agosto de 1910 y fue ordenado sacerdote el 26 de marzo de 1921. En su vida trabajó en la enseñanza, en el confesonario y en la predicación. Detenido por los milicianos el 28 de agosto de 1936, fue conducido al Barranco del Carraixet donde fue fusilado el 28 de agosto de 1936.
Ambrosio de Benaguacil (Luis Valls Matamales) (1870‑1936). Profesó como Capuchino el 28 de mayo de 1891 y ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1900. Fue hombre de oración y de obras de caridad. Fue detenido el 24 de agosto de 1936; llevado al Comité del pueblo, una hora después sufrió el martirio.
Pedro de Benisa (Alejandro Mas Ginestar) (1877‑1936). Hizo la profesión el 4 de agosto de 1894 y recibió el sacerdocio el 22 de diciembre de 1900. Estaba dedicado a la pastoral juvenil y catequesis infantil. Lo detuvieron el 26 de agosto de 1936 y en la noche del mismo día lo mataron.
Joaquín de Albocácer (José Ferrer Adell) (1879‑1936). Profesó el 3 de enero de 1897 y fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1903. Fue misionero en Colombia y director del Seminario de Masamagrell. Fomentó el culto a la Eucaristía. Fue arrestado el 30 de agosto de 1936 y asesinado el mismo día en la carretera de Tornesa a Villafamés.
 Modesto de Albocácer (Modesto García Martí) (1880‑1936). Profesó el 3 de enero de 1897 y fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1903. Misionero en Colombia; predicador y confesor. Fue arrestado el 13 de agosto de 1936 y llegados a un lugar solitario, fue fusilado.
Germán de Carcagente (José María Garrigues Hernández) (1895‑ 1936). Profesó el 15 de agosto de 1912 y recibió el sacerdocio el 9 de febrero de 1919. Se dedicó a la enseñanza. Fue arrestado el 9 de agosto de 1936; fue objeto de burlas y malos trato; fusilado y arrojado al río Júcar.
Buenaventura de Puzol (Julio Esteve Flors) (1897‑1936). Hizo la profesión religiosa el 17 de septiembre de 1914 y se ordenó de 50 sacerdote el 26 de marzo de 1921 en Roma. Estudió Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana y se dedicó a la enseñanza en centros de la Orden. Fue arrestado el 25 de septiembre de 1936 y a medianoche del 26 fue fusilado junto con su padre y un hermano.
Santiago de Rafelbuñol (Santiago Mestre Iborra) (1909‑1936). Profesó el 7 de junio de 1925 y fue ordenado sacerdote en Roma el 26 de marzo de 1932. Doctor en teología por la Universidad Gregoriana. Fue arrestado el 26 de septiembre de 1936. Se ofreció al Comité en rescate de sus ocho hermanos y su padre. Todos fueron fusilados en la noche del 28 al 29 del mes del arresto.
Enrique de Almazora (Enrique García Beltrán) (1913‑1936). Profesó el 1 de septiembre de 1929 y era ya diácono. Fue arrestado y encarcelado el 1 de agosto de 1936. Fue fusilado en La Pedrera (Castellón) en la noche del 15 al 16 de agosto.
Fidel de Puzol (Mariano Climent Sanchis) (1856‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 14 de junio de 1881. Fue arrestado el 27 de septiembre de 1936; pocas horas después fue fusilado en un paraje de Sagunto.
 Berardo de Lugar Nuevo de Fenollet (José Bleda Grau) (1867‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 2 de febrero de 1901. Pasó toda su vida en Orihuela. Fue arrestado, cuando estaba casi ciego, el 30 de agosto de 1936; fusilado, sin juicio alguno, el 4 de septiembre. Pacífico de Valencia (Pedro Salcedo Puchades) (1874‑1936). Profesó como hermano no clérigo el 21 de junio de 1900. Muchos años limosnero de Masamagrell. Arrestado por los milicianos el 12 de octubre de 1936. Fue fusilado a la orilla del río Turia.
Del común de varios mártires


      Escuchemos esta deliciosa lectura de uno de los mnártires que escribe un sobrino suyo que se prepara para ser sacerdote.


OFICIO DE LECTURAS
Segunda Lectura
Carta del Bto. Aurelio a su sobrino Vicente Ample Ríos, josefino. Seminario de Burgos. Arch. Post., n. 709, pág. 96. Vinalesa, 25 VIII 1936.
Todo pasa, excepto el amor a Dios

Estimado sobrino: Paz y Bien. Ignoro lo que Dios quiera disponer de mí; pero por si él quisiere elegirme por víctima, quiero dirigirte unas letras de afecto y amonestación, nacidas de lo más hondo del alma. En el momento en que te escribo se persiguen como enemigos irreconciliables los que son hermanos, porque nacieron en el mismo suelo hispano y fueron amamantados con la leche de una misma fe. Y llega a tal extremo el furor de la lucha fratricida, que por doquiera no se ven más que ruinas y muerte, especialmente en la Iglesia de Dios, que es ahora cruelmente crucificada en nuestra Patria como lo fuera Él en el Calvario.
 ¿Qué hemos de hacer o qué han de hacer los que existan después de esta terrible hecatombe?
 Por lo que a los ministros de Dios se refiere, ser santos como Dios es santo. Y ¿cómo traducirás a la práctica esta fórmula tú?
Serás un sacerdote, y ahora (?) seminarista, que viva del espíritu de fe, que haga lo que haga (grande o pequeño, según las selectas gracias que Dios te concediere) lo refieras siempre a Dios con la más pura intención de agradarle, buscando en todas tus obras el amor de Dios. ¿De qué sirve ganar todas las cosas del mundo si se pierde el alma?. Y los sacerdotes corremos el peligro de irnos tras de los bienes del mundo, procurando dignidades, honores y riquezas y éstas estorbarán más a la hora de la muerte que a los puros seglares. En cambio, el amor de Dios nos lo endulzará todo, nos lo hará todo superable y fácil, porque es más fuerte que la muerte; y sobreviniendo ésta, te seguirá a la eternidad bienaventurada. Porque si las cosas de este mundo pasan, el amor no pasa, según aquella hermosa frase del Santo Doctor Buenaventura: "Omnia praetereunt praeter amare Deum". Busca, pues, con suavidad, constancia y fuerza (pero sin turbación, precipitación) a Dios; pórtate en todo como un humilde siervo de Dios y de Jesucristo, de nuestra dulcísima Madre, y llenarás los fines de la Providencia Divina respecto a ti y darás constantemente a tu tío que espera des a Dios mucha gloria y te acuerdes de él en tus oraciones y sacrificios.
 Da muchos recuerdos a tus superiores, los operarios de la viña del Señor. Y recibe la bendición de tu tío que te abraza en el Señor.

Responsorio (San Cipriano, Carta 58)

R/ Dios nos contempla, Cristo y sus ángeles nos miran, mientras luchamos por la fe. * Qué dignidad tan grande, qué felicidad tan plena es luchar bajo la mirada de Dios y ser coronados por Cristo.
V/ Revistámonos de fuerza y preparémonos para la lucha con un espíritu indoblegable, con una fe sincera, con una total entrega. * Qué dignidad tan grande...

Oración
Oh Dios que has concedido a los Beatos Aurelio y compañeros dar el mayor testimonio de caridad con el derramamiento de su sangre, te pedimos permanecer siempre fieles a Cristo y no separarnos nunca de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo... 

Himno para la celebración de nuestros mártires
(Rufino María Grández: - Himnbario del Santoral Capuchino)

A ti te ensalza, oh Cristo, el blanco ejército
de mártires contigo coronados;
¡oh santa Madre Iglesia, canta,
unida al triunfo de los santos!

Son éstos mis hermanos, gracia y gloria,
menores de verdad que todo han dado;
por ellos hoy prendemos nuestra lámpara
en lumbre de tu Pascua, oh Cristo santo.

Aurelio abre el camino de las palmas
que aclaman al Testigo coronado;
y todos nos dirigen su mirada,
mostrándonos la Regla que guardaron.

De amor sencillo fue el carisma vivo,
sentido en el latido cotidiano;
humildes sacerdotes en misión
y en santa caridad todos hermanos.

La Virgen de la gracia y la ternura
fue Madre con el Hijo en el regazo;
y el Ave del rosario suplicante
brotó como respuesta de los labios.

Que ¡Viva Cristo Rey!, Crucificado,
oh Rey de amor, que vences perdonando;
eternamente vivas, y a tu lado
por gracia tuya contigo nos veamos. Amén.

domingo, 25 de septiembre de 2011

100. Ha pasado Juan Pablo – La sangre de Juan Pablo


Rima espiritual al venerar el paso del Beato Juan Pablo II
por Puebla de los Ángeles

Ayer (sábado 24 de septiembre de 2011) el beato Juan Pablo estuvo en el Seminario de Puebla. Se juntaron dos Beatos, el que hace 367 fundó este Seminario (22 agosto 1644), no en este lugar, sino en lo que es el Centro de la ciudad, Beato Juan de Palafox y Mendoza (Fitero 1600 – Burgo de Osma 1659), y el que el día 28 de enero de 1979 estuvo aquí reunido con los Obispos de América Latina en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano (III CELAM).
El Papa comenzaba el discurso inaugural de la Conferencia con estas palabras: “Esta hora que tengo la dicha de vivir con vosotros, es ciertamente histórica para la Iglesia en América Latina. De esto es consciente la opinión pública mundial, son conscientes los fieles de vuestras Iglesias locales, sois conscientes sobre todo vosotros que seréis protagonistas y responsables de esta hora.
Es también una hora de gracia, señalada por el paso del Señor, por una particularísima presencia y acción del Espíritu de Dios. Por eso hemos invocado con confianza a este Espíritu, al principio de los trabajos. Por esto también quiero ahora suplicaros como un hermano a hermanos muy queridos: todos los días de esta Conferencia y en cada uno de sus actos, dejaos conducir por el Espíritu, abríos a su inspiración y a su impulso; sea El y ningún otro espíritu el que os guíe y conforte”.
Y lo terminaba de este modo: “El futuro está en las manos de Dios, pero, en cierta manera, ese futuro de un nuevo impulso evangelizador, Dios lo pone también en las vuestras. "Id, pues, enseñad a todas las gentes" [Mt. 28, 19]”.
El Papa había sido elegido en octubre del año anterior, y este fue su viaje misionero número 1 de los 104 que pudo realizar, fuera de Italia. (El itinerario fue: República Dominicana, México y Bahamas. 25-enero- 11 feberero-1979).
El Beato Juan Pablo II está haciendo un  recorrido por todas las diócesis de México. Aquí, en Puebla, ha estado dos días, el 23 y 24 de septiembre, el primero de ellos en la Catedral; el segundo, desde las 12 de la noche, en el Seminario. Me informo en la Oficina de prensa de la Arquidiócesis y me dicen que calculan que cerca de 65.000 personas veneraron la reliquia en la Catedral; y unas 82.800 en el Seminario.

* * *

En esta circunstancia, el Papa, que estuvo cinco veces en México, viene como compañía espiritual.
Por buena mayoría de los fieles devotos, el Papa, muy querido, viene sin más..., no precisamente para ver si con su paso se va resolviendo el trágico flagelo que México está padeciendo por la guerra del narcotráfico...
A algunos – incluso muy devotos – la sorprendente reliquia de la sangre, puede retraerles... Se trata, al fin, de actos devocionales a los que a nadie se puede obligar. Para mejor opinar es bueno tener la información oficial que dio la Santa Sede sobre esta singular reliquia.

COMUNICADO DE LA SALA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE SOBRE LA RELIQUIA DEL BEATO JUAN PABLO II QUE SERÁ EXPUESTA QUE SERÁ EXPUESTA EN LA CEREMONIA DE BEATIFICACIÓN

La reliquia que será expuesta a la devoción de los fieles con ocasión de la beatificación del Papa Juan Pablo II es un pequeño frasco de sangre, que forma parte del preciosa relicario mandado preparar especialmente por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
Se debe explicar brevemente, pero con precisión, el origen de esta reliquia.
En los últimos días de la enfermedad del Santo Padre, el personal médico realizó una toma de sangre para que estuviera a disposición del Centro de Transfusión de sangre del Hospital Niño Jesús (Bambino Gesú), con vistas a una eventual transfusión. Este centro, dirigido por el prof. Isacci, era a la sazón responsable de este servicio médico para el Papa. Sin embargo, después no hubo ya transfusión alguna, y se tomó la sangre almacenada en cuatro pequeñas cápsulas (probetas).
Dos de ellas fueron puestas a disposición del secretario privado del Papa Juan Pablo II, el cardenal Dziwisz, mientras que las otras dos permanecieron en el Hospital del Niño Jesús, fielmente conservadas por las Hermanas del Hospital. Con motivo de la beatificación dos de estas cápsulas han sido colocadas en dos relicarios. El primero será expuesto a la veneración de los fieles con ocasión de la ceremonia de beatificación del 1 de mayo, y luego será conservado en el "Sacrario"  que tiene a su custodia la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, junto con otras reliquias importantes. La segunda será devuelta al Hospital del Niño Jesús, cuyas hermanas ya habían guardado fielmente la preciosa reliquia en los años pasados.
La sangre se halla en estado líquido, un hecho que se explica por la presencia de una sustancia anticoagulante que estaba presente en las probetas en el momento de la extracción.

* * *

Al escribir una rima como motivo de este evento quiero dejar constancia, sobre todo, de la Misa de ayer tarde en la cancha del Seminario. ¿Cuántos fieles habría? Lo ignoro, ni sé calcular. Me dicen que 8.000 personas...
Eran, en su gran mayoría, gentes sencillas. Aunque también – de propio impulso, no en representación oficial – se podía ver al Alcalde de esta gran Ciudad con su familia...; gentes sencillas, como años antes, cuando el Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara, eran las gentes que yo vi en la procesión con el Santísimo por la calle. El Espíritu del Señor era una presencia cálida.
Personalmente me emocionó cuando, con bastantes otros sacerdotes, distribuí la Sagrada Comunión, abriéndome paso entre la multitud que se apretaba: cómo levantaban la mano pidiendo, pidiendo..., sí, el Pan de vida. Y yo pensaba: ¡Esto es comulgar! ¡Para esto nos ha traído la sangre del Beato Juan Pablo II!
Vaya, pues, esta rima – sencillo romance castellano – evocando el paso de Juan Pablo II por el Seminario Palafoxiano de Puebla de los Ángeles.


Rima espiritual al venerar el paso
del Beato Juan Pablo II por Puebla de los Ángeles

I
Memoria
Aquel veintiocho de enero
– que está en el nido del alma,
treintaidós años cumplidos –
Juan Pablo II Papa,
de pocos meses electo,
a América abría alas,
México de Guadalupe
en su ruta figuraba, 
inicida en las Antillas.
Vino a Puebla engalanada,
para estar con los Obispos
que en Conferencia se hallaban.
Y se hizo más pontificio
el Pontificio que llaman
Seminario conciliar
que Palafox lo fundara.
Por esta puerta pasó
y subió hasta la terraza,
que no te engañan las fotos,
si tú quieres contemplarlas.
Para jamás olvidarlo
le han levantado una estatua,
y quien llega al Seminario
siente que un Papa le abraza.

II
Misa votiva
Hoy vuelve y vuelve distinto
de aquel aire de su marcha,
que viene con la aureola
que desde el cielo le irradia.
Es el Beato Juan Pablo,
con Misa a él dedicada;
bajo el cielo celebrábamos
y el Obispo predicaba.
Se juntaban dos Beatos,
juntos los dos se abrazaban,
y los dos en nuestras voces
a Cristo glorificaban,
y los dos cabe el altar,
los dos por la misma Causa:
Palafox,  el Fundador
siglos atrás de esta Casa
y Juan Pablo que anteayer
con gozo aquí se hospedaba.

III
Veneración
He visto aquí gente humilde
con qué fervor comulgaba,
con qué hambre de Jesús
la mano derecha alzada;
si ellos hubieran sabido
cómo mi alma gozaba...
cuando del vaso sagrado
la santa Hostia entregaba.
Y entretanto el Papa santo
en su efigie reposaba;
el cuerpo plasmado en cera
con vestiduras sagradas;
y en una cruz sobre el pecho
su propia sangre guardada.
Ochenta mil visitantes..
en el día circulaban
y ya para despedirlo,
cuando la noche se entraba,
“Amigo..., amigo...” cantaban,
como a Juan Pablo gustaba.

Puebla de los Ángeles, domingo 25 septiembre 2011.