jueves, 6 de octubre de 2011

107. Steve Jobs, la muerte, y... san Francisco de Asís

Con admiración y reflexión
Una meditación cristiana


Ayer, 5 de octubre (día siguiente a san Francisco), murió Steve Jobs, genio de la informática, iniciador de las computadoras portátiles, inventor de programas y fórmulas para el cine animado y para este mundo de fantasías, que son los ordenadores. Tenía 56 años; murió de cáncer de páncreas. Era un hombre de bien. El Señor lo tenga en su santa paz.
Para quienes hacemos de la religión, de Jesús, en concreto, el centro de nuestra vida, una pregunta de primera importancia llama a nuestra puerta: ¿Cómo era espiritualmente este magnate?
La respuesta, sorpresiva, es esta: Steve Jobs era budista, meditador del Zen. Y había unido la serenidad del budismo a la agitación electrónica de sus inventos y fortuna.
De joven hizo un viaje a la India para meditar con los monjes y volvió budista. Tuvo un maestro Zen, Kobun, que le enseñó doctrinas de este tipo: “El verdadero objetivo de la práctica es descubrir la sabiduría que siempre has tenido”; "Descubrirte a ti mismo es descubrir la sabiduría; sin descubrirte, no puedes comunicarte con nadie",
Con ocasión de la muerte de este singular Ciudadano, los periódicos nos han hablado del discurso de graduación que pronunció en 2005, texto originalísimo que pasará a las enciclopedias de la cultura. Lo he buscado, lo he escuchado, lo he archivado.
Todo su discurso “académico” ha sido contar tres “stories” de su vida, tres relatos de su vida, que arrebatan tu atención y la dejan en suspenso hasta el final. El que escucha queda admirado y atónito ante la genialidad de este hombre.
Luego, cuando he sabido su convencimiento y praxis budista, he comprendido que, efectivamente, su reflexión – tan edificante sin duda – ante la muerte es una meditación budista. Y más si uno escucha los detalles en torno del gurú con quien se formó.
Dicen los informes informáticos: “Un monje budista Zen que ha sido el gurú y amigo de Steve desde su adolescencia. (Kobun) era una personalidad agradable, poética, romántica, conocida por hablar muy despacio (incluso en su japonés nativo) y por dar conferencias ininteligibles... era un renegado que se rebeló contra la disciplina estricta y la responsabilidad onerosa de ser un sacerdote. Era el Steve Jobs del Zen.
Kobun presidió el matrimonio de Jobs con Laurene Powell en 1991. La relación entre Jobs y Kobun es el tema de una novela gráfica que muy pronto publicará Forbes. El libro, que es ficción pero inspirada en una relación real, se titula The Zen of Steve Jobs”.
En el famoso discurso de 2005 no suena en ninguna línea la palabra “Dios”.
He aquí, pues, la tercera historia (story), el tercer relato sobre la muerte, sobre la muerte sabio y poderoso motor de la vida.

* * *
“Mi tercer relato es acerca de la muerte.
Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.
El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.
Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir.
Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.
Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.
Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.
Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intuición. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario”.

* * *
Ocurre que, por estar en la Semana Franciscana, con motivo de la fiesta de san Francisco, en mi parroquia se han hecho actos espirituales evocando la figura singular del Poverello de Asís.
En una de estas ocasiones se leyó íntegramente la breve carta que escribe san Francisco a las Autoridades de los pueblos, y que literalmente suena así:

“A todos los "podestà" y cónsules, jueces y gobernantes de toda la tierra y a todos los demás a quienes lleguen estas letras, el hermano Francisco, vuestro pequeñuelo y despreciable siervo en el Señor Dios, os desea a todos vosotros salud y paz.
Considerad y ved que el día de la muerte se aproxima. Os ruego, por tanto, con la reverencia que puedo, que no echéis en olvido al Señor ni os apartéis de sus mandamientos a causa de los cuidados y preocupaciones de este siglo que tenéis, porque todos aquellos que lo echan al olvido y se apartan de sus mandamientos, son malditos, y serán echados por él al olvido. Y cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creían tener, se les quitará. Y cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este siglo, tanto mayores tormentos sufrirán en el infierno. Por lo que os aconsejo firmemente, como a señores míos, que, habiendo pospuesto todo cuidado y preocupación, recibáis benignamente el santísimo cuerpo y la santísima sangre de nuestro Señor Jesucristo en santa memoria suya. Y tributad al Señor tanto honor en medio del pueblo que os ha sido encomendado, que cada tarde se anuncie por medio de pregonero o por medio de otra señal, que se rindan alabanzas y gracias por el pueblo entero al Señor Dios omnipotente. Y si no hacéis esto, sabed que tendréis que dar cuenta ante el Señor Dios vuestro, Jesucristo, en el día del juicio.
Los que guarden consigo este escrito y lo observen, sepan que son benditos del Señor Dios”.
* * *

Y ahora viene mi reflexión, nuestra reflexión.
Extraña consideración de san Francisco ante el misterio de la muerte. San Francisco es el pregonero del amor de Dios, no es el profeta que amenaza con la condenación. Pero ¿este texto?, ¿y otros semejantes a este...?
En el fondo, sin entrar en investigaciones y sutilezas de especialista, el asunto ya no es la muerte, la verdad de la muerte como motor de la vida. El asunto es pura y simplemente Dios: el Dios de la vida, el Dios del amor, el Dios de la santidad, el Dios de la muerte. En suma, el Dios personal de mi existencia.
San Francisco ¿es un tremendista al hablar a las Autoridades?
No, san Francisco es el hombre para quien Dios – el Altísimo – la presencia real y cotidiana de su vida.
Se trata del Dios de nuestra fe, que es el Dios de la vida cotidiana y de nuestro destino.
Antes de morir, antes de su suave Tránsito en manso de Dios Padre, el pobrecillo Francisco de Asís, cantó a la Hermana Muerte y añadió estos versos a su Cántico de las creaturas:

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.

A ese Dios vaya nuestra adoración y todo el amor que bulle del fondo del corazón, que es don suyo.

Puebla, 6 octubre 2011.

miércoles, 5 de octubre de 2011

106. El Maestro Benedicto y el Seminarista Biblista

A los Seminaristas del Palafoxiano de Puebla
a quienes explico Sagrada Escritura,
y a los Seminaristas... del mundo que esto vieren y leyeren.

Amigos:
Ha sido para mí un placer leer lo que el Papa hace una semana les decía a los Seminaristas de Freiburg in Breisgau, en el viaje apostólico a su tierra natal de Alemania.
Era en la capilla y el Papa abría su corazón a un grupo de unos sesenta seminaristas. Nota interesante: Este no era un discurso, cuidadosamente preparado en papeles. Hablaba “ex corde”, o, como dice el Evangelio: “ex abundantia cordis os loquitur”, como se habla en un coloquio cuando las personas se entienden con solo mirarse a los ojos. Y este dato es muy interesante, porque cuando una persona pensadora tiene que hablar de repente, sin preparar, por fuerza habla de lo que sabe, de lo que no necesita preparar, porque lo sabe y le fluye sin dificultad. Mil veces lo ha pensado, y ahora, del corazón pasan a los labios, pensares y sentires en los que un sabio quiere resumir su sabiduría.
No me pareció una pía ocurrencia, sino algo oportuno, serio y muy útil incorporar las reflexiones del Papa a las hojas de apoyo que voy dando a los alumnos al tiempo que va corriendo el curso.
El año pasado, como motivo de san Lucas, ya había escrito a los Seminaristas una hermosa carta. Los Párrafos consagrados a la Escritura eran de copiarlos, marcarlos, meditarlos y aprenderlos.
Ahora le escuchábamos al Papa pensamientos que va derramando acá y allá cuando habla de la Escritura, el modo de acceder a ella, para tomar la forma mentis de la Escritura. Yo podía resumir sus pensamientos a modo de axioma con este género de frases:
1.  No se puede hacer exégesis sino desde “el estar con Jesús”  (estar y ser enviado).
2.  No se puede hacer exégesis sino desde “el escuchar” al que habita (aunque el leer sea necesario: “el estudio es esencial”).
3.  No se puede hacer exégesis sino desde “el ayer y hoy” conjuntados.
4.  Y en suma: No se puede hacer exégesis sino “en trance de revelación”.
La exégesis es un arte del Espíritu, sin menoscabo de la ciencia. La exégesis se basa en la “simpatía” con el texto habitado, en la empatía...; en la simbiosis espiritual con el texto.
Y añadiría: Querido Seminarista, la exégesis científica vuela con dos alas: la oración y la poesía.
Esta exégesis espiritual no es una evasión del texto, de esas hipótesis científicas con que uno se arma para dar caza a su presa. No podemos escindir en dos al espiritual y al doctor. El texto es lo que es y ahí está. Pero los intelectuales santos – y ahora cito a san Buenaventura – hablan de la “intelligentia Sacrae Scripturae” de esta manera. Se refiere a san Francisco y dice:
“El incesante ejercicio de la oración, unido a la continua práctica de la virtud, había conducido al varón de Dios a tal limpidez y serenidad de mente, que -a pesar de no haber adquirido, por adoctrinamiento humano, conocimiento de las sagradas letras-, iluminado con los resplandores de la luz eterna, llegaba a sondear, con admirable agudeza de entendimiento, las profundidades de las Escrituras. Efectivamente, su ingenio, limpio de toda mancha, penetraba los más ocultos misterios, y allí donde no alcanza la ciencia de los maestros, se adentraba el afecto del amante.
(...) Nada extraño que el Santo recibiera de Dios la inteligencia de las Escrituras, ya que por la perfecta imitación de Cristo llevaba impresa en sus obras la verdad de las mismas, y por la plenitud de la unción del Espíritu Santo poseía dentro de su corazón al Maestro de las sagradas letras.” (Legenda maior, XI, 1-2). Como se aprecia, esta sería una exégesis por ósmosis.
Sin duda que Ratzinger ha sido y es muy bonaventuriano en su exégesis (por otra parte, su tesis de habilitación de cátedra la hizo sobre el Doctor Seráfico).
El Papa, al dirigirse a los Seminaristas, comenzó con el bien conocido texto de Marcos en la institución – que él decía “creación” – de los Doce. Dice el texto sagrado que así los hizo “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14). Y se detuvo a considerar que es el estar y qué es el ser enviado.
Luego pasó a otros aspectos, que recojo, poniendo títulos y divisiones.
* * *
Tiempo de oración y de escucha
Un tiempo de discernimiento, de aprendizaje, de llamada... Y después, naturalmente, en cuanto que tiempo de estar con Él, tiempo de oración, de escucha de Él.
(Escuchar: aspectos). Escuchar, aprender a escucharle de verdad – en la Palabra de la Sagrada Escritura, en la fe de la Iglesia, en la liturgia de la Iglesia – y aprender el hoy en su Palabra.
(Exégesis: escuchar el ayer, escuchar el hoy). En la exégesis aprendemos muchas cosas sobre el ayer: todo lo que existía entonces, qué fuentes hay, que comunidades existían, etc. También esto es importante. Pero más importante es que en este ayer nosotros aprendemos el hoy; que Él con estas palabras habla ahora y que éstas llevan todas en sí su hoy, y que, más allá de su inicio histórico, llevan en sí una plenitud que habla a todos los tiempos. Y es importante aprender esta actualidad de su hablar – aprender a escuchar – y así poder hablar de ella a los demás hombres. Ciertamente, cuando se prepara la homilía del Domingo, este hablar... Dios mío, ¡está a menudo tan lejos! Pero si yo vivo con la Palabra, entonces veo que no está lejos en absoluto, que es actualísima, está presente ahora, se refiere a mí y se refiere a los demás. Y entonces aprendo también a explicarla. Pero para esto se necesita un camino constante con la Palabra de Dios.

Exégesis y hermenéutica de la escucha: “Fides ex auditu”
Estar personalmente con Cristo, con el Dios vivo, es una cosa; la otra es que siempre, sólo en el “nosotros” podemos creer. A veces digo: san Pablo escribió: “la fe viene de la escucha” – no del leer.
(Escucha y lectura. Escucha del “tú”). Necesita también de la lectura, pero viene de la escucha, es decir, de la palabra viviente, de las palabras que los demás me dirigen y que puedo escuchar; de las palabras de la Iglesia a través de todos los tiempos, de la palabra actual que ésta me dirige mediante los sacerdotes, los obispos y los hermanos y hermanas. Forma parte de la fe el “tú” del prójimo, y forma parte de la fe el “nosotros”.
(Escucha del “nosotros”). Es precisamente este ejercitarse en soportarse mutuamente es algo muy importante; aprender a acoger al otro como otro en su diferencia, y aprender que él tiene que soportarme a mí en mi diferencia, para llegar a ser un “nosotros”, para que un día también en la parroquia podamos formar una comunidad, llamar a las personas a entrar en la comunidad de la Palabra y estar juntos en camino hacia el Dios viviente. Forma parte de ello el “nosotros” concreto, como lo es seminario, como lo será la parroquia, pero también el mirar más allá del “nosotros” concreto y limitado al gran “nosotros” de la Iglesia en todo lugar y en todo tiempo, para no hacer de nosotros mismos el criterio absoluto.
Cuando decimos: “Nosotros somos Iglesia” – sí, es verdad: somos nosotros, no cualquier persona. Pero el “nosotros” es más amplio que el grupo que lo está diciendo. El “nosotros” es la entera comunidad de los fieles, sí, allí existe, por así decirlo, el juicio de la mayoría de hecho, pero nunca puede haber una mayoría contra los Apóstoles y contra los Santos: esto sería una falsa mayoría. Nosotros somos Iglesia: ¡seámoslo! Seámoslo precisamente en el abrirnos y en el ir más allá de nosotros mismos y en serlo junto con los demás.
Creo que, en base al horario, quizás debería concluir. Quisiera solamente deciros una cosa más.
“El estudio es esencial”
(Estudio académico). La preparación al sacerdocio, el camino hacia él, requiere ante todo también el estudio. No se trata de una casualidad académica que se ha formado en la Iglesia occidental, sino que es algo esencial. Sabemos todos que san Pedro dijo: “Estad siempre dispuestos a defenderos delante de cualquiera que os pida razón de la esperanza que tenéis”(cfr. 1Pe 3, 15).
(Racionalismo y cientificidad). Nuestro mundo hoy es un mundo racionalista y condicionado por la cientificidad, aunque a menudo se trate de una cientificidad sólo aparente. Pero el espíritu de la cientificidad, del comprender, del explicar, del poder saber, del rechazo a todo lo que no es racional, es dominante en nuestro tiempo. Hay en esto algo grande, aunque a menudo detrás se esconde mucha presunción e insensatez.
(La fe lo abraza todo, no es paralela). La fe no es un mundo paralelo del sentimiento, que nos permitimos además como un “plus”, sino que es lo que abraza el todo, le da sentido, lo interpreta y le da también las directrices éticas interiores, para que sea comprendido y vivido de cara a Dios y a partir de Dios. Por esto es importante estar informados, comprendes, tener la mente abierta, aprender.
(La moda: Dentro de veinte años). Naturalmente, dentro de veinte años estarán de moda teorías filosóficas totalmente distintas de las de hoy: si pienso en lo que entre nosotros era la más alta y moderna moda filosófica y veo cómo todo eso ya se ha olvidado... A pesar de ello, no es inútil aprender estas cosas, porque en ellas hay también elementos duraderos. Y sobre todo, con ello aprendemos a juzgar, a seguir mentalmente un pensamiento – y a hacerlo de forma crítica – y aprendemos a hacer que, al pensar, la luz de Dios nos ilumine y no se apague. Estudiar es esencial: sólo así podemos hacer frente a nuestro tiempo y anunciarle el logos de nuestra fe. Estudiar también de forma crítica – en la conciencia, precisamente, de que mañana otro dirá algo distinto – pero ser estudiantes atentos y abiertos y humildes, para estudiar siempre con el Señor, ante el Señor y para Él.
* * *
De todo esto que he referido, con el alma pacificada, me salió un poema... No diré que los seminaristas lo guarden en su iblia; sí que le dediquen una sonrisa. Y gracias. 




SEMINARISTA
BIBLISTA
Al eco de lo que el Papa decía espontáneamente
a los Seminaristas de Friburgo en Brisgovia

1. Yo quiero contigo estar
y estando ser enviado,
sin salirme de tu lado
cuando voy a misionar.

2. Quiero escuchar la Escritura,
escuchar más que leer:
qué decía el texto ayer,
qué dice en mi coyuntura.

3. Quiero entender que el amor
es la palabra divina;
solo el amor ilumina,
y el amor es creador.

4. Leer también lo que lee
mi amada generación,
mas con medida y unción,
que, al final..., solo el que cree.

5. No caiga en ciencia aparente
y me aleje de la fe,
que lo que sé, yo lo sé
desde otra luz del Oriente.

6. La fe no es ciencia, mas es
un abrazo que se extiende
mas allá de cuanto entiende
quien va buscando porqués.

7. Y la Escritura es la hija
de la fe en su pura esencia,
porque es la dulce vivencia
de Dios que nos regocija.

8. Seminarista biblista,
cuando tomes la Escritura,
la has de besar con ternura,
y goza: ¡Dios a la vista!

Puebla de los Ángeles, 28 sept. 2011





martes, 4 de octubre de 2011

105. Adoración: México mira a Tijuana

Gracia y compromiso de la adoración
al Santísimo Sacramento  (V Congreso Eucarístico)
y nacimiento de la Adoración Perpetua
en la Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo (Puebla, de México)

Hermanos:

1. Hoy es san Francisco de Asís, 4 de octubre; mañana 5 de octubre de 2011 comienza el Congreso Eucarístico Nacional de México, que dura del 5 al 9 de octubre. El lema de este Congreso dice: La Eucaristía, mesa fraterna para la reconciliación y la paz.
Yo, como español que soy – a lo que se añade ser un inexperto en política – puedo pensar (mientras tenga cabeza y corazón para ello), he de guardarme muy mucho de dar opiniones que no me competen; y menos en el ambón. Creo sinceramente que guardo mi postura, sin disimular mi fe, que, por la gracia de Dios, nunca la he disimulado.
México está desecho por la violencia; no es opinión, es evidencia. México prospera, pero tiene dentro este cáncer, que ni Gobierno ni Iglesia logran curar, ni se ve que haya mesías que tenga a mano el pronto remedio.
Cuando te presentan estadísticas – y más horrendo si son fotos – uno queda horrorizado, pensando que a estas alturas de la historia humana no solo se pueda matar, sino “decapitar”, cortar la cabeza del tronco humano.
El asunto es político y se llama “Guerra contra el narcotráfico en México” (ahí está, bajo esta palabra, la información en Internet al alcance de todos, donde te dan noticias y detalles de los cárteles que operan).
El asunto es social y no sé cuál es la palabra o el título – si lo hay – para nombrar esa realidad, que implica a toda la sociedad, a todos los ciudadanos, como activos o como pasivos..., o como simples espectadores de la tragedia.
El asunto es moral – sobre todo moral, puesto que entra en juego la vida humana – y aquí principalmente se asientan nuestras cavilaciones. La droga, en efecto, es enemigo mortal del ser humano, y hacer dinero con la muerte es pecado mortal. La droga mata a familias.
En las iglesias se reza para que acabe esta situación, pero..., en el fondo del corazón, surge una pregunta: Rezar ¿es la verdadera solución? ¿Cómo negar la oración, que sería abdicar de nuestra fe?

2. La oración es todopoderosa, porque en la oración se apela al poder de Dios, pero el “todopoder” de Dios:
- es un “todopoder” ordenado, orgánico, exigente, que pide una entrega sin condiciones...
- y nunca es un poder mágico. Dios no es un fetiche; Dios no es mago; Dios no es la Santa Muerte. Dios no es Júpiter, ni un Dios de Egipto, pintado en las galerías de las pirámides. Dios no es Serpiente, no es Águila, Dios no es Becerro de Oro. Dios es el Padre amorosísimo de nuestro Señor Jesucristo, traspasado de ternura, que me ha pensado a mí, a todos mis hermanos del mundo, que me ha creado, que me puesto a caminar en este mundo..., y que, al final, hasta se ha quedado en la Eucaristía. Dios es antes y después y siempre pura convivencia en lo secreto; Dios es el que diviniza la vida entera, si quiero dejarme divinizar.

3. El todopoder de Dios, al empalmar en el mundo, actúa por medio de redes y filtros, en coherencia consigo mismo, en armonía y unidad de su plan. Es como la savia que en un árbol viene de las raíces, pasa por todos los misteriosos conductos del tronco y de las ramas, y sube hasta la punta de la última hojita más a alta y allí se va afinando, afinando..., sutilísimo, por los conductos capilares. En suma, Dios está en todo. Claro que con una diferencia, que está como Padre amantísimo, amorosísimo, con una historia que él tiene y que comparte con nosotros.
Si uno consume droga, por ese mismo hecho está creando un narcotraficante, a alguien que se la venda; y si yo creo un narcotraficante estoy favoreciendo lo que nace del narcotráfico: la ambición del dinero, la lucha. Por lo mismo si uno consume droga y va a la iglesia y pide: “Dios mío, te pido que no haya muertes por la droga”, ¿no está haciendo trampa en su oración? ¿No es más bien su oración una ofensa al Dios santo? ¿Qué debe pedir? Dios mío, hoy no te pido que no haya muertes, porque yo estoy colaborando en ello; hoy te pido solamente que me ayudes a salir yo de esta esclavitud. Si los que consumimos droga dejamos de consumir, se acabó el negocio. ¿Con quién iban a mercar los mercantes, si a nadie interesa la compra?
Esta angelical utopía nos está diciendo que el problema es mucho más complejo que llegar a un acuerdo entre cosecheros de marihuana, productores, mercaderes y gobierno.
La droga es una manera más que pone al descubierto la maraña del corazón humano y las relaciones que nos llevamos entre los hombres. Por eso, ni tiene una receta política, ni tiene una receta eclesiástica, como si un buen consejo, un documento magistral, fuera la solución.

4. Y, con todo, la Iglesia persiste en ello, y nos invita a pedir por la paz, y a adorar al Santísimo Sacramento. Sí, a condición de que con nuestra oración y adoración, entremos en la dinámica de Dios. Dios quiere la paz, mas no caída del cielo como un aerolito; Dios quiere la paz a través de nuestro corazón y de nuestras manos.
Entre la oración – cuya expresión máxima es la Eucaristía – y la desaparición de las muertes por narcotráfico, hay muchas zonas intermedias, que Dios las pone en nuestras manos.
En el documento que prepararon los teólogos, muy amplio y fundamentado, hace más de un año para este Congreso, se termina diciendo:
Conclusión: Hacemos votos para que la celebración del V Congreso Eucarístico Nacional, que se llevará a cabo en esta ciudad fronteriza de Tijuana, muchas veces golpeada por la violencia criminal y el sufrimiento de los migrantes y los pobres, renueve en la Iglesia peregrina en nuestra nación mexicana la fuerza pacificadora y reconciliante de la Eucaristía, Mesa Fraterna para la Reconciliación y la Paz, para que como discípulos misioneros, con la valiosa intercesión de Santa María de Guadalupe, demos cumplimiento a la exhortación de Cristo a sus discípulos: “Denles ustedes mismos de comer” (Mt 14, 16).
El “Denles ustedes mismo de comer” ya es un acto operativo, concreto, que transciende de la oración.

5. Espero que el lector me interprete bien. La Eucaristía tiene una fuerza divina que, ni se agota ni jamás se agotará. En la Eucaristía está la victoria del problema que nos aflige, a condición – dice el Señor – de que saquéis las consecuencias a que os lleva la adoración.

* * *

6. Y en prueba de que creemos en al Eucaristía he aquí que en esta tarde de San Francisco hemos inaugurado en nuestra parroquia de barrio, la adoración perpetua de la Eucaristía. ¡Qué día de san Francisco tan bello unido a esta gracia de la adoración!
Y si mañana se termina el flagelo de la droga..., es igual. La adoración se justifica no por ninguna necesidad. Se justifica y se salva por sí misma. “Adorar a Jesús” vale sin añadirle nada más.
Para celebrar este acontecimiento han venido estos versos, que la comunidad parroquial los ha cantado a Jesús Eucarístico desde el principio al final. La parroquia estaba llena como en hermoso día de fiesta. Y lo era. ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar!

Mi Parroquia franciscana
Canción de un juglar,
llamando a los feligreses

1. Mi Parroquia franciscana,
servida por Capuchinos,
tiene un nombre de Jesús:
Preciosa Sangre de Cristo.

2. Tras el altar la preside
un hermoso Crucifijo:
el Cristo de san Damián
que un día hablara a Francisco.

3. Día a día de mañana
y por la tarde lo mismo
celebramos en familia
el Divino Sacrificio.

4. Vengan, queridos hermanos,
a escuchar a Jesucristo,
y a comer el Pan de Vida,
y nadie falte el Domingo.

5. Hoy nace la Capillita
de Adoración al Santísimo,
día y noche quiere estar
abierta a todo vecino.

6. Si le quieres visitar,
ven sin pedirle permiso,
que siempre lo has de encontrar
y él es el mejor amigo.

7. Cuéntale tus alegrías,
las tuyas y de tus hijos,
porque él las quiere escuchar
y se ha de gozar contigo.

8. Cuéntale tus sufrimientos,
los que nunca a nadie has dicho;
él los sabe, bien seguro,
pero de ti quiere oírlos.

9. Aquí encontrarás la paz,
aquí hallarás el camino,
adorando con la Iglesia
en el Misterio Eucarístico.

10. Y ofrece luego tu vida
en oblación y servicio:
que los pobres y dolientes
han de ser tus preferidos.

11. Hermano que aquí te acercas
¡Paz y Bien! hoy te decimos:
Sigue siempre el Evangelio,
sé Cristiano convencido. Amén.

Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo
(Hermanos Menores Capuchinos)
Calle San Martín s/n
Colonia Jardines de Santiago,
Tel. 01 (222) 233 03 83
72590 PUEBLA, Pue. (México)