Fruto de Nazareth:
Presencia de María en la humanidad
(Diario
espiritual de un peregrino)
1. Nuestro grupo
de peregrinos avanza y cierra su primear etapa diciendo adiós a Nazareth (lunes
a miércoles, en e este caso Lunes Santo a Miércoles Santo). Nazareth, pueblo
minúsculo que no existe en el Antiguo Testamento, Nazareth que en los días de
Jesús era una modestísim aldea de unos 200 habitantes, trabajadores del lugar –
acaso también de la vecina Sérofis, que prosperaba en construcción – Nazareth,
hoy espléndida ciudad productiva (comercio e industria, en la fértil Galilea).
Tomando unos
datos de urgencia, que seguramente habrá que actualizarlos, sumando no
restando, leo: “La ciudad actual asciende a 71.500 habitantes: 25.000 árabes
musulmanes, 22.500 árabes cristianos y 24.000 hebreos. Es la comunidad árabe
más importante de Israel fuera de Jerusalén. Musulmanes y cristianos ocupan las
laderas y el valle, mientras los judíos viven en el barrio alto (Nazaret Illit)
de nueva construcción”.
Más allá de
curiosidades, de cosas exóticas que contar (¡qué ricas y fragantes mandarinas
en este mes de marzo, porque la planicie Galilea es generosísima en verde
agricultura, y los judíos han querido hacer de Galilea un vergel – honor a
nuestros hermanos – !), ¿qué deja Nazareth en mi corazón, en el corazón de un
peregrino que va buscando los pasos de Jesús, en esta ruta que comenzó hace dos
mil años?
2. Contaremos
que hemos subido al Carmelo, Monte de Elías, Monte de María, “flos Carmeli”;
que fuimos al Monte Tabor, teniendo a nuestros pies la llanura de Esdrelón; que
a los pies del Carmelo hemos rozado la colina de Moreh (que nos ha recordado a
Eliseo, maravilloso taumaturgo del Dios de Israel); que abajo del Karmel está
el pueblo de Daburiyyah, nombre árabe que, que nos suficiente evidencia nos
recuerda a Débora, Jueces 4: Débora,
“Madre de Israel”, que significa Miel,
y Barak, que significa Rayo, por
cuyas manos Dios otorgó la libertad a Israel, con la colaboración de la mítica
Yael, cuyo brazo de mujer clavó la cabeza del general Sísara en el suelo…
Recordaremos a
Caná de Galilea (“la flor de Galilea”, la llamó san Jerónimo), la renovación de
las promesas matrimoniales y la foto de los siete matrimonios del grupo…
Recordaremos…,
recordaremos… que ya antes del amanecer, apenas pasar las cuatro de la
madrugada, el muecín llama a la oración y que muchos miles de musulmanes, ellos
y ellas, elevarán su corazón a Dios para consagrar el día…
3. Pero Nazareth
para los cristianos tiene una palabra
creadora: María de Nazareth.
Para los cristianos y, con corazón humilde, abriendo mis brazos a mis hermanos
los hombres, diré que Nazaret tiene un nombre: María de Nazareth.
María de
Nazareth (a quien tiempo atrás en
Nazareth compuse himnos) es el fruto nuevo de mi paso por esa tierra bendecida.
María, hija de Israel, Mujer de la humanidad, presencia de la esposa, de la
madre, en el hogar de todos los hijos de Dios.
4. Para coronar
nuestro paso por Nazareth, hemos visitado el “Centro Internacional María de
Nazaret”, a cincuenta metros de la basílica, que se inauguró el día de la
Anunciación hace dos años (2011). Los soñadores nos hacen soñar. Yo pienso que
María es el sueño de la humanidad. Y el P. Laurent Fabre fue un gran soñador
cuando inició la CCN, la Communauté du Chemin
Neuf (Comunidad del Camino Nuevo), que alboreó en 1973, Comunidad iniciada
en Berlín junto al Muro de la vergüenza y de la separación (ese Muro que debió
caer y cayó, Ef 2,14-16), “una comunidad apostólica por causa de Cristo y del Evangelio”, con una
devoradora “pasión por la unidad”. El día de la inauguración del Centro, el
fundador decía:
“Estamos presentes
en 27 países. Una de las características de la Comunidad es el estar muy
comprometidos para trabajar por la unidad de los cristianos…
Ustedes saben
que hoy mismo, en el Líbano, en este 25 de abril de 2011, hay una gran fiesta,
una fiesta reconocida por el Estado del Líbano que ha votado por unanimidad (de
33 Cristianos y 33 Musulmanes) que la fiesta de la Anunciación sea la fiesta
nacional, día declarado festivo, fiesta consagrada a María”.
5. Se piensa que
María es causa de división entre los cristianos; no es cierto, María es la
primera víctima de la división de los cristianos (así lo he aprendido de esta
Comunidad).
María, Mujer
judía, es lo más precioso de Israel.
María es
respetada en el Corán.
María es la pura
palabra evangélica de Dios en nuestros corazones.
Ya al fin de la
era apostólica era llamada “Mujer”, en el Cuarto Evangelio, así en Caná de Galilea
y en el Calvario. Mujer es la Madre, es la Esposa, Madre de la nueva creación,
Esposa de Jesús en quien se establece las nupcias de la Humanidad, la boda con
su Iglesia.
6. Los hermanos,
las hermanas de este Chemin Neuf, han
armado un “multimedia” de fantasía en cuatro módulos de proyección, que uno va
recorriendo, perdido en un mundo interior, víctima de una dulce emoción hasta
las lágrimas de niño y enamorado:
I. De la Creación hasta la infancia de María:
Entre al templo de Jerusalén para vivir al espera del Mesías.
II. De la Anunciación a la Natividad:
Descubra el misterio de la Anunciación en la aldea de Nazaret, en tiempos de
Jesús.
III. Los 30 años en Nazaret y la vida pública de
Jesús: Con María tras los passo de Jesús pro al ruta de Tierra Santa.
IV. De la muerte de Jesús a su resurrección:
A la luz de las Escrituras vuelva a vivir el misterio pascual.
Y todo ello, al
paso que las imágenes, con perfecto audio de música judía, se mezclan, se
superponen, se cuelgan en diversos planos con una perspectiva virtual
maravillosa, todo esto va siendo escanciado con frases de la Biblia, escritas
en hebreo y debajo, con tono más suave, la correspondiente versión en
castellano.
7. Eres
realmente, oh María de Nazareth, la flor y el fruto de la familia humana. Te
veo en los ojos de esta mujer que, con la cabeza cubierta, va al mercado, celebrando
al Dios Único y misericordioso; en esa madre joven que sonríe a su niño; en esa
mujer desgarrada que llora a su difunto.
María, eres
realmente el fruto de la humanidad, ¡y eres mi Madre!
Nazareth, 27
marzo 2013, al amanecer.
