viernes, 4 de agosto de 2017

978. Domingo XVIII A – Jesús se revela a sí mismo en la multiplicación de los panes




Jesús se revela a sí mismo en la multiplicación de los panes
Mateo 14,13-21


Nota
Obsérvese que este año el Domingo XVIII del cilo A cae en el día 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración del Señor, y que pro ser fiesta del Señor en tiempo ordinario los textos de la fiesta (en este caso de la Trasfiguración) prevalecen sobre los del Domingo. Gracias.

Texto del Evangelio
13 Al enterarse Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. 14 Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. 15 Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». 16 Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». 17 Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». 18 Les dijo: «Traédmelos». 19 Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. 21 Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Hermanos:
1. La multiplicación de los panes es una escena sublime para responder a esta pregunta esencial y total del Evangelio: ¿Quién es Jesús?
Su importancia única está significada en estos hechos: la multiplicación de los panes está consignada en los cuatro Evangelios. Aparte de ellos, san Marcos y san Mateo tienen un segundo relato, una segunda multiplicación de los panes, lo que trae sus consecuencias específicas de las cuales no vamos a hablar en una homilía.
Y san Juan agrega al hecho común narrado por todos un largo discurso: el discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, el discurso del pan de vida.

2. Un cristiano atento a los perfiles del Evangelio se pregunta: Cuando oímos y escuchamos la multiplicación de los panes ¿debemos pensar en la Eucaristía?
Sin duda. El relato que hemos escuchado nos habla de cinco gestos de Jesús en el momento central del relato, que son los cinco momentos que ha tomado el Canon de la Misa (Canon primero) para transmitir las palabras de la consagración. Estos cinco gestos de Jesús son los siguientes:
1)    Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces
2)    Jesús alzó la mirada al cielo
3)    Jesús pronuncio la bendición de alabanza y acción de gracias
4)    Jesús partió los panes, signo de comunión
5)    Jesús los dio
Son cinco gestos que repite el sacerdote cuando celebra la Eucaristía, y que los cinco quedan consignados en el Canon Romano que durante siglos ha sido la única plegaria eucarística de la Iglesia
“La víspera de su Pasión,
(1) tomó pan en sus santas y venerables manos,
(2) y elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios Padre suyo todopoderoso,
(3) dando gracias te bendijo,
(4) lo partió
(5) y lo dio a sus discípulos”.
Siempre que celebramos la Eucaristía, asistimos místicamente a la multiplicación de los panes realizada, celebrada…, por Jesús.

3. Con todo, el sentido radical de la escena del Evangelio que con la gracia de Dios estamos interpretando, hay que tomarlo de más al fondo. Dios tiene un banquete de salvación para la humanidad, y de este banquete, al que somos invitados por Dios mismo, han hablado los profetas. Dice así la primera lectura de este domingo, tomada de Isaías:
1 Oíd, sedientos todos, acudid por agua; | venid, también los que no tenéis dinero: | comprad trigo y comed, venid y comprad, | sin dinero y de balde, vino y leche.
 2 ¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta | y el salario en lo que no da hartura? | Escuchadme atentos y comeréis bien, | saborearéis platos sustanciosos.
 3 Inclinad vuestro oído, venid a mí: | escuchadme y viviréis. | Sellaré con vosotros una alianza perpetua, | las misericordias firmes hechas a David (Is 55,1-3).

A través del pueblo de Israel Dios ofrece a todo el mundo, gratis, sin dinero, de balde, un banquete que nos va a saciar, que nos va a quitar para siempre el hambre y la sed, que nos va a saciar como nunca lo pudimos pensar. Este banquete de vida es una alianza de amor; es el banquete de Dios regalado al hombre.

4. Pues he aquí que Jesús toma la misma iniciativa de Dios y ofrece a toda la humanidad, hoy, en la historia, el banquete que Dios tiene preparado. Él es el que toma la iniciativa, él es el que ofrece y regalada el banquete, y al final diremos: Él mismo es el banquete regalado.
La escena más bella y sublime del desierto, pasado el Mar Rojo, fue el maná, dado al pueblo liberado durante todo camino de liberación rumbo a la tierra prometida. El maná no fue nada comparado con este don de Dios que se entrega al mundo por medio de Jesús.

5. Nosotros podemos hacer múltiples reflexiones en torno a la multiplicación de los panes, pero, si no nos queremos salir de la dinámica de lo que ha quedado escrito en el texto sagrado, lo primero que tenemos que recalcar es la figura de Jesús. El cristiano que escucha el Evangelio ya sabe que Jesús es Dios. Por eso el banquete de Jesús es el banquete de Dios.
Observemos en la narración este protagonismo de Jesús en varios detalles: la multitud fascinada sigue a Jesús, atraída por lo que está viendo. Y entonces san Mateo nos dice
-         Que Jesús vio a la multitud
-         Que Jesús sintió compasión por ella
-         Que Jesús, por esa compasión, curó a los enfermos
-         Y entendemos que Jesús predicaba. Si la multitud seguía a Jesús era por el atractivo irresistible de lo que decía y de cómo lo decía.
Los apóstoles plantean un problema. «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús responde, como solo Dios puede responder: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

5. Una respuesta tajante que en nosotros levanta muchos pensamientos: ¿Quién les va a dar de comer, los apóstoles o Jesús?
La respuesta es clara: Jesús y los apóstoles, formando unidad indisoluble. Hoy se está abusando de esta frase, cortando su último sentido. Dadle vosotros de comer, como si el sentido fuese la urgencia de una promoción social que nosotros debemos promover.
Dadles vosotros de comer. Los apóstoles no les dieron de comer. Los apóstoles ni fueron a comprar ni hicieron ningún  milagro. Los apóstoles repartieron el milagro de Jesús.
Porque hoy Jesús sigue diciendo. Dadle vosotros de comer.
Sí, hermanos, vamos a dar de comer; pero ¡bien entendido, que el banque es el banquete que Dios regala y para el cual pide nuestra colaboración! No somos nosotros, y al mismo tiempo, sí somos nosotros…
Dios no tiene manos, y quiere dar de comer por nuestras manos; pero ese que sea el banquete de Dios, y que todos puedan ver que es el amor de Dios, la compasión, la ternura de Dios, la misericordia de Dios.
Somos nosotros, todos los cristianos, los repartidores de la misericordia de Dios.
Dios no tiene manos, Dios no tiene ojos, Dios no tiene pies. Y a nosotros nos ha dado manos para trabajar y acariciar: que se vea que es el trabajo de Dios y la caricia de Dios.
El banquete de Dios está celebrándose en la humanidad… ¡Cuántas reflexiones podemos ir sacando a medida que vamos desmenuzando la parábola! Pero, por la fuerza del tiempo, hemos de terminar.

6. Señor Jesús, revelación esplendente en el don de la multiplicación de los panes, banquete de Dios al mundo, a todos sus hijos, al ver que eres tú quien estás dando el banquete de Dios, acepto al incitación que me haces. Dadles vosotros de comer. Amén.

Pamplona, sábado 5 de agosto de 2017

martes, 1 de agosto de 2017

977. La Porciúncula - 2017




La Porciúncula
La Casa donde nacimos



A mis hermanos y hermanas de la familia franciscana, humilde familia que en la Iglesia queremos ir tras las huellas de Jesús.

La Patrona de la Orden Seráfica, patronazgo tardío, es la Virgen Inmaculada, que a los teólogos evoca la defensa inmaculista de la Orden, y las glorias del teólogo sutil Beato Juan Duns Scoto. Mas, recordando las cosas de familia, bien sabemos que nosotros nacimos a los pies de una ermita en las afueras de Asís, unos dos kilómetros, en un terreno minúsculo, en una porciúncula… Allí Francisco escuchó el Evangelio de la misión, a los pies del altar de la Virgen, la santa Madre de Dios, María. Pronto se le juntaron hermanos… De la Porciúncula salían al mundo hermano y a la Porciúncula volvían. La Porciúncula fue manantial de gracia para los hermanos y para todo pecador que viniera a la Casa de la Madre.
Hoy nosotros, humildes pecadores, acudimos a la Casa de la Madre. Aquí nacimos, aquí volvemos a descansar bajo esa mirada reconfortante de Jesús, el Hijo amado del Padre Misericordioso. Venimos conducidos por el Espíritu Santo. Francisco llamó a María “esposa del Espíritu Santo”, porque por el Espíritu concibió al Hijo de gracia.
Hermanos, vayamos a la Porciúncula.


1. La Casa donde nacimos
la Porciúncula se llama;
nuestro Solar y Nobleza,
una ermita abandonada.

2. Pero una Madre allí había,
la pobre y llena de gracia,
que hasta cualquier pecador
podía ir con confianza.

3. Hijos de Misericordia,
con el alma desatada,
aquí vinimos al mundo,
contentos sin tener nada.

4. Nacimos del Evangelio
que un día se proclamaba:
anunciad fraternidad,
sin llevar oro ni plata.

5. Anunciad perdón y paz,
que todo pecado sana,
con humildad, a los pies
de toda persona humana.

6. Llamad a todos hermanos,
como Jesús nos lo manda;
y decid del Padre Dios
que con locura nos ama.

7. Y volved a descansar
como el hijo vuelve a casa;
a la Casa de la Madre
venid a lavar el alma.

8. Porciúncula de Francisco,
hoy vengo de mis andanzas;
vengo a encontrarme feliz
que mucho necesitaba.

9. Era un susurro por dentro
porque Jesús me llamaba;
vengo a decirte: Soy tuyo,
por tu piadosa mirada.

10. Renuevo mi profesión
y pongo en ti mi esperanza,
por tu ternura y piedad
dame la perseverancia.

Logroño, Convento Madre de Dios
de las Concepcionistas Franciscanas,
Santa María de los Ángeles de la Porciúncula 2017.