Tú eres mi canto, Jesús
¡Guadalajara,
fiesta principal de libro en América Latina!
En esta Feria
Internacional del Libro (FIL) llega a mis manos una colección de poemas,
dedicados a la Pascua del Señor, eje del año de la Iglesia, que vamos a
reestrenar dentro de pocos días, con las primeras Vísperas de Adviento.
Comenzamos
una ruta que no llevará a la Pascua, fiesta de las fiestas, sol del firmamento
cristiano.
Este librito
recoge 65 himnos del autor (ocho de los cuales han pasado a la Liturgia de
Amética Latina
He aquí,
mirando a la Pascua de Jesús del próximo Año de Gracia de 2019, una selección
de poemas y una carta dedicatoria.
Paz y Bien.
__________________
A Lidia
la primera discípula de Jesús en Europa,
“a quien el Señor abrió el corazón
para que aceptara lo que decía Pablo,
y se bautizó con toda su familia”
(Hech 16,14-15),
y a todas las comunidades cristianas
que tras ella cantan
a Jesús Resucitado.
Pórtico
Carta de envío
Mi querida Lidia: Alegría y paz
Adivinas con qué gozo íntimo te envío este Himnario, para decirte: Jesús
ha resucitado. O, para decirnos, como se saludan en Pascua nuestros hermanos de
Oriente:
- ¡Cristo ha resucitado! (Christós
anesthi)
- ¡Verdaderamente ha resucitado! (Alethôs
anesti)
Versos que han salido del corazón. Si alguna belleza tienen, es la
belleza del amor. Puedes recibirlos como regalo de Pascua. Hace 40 años – fue
en la Pascua de 1977 – se me ocurrió felicitar la Fiesta a los amigos con unos
versos dirigidos a Jesús Resucitado.
Te felicito, oh Lirio
belleza de primavera.
Te felicito, purísima
carne de Jesús, que
quiebras
la muerte oscura. Y te
beso
cual ningún amante besa;
y te susurro, oh
Dulcísimo,
oh Dios mío: (Enhorabuena!
Y con mis manos humanas
tus manos agarro
prietas.
Y otra vez quiero
decirte:
(Vencedor, bendito seas!
(Felicidades! No más
sino llorar yo quisiera,
de tanto gozo los
párpados
hinchados.
Hermano, (ea!,
que a ti también te
saludo
con el ósculo de fiesta.
)No es Jesús delicia y
Pascua,
no es él la mañana
fresca
del gozo de los humanos?
Escanciad la copa, (venga!,
y por siempre ramo verde
los corazones florezcan.
¿Acaso muy ingenuo? Acaso…
Como ves, querida Lidia, este esbozo lírico (me parece que sentido y
verdadero) no es para llevarlo a la liturgia. A partir de entonces, hasta hoy,
cuando llega Pascua mi corazón se llena de poesía, y escribo un himno con que
felicitar, y que sirva para rezar… Aquí tienes una colección. No son todos.
Algunos poemas que nacieron a la vera de la liturgia, pasaron a los
libros oficiales[1]. Cuando venga la Hermana Muerte con un abrazo
de paz y este peregrino rinda su cuerpo a la tierra (“polvo sí, mas polvo
enamorado”, dijo en un soneto Francisco de Quevedo), acaso sigan flotando en la
bóveda de la iglesita de una comunidad orante unos versos que nacieron en un
corazón que leyó el Evangelio de la Pascua de Jesús. De cuanto he escrito, quizás
la mejor herencia.
¿Qué es la Pascua?
Lo más bello que ha redescubierto la Madre Iglesia en esta profunda
renovación que hay que contarla por múltiples decenios. La Pascua de Jesús es
el eje de la Biblia, el eje de la Teología, el eje de la Pastoral, el eje de
nuestra Presencia en el mundo.
Este librito no es para teorizar. Es simplemente para cantar…, para
exultar, para amar…; o más bien, para dejarse amar, pues él nos amó primero.
Amado lector, amada Lidia, queda en tus manos.
La Madre del Señor, presente en la Cruz, que es misterio pascual, nos
conduzca con ternura. Ella es la Madre de la Iglesia.
Desde
México, Cuaresma 2018
Rufino María Grández, capuchino
Misionero de la Misericordia
Al fin será la
paz y la corona
Al fin será
la paz y la corona,
los vítores,
las palmas sacudidas,
y un aleluya
inmenso como el cielo
para cantar
la gloria del Mesías.
Será el
estrecho abrazo de los hombres,
sin muerte,
sin pecado, sin envidia;
será el amor
perfecto del encuentro,
será como
quien llora de alegría.
Porque hoy
remonta el vuelo el sepultado
y va por el
sendero de la vida
a saciarse
de gozo junto al Padre
y a preparar
la mesa de familia.
Se fue, pero
volvía, se mostraba,
lo
abrazaban, hablaba, compartía;
y escondido
la Iglesia lo contempla,
lo adora más
presente todavía.
Hundimos en
sus ojos la mirada,
y ya es
nuestra su historia que principia,
nuestros son
los laureles de su frente,
aunque un
día le dimos las espinas.
Que el
tiempo y el espacio limitados
sumisos al
Espíritu se rindan,
y dejen paso
a Cristo omnipotente,
a quien
gozoso el mundo glorifica. Amén.
No se apagó tu
recuerdo
No se apagó
tu recuerdo
perdido en
la sepultura,
no te fuiste
sin retorno,
muerto, por
la senda oscura.
El manto de
muchos siglos
no ha velado
tu figura,
el olvido de
los hombres
no ha
olvidado tu hermosura.
Eres con
ojos eternos
vida y sol
desde la altura;
tu rostro
cubre la tierra,
es paz en la
guerra dura.
Eres
presencia y banquete,
amor que por
siempre dura,
eres lo que
el hombre ansía,
Jesús de mi
raza pura.
Oh Viviente
de los mundos,
métenos por
la hendidura
de la casa
de tu pecho,
cielo de tus
criaturas.
Oh Cristo,
Flor de la tierra,
rocío,
gracia, ternura,
con cantos
te bendecimos,
danos la
gloria futura. Amén.
Estaba al alba
María
Estaba al alba María,
llamándole con sus lágrimas
Vino la
Gloria del Padre
y amaneció
el primer día.
Envuelto en
la blanca túnica
de su propia
luz divina,
la sábana de
la muerte
dejada en
tumba vacía ,
Jesús alzado
reinaba,
pero ella no
lo veía.
Estaba al alba María,
la fiel esposa que aguarda.
Mueva el
Espíritu el aura
en el jardín
de la vida.
Las flores
huelan la Pascua
de la carne
sin mancilla,
y quede
quieta la esposa
sin
preguntas ni fatiga.
¡Ya está
delante el esposo,
venido de la
colina!
Estaba al alba María,
porque era la enamorada.
"¡María!",
la voz amada.
"¡Rabbuní!",
dice María.
El amor se
hizo un abrazo
junto a las
plantas benditas;
las llagas
glorificadas
ríos de
fuego y delicia;
Jesús,
Esposo divino,
María,
esposa cautiva.
Estaba al alba María,
con una unción preparada.
Jesús en las
azucenas
al claro del
bello día.
En los
brazos del Esposo
La Iglesia
se regocija.
¡Gloria al
señor encontrado,
gloria al
Dios de la alegría,
gloria al
Amor más amado,
gloria y
paz, y Pascua y dicha!
Estaba al alba María;
es Pascua en la Iglesia santa.
Amén. ¡Aleluya!
28 noviembre
2018
[1] Mi agradecimiento del todo particular al
presbítero de la Iglesia de Barcelona, don Pedro Farnés Scherer, fallecido el
24 de marzo de 2017, a los 91 años de edad.