viernes, 23 de diciembre de 2011

161. Una cena franciscana de Nochebuena



El Ministro general de los Hermanos Menores Capuchinos, Mauro  Jöhri, suizo, acaba de escribir su carta-reflexión de Navidad, con este título: ¡Era forastero!, aludiendo a Mt 25,35, que inicia de esta manera:
“También este año para Navidad y estamos ya en el sexto año, les escribo queridos hermanos para desearles una ¡Santa Navidad! Extiendo mis saludos también a las hermanas capuchinas diseminadas alrededor del mundo en tantos monasterios.
Parto del relato de Mateo, que en el segundo capítulo de su Evangelio, nos presenta la narración de la huída a Egipto de José con María, su esposa y el niño Jesús. Aquel que los pueblos en la persona de los Magos venidos de Oriente reconocieron, es rechazado, o mejor, desterrado y amenazado a muerte por el rey Herodes. Debe huir lejos, para evitar que la vida le sea quitada. Desde el inicio, sobre esta vida, se delinea una sombra de oscuridad, la sombra de la cruz. Por eso, no es posible vivir y festejar la Navidad como una fiesta aislada del resto del camino de Jesús. Si por una parte el Nacimiento del Salvador es motivo de una gran alegría, por otra, advertimos que se abre para él una vida espinosa”.
Habla, pues, de la migración, “éxodo forzado que no se ha interrumpido”. Habrá que tener en consideración que los hermanos capuchinos, según la última estadística (31 dic. 2010), somos 10.412, presentes en 106 países. Nos dice que no quiere ser un “aguafiestas”, pero que pensemos, al celebrar la Navidad, que la realidad de la vida es ésta. E indica alguna sugerencia concreta.
El tema ha provocado en mí un poema de 33 estrofas; añado que son 33 pro los 33 años de la vida Jesús...
Estamos en Navidad, y el tiempo propicia a que saquemos a flote la vena escondida de la ingenuidad. He aquí un poema ingenuo, para decir festivamente – según la tradición navideña de la Orden – con cantares simples  - y quizás hasta jocoso – verdades que no tienen nada de jocoso. Los entretenimientos festivos de Navidad en los hermanos  capuchinos y en sus hermanas capuchinas apelaban al "Loquillo de Belén", San Francisco.
San Francisco escribió, hablando de una virtud muy alta y muy pura, de la sencillez:
"¡Salve, reina sabiduría,
el Señor te salve con tu hermana la santa pura simplicidad!" (Saludo a las virtudes)
Espero que me comprenda el lector.
Con la venia, paso adelante.

* * *
Hermano Guardián
1. La campana ya ha tocado:
vengan todos a cenar,
que esta noche es Nochebuena
y nadie puede faltar.

Hermano Querubín (el de la puerta, como en el Paraíso)
2. Estar, ya todos estamos,
dispuestos a bien yantar,
cual la ocasión lo amerita
en la santa Navidad.

Hermano Guardián
3. Si la vista no me engaña,
- y no me suele engañar –
hay uno que no lo veo,
y no lo puedo contar.

Hermano Refitolero
4. Yo puse justo los platos,
ni uno menos ni uno más,
y puse justas las sillas
para poderse sentar.

Hermano Cocinero
5. De sobra puse en la olla
por si viene alguno más,
y nadie quede con hambre,
que es la ley de cocinar.

Hermano Guardián
6. ¿Leyeron Sus Caridades
la carta del General,
que anteayer nos enviaron
de la Curia Provincial?

Hermano Impertinente
7. ¿Cuál carta, bendito hermano,
que ya estamos hasta hartar,
de proyectos y papeles
que no dejan respirar?

Hermano Guardián
8. Una carta muy preciosa,
yo les digo de verdad,
Evangelio, puro néctar,
de exquisito paladar.

Hermano Inocente
9. Si tales son los sabores,
léanos, Padre Guardián,
esa carta sustanciosa,
que la queremos gustar.

El Padre Guardián se pone las gafas para leer un  párrafo.

Hermano Guardián
10. Escuchen con atención
un parrafito no más,
el que habemos escogido
como parte principal.

(El Padre Guardián emite un leve carraspeo, para dar más solemnidad al acto y lee)
“¿Qué les parecería – dice el Padre General - si cada fraternidad se comprometiera a realizar un gesto de generosidad con aquel que entre nosotros es «forastero», no porque lo ha elegido, sino, porque es amenazado en su dignidad de persona creada a imagen y semejanza de Dios?
Imagino que hay muchas maneras de hacerlo:
- invitar a alguien a la mesa,
- o bien, llevarle algo, pero no de lo que sobra, sino algo que nace de una renuncia, para que la Navidad, lejos de los suyos, sea menos triste.
- Pero también ponerse a disposición de alguna asociación que trabaje con los exiliados forzados puede ser una manera de hacer algo"

Hermano Espiritual. 
11. Con lo que dice el Ministro
con tanta sinceridad,
no hay otra cosa que hacer
que cumplirlo sin tardar.

Hermano Guardián (que se ha quitado las gafas, se las vuelve a poner)
12. Déjame, seguir, hermano,
que algo quiero completar,
un pensamiento, una joya
que mucho puede aclarar.

Hermano Iluminado
13. Siga, siga la lectura
de ese texto celestial,
que a lo mejor viene el postre
que traen con el champán.

Hermano Guardián
14. Escribe el hermano Mauro:
Que “hay más alegría en dar,
- por amor - , que en recibir”,
que es un gusto por probar.

Hermano profesor (también impertinente)
15. Esa frase la ha copiado,
y yo me sé dónde está:
Hechos, capítulo 20,
hablando Pablo al zarpar.

Hermano Guardián (terminando el texto)
“Como nos dice la Palabra Viva del Evangelio «Hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20, 35), de ello estoy seguro porque el Evangelio no es una fábula, prueben hacer un gesto concreto. La Navidad, de esta manera llevará el sabor de las cosas auténticas. ¡Quizá podría tener un sabor que nunca habíamos probado! ¡Pero es la sal del Evangelio que hace nuevas todas las cosas!”

Hermano profesor
16. Esa frase es de Jesús
cuando hablaba junto al mar
el Sermón de la Montaña,
dando a la Iglesia su plan.

17. Y quedó sin escribir,
pero no sin practicar,
que cual las otras escritas
pertenece a su heredad.

Hermano Guardián
18. Pero lo más llamativo
es que nos hace notar
que a lo mejor ese gozo
lo tenemos que estrenar.

19. ¿Qué será, pues, mis hermanos,
esa alegría sin par
que Jesús ha prometido
a quien da sin esperar

20. Es alegría de Dios
traída desde su hogar:
Dios es feliz dándose,
sin que le puedan pagar.

21. Hagamos un serio examen
juntos en fraternidad
si damos y si nos damos
al pobre en su soledad.

Hermano Párroco
22. Alto ahí, mi superior,
y no vayas a olvidar:
ciento cincuenta “despensas”
repartió la Pastoral.

23. Más doce cenas completas
nutridas con variedad
para familias que sufren
severa necesidad.

24. Todos juntos trabajamos
para el mismo Capitán
y lo que unos reparten
es gracia de los demás.

Hermano superior
25. Ne alegra, querido Párroco,
saber tu generosidad,
que en cuestión de caridades
tú has de ser el mayoral.

26. Mas el pobre san Francisco,
que nos tiene en unidad,
ha de ser la norma y vida
para aliviar nuestro afán.

27. Sigamos sus huellas limpias;
como era pobre total,
a sus hermanos menores
pudo anunciarles la paz.

28. Oremos a Jesucristo,
que Él es pobreza esencial;
y en este mundo no tuvo
sino el amor para dar.

Todos juntos, es decir, la Fraternidad
Oración de la pobreza esencial y del don de la amistad

29. Jesucristo nacido en Belén,
solo tú eres el don celestial,
tu divina pobreza es riqueza
si el amor es el solo caudal.

30. A partir de tu entrada en la tierra,
se marchó el forastero de acá,
tú te hiciste el hermano de todos
y extranjero ya nadie será.

31. No hay color, ni opiniones ni credos
que de ti ya nos pueda apartar,
tú eres Hijo de Dios encarnado
sangre hermana de todo mortal.

32. Celebremos, hermanos, las fiestas,
y el menú sea amor de amistad:
mundo amado, sufrido, añorado,
mi pasión es amor inmortal.

33. Mis hermanos dolientes, venid,
que la Madre se ve en el Portal,
y a un hijito nos brinda en sus brazos,
¡para un beso porque es Navidad!

Puebla, 23 diciembre 2011.

Un poema espiritual para la Cena de Nochebuena véase en mercaba.org - Bendición de la Cena de Nochebuena.

jueves, 22 de diciembre de 2011

160. Una comida prenavideña

Postre para Una comida prenavideña

Hermanos:

1. Por poco conocedores que seamos de la liturgia, fácil nos será admitir que el Adviento es una filigrana espiritual, el aura de primavera de la Iglesia antes del Nacimiento del Señor. En la esfera comercial el Adviento entra en colisión  con la Navidad desde el principio. Desaparece el Adviento y no existe. Desde que a principios de diciembre se atisba la Navidad, los comercios, con cordeles de luces chispeantes y colorines, se visten de los halagos comerciales de la Navidad: lazos y bolas de adorno, arbolitos de hojas de plástico, Papá Noel con su gorro infantil y cómico, paisajes de nieve, y el noche de Paz, con un zumbido místico, que se canta 500 veces antes de Navidad...
Llega Navidad, comienza la Navidad y desaparece la Navidad, porque se vuelve al trabajo y se cierra la cartera de los regalos. ¡Adiós, Navidad! Ahora que vengan Año Nuevo y los Reyes Magos..., y ¡hasta otro año!
El Adviento no existe, y nos perdemos una maravilla, que año tras año, puede ir creando costumbres preciosas, dignas de conservarse. Este extremo del Adviento, muerto al nacer, espero que no sea la situación de mis hermanos lectores, de mis hermanas – laicas o religiosas – que quedan conmovidas y elevadas al leer algunos pensamientos aquí desgranado.

2. Pero nosotros lectores aplicados y bienintencionados podemos ser víctimas de otros secuestros de Adviento. Diciembre, bello mes invernal – para algunas latitudes, mes estival – es el mes de clausurar etapas de curso, y de celebrar festejos una vez por “San Queremos” (pretextos que nosotros nos inventamos), otras veces por la especial oportunidad que exhalan estas fiestas que se avecina para crear amistad.
Y este es el caso, por ejemplo, de tal grupo parroquial que se dice a sí mismo por boca de los más animadores, y, con preferencia, animadoras, pues, al fin y al cabo, la Mujer es la Reina del hogar.
- Tenemos que juntarnos para celebrar una fiesta con una cena, con una comida.
- Y a santo ¿de qué?
- Simplemente para encontrarnos como grupo y hablar.
Y así sucede que el tiempo prenavideño es tiempo de grupos, de reuniones, y de fiestas de medio año... Donde hay fiesta hay música; y donde hay música en diciembre hay villancicos. Y, antes de inaugurar la Navidad, oídos como una nana el “Noche de paz” que diviniza el alma...
Pero no es Navidad, y tendríamos que privarnos de estos gustos estéticos, para que sean cuando deban ser y como Dios quiera.

3. Es una reflexión que me hago, porque el Grupo de Ministros de la Eucaristía (más Ministras que Ministros) hoy ha querido hacer fiesta, porque a dos pasos estamos en Navidad.
- ¡Muy bien!, Hagamos fiesta como prenavidad, pero sin olvidar que Navidad no es más que una, y cae el próximo domingo.
Pues he aquí que nos hemos juntado y hemos celebrado fiesta pre-navideña, sin olvidarnos, que es Adviento.
Festín “de traje”, como dice en México: Pues yo traje los espaguetis, pues yo traje unas botellas de vino...
Y yo también fui de traje: Pues yo traje una poesía, pues siendo todos ministros apegados al altar, bien será en la comida hablar de cosas divinas.
Y así se hizo. Vean ustedes el traje del poeta, gremio que nunca se ha distinguido por el bien vestir.

4. Es divino hablar de la Eucaristía en la comida de unos Ministros de la Eucaristía, unida a Belén, sin olvidarnos de que estamos en Adviento.

Ministros de la Eucaristía
Encuentro y comida prenavideños

1. Cuando Cristo Eucaristía
es pan sagrado en tus manos,
para darlo a los hermanos
piensa en la Virgen María.

2. Fue la Madre de Belén,
la que le dio el primer beso,
que era Dios de carne y hueso
de sus brazos al vaivén.

3. Y ella fue quien entregaba
a José y a los pastores:
besos y dulces amores
que ella misma regalaba.

4. Cuando en tus manos palpita
esa Hostia consagrada,
en tu diestra perfumada
mira a Dios que nos invita.

5. Y al dar el divino don,
que ni a mirarlo te atreves,
mira bien si te conmueves
para darte en comunión.

6. Pues eres siervo de amor,
que amor es la Eucaristía,
y lo que Cristo quería
es darse cual servidor.

7. Servidores del altar
para dar al pueblo fiel
un festín de leche y miel
que es el divino manjar.

8. Sed santos con humildad,
muy puros de cuerpo y alma
porque llevas en tu palma
a la misma Santidad.
Puebla, 22 diciembre 2011

Fr. Rufino María Grández

159. El día del Magnificat

Evangelio del 22 de diciembre
(Una de las ferias privilegiadas antes de Navidad)

Hermanos:

1. El día de ayer podía ser llamado “El día del Cervatillo”. Con el Evangelio de la Visitación de María (Lc 1,39-45) iba un poema del Cantar de los Cantares: El Cervatillo: Cant 2,8-14.
Hoy seguimos la lectura del mismo Evangelio de san Lucas: la respuesta de María a las felicitaciones y a las maravillas que la esclava del Señor está contemplando en este viaje a casa de su prima: El Magníficat (Lc 1,46-56), que nos trae de la mano el episodio de Ana consagrando a su hijo al Señor en el santuario de Silo, y el cántico de alabanza que ella pronuncia, que es el salmo responsorial del día.
El Magníficat lo canta la Iglesia todos los días en la oración vespertina de Vísperas, coronando la historia de salvación de Dios aquel día. He aquí el Cántico de María, que desde entonces no ha dejado de resonar, y que es el paradigma de la oración de la Iglesia:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

2. ¿Qué es el Magníficat? Para responder a esta pregunta, quiero hacer otra previa: ¿Qué es la liturgia? Y la respuesta a esta segunda pregunta suena así: La liturgia el Magníficat con todas sus resonancias.
¿Qué es, pues, el Magníficat? El canto que, a impulsos del Espíritu Santo, entona María para cantar el misterio de la Encarnación, conmemorar la historia de Dios, que es siempre historia de salvación, e iniciar el canto final de toda la creación.
Isabel “se llenó de Espíritu Santo” para poder exclamar: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” (Lc 1,42). E igualmente al nacer el niño de Zacarías e Isabel – dice el evangelista san Lucas – “Zacarías, su padre, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo: Bendito sea el Señor, Dios de Israel...” (vv. 67-68).
María, pues, habla desde el Espíritu Santo. En el vientre lleva a su hijo, que es el Hijo de Dios, concebido por obra del Espíritu Santo, y este Espíritu le da el don de la alabanza y de la profecía.
Hermanos, estamos en lo más puro y auténtico de la liturgia, que tendrá sus ritos, sus textos, sus modulaciones, y hasta su dramatismo... pero el hontanar de todo es el Espíritu de Dios, la comunión con el Hijo viviente, el beneplácito del Padre, autor de toda la obra de la salvación.
Veámoslo por algunos puntos.

3. Proclama mi alma la grandeza del Señor, / se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. La liturgia, es decir, el culto que tributamos a Dios la comunidad de los hijos de Dios, congregada por el nombre de Jesús, brota de ese hontanar de la Trinidad aposentada en el corazón humano.
Y en la liturgia cantamos la grandeza de Dios, la santidad de Dios: Su Nombre es Santo.
Nada hay que pueda ennoblecer más al hombre que reconocer a Dios y darle la gloria que él merece y que solo el merece. El libro de Isaías proclama: “Y mi gloria a otro no cedo” (Is 48,11). No la cede, porque no la puede ceder. Dejaría Dios de ser Dios si renunciara a su gloria, que dimana de su propia divinidad. Solo la puede ceder al Hijo, “para que todos honren al Hijo como honran al Padre”, leemos en san Juan (Jn 5). Por eso, en la sagrada liturgia con el mismo honor veneramos al Padre y honramos al Hijo.
Cuando María dice se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador...., no falta que alguien haya interpretado ese “Dios, mi Salvador”, como “Dios, mi Jesús”, pues Jesús es Salvador, según aquellas palabras de Mateo: “...y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

4. Esta liturgia María la eleva a Dios, su Creador y Salvador, desde “la humildad de su esclava”. La “humillación de su esclava” que dice el texto del Magníficat, la ha preferido verter la nueva “Sagrada Biblia” española para la liturgia como la “humildad de su esclava”, humildad que alude a la pequeñez de María.
La liturgia solo se puede realizar desde la humildad; es la más bella escuela de humildad. Para nosotros la humildad y la pequeñez es, ante todo, la conciencia de pecado.
El pecado, reconocido ante Dios, no nos humilla; bien al contrario, nos pacifica, nos apacigua el alma. Nada más hermoso para la criatura que reconocer su verdad ante Dios, y verse el ser humano amado en esa verdad, fortificado con una solidez que le hace capaz de afrontar la eternidad. En la Plegaria Eucarística rezamos con estas palabras: “y nos haces dignos de servirte en tu presencia”.
En efecto, yo, pecador, soy digno de entrar en la presencia de Dios Soberano.

5. Y ahora María canta y recuerda las acciones de Dios y repasa, en un instante, toda la Escritura, al tiempo que anticipa el juicio final de Dios sobre la historia. Ella, en concreto, es la primera beneficiaria de Dios, la obra primera que Dios ha creado en toda la historia de la salvación: el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Lo que Dios hizo con María es lo que sigue haciendo con su santa Iglesia, conmigo en particular. Yo soy una maravilla del poder de Dios. No es mía la gloria; es de Él.

Y  lo que hizo en María lo sigue haciendo hoy con nosotros, en ese hoy continuo de la historia humana. Quizás a los ojos humanos no se percibe; mas para los ojos del espíritu esto es una evidencia, y en todo caso, anticipa el veredicto final de Dios en la historia: derriba del trono a los poderosos / y enaltece a los humildes.
Este es el Dios verdadero, el Dios de la Encarnación, el que desde antiguo ha mostrado su debilidad por los humildes y los ha elevado hasta su corazón y allí los guarda. Este es el Dios de María, el Dios de Jesús; este es mi Dios. Esta es la dinámica íntima de toda la Escritura, del Antiguo y del Nuevo Testamento, porque la palabra de Dios es una.

6. Sigue María cantando, y de nuevo acude a la misericordia de Dios. La misericordia de Dios cubre la historia; es el dinamismo de la historia: acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres...
Cuando nos reunimos los cristianos, nos juntamos justamente para esto: para engrandecer a Dios y cantar su misericordia. Hasta el final de los siglos tendremos tarea.
Yo puedo contar y cantar la misericordia de Dios, si simplemente cuento lo que me pasó ayer.
- Pues... ¿qué te pasó ayer?
- Nada..., o mucho..., lo de todos los días..., y alguna sorpresa en particular (pues se acerca Navidad y a lo mejor te dan un regalo),  pero ¡era nada menos que la misericordia de Dios.
Hermano, amigo, me uno al canto de María, hoy, Día 22 de diciembre, Día del Magníficat.
Amén.

Puebla, 22 diciembre 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

158. “Acostadita en tu cama...”


Las “mañanitas” de Adviento:
Liturgia del 21 de diciembre

Hermanos:

1. La liturgia del día 21 de diciembre, que pertenece a las “ferias privilegiadas” de Adviento tiene una belleza y una frescura primaveral. En los Laudes matinales, una antífona, como un ángel celestial, nos dice: “No temáis, dentro de cinco días vendrá a vosotros el Señor, nuestro Dios” (Benedictus). Comienza la marcha atrás: 21, 22, 23, 24 y 25. El 25 es el día quinto de la llegada de nuestro Salvador.
Se va estrechando la espera, que el día 24, la víspera, se hace inminente. Este día se abre el Oficio divino con este invitatorio: “Hoy sabréis que vendrá el Señor y mañana veréis su gloria” (Hodie scietis quia venit Dominus et mane videbitis gloriam eius, que es una frase acomodada de un episodio del desierto: “Esta tarde sabréis que es el Señor quien os ha sacado de Egipto, y mañana veréis la gloria del Señor” Ex 16,6-7).
Y en Laudes, tomando una cita de Lc 2,6-7, se dice esta antífona: “A María le llegó el tiempo (en rigor: “se le completaron los días”) de su alumbramiento, y dio a luz a su Hijo primogénito”.

2. Hoy, 21 de diciembre, toca leer el Evangelio de la Visitación de María a su prima Isabel (Lc 1,39-45);  puesto que estos días, a partir del 17, se van leyendo las perícopas del Evangelio de la Infancia (Mt 1-2; Lc 1-2) que anteceden al nacimiento.
María se pone en camino, de prisa – así lo subraya el texto sagrado – hacia la montaña. María es el Arca de la Alianza, que lleva en su seno al Salvador. Y ya sabemos los relatos del Arca de la Alianza de los tiempos de Samuel y David (1Sam 5-7), rescatada de los filisteos, “la llevaron a la casa de Abinadad, en la colina,y consagraron a su hijo Eleazar, para que custodiara el Arca del Señor” (1Sam 7,1). Capítulos después se contará el traslado del Arca de la casa de Abinadad a Jerusalén; David cantaba y bailaba delante del Arca en aquella memorable procesión. Fue una gran fiesta la de aquella memorable procesión (véase 2Sam 6). Al instalarla en Jerusalén, David “bendijo al pueblo en nombre del Señor del universo. Repartió a todo el pueblo, a la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, una torta de pan, un pastel de dátiles y un pastel de uvas pasas. Tras lo cual, todo el pueblo se fue, cada uno a su casa” (vv. 18-19).

3. La Virgen María es el Arca de Dios, y a su paso florece la primavera. Podemos recordar el salmo de la salida de Egipto, cuando llevaban el arca:
¡Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?
En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob... (Salmos 113ª 5-7).
Salta Juan en el vientre materno, porque viene el Señor en el Arca santa.

4. Muy oportunamente se lee hoy el Cantar de los Cantares (2,8-14). Una canción amorosa del esposo (más bien, el novio) que va a cantarle las mañanitas a la novia “acostadita en tu cama”. Todos los mexicanos saben “Las Mañanitas” (las letrillas varían un poco), para felicitar en los cumpleaños y para cantar a la Guadalupana el 12 de diciembre y días de alrededores...

Quisiera ser solecito
para entrar por tu ventana,
y darte las mañanitas
acostadita en tu cama,

Ya viene amaneciendo
ya la luz del día nos dio;
levántate de mañana,
mira que ya amaneció.

Despierta, mi bien; despierta,
mira que ya amaneció;
ya los pajaritos cantan
la luna ya se metió.


5. Si el corazón humano es así, ¿no podremos cantar el cantar de los cantares “a lo divino” – que ya lo es, siendo tan humano – para decirle a la esposa (Juan Bautista y toda la comunidad mesiánica) que despierte, que se levante, que ya ha venido el Esposo...?
Tomamos una traducción:
El cervatillo (2,8 3,5)
(Mañana de primavera)

Ella
¿Sentís?
¡Los pasos de mi amado!
Miradle cómo viene,
saltando por la sierra,
brincando por las quebradas.

Viene como gamo ligero mi amado,
como ágil cervatillo.
¡Ya se para!
¡Ya está arrimado a mi cerca,
ya mira por las rendijas,
atisba por la empalizada!
Canta mi amado
y escucho que dice:
“Sal, amada mía,
preciosa,
ven a mí.
Mira, ya se fue el invierno,
y pasaron las lluvias y se fueron.
Brotan las flores del campo,
y vuelven las canciones;
se oye por la vega
el arrullo de la tórtola.
Le han nacido las yemas a la higuera,
y se huele el aroma de las viñas.
Paloma,
no me escondas tu cara
en los nidos de la roca,
en los huecos de la peña;
que quiero verte, déjame;
déjame escuchar tu voz:
tu voz es dulcísima,
tu cara bellísima”.


5. Jesús es el que viene y viene a mí. ¿Seré yo capaz de dejarme envolver de toda esa dulzura que destilan sus palabras, sus requiebros? ¿Y por qué no? ¿Es que no soy la amada de su santa carne...?

Puebla, 21 diciembre 2011.

Véase nuestra versión de El Cantar Divino (Cantar de los cantares) al final de la sección de Navidad, en mercaba.org.

lunes, 19 de diciembre de 2011

157. Tarjeta de Navidad - 3


En los números 154 y 156 puede verse
Tarjeta de Navidad 1 y 2

Tarjeta de Navidad - 3
Canción espiritual
(Aspiraciones de amor)

Navidad dulce amistad
de Dios con la criatura,
que perdonada y salvada
es ungida de ternura.

* * *
Ven a mí, amada mía,
en un amor sin sutura;
ya no es lóbrega la noche,
clara noche, suave luna.

Tu nacimiento soy yo,
conmigo tus bellas nupcias,
yo soy tuyo y tú eres mía,
una carne y sangre una.

En tus labios te lo digo,
repito las Escrituras,
soy el primer pensamiento,
y soy tu divina rúbrica.

Tú eres mía, acariciada
en mi seno, que es tu cuna,
soy tu Evangelio vivido,
paz y corona futura.

* * *
En silencio, sin palabras,
me siento quieta y segura;
huid, malignos temores:
yo soy suya, yo soy suya.

Acepta, Jesús, el beso,
eco de cuanto pronuncias,
en vida, muerte y la patria,
Verbo Divino, soy tuya.

Puebla, 19 diciembre 2011


Tarjeta de Navidad 2: Eres bello por ser bueno
Tarjeta de Navidad 1: Poesía de Dios humanado



domingo, 18 de diciembre de 2011

156. Tarjeta de Navidad - 2


En el número 154 se encuentra la Tarjeta de Navidad -1


Letrilla de Navidad 2011
 Fraternidad de noviciado de capuchinos de Puebla en Navidad de 2010
 

1. Eres bello por ser bueno,
mi Jesús, Dios pequeñito,
mi Jesús y mi hermanito,
luego Jesús Nazareno.

2. Eres bello y qué alegría
es la que yo paladeo,
que de todo lo que oteo
la belleza me extasía.
3. Iré en pos de la bondad
que en tu corazón habita,
y al amparo de tu cita
entraré en la Trinidad.

4. ¿Dios es bondad o belleza?
Dímelo, mi Niño amigo,
y dime, tras el postigo,
por dónde la vida empieza.

5. Pues yo quiero en este mundo,
yo, pecador, acertar
y cruzar la brava mar
con tu gozo que trasfundo.

6. Yo quiero ser tu Profeta,
mi Dios de la Encarnación,
Dios de locura y perdón,
y con tus ojos... Poeta.

7. ¿Dónde está, Dios de Belén,
la esencia de toda vida
que vino con tu venida
y nos trajo Paz y Bien?

8. El amor fue derramado,
si lo quieres recibir:
toma todo mi existir
y cómelo en un bocado.

9. El amor es la belleza
que te quiere hermosear,
el amor es el cantar,
que en Belén se hizo pobreza.

10. Y la belleza es el beso
de la más pura bondad
que cubrió a la Humanidad,
en todo viviente impreso.

11. Sea el amor mi quehacer,
profeso de la hermosura,
la que todo limpia y cura
y en Jesús se vio nacer.

12. Y no digan franciscana
esta hermosa teoría,
también Pablo la diría,
que es simplemente cristiana.

13. A Belén hemos venido
para aprender adorando,
gozar y gozar amando
a Dios aquí acaecido.
 Navidad 2010

14. ¡Gloria al amor, carne viva,
que a María está apegado,
y amor al Verbo Encarnado,
cuya belleza cautiva! Amén.

Puebla, 16 diciembre 2011