jueves, 27 de febrero de 2014

505. Autorretrato del P. Ignacio Larrañaga



Canto al apóstol

(Ignacio Larrañaga, Estudiante de Teología.
Pamplona, Primavera 1952)

 Portada de Jubiloso Jubileo,
a los 50 años de sus ordenación sacerdotal

¿Qué vientos empujan tu remo?
¿A dónde vas con tus brazos cuajados de estrellas
y tus ojos ardidos de sol?
¿Dónde te nacen las raíces eternas
del sueño, de la mirada y el amor?

Te vi encender con fuegos altos y agudos
los bosques internos del hombre
donde pastan la avaricia, el orgullo y la impiedad.

Te vi llegar hasta dentro del hombre
donde empieza la región de la niebla
y se pierden los caminos de Dios.
¡Cómo inundabas de resplandores rusientes
sus ojos de eterna noche!

Levanta tu voz de bronce, profeta,
como un torreón medieval,
contra la soledad muda de los hombres,
contra esa jauría de megalómanos
que en cada calle se levantan una estatua y un dios.

Mira que van a salir a tu camino
voces profanas de oriente y de luna
que quieren devorar tu voz de bronce, eternamente alzada.

Enciende esa estrella que llevan los hombres
apagada en la mitad de tu frente.

Han surgido ante tus ojos
infinitos caminos sobre espacios mudos;
y hay pozos de naufragio y duelo y muerte
que esperan cada tarde tu mirada de ansiedad.

Rompe esa voz, como un arpa, contra las ciegas luces
que ahogan el ángel del hombre
y enlutan su inocencia, sus ojos y su frente.

Acelera tu latido, que flotan
aires de impaciencia y urgencias de agonía.

Cuando se vuelque definitivamente tu cuerpo
por las pendientes de la muerte
se encenderá en las alturas un inmenso rosal
cuajado de rocío y de sol.

Ignacio Larrañaga, sin pretenderlo, en aquella primavera de 1952, a sus 23 años, pocos meses antes de su ordenación sacerdotal (20 diciembre 1952) nos entregaba el retrato de sus anhelos, que, por la gracia de Dios, los vemos cumplidos en su vida.

Tomada de la revista Vértice. Revista literaria de los Teólogos Capuchinos de Pamplona. Número 4, Primavera 1952. / Fuente: Archivo Provincial de Capuchinos (Pamplona). Archivero Fr. José Ángel Echeverría, OFMCap.
Publicación: Memoria y homenaje al P. Ignacio Larrañaga (+ Guadalajara, Jal., 28 oct. 2013) el 27 de febrero de 2014 (Sala Alberione, Guadalajara, Jal.).

Fr. Rufino María Grández, capuchino.

sábado, 22 de febrero de 2014

504. Domingo VII, Amad a vuestros enemigos




Homilía en el domingo VII del tiempo ordinario, ciclo A

Mateo 5,38-48

Texto evangélico:
Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pues yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarle la túnica, dale también la capa. A quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

Hermanos:
1. El Evangelio de hoy continúa y termina aquellos párrafos que escuchábamos el domingo pasado: las seis antítesis que Jesús establece entre lo antiguo y lo nuevo: Habéis oído que se dijo, pero yo os digo. La diferencia no es en un grado más que añade Jesús a lo anterior. Si se trata de un grado más, estamos dentro del mismo sistema.
Lo que quiere traer Jesús es la novedad de Dios, la suprema novedad de Dios que le es posible alcanzar el hombre en esta tierra.
León Tolstoy, egregia figura de la literatura rusa, fue un convertido al Evangelio, un iluminado, si bien tomara unas opciones muy discutibles con respecto a la Iglesia. Comentando estos versículos del Sermón de la montaña dijo que amar a la manera exigida por Jesús significa “ser bueno a la manera divina”. Efectivamente, hermanos, de esto se trata, de ser buenos a la manera divina. Es el versículo final, que se aplica no solo a la última de las contraposiciones sino a todas ellas.
Dice Jesús: “Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”, que en el Evangelio de san Lucas suena de otra manera: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). En el fondo es la misma sentencia, la misma consigna: Mirad a Dios e imitad a Dios. Sólo Dios puede ser la medida de nuestros actos, ese Dios que un día nos ha de juzgar.

2. Quisiera en este punto citar a  san Francisco de Asís para ver cómo los santos han entendido la vida desde la sensibilidad de Dios. Cómo debe portarse el minsitro cuando ocurre que algún hermano, por la debilidad humana, por el engaño del demonio, ha pecado. Y Francisco escribió una breve carta al superior del tal hermano, que él no llamaba superior, sino ministro y siervo, y le decía:
“...Y en esto quiero conocer si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y tuyo, si hicieras esto, a saber, que no haya hermano alguno en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, no se marche jamás sin tu misericordia, si pide misericordia. Y si él no pidiera misericordia, que tú le preguntes si quiere misericordia. Y si mil veces pecara después delante de tus ojos, ámalo más que a mí para esto, para que lo atraigas al Señor; y ten siempre misericordia de tales hermanos”.

3. Hermanos, ante unas palabras de este género, ante una actitud semejante, uno se pregunta: ¿Se puede gobernar una orden con estos criterios? ¿Se puede gobernar la Iglesia con esta manera de pensar? ¿Dónde está la corrección, el justo castigo…?
Son preguntas que nos hacemos, quizás, porque no hemos conocido el milagro más divino que existe que es el de la divina misericordia. Si la conocemos, sí podremos hablar y desde ahí tratar de organizar la Iglesia, comunidad de santos y pecadores.
Juan Pablo II sufrió un atentado de muerte, del que, gracias a Dios fue salvado. Juan Pablo II visitó al agresor en la cárcel, que era decirle: Hermano mío, te perdono. Y dejó que la justicia, fuera de su competencia, siguiera su curso.
Benedicto XVI sufrió la tradición de uno de sus hombres de confianza. Dejó que la justicia vaticana actuara, y en determinando momento levantó la pena. Perdonó de corazón.

4. ¿Qué significa, pues, hermanos “Amad a vuestros enemigos”? Significa lo que Jesús dijo en la Cruz. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Uno quisiera saber cómo Jesús de Nazaret leía esas frases termendas de los salmos, en las cuales, en defensa del justo, se pide que Dios se despierte, se levante, y actúe como un guerrero en contra de mis enemigos, que son los suyos.
Hay algo que de pronto cruje en nuestros corazones cuando tenemos que leer estos textos, y entonces, como podemos, hacemos unas aplicaciones espirituales.
El estilo personal y concreto aparece al vivo en estos pasajes de hoy, con ejemplos de la vida judía.

5. El último ejemplo que Jesús nos pone es que miremos al Dios del cielo, a quien llama Padre, para que veamos cuál es su estilo, y aprendamos a vivir al estilo de Dios.
Mirad al sol, que sale igual para los buenos y los malos.
Mirad a la lluvia, que es igual para los buenos y malos.
Los malos no merecen ni el sol ni la lluvia como yo, como nosotros, que somos los buenos. Pero el Dios del cielo está por encima de los buenos y de los malos, porque, al fin, a todos los trata como a hijos suyos.
Este lenguaje escandaloso del Señor nos hace reflexionar a  nosotros, hermanos.

6. Perdonar a mi enemigo, eso yo no lo puedo hacer si Dios no me cambia este corazón y me lo hace semejante al suyo. Amad a vuestros enemigos, dice Jesús.
El perdón ha de ser tan real, tan concreto, que se convierte en amor. Es el Evangelio más exigente que Jesús nos ha predicado.
Jesús podía habernos dicho: Olvídate de tu enemigo, déjalo, no existe, sé feliz, la vida sigue adelante.
No dijo eso. Lo que dijo fue: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial.
Jesús dijo estas cosas, porque él las cumplió primero, y con su vida nos dio fuerzas para hacer nosotros lo mismo. Él fue delante, él nos enseñó el camino, él nos enseñó el triunfo del amor.

Señor Jesús, que saliste de este mundo sin ningún odio, con el corazón lleno de amor, yo perdono a todos los que me han ofendido, y pido perdón a todos los que he ofendido, y quiero presentarme ante ti sin ningún resentimiento y con el corazón lleno de amor.

Guadalajara, sábado 22 febrero 2014.

domingo, 16 de febrero de 2014

503. La herencia preciosa de un hermano, el P. Ignacio Larrañaga



 La herencia preciosa de un hermano,
P. Ignacio Larrañaga




El día 28 de octubre de 2013, de madrugada, pasó a los brazos del Padre Dios nuestro hermano Ignacio Larrañaga Orbegozo. Fue aquí, en Guadalajara, Jalisco (Exactamente en  la Casa de Oración Nazaret, regentada por las Siervas de Jesús Sacramentado, Km. 24 Carretera a Chapala, Antiguo Camino a la Capilla del Refugio No. 1904 - Municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco. C.P. 45870). Había cumplido 85 años en el mes de mayo. La tarde anterior, que era domingo, con no poca fatiga, había celebrado la Eucaristía al inicio de la Semana de Culminación que se disponía dirigir.
Al ver que no se levantaba, acudieron a su habitación y lo encontraron difunto en la paz del Señor, medio alzado en el lecho, apoyando la mano en la mejilla.
Enrique Larrañaga, íntimo del P. Ignacio, en el funeral que se le hizo en la parroquia propia de Azpeitia (4 de noviembre), leyó unos datos que él haba escrito y publicado: “Del 3 de Febrero al 28 de Octubre de este año 2.013, mañana, que le encuentran muerto en la cama en Guadalajara (México), había impartido en 29 lugares, otras tantas Semanas de Culminación, en total en los dos años, mejor, con más precisión, en los dieciocho meses (9 meses del 2.012 y 9 meses del 2.013), había recorrido cuatro continentes: América (Norte, Centro y Sur), Europa, África y Oceanía, habiendo dirigido 61 Semanas de Culminación”.
El hermano Ignacio Larrañaga, que pasó 54 años de su vida, en Chile, profesó la Regla de san Francisco para la vida capuchina en mi misma provincia religiosa, que entonces se llamaba Provincia capuchina de Navarra-Cantabria y Aragón.
En su santa memoria va escrito este poema, como una oración privada en este domingo de retiro espiritual. Confío que muchos compartirán los mismos sentimientos. En alabanza de Cristo. Amén.




LA HERENCIA DE UN HERMANO

Poema oracional privado

en memoria del P. Ignacio Larrañaga

* Azpeitia, 4 mayo  1928
* Guadalajara, Jal. 28 octubre 2013




1. Por un camino que lleva
del sufrimiento a la paz,
abriste una hermosa senda
de obediencia y santidad.

2. El Pobre de Nazaret
se vio amado hasta el final:
oh Jesús, tú nos conduces
a los brazos del Abbá.

3. Muéstranos, Padre, tu rostro,
mirándonos faz a faz,
y tu infinita ternura
será gozo a saciedad.

4. Que mi yo quede en olvido,
muerto en agua bautismal,
y florezca en mí la Pascua
en abandono filial.

5. Virgen Madre del silencio,
agraciada en humildad,
en el resto de pequeños
yo contigo quiero estar.

6. Con el hermano Francisco
y el Cristo de San Damián
quiero anunciar un secreto:
Jesús es fraternidad.

7. Ignacio, hermano querido,
buscador de intimidad,
eres un Guía en la Iglesia
que nos enseñas a orar.

8. ¡Solo a Dios la gloria sea,
Dios santo en la Trinidad,
y mi vida, rosa y fuego,
sea amor de eternidad!

Guadalajara, Jalisco.
domingo, 16 febrero 2014.

fr. Rufino María Grández,
capuchino.