martes, 26 de septiembre de 2017

996. Otra Novena de San Francisco 6 (...7,8,9)



Otra Novena a San Francisco
Un hermano capuchino
meditando poéticamente
escritos de san Francisco
(continúa)


Día sexto (30 de septiembre)

De la paciencia

(Y de lo que queda cuando toda pasa)

“Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5,9). El siervo de Dios no puede conocer cuánta paciencia y humildad tiene en sí, mientras todo le suceda a su satisfacción. Pero cuando venga el tiempo en que aquellos que deberían causarle satisfacción, le hagan lo contrario, cuanta paciencia y humildad tenga entonces, tanta tiene y no más” (Amonestaciones, XIII).


1. Cuando me sale al revés
mi más bonito proyecto,
la paciencia que me queda,
tanto y no más: esa tengo.

2. Cuando el amigo se va
y una herida hiere el pecho,
la amistad que entonces queda,
tanto y no más: esa tengo.

3. Cuando antaño me aplaudían
y ahora siento sus recelos,
la sapiencia que me guía…
tanto y no más: esa tengo.

4. Cuando yo era superior
y ahora soy un raso obrero,
la autoestima que me apoya…
tanto y no más: esa tengo.

5. Cuando yo era guapo y joven
y ahora un viejito me veo,
esa belleza invisible…
tanto y no más: esa tengo.

6. Cuando la vida reía
y vino el temblor en México,
si firme aguantó mi casa…
tanto y no más: eso tengo.

7. Y si todos se marcharan
y Jesús quedaba en medio:
¡Tú me bastas, te diré:
Eres tú mi tierra y cielo!

(Terremoto 19 del IX)

Guadalajara, Jalisco, 26 septiembre 2017
 

lunes, 25 de septiembre de 2017

995. Otra Novena de San Francisco 3,4,5



Otra Novena de San Francisco
Un hermano capuchino
meditando poéticamente
escritos de san Francisco
(continúa)


Día tercero (27 de septiembre)
Del humilde siervo de Dios

“Bienaventurado el siervo que no se tiene por mejor cuando es engrandecido y exaltado por los hombres, que cuando es tenido por vil, simple y despreciado, porque cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es y no más” (Admoniciones, XIX).

1. Yo soy el hombre ante Dios:
nada más ¡y nada menos!
en tiempo y eternidad,
yo soy tu hijo y tu siervo.

2. Tú eres, mi Dios, mi humildad,
que otra valía no tengo,
ni apetezco tener otra,
que, si no, todo me pierdo.

3. Tú eres, mi Dios, mi pasado,
que soy divino abolengo,
y  mi futuro también,
único premio que espero.

4. Tú eres, mi Dios, mi verdad,
mi vocación sin remedio,
mi adoración y mi escala
y mi puerta al mundo entero.



5. Mi amor y mis nupcias santas,
que de hambre de amor me muero,
la Unidad que me engendró,
la Trinidad de mi encuentro.

6. Solo Dios, mi solo Dios,
mi alma, Dios, y mi cuerpo,
mi infinitud presencial,
mi Dios, mi dulce alimento.

7. De amor y gloria, Dios mío,
rezuma mi pensamiento,
y mi alabanza eres tú,
que solo tú eres Bueno.


Día cuarto (28 de septiembre)
De la limpieza corazón

Beati mundo corde, quoniam ipsi Deum videbunt (Mt 5,8). Vere mundo corde sunt qui terrena despiciunt, caelestia quaerunt et semper adorare et videre Dominum Deum vivum et verum mundo corde et animo non desistunt.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8). Son verdaderamente limpios de corazón quienes desprecian las cosas terrenas, buscan las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con corazón y alma limpios, al Señor Dios vivo y verdadero” (Admonición XVI).

1. Adorar y contemplar
día y noche en suave ritmo,
en pura simplicidad,
sin forzar, sin artificio.

2. Vivir viendo al Dios viviente,
respirando amor sencillo,
con las alas ahuecadas
al céfiro vespertino.

3. Ante el Vivo y Verdadero,
a quien yo llamo “Dios mío”,
cobijarse en su mirada,
ungido por su cariño.

4. Ved ahí el corazón
de nuestro hermano Francisco:
humilde, sencillo y puro
y de sí desposeído.

5. No es pureza de la carne,
es pureza de lo íntimo,
donde Jesús encarnado
ha puesto su domicilio.

6. Esa pureza yo anhelo:
la fe del contemplativo,
la que nos trajo a la tierra
nuestro Señor Jesucristo.





Día quinto (29 de septiembre)
Del humilde siervo de Dios

Bienaventurado aquel siervo que no se exalta más del bien que el Señor dice y obra por medio de él, que del que dice y obra por medio de otro.
Peca el hombre que quiere recibir de su prójimo más de lo que él no quiere dar de sí al Señor Dios (Admoniciones, XVII).

1. Tan humilde, tan hermano
que para él ya es lo mismo
que seas tú, seas yo
cuando Dios obra prodigios.

2. Siervo libre y verdadero,
vidente de lo divino,
que está gozando de Dios,
donde ve un pequeño signo.

3. Esa es la Pascua perfecta
con mi Dios que es Uno y Trino
posesión de un solo don
esencial y relativo.

4. Ya no hay mío y no hay tuyo
si en Dios Uno consistimos;
Dios será festín de gracia
todo en todos por los siglos.

5. ¡Qué feliz he de sentirme,
si Dios me tiene en olvido,
que olvido suyo es amor,
y acaso más exquisito!

6. ¡De por vida yo me ofrezco
disponible a tu servicio,
donde quieras, como quieras,
según tu agrado infinito!

(Guadalajara, Jal. 25 sept. 2017)