Otra
Novena de San Francisco
Un hermano
capuchino
meditando
poéticamente
escritos de san
Francisco
(continúa)
Día tercero (27
de septiembre)
Del humilde siervo de Dios
“Bienaventurado
el siervo que no se tiene por mejor cuando es engrandecido y exaltado por los
hombres, que cuando es tenido por vil, simple y despreciado, porque cuanto es
el hombre delante de Dios, tanto es y no más” (Admoniciones, XIX).
1. Yo soy el hombre ante Dios:
nada más ¡y nada menos!
en tiempo y eternidad,
yo soy tu hijo y tu siervo.
2. Tú eres, mi Dios, mi humildad,
que otra valía no tengo,
ni apetezco tener otra,
que, si no, todo me pierdo.
3. Tú eres, mi Dios, mi pasado,
que soy divino abolengo,
y mi futuro
también,
único premio que espero.
4. Tú eres, mi Dios, mi verdad,
mi vocación sin remedio,
mi adoración y mi escala
y mi puerta al mundo entero.
5. Mi amor y mis nupcias santas,
que de hambre de amor me muero,
la Unidad que me engendró,
la Trinidad de mi encuentro.
6. Solo Dios, mi solo Dios,
mi alma, Dios, y mi cuerpo,
mi infinitud presencial,
mi Dios, mi dulce alimento.
7. De amor y gloria, Dios mío,
rezuma mi pensamiento,
y mi alabanza eres tú,
que solo tú eres Bueno.
Día cuarto (28
de septiembre)
De la limpieza corazón
“Beati mundo
corde, quoniam ipsi Deum videbunt (Mt 5,8). Vere mundo corde sunt qui
terrena despiciunt, caelestia quaerunt et semper adorare et videre Dominum Deum
vivum et verum mundo corde et animo non desistunt.
Bienaventurados
los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8). Son
verdaderamente limpios de corazón quienes desprecian las cosas terrenas, buscan
las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con corazón y alma limpios,
al Señor Dios vivo y verdadero” (Admonición
XVI).
1. Adorar y contemplar
día y noche en suave ritmo,
en pura simplicidad,
sin forzar, sin artificio.
2. Vivir viendo al Dios viviente,
respirando amor sencillo,
con las alas ahuecadas
al céfiro vespertino.
3. Ante el Vivo y Verdadero,
a quien yo llamo “Dios mío”,
cobijarse en su mirada,
ungido por su cariño.
4. Ved ahí el corazón
de nuestro hermano Francisco:
humilde, sencillo y puro
y de sí desposeído.
5. No es pureza de la carne,
es pureza de lo íntimo,
donde Jesús encarnado
ha puesto su domicilio.
6. Esa pureza yo anhelo:
la fe del contemplativo,
la que nos trajo a la tierra
nuestro Señor Jesucristo.
Día quinto (29
de septiembre)
Del humilde siervo de Dios
Bienaventurado
aquel siervo que no se exalta más del bien que el Señor dice y obra por medio
de él, que del que dice y obra por medio de otro.
Peca el hombre
que quiere recibir de su prójimo más de lo que él no quiere dar de sí al Señor
Dios (Admoniciones, XVII).
1. Tan humilde, tan hermano
que para él ya es lo mismo
que seas tú, seas yo
cuando Dios obra prodigios.
2. Siervo libre y verdadero,
vidente de lo divino,
que está gozando de Dios,
donde ve un pequeño signo.
3. Esa es la Pascua perfecta
con mi Dios que es Uno y Trino
posesión de un solo don
esencial y relativo.
4. Ya no hay mío y no hay tuyo
si en Dios Uno consistimos;
Dios será festín de gracia
todo en todos por los siglos.
5. ¡Qué feliz he de sentirme,
si Dios me tiene en olvido,
que olvido suyo es amor,
y acaso más exquisito!
6. ¡De por vida yo me ofrezco
disponible a tu servicio,
donde quieras, como quieras,
según tu agrado infinito!
(Guadalajara,
Jal. 25 sept. 2017)