domingo, 26 de noviembre de 2017

1021. Juglares del Evangelio – Sobre el juicio final de Mt 25, 31-46



Juglares del Evangelio 
Sobre el juicio final de Mt 25, 31-46


Los entendidos distinguen lo que es un “juglar”, poeta y cantor callejero que requiere un público, y un “trovador”, artista de gabinete que crea palabras acaso para que otro las cante, acaso en la corte, canciones de amor cortés. Hace falta mucha erudición medieval, que yo no poseo, para entrar en matices. A Francisco se le ha visto como juglar de Dios (Francisco, juglar de Dios, Rossellini). Francisco “heraldo (praeco, pregonero) de Gran Rey” ha sido visto como “iocultator Dei”.
Vamos a ser juglares a lo divino, cantando con versos sencillo el paso del Evangelio por el corazón. Eso han querido ser entradas anteriores de “El Evangelio en verso” (1011, 1012, 1016, 1017, [1017], 1019), no preciosismo literario – que poco lo hay – sí, toque del alma, que ha sentido el tacto del Evangelio.
Ezequiel, profeta tan sorprendente, fue tomado como un coplero de amores, como "juglar" de aquellos tiempos: Eres para ellos como un cantor apasionado, de buena voz y que sabe acompañarse con las cuerdas. Escuchan tus palabras, pero no las practican. Pero cuando se cumplan —y están para cumplirse— sabrán que había un profeta en medio de ellos (Ez 33,32-33. La Biblia de Jerusalén traduce: Te han tomado por un intérprete de cantos de amor, de voz encantadora que se acompaña de buenos instrumentos). Una simple cita para ver como los versos de amor son tan viejos como el corazón.
Volviendo al texto, es que el Evangelio se abre a lo infinito. Requerimos libros de exégesis, cierto, pero, sobre todo, requerimos silencio ante el Santísimo, sabor ante la Presencia de un Jesús que vive, y porque vive puede hablar.
El Evangelio de hoy, “chocante” (es palabra castellana expresiva) por todos los costados, es un Evangelio para que lo cante un juglar y lo dance. Quedémonos con la primera parte, metidos a la recha del Rey. Evangelio visual (Evangelio para los ojos), Evangelio hiriente hasta el extremo (Evangelio para el corazón), Evangelio dulcísimo si, por gracias, nos metemos entre las ovejas que recibe la bendición eterna (Evangelio místico).
Como sea, cantemos


Uni de his fratribus meis minimis (Mt 25,40)

1. Con los ángeles sirvientes,
porque el cielo es reino tuyo
te presentas, Nazareno,
como juez y rey del mundo.

2. Pasaron siglos e imperios,
la historia rodó su rumbo,
y ha llegado tu venida,
que es presente mi futuro.

3. La humana geografía
son los hombres, todos uno,
ni judíos ni cristianos
para dar el juicio sumo.

4. No hay fronteras para el Padre
que dio el trono a su Hijo único,
y las gentes se congregan,
sumisas para este juicio.

5. Venid, hermanos benditos,
nos dirá con gozo puro,
para un reino preparado
ab aeterno por su gusto.

6. Y ese rostro luminoso
de Jesús, mi Dios augusto,
se hará ternura infinita
de mi ser en lo profundo.

7. Yo dije en mi corazón:
yo soy tuyo, a mí renuncio,
en las sendas de la vida
buscaré tu rostro enjuto.

8. Porque la luz de Belén,
me mostró tu rostro oculto,
me dijo que lo pequeño
es divino y absoluto.

9. Tu resplandor y hermosura,
si mi ojo es impoluto,
yo la veré a desbordar
en cuanto veo e intuyo.

10. Pero existe un sacramento,
sin quitar antes ninguno,
que nos lleva a una presencia
en pura fe y al desnudo.

11. Lo que hicisteis a los mínimos,
que el mundo dice los últimos,
a mí mismo me lo hicisteis
y en el amor lo disfruto.

12. Hermano soy de los mínimos
y mi rostro desfiguro
pero la fe es el milagro,
camino bello y seguro.

13. Nos citamos en la fe:
allí te espero y auguro,
y nuestro encuentro ha de ser
lo que pensar nadie pudo.

14. Amores del Evangelio,
libro que siempre descubro,
allí volveré, Dios mío,
porque es mi hogar y refugio.

Guadalajara, Jalisco, Domingo de Cristo Rey, 26 noviembre 2017.

viernes, 24 de noviembre de 2017

1020. Homilía en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo 2017



Homilía en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo
Mateo 25,31-46


Texto evangélico
31 «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria 32 y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36 estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. 37 Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; 38 ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; 39 ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. 40 Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
41 Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. 44 Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. 45 Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. 46 Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Hermanos:
1. Jesucristo Rey del Universo, es decir, Rey de cielo y tierra, Rey de la historia humana, Rey de cuanto bulle en el corazón de todas las criaturas, es la coronación del año de la Iglesia. El domingo que viene iniciamos otra vez el ciclo de los Misterios cristianos, cuyo eje es el Misterio Pascual.
Para este domingo tenemos este pasaje grandioso de san Mateo, texto único en el Nuevo Testamento. Todo el misterio del Verbo Encarnado está ahí. Cuando afrontamos una escena de la vida de Jesús, en ella podemos leer la totalidad de su vida; desde la unidad del todo se entiende el significado de las partes. Pero es que aquí, de una manera directa y concreta aborda Jesús el misterio íntegro de su ser: ¿Quién es él?, cuál es su misión?, ¿cuál es su veredicto frente a la historia de todos los hombres?
2. En este texto se habla de bendición y maldición, de vida eterna y fuego eterno, como que el hombre es capaz de firmar su propia condenación por los siglos de los siglos… Este modo de presentar su mensaje por contraposiciones irreductibles es muy propio de Jesús.
Y al comienzo se habla del “Hijo del hombre”, pero no del Hijo del hombre con atributos de humillación, el Hijo del hombre crucificado, sino del Hijo del Hombre en su gloria, que es igual a la del Padre.  El Hijo del hombre es el Rey; el Hijo del hombre es el pastor, título divino en la tradición de los Profetas. Ezequiel con el largo pasaje del pastor (capítulo 34 del libro de Ezequiel) nos ha dado una clave última de su pensamiento.
Estamos, pues, hermanos, ante un texto que es el cúmulo, en síntesis, de toda la teología cristiana, que nunca acabaremos de agotar.
3. Pero lo que más nos sorprende, lo que nos escandaliza y consuela, es que Jesús pone toda la Ley de Moisés y todo el Evangelio que él predica, en la decisión que toma el ser humano ante el pobre concreto: el pobre, el indigente, el enfermo, el proscrito. Para encontrar a este ser no hace falta salir del barrio donde vivimos.
Esos ejemplos que Jesús pone - tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36 estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme – de repente parece que aluden a obras de generosidad, no precisamente a esas obligaciones que uno tiene que cumplir en la vida: trabajo, responsabilidad, familia.
Yo trabajo duro, creo una familia, me hago responsable de ella, disfruto lo que puedo, y ahí termina el mundo. Cada uno cumpla con su obligación, y todos en paz.
4. Pero es que Jesús habla de otra cosa. En este proyecto personal no termina el mundo. Si aparte de eso hay gentes altruistas que gratis, sin ninguna recompensa o beneficio personal, se dedican a pobres, a emigrantes, a enfermos, a encarcelados, muy bien, les admiramos y felicitamos. O todo lo más, se puede echar una mano como obra de caridad. Es como si un ayuntamiento hace sus presupuestos sólidos, y pone en el presupuesto, un 0.07 (que no llega al 1%) para el Tercer Mundo y para obras sociales, por ejemplo, para crear un albergue nocturno para mendigos.
Con este esquema social, hermanos, no funciona el Evangelio. El lenguaje de Jesús resulta escandaloso por varios conceptos:
- Porque esas obras de generosidad, de supererogación, son para él obra esenciales, las que van a decidir el destino final.
- Porque esas obras son así de esenciales no para un grupo de discípulo, sino para todo discípulo.
- Porque esas obras son esenciales incluso para todo ser humano, porque el juicio no se está haciendo con la comunidad de seguidores sino con todas las naciones.
- Porque esas obras no se satisfacen por comisión (yo doy un tanto de mi dinero, y cumplido), sino que Jesús está hablando de obras que implican a la persona. No se visita a un enfermo por un representante legal: o yo lo visito o no lo visito.
5. En este plan Jesús está hablando de lo que tiene que ser el Evangelio, la cartilla de la humanidad, y lo está diciendo de una manera tan tremenda que en ello nos jugamos la eternidad: la vida eterna o el fuego eterno. Estamos hablando, hermanos, de la letra pura del Evangelio.
Entonces, ¿qué es ser cristiano?
No, hermanos, no: la pregunta no es “¿Qué es ser cristiano?”, sino “¿Qué es ser hombre?” De esto está hablando Jesús, que se pone como árbitro de la historia humana y hace un balance final frente a la vida eterna o a la condenación eterna.
Exegéticamente, esto es así. Estamos, pues, hablando del sueño de Jesús, o – si no es irreverente decirlo – de la utopía de Jesús para el hombre.
Pues precisamente por esto Jesús es Rey, porque él con su vida, muerte y resurrección, se ha propuesto llevar adelante este proyecto de la humanidad.
Jesús es Rey no por ningún derecho político, que eso sería ridículo. Jesús es Rey como Redentor de la humanidad, que tiene para todos – y muy personalmente para mí – una palabra nueva, un proyecto nuevo, que nadie sino solo él me lo podría decir.
6. Hermanos, no cabe sino dar las gracias y orar y decir a Jesús:
Señor Jesús, gracias por haberme abierto los ojos a la vedad del corazón humano. Yo junto contigo quiero ser constructor de esa humanidad nueva que nos lleva a la vida eterna. Amén.
Guadalajara, Jalisco, viernes 24 de noviembre de 2017.