Felicitación
de Pascua a los amigos
Sobre
Marcos 16,1-8
Envío:
Ya ha terminado el Día de Resurrección, y ni un
minuto para enviar un saludo de felicitación a mis amigos…; ni una llamada, ni
una letra que enviar, con una frustración, con una heridita en el alma. (¿Heridita porqué?, me dicen. Heridita por no poder escribir, por no poder corresponder a quien me escribe). Sea.
A ratos, como he podido, me he refugiado en la poesía
(o acaso en la “teología poetizada”), pétalo de oración. Este poema lo escribo
como una felicitación personal para ti – recíbelo así – hermana mía, hermano mío:
es mi felicitación de Pascua, antes de cerrar los ojos esta noche.
San Marcos nos invita a
hacer teología pura de la Resurrección. En sus primeros versículos, el Evangelio,
cortado abruptamente, nos deja la resurrección como una pregunta a responder en
la fe, a vivir en la fe. La resurrección de Jesús no es la aparición de Jesús. “Ellas
salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando y fuera de sí. Y no
dijeron nada a nadie, del medio que tenían” (Mc 16,8). Hubo que completar con
palabra divina esta final abrupto. El mensajero celestial les había indicado el
mensaje que deben llevar a sus discípulos y a Pedro: “Él va por delante de
vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dijo” (v. 7).
La resurrección de Jesús no
es la “reviviscencia” de lo vivido, no es una marcha atrás, sino adelante, en
un mundo que desconocemos. Jesús alcanza, por el Espíritu, la vida del Padre, y
logra la plenitud de su propia vida. La humanidad de Jesús lleva lo último de sí
en la resurrección, y entonces Jesús adquiere lo que antes no tenía: la
capacidad de traspasar tiempo y espacio, para ser contemporáneo mío, confidente
mío, vida de la vida mía sin que esta relación obste a la relación contigo.
Por ahí va el misterio
que solo la fe lo anuncia.
1.
Resurrección: desafío
de mi
fe cristiana pura;
no está
aquí, está en el Padre,
no yace
en la sepultura.
2. No
volvió a días atrás,
que él
ha seguido su ruta;
ya vive
en Dios para siempre,
Uno en
la Trinidad Una.
3. Es él, Jesús consumado,
para
que yo lo descubra;
ya
puede venir a mí
como
sustancia y figura.
4. Puede
ser mi confidente,
libre
de toda atadura,
y
contarme sus secretos
y ser
mi viva Escritura.
5. Ahora
sí, su humanidad
se abre
con plena apertura;
ya no
hay espacio ni tiempo
para
morar en mi hondura.
6. De
todos, siendo en mi yo
vida
toda y vida única,
amigo
de cara a cara,
esposo
que el alma junta.
7.
Camino nuevo del hombre
por
nadie soñado nunca;
con su
cuerpo de la roca
con él me
subió a la altura.
8. ¡Encuentro
de eternidad,
divina,
humana ternura;
tú eres
mi Dios, mi Jesús,
tú
comprendes mi locura! Amén.
Jocotitlán (estado de México), domingo de Resurrección,
5 abril 2015.
Nota: Para escuchar, haz clic aquí:
Noticia. Las
hermanas capuchinas sacramentarias de Jocotitlán (estado de México) trasladaron
su monasterio de Santa Úrsula, Txitla (Tlalpan, México D.F.). Vinieron a esta
casa el 11 de diciembre de 2011, y el monasterio fue bendecido por el Obispo de
esta diócesis de Atlacomulco, Mons. Juan O. Martínez García, el 21 de abril de
2012; es un monasterio en medio del campo. Anteriormente habían residido
durante dos años (2009) en el Rancho de los Leones, muy cercano al monasterio, hospedadas
por la Familia Miranda. El monasterio de Santa Úrsula, Txitla, se considera como
Casa Madre de la fundación de las Hermanas Clarisas Capuchinas Sacramentarias,
cuyos inicios se deben a la Madre María Ana Bernáldez (“Madre Marianita”, nacida
cerca de aquí, en Ixtlahuaca), fundación aprobada el 21 de abril de 1879. La
urna de sus restos se conserva en este monasterio. De la federación de las
hermanas clarisas capuchinas sacramentarias fui asistente espiritual durante un
trienio. Es carisma específico la adoración permanente del Santísimo
Sacramento.
Ay, fray Rufino, qué maravilla, muchas gracias:
ResponderEliminar¡Encuentro de eternidad,
divina, humana ternura;
tú eres mi Dios, mi Jesús,
tú comprendes mi locura! Amén.
¡Qué maravilla!
¡Feliz Pascua y un cariñoso abrazo desde España!!!
Feliz Pascua de Resurrección también para usted, fray Rufino, para sus colaboradores, y para todos y cada uno de los amigos que escriben en este blog suyo.
ResponderEliminarSu "anónimo" amigo.
Juan José.
- Su "anónimo" amigo también le ruega que no se preocupe si no puede corresponder a quienes le escriben. Pienso que todos nos hacemos cargo de la imposibilidad de ello.
ResponderEliminar- Siempre he elogiado sus versos, y lo seguiré haciendo. Le considero a usted un poeta místico innato.
Saludos.
Juan José.