PASCUA
2015 – 1
Al eco de Francisco y Clara
Himno pascual sobre aquellas palabras de
Jesús acerca de su verdadera familia: “Estos son mi madre y mis hermanos. El
que cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc
3,34-35). Palabras que se clavaron en el corazón de Francisco y de Clara. “Y
son esposos, hermanos y madres de
nuestro Señor Jesucristo” (S.
Francisco, 1ª Carta a todos los fieles, 7). Y al eco de la misma mística
santa Clara escribía a Inés de Praga: “Queridísima hermana, y, más aún, señora
digna de toda veneración, pues sois esposa y madre y hermana de mi Señor
Jesucristo” (Primera carta a Inés de
Praga, 12). Y en la misma carta insistía: “Habéis merecido dignamente ser
llamada hermana, esposa y madre del hijo del altísimo Padre y de la gloriosa
Virgen” (n. 24).
Este parentesco de Jesús, que procede de
las mismas palabras del Señor, se realiza más allá de lo masculino y femenino.
Desde la realidad de Cristo Resucitado, inherente en nosotros, podemos
intuirlo. Surge en mi corazón no una
“afinidad” con Jesús, sino una consanguinidad en el Espíritu, en esas zonas
últimas de la vida donde está la fecundidad, la unión, la exuberancia íntima,
la ternura, el gozo y la compasión; en suma, la comunión de vida. Pidamos la
gracia de gustarlo.
En la primera parte del himno habla el
Resucitado; en la segunda habla mi corazón.
1. “Yo soy la
nueva vida en el Espíritu,
la intimidad
latiente de tu alma,
yo soy en ti Jesús resucitado,
tu paz y tu
conciencia, limpia y clara.
2, Si anhelas un
esposo, soy tu esposo
de par en par
abierta mi confianza,
la voz que de la
nada te creó
y ahora soy tu
nido y tu palabra.
3. Aquel que un
día dijo a los discípulos
que quiso ser su
hermano y ser su hermana,
su misma madre…,
pues una voluntad
nos rinde en
obediencia y nos enlaza”.
* * *
4. Con gozo
reposado yo te adoro,
Jesús, mi
Redentor, por siempre Pascua,
el Dios de mis
anhelos eres tú,
que por amor te
hiciste mi alianza.
5. En aras de tu
amor yo exulto y canto,
y es fruto de
mis labios la alabanza,
dulcísimo Jesús,
esposo santo,
presencia viva,
suave y cotidiana.
6. Recibe mi
Señor, la humilde ofrenda
a tus divinos
ojos presentada.
¡A ti toda la
gloria eternamente
y en ti mi vida
entera, que es tu gracia! Amén.
Guadalajara, Jal., 16 febrero 2015
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