lunes, 13 de agosto de 2018

1107. San Hipólito de Roma, 13 de agosto – La Plegaria eucarística inspirada en San Hipólito



Gustar la Plegaria eucarística

Es una delicia poder gustar la liturgia, penetrando los textos a la luz del Espíritu, dejándose guiar por él. El texto oracional es fuente de luz e luminación, de gozo y paz.
Al llegar la fiesta de los santos mártires Hipólito y Ponciano, viene a nuestra mente la “Tradición de Hipólito”, donde se contiene la Plegaria eucarística que usaban nuestros hermanos allá en Roma en el siglo III. Se calcula que esta “Traditio” fue compuesta en torno al año 215.
Sobre los avatares de este místico intelectual, Hipólito, y sus luchas con el Papa de la sede de Roma, hay que consultar los manuales. Al fin, el Papa Ponciano y el Teólogo Hipólito, murieron mártires, testigos de la fe en que se basaba su vida. Esto es lo hermoso y lo definitivo.
Tras el Vaticano II los liturgistas han tomado la “Tradición de Hipólito” para entregarnos el primer Canon de celebración de la Eucaristía que conocemos. Bellísimo para contemplarlo, adorando al Señor Jesucristo.
He aquí el texto
(tomado de: HIPÓLITO DE  ROMA, La Tradición Apostólica, editado en Cuadernos Phase 75, pp. 23-49; véase pp. 26-27).
___________

4. La oblación
Después de haber sido ordenado obispo, lodos le ofrecerán el beso de paz, por ser ya digno de que le saluden como tal.
Los diáconos le presentarán la oblación y él, imponiendo las manos sobre ella, junto con todo el presbiterio, dirá, dando gracias: 
- El Señor esté con vosotros.
Todos dirán: 
- Y con tu espíritu. 
- Elevad vuestros corazones. 
- Los tenemos en el Señor. 
- Demos gracias al Señor. 
- Es digno y justo.

Y continuará de la manera siguiente:

Te damos gracias, oh Dios,
por tu amado Hijo Jesucristo,
que en estos últimos tiempos
nos enviaste como salvador y redentor
y ángel de tu voluntad,
que es tu Palabra inseparable
por quien todo lo creaste
y que según tu beneplácito
hiciste descender del cielo
al seno de la Virgen
y, una vez concebido,
se encamó y se manifestó
como Hijo tuyo,
nacido del Espíritu Santo y de la Virgen.
Él, en cumplimiento de tu voluntad
y para adquirir para ti un pueblo santo,
extendió sus manos en el momento de sufrir
para liberar del sufrimiento
a cuantos creen en ti.
Él, cuando se entregó a su pasión voluntaria
para destruir la muerte
y romper las cadenas del diablo,  
para aplastar al infierno 
e iluminar a los justos,  
para cumplir toda ley  
y manifestar la resurrección,  
tomando pan,  
dándote gracias dijo:  
Tomad, comed, esto es mi cuerpo  
partido por vosotros.  
De igual manera tomó el cáliz, diciendo:  
Esta es mi sangre derramada por vosotros.  
Cuando hagáis esto,
lo haréis en mi memoria.  
Al hacer memoria, pues,  
de su muerte y resurrección,  
te ofrecemos este pan y este cáliz,  
dándote gracias  porque nos hiciste dignos  
de estar en su presencia y servirte.  
Y te pedimos que envíes tu Espíritu Santo  
sobre la oblación de tu santa Iglesia.  
Congregándolos en la unidad,  
llena con el Espíritu Santo  
a cuantos participan de las cosas santas,  
para confirmar su fe en la verdad,  
a fin de que te alabemos y glorifiquemos  
por tu Hijo Jesucristo,  
por quien te sea dada la gloria y el honor,  
con el Espíritu Santo,
en tu santa Iglesia,  
ahora y por los siglos de los siglos . Amén.

Guadalajara, Jalisco, 13 de agosto de 2018

1 comentario:

  1. gracias Padre Rufino, realmente bello y profundo.
    se nota la sabiduría de haber saboreado, de haber experimentado a Cristo vivo y resucitado, por nuestros pecados y para nuestra salvación.
    Paz y Bien

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