Gustar la Plegaria eucarística
Es una delicia poder gustar la liturgia,
penetrando los textos a la luz del Espíritu, dejándose guiar por él. El texto
oracional es fuente de luz e luminación, de gozo y paz.
Al llegar la fiesta de los santos
mártires Hipólito y Ponciano, viene a nuestra mente la “Tradición de Hipólito”,
donde se contiene la Plegaria eucarística que usaban nuestros hermanos allá en
Roma en el siglo III. Se calcula que esta “Traditio” fue compuesta en torno al
año 215.
Sobre los avatares de este místico
intelectual, Hipólito, y sus luchas con el Papa de la sede de Roma, hay que
consultar los manuales. Al fin, el Papa Ponciano y el Teólogo Hipólito,
murieron mártires, testigos de la fe en que se basaba su vida. Esto es lo hermoso
y lo definitivo.
Tras el Vaticano II los liturgistas han
tomado la “Tradición de Hipólito” para entregarnos el primer Canon de
celebración de la Eucaristía que conocemos. Bellísimo para contemplarlo,
adorando al Señor Jesucristo.
He aquí el texto
(tomado
de: HIPÓLITO DE ROMA, La Tradición Apostólica, editado en Cuadernos
Phase 75, pp. 23-49; véase pp. 26-27).
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4. La oblación
Después
de haber sido ordenado obispo, lodos le ofrecerán el beso de paz, por ser ya digno
de que le saluden como tal.
Los
diáconos le presentarán la oblación y él, imponiendo las manos sobre ella, junto
con todo el presbiterio, dirá, dando gracias:
-
El Señor esté con vosotros.
Todos dirán:
-
Y con tu espíritu.
-
Elevad vuestros corazones.
-
Los tenemos en el Señor.
-
Demos gracias al Señor.
-
Es digno y justo.
Y continuará de la manera siguiente:
Te damos gracias, oh Dios,
por tu amado Hijo Jesucristo,
que en estos últimos tiempos
nos enviaste como salvador
y redentor
y ángel de tu voluntad,
que es tu Palabra inseparable
por quien todo lo creaste
y que según tu beneplácito
hiciste descender del cielo
al seno de la Virgen
y, una vez concebido,
se encamó y se manifestó
como Hijo tuyo,
nacido del Espíritu Santo
y de la Virgen.
Él, en cumplimiento de tu
voluntad
y para adquirir para ti
un pueblo santo,
extendió sus manos en el
momento de sufrir
para liberar del sufrimiento
a cuantos creen en ti.
Él, cuando se entregó a
su pasión voluntaria
para destruir la muerte
y romper las cadenas del
diablo,
para aplastar al infierno
e iluminar a los justos,
para cumplir toda ley
y manifestar la resurrección,
tomando pan,
dándote gracias dijo:
Tomad, comed, esto es mi
cuerpo
partido por vosotros.
De igual manera tomó el
cáliz, diciendo:
Esta es mi sangre derramada
por vosotros.
Cuando hagáis esto,
lo haréis en mi memoria.
Al hacer memoria, pues,
de su muerte y resurrección,
te ofrecemos este pan y
este cáliz,
dándote gracias porque nos hiciste dignos
de estar en su presencia
y servirte.
Y te pedimos que envíes
tu Espíritu Santo
sobre la oblación de tu
santa Iglesia.
Congregándolos en la unidad,
llena con el Espíritu Santo
a cuantos participan de
las cosas santas,
para confirmar su fe en
la verdad,
a fin de que te alabemos
y glorifiquemos
por tu Hijo Jesucristo,
por quien te sea dada la
gloria y el honor,
con el Espíritu Santo,
en tu santa Iglesia,
ahora y por los siglos de
los siglos . Amén.
Guadalajara,
Jalisco, 13 de agosto de 2018
gracias Padre Rufino, realmente bello y profundo.
ResponderEliminarse nota la sabiduría de haber saboreado, de haber experimentado a Cristo vivo y resucitado, por nuestros pecados y para nuestra salvación.
Paz y Bien