viernes, 10 de julio de 2020

1407. Domingo XV, A – Jesús, el Sembrador


Jesús el Sembrador
Mt 13,1-23


Texto evangélico:
Mt13 1 Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. 2 Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. 3 Les habló muchas cosas en parábolas:
 «Salió el sembrador a sembrar. 4 Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. 5 Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; 6 pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. 7 Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. 8 Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. 9 El que tenga oídos, que oiga».
     10 Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». 11 Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. 12 Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. 13 Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. 14 Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; 15 porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. 16 Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. 17 En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
18 Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: 19 si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. 20 Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; 21 pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. 22 Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. 23 Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

Hermanos:
1. En la lectura del Evangelio de san Mateo, que es el banquete espiritual de este año del ciclo litúrgico, hemos pasado al capítulo 13 del texto sagrado, el capítulo de las parábolas. Y la primera que pone san Mateo es la parábola del sembrador. Seguramente que la parábola del sembrador y la del hijo pródigo son las más conocidas del Evangelio.
El texto de esta parábola es interrumpido por una pregunta: «¿Por qué les hablas en parábolas?
La contestación parece muy simple: Porque es un modo popular, sencillo, asequible a todos, para hacer entender y anunciar así el mensaje de Dios. Y de hecho san Marcos, al final de un grupo de parábolas da esta simple explicación: Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado (Mc 4,33-34).
Dicen los estudiosos del Evangelio que es una verdadera novedad que Jesús explicase en le mensaje de Dios, con estos modos sencillos de hablar.

2. Siendo esto verdad, nos sorprende el problema que late en las parábolas de Jesús, que es este: «¿Por qué les hablas en parábolas?». 11 Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
El drama de Jesús, que lo llevó toda su vida, y que se perpetúa en la historia, fue un drama interior. El drama de Jesús es que él no se sintió comprendido, no se sintió aceptado. Un sector de fieles, sí le comprendió, lo aceptó, lo amó con pasión de amor, y le sigue amando, y lo seguimos amando. Pero una buena parte no comprendió los secretos del reino. Y exactamente ocurre hoy: una religión social no vale.
El sector espiritual más representativo, el sector que cultivaba la piedad y la ley de Israel, no le aceptó; el desencuentro fue tan grande que terminó en el juicio y la muerte.
Jesús se acogió a palabras de Isaías para dar sentido al drama del rechazo de su vida: está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.
Dichosos nosotros que podemos y oír, entender y gustar las palabras del Señor.

3. Pero vengamos, hermanos, a lo bello de las parábolas del Señor que han quedado para siempre como manantial de revelación y consolación divinas.
¿Qué sígnica, pues, la parábola del Sembrador?
 En esta parábola hallamos tres referentes: Un sembrador, un género de semilla, que es el mismo, toda ella muy buena; y cuatro clases de terreno.   Por lo tanto, cuatro clases de resultado.
En el primero, segundo y tercero, no hubo cosecha por distintos motivos: los pájaros se comieron la semilla, la semilla no granó por falta de profundidad, o la semilla sí salió, pero quedó ahogada. En el cuarto terreno, la semilla trajo cosecha, al treinta, al sesenta, al ciento; es un decir, porque no hay semilla de trigo que puede dar ese género de producción.

4. Tal como ha quedado en los Evangelios esta parábola, es una catequesis de la fe: Miremos como recibimos la palabra de Dios, porque el fruto va a depender de nuestra acogida. De parte de Dios no va a fallar.
Seguramente que la primera intención de Jesús es querer mostrarnos cómo la Palabra de Dios, bien anunciada, siempre, absolutamente siempre, da fruto. Parábola de triunfo y de ánimo para no descorazonarse nunca… Habrá mil dificultades, pero si es palabra de Dios, siempre produce fruto. Esto nos lo confirma el antiguo oráculo de Isaías, que es la primera lectura de hoy: “así será la palabra, que sale de mi boca: | no volverá a mí vacía, | sino que cumplirá mi deseo | y llevará a cabo mi encargo” (Is 45,11).  

5. Aquí es donde debemos centrarnos: es el mayor gozo que uno puede tener en la vida: hacer algo divino. Y anunciar la palabra de Dios es algo divino. Y Dios se encargará de dar eficacia a eso poquito que tú haces. Alguien desde Islandia se enteró de una homilía; alguien desde Australia… Vía satélite, el mundo es una aldea.
El sembrador es Jesús. Y Jesús sigue sembrando en los corazones. Justamente la palabra “El Sembrador” es una palabra escogida como identificador de un canal de televisión católica.

Señor Jesús, divino Sembrador de los corazones en el mundo entero, hemos llamado a  tus palabras “las hermosas palabras del Señor”, porque no hay palabra más hermosa que la tuya: sigue sembrando en nuestros corazones, para que nunca nos cansemos de anunciar tu Evangelio, lleno de alegría y de esperanza, a nuestros hermanos, los hombres. Amén.

Desde Alfaro (La Rioja), viernes 10 de julio de 2020, (en la Orden capuchina Santa verónica Giuliani

1 comentario:

  1. Tu Palabra, Señor, es manantial de Revelación y consolación divinas...Concédenos la gracia de permanecer en una actitud de gozosa escucha de tu precioso mensaje, para acogerlo en nuestro corazón y propiciar que dé fruto abundante, para gloria de tu santo Nombre. ¡Alabado sea el Verbo Encarnado!

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