lunes, 27 de julio de 2020

1411. Beata María Magdalena Martinengo


Beata María Magdalena Martinengo
Clarisa Capuchina
(1687-1737)
27 de julio
Memoria libre para las Clarisas Capuchinas,
II Orden y Hermanos Menores Capuchinos


“El alma humilde, partícipe de la santidad divina, se asemeja a los ángeles. Fija sus ojos en la sacrosanta humanidad de Cristo Jesús, Dios y hombre, y en ella encuentra la expresión más acabada de la santidad divina, la reconstruye en su mente, decide imitarla desde lo íntimo de su corazón, la convierte por acción en su comportamiento externo, y acaba siendo ella también un fiel trasunto de Jesús.
[…]
No soporto los elogios dados a cualquier criatura por distinguirse en determinada virtud, por ejemplo, en la  abstinencia o en la mansedumbre, o porque resplandezca en toda ella la humildad. Para mí será más santa el alma que supo vaciarse de sí misma, porque en ese vacío pudo entrar de lleno la santidad de Dios. ¡En verdad, Dios mío, tú solo eres santo! Tú haces los santos, Señor, destruyendo en nosotros cuanto puede ser obstáculo para que se infiltre en el alma tu santidad”.
(Tratado de la humildad, de la Beata, lectura del día).

En años recientes (2006) se han publicado las Obras (Gli Scritti) de nuestra Beata, por el Instituto Histórico de los Capuchinos, Roma - 2545 páginas

Beata Maria Maddalena Martinengo (1687-1737), Gli scritti. Edizione critica, introduzione e note a cura di Franco Fusar Bassini. Prefazione di Guido Sanguineti, vescovo di Brescia. Redazione e indici a cura di Costanzo Cargnoni. Vol. I-II. (Miscellanea di Testi Cappuccini, 3). Roma, Istituto Storico dei Cappuccini, 2006. 22,5 cm., XXXI-1370, 1371-2545 p., 36 tav. a colori. - ISBN 88-88001-40-9 (€ 95,00)

Para adentrarse en su biografía espiritual puede verse:
https://www.capuchinpoorclares.org/page85.html



En tu humilde santidad,
Jesús, mi Dios verdadero,
al pulso de tu verdad,
has de trazar mi sendero.

A tu paso por mi vida
y a tu querer yo me entrego,
y en comunión con tu Iglesia,
Santo de Dios, me confieso.

Tú, María Magdalena,
de familia Martinengo,
cual hermana en el carisma
me compartes tu secreto.

En la Pasión del Esposo
se hizo Verbo tu silencio,
y Jesús Sabiduría
puso en ti su magisterio.

Enséñanos junto a Cristo
la senda del Evangelio,
ser lámparas encendidas
del Amor, que es Luz y Fuego.

¡Cristo, Presencia encarnada,
Santo de Dios en mi cuerpo,
por los siglos de los siglos
seas la dicha que espero! Amén.

Madrid, Jesús de Medinaceli, 27 julio 2020

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