“Escucha la voz de la creación” es el tema y la invitación del Tiempo de la Creación de este año. El período ecuménico comienza el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y termina el 4 de octubre con la fiesta de san Francisco…
Así comienza la carta escrita por el Papa (16 julio 2022, Fiesta de la Virgen del Monte Carmelo).
En el tercer año de su ministerio el Papa escribió una carta sorprendente: Laudato si´, Alabado seas, mi Señor, tomando unas palabras de san Francisco. Una encíclica “sobre el cuidado de la casa común”. ¿Acaso lo más novedoso de su pontificado? Acaso.
Desde el Evangelio nos abre horizontes nuevos. Nos invita a mirar a la creación como Jesús la miraba. Jesús pertenece a la creación, al grado que él mismo se ha hecho comida y bebida, que pasa a nuestras almas y cuerpos.
San Francisco ha sido un ejemplo singular. Al ver a Dios presente en todas las criaturas, al sol, a la luna, al agua, los ha llamado hermano sol, hermana luna, hermana agua. Y a la tierra la ha llamado hermana madre tierra.
Con estos sentimientos va esta rima espiritual para este Día de Oración por el cuidado de la Creación.
Sobre mi mesa una flor
con agua limpia del grifo:
está diciendo su amor
delante del Crucifijo.
Yo amo, Señor, tu Casa,
que es la Casa de tus hijos,
el monte, el aire y el sol
y las aguas de los ríos.
Con el salmista yo canto
tu presencia que bendigo,
y con Jesús estoy viendo
al Padre en los pajarillos.
Con su ropaje esplendente
Salomón era magnífico,
más bello el Padre del cielo
que a las flores ha vestido.
Y cuando tomo en mis manos
un trébol de tallo mínimo,
su hermosura me traslada
al universo en que vivo.
Quien fue capaz de crearlo,
perfecto tan pequeñito,
puede hacer una galaxia
de años luz en sus dominios.
El universo está orando,
danzando con regocijo,
y yo con los pies descalzos
voy al son del mismo ritmo.
Yo adoro a Dios en sus obras
y contemplo enternecido,
él vive, él cuida y él mima
lo que él ha producido.
Y dicen los Libros Santos
que para mí todo lo hizo,
que todo es un don de amor
de enamorado divino.
Casa Común la llamamos
a esta tierra que yo piso;
mis hermanos del planeta
son propietarios conmigo.
Que las Belleza nos una
con corazón sensitivo;
el mundo es bello a morir
si sabemos percibirlo.
Bello y bueno cual Dios
lo vio así desde el principio,
cuando salieron los días
al ritmo de sus latidos.
Y al final la Eucaristía:
Dios materia, pan y vino,
para comerlo y beberlo
cual parte de mis sentidos.
Todo el mundo es antesala
del cielo definitivo;
todo es liturgia sagrada
al honor del Uno y Trino.
Todo es vuestro, todo es vuestro,
y vosotros sois de Cristo,
y Cristo es del Padre amado,
Alfa, Omega y Sacrificio.
Me abrazo al mundo creado,
transformado y redimido,
soy de Dios y soy del mundo,
hermano de san Francisco.
Soy Paz y Bien en mi paso,
yo pecador pobrecillo,
nada puedo y poco sé,
pero feliz y sencillo.
Jesús es Dios humanado,
Jesús es mi encuentro y camino,
A ti me entrego, mi Dios:
tú sabes lo que te digo. Amén.
Cuautitlán Izcalli, 1 septiembre 2022.
Día de la Creación.
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