lunes, 12 de septiembre de 2022

1806. Corazón del Padre Dios – Rima del Juglar del Evangelio


Corazón del Padre Dios

El eje de toda la vida, lo más importe, sublime y divino, no es que yo ame a Dios, sino que Dios me ame a mí, y que lo crea, lo sienta, lo viva con todas mis fuerzas, y así lo proclame ante el mundo. La Parábola del hijo pródigo no es la parábola del hijo pródigo, sino la Parábola del Padre bueno; el héroe y el centro de la parábola no es el hijo, sino la aventura divina del Padre, que perdona, sin pedir nada a cambio, y, al contrario, celebra una fiesta. Por eso se le juntaban a Jesús “todos” los publicanos y pecadores, y Jesús comía cn los pecadores.

San Pablo escribió: “Es palabra digna de crédito y merecedora de total aceptación que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero” (1Tim 1,15). Él que también había escrito: “en cuanto a la justicia de la ley, irreprochable” (Flp 3,6).

El punto álgido de la parábola es la segunda parte: el hijo “bueno” no quiere tomar parte ene este banquete de su Padre.  Si yo estuviera representado en el hijo “bueno”, esa sería mi suprema desgracia: no haber comprendido que “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo” (Lc 15,31).

 

Corazón del Padre Dios,

que perdona y todo olvida,

y de lo hondo del perdón

construye una nueva vida.

 

Un bello traje nupcial

para el festín de acogida,

y un anillo como un príncipe

y sandalias las más finas.

 

Hoy es fiesta de gozar,

de danzar con alegría,

porque es la fiesta del cielo

y Dios a todos convida.

 

El hijo muerto revive,

torna la oveja perdida,

y en nuestras manos reluce

la dracma, casa barrida.

 

Con la alegría de Dios  

brindemos copas surtidas,

los ángeles acompañan

la kermés que se organiza.

 

Fiesta de Dios en la tierra

y vibran todas mis fibras,

fiesta de la Trinidad

que la ocasión lo amerita.

 

Queden afuera recuerdos

de pecados y caídas,

lo que aquí hoy festejamos

es la divina leticia.

 

El gozo, paz y confianza

gratis nos vienen de arriba,

son de la mesa de Dios

los manteles y vajilla.

 

Que no son merecimientos

de conducta sin mancilla,

son regalo, así cantadlo

poetas de maravillas.

 

Quien por amor nos creó

por amor nos necesita,

yo soy un bien para él

y mi bien es su delicia.

 

Y cuando Dios me perdona,

perdonar es su delicia,

y en los cielos se hace fiesta

con la corte reunida.

 

No quiero ser el huraño

que no ve ni participa,

y que no entiende por qué

Jesús a tales se arrima.

 

Jesús, mi Dios con nosotros,

todo Dios en mi barquilla,

tú fuiste y eres regalo

en mi fe pura y tranquila.

 

Y me gozo en lo que gozas

y en todo lo que predicas,

tu Dios ha de ser el mío,

sin otra teología.

 

15. Poder amarte es amor,

si tú vienes y me inspiras,

y llenas todo mi ser

con tu presencia infinita.

 

Me dejo llevar contigo,

que ya se acerca la cima,

todo fue gracia al principio

y al final más todavía.

 

Sea tu misericordia

mi gozo y eterna dicha,

para la fiesta del Padre,

a la que el Hijo nos cita. Amén. Aleluya.


 

 

Cuautitlán Izcalli, lunes de la sem. XXIV al eco del evg del Domingo, 11 sept 2022.

 

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