sábado, 3 de septiembre de 2022

1803 Soy seguidor de Jesús – El Juglar del Evangelio del Domingo

 

Soy seguidor de Jesús

El seguimiento, un punto central de los cuatro Evangelios, tiene perfiles, momentos, escenas… El Evangelio dominical (domingo XXIII,C), Lc 14,25-33, nos habla del momento primero, o, más bien, del momento que sigue a la llamada, de la decisión, de la renuncia, que es renuncia de “todos los bienes”. Quien se decide por Jesús renuncia a todo y del todo. Jesús lo dicen con palabras estridentes, que no son los de una psicología del hombre en proceso de superación.

Como Juglares del Evangelio queremos cantar esta renuncia por Jesús, sin poder olvidarnos de lo que Jesús anuncia en otros momentos. Porque Jesús, poniéndose en el `puesto de Hijo de Dios, que es el que le corresponde, al pedir la renuncia también tiene una promesa: la promesa del don de sí mismo, que supera cuanto nosotros podemos soñar. No podemos evitarlo,auqnue la referencia no esté en este Evangelio: A bien poco renuncio, o mejor, a nada renuncio, si no lo que viene a cambio es la misma presencia de Jesús, Hijo de Dios, y de mis hermanos con los cuales iniciamos la Comunidad del Reino.

 

Soy seguidor de Jesús

y a su vida yo me apunto;

de Jesús y nadie más,

yo, Ciudadano del mundo.

 

Para ir en pos de él,

caminando los dos juntos,

su cruz ha de ser la mía,

su triunfo será mi triunfo.

 

Jesús pide lo que nadie

puede pedir a ninguno:

que deje todos los bienes,

incluso el propio columpio.

 

Mi horizonte solo Dios,

yo solo, pobre y desnudo;

mi riqueza solo él,

y lo demás todo mudo.

 

Solo Dios, que es mi Jesús,

hombre del siglo futuro,

cuando todo ha renacido

y viene el nuevo incorrupto.

 

La familia es sangre y vida,

mas no el valor absoluto,

y Jesús es mi familia

mas firme que lazo alguno.

 

Familia soy de Jesús,

si a su reinado me uno,

para hacer su voluntad

antes que todos mis gustos.

 

Antes que el padre y la madre,

deberes que Dios dispuso,

antes que el hijo y la hija,

tiene su trono y su culto.

 

Y en el mundo que es mi casa,

mi trabajo y pan seguro,

mi Jesús es el primero,

quien marca y guía mi rumbo.

 

Mi Jesús es Dios conmigo,

es mi hoy y es mi futuro,

la vida divinizada

en este trajín confuso.

 

Y por él me he decidido

rompiendo todos los nudos,

él es el bien de los bienes,

por él a todo renuncio.

 

Pero Jesús es promesa

y para esta vida incluso,

él ha de ser mi riqueza,

mi bienestar más profundo.

 

Jesús no hiere al llamar

y promete un suave yugo,

él es manjar y dulzura

y vivirlo es nuestro júbilo.

 

Jesús es hogar de hermanos

que caminan al unísono;

las alegrías ajenas

como mías las disfruto.

 

 Jesús es mi maravilla,

victoria de los sepulcros,

la luz de la nueva era,

gozo sin fin, todo puro.

 

De Nazaret, Galilea,

el que en esta tierra anduvo,

el que cerradas las puertas

vino vivo entre los suyos.

 

El Viviente, el inmanente

más adentro de mi pulso,

mi Jesús del Evangelio,

mi luz, mi paz y mi escudo.

 

Mi Jesús del seguimiento,

presto estoy, y aquí te escucho;

seré yo tu seguidor

si contigo me haces uno. Amén.


Cuautitlán Izcalli, sábado 3 de septiembre de 2022.

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