sábado, 10 de septiembre de 2022

1804 - Natividad de María - Rima del Juglar a la Virgen del pueblo.

Virgen y Madre María

Hoy, 8 de septiembre, es la Fiesta de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María.

En el Calendario litúrgico, reformado tras el Concilio Vaticano II (1962-1965), aprobado por S. Pablo VI mediante las Letras Apostólicas “Mysterii paschalis celebrationem” (14 febrero 1969), quedaron confirmadas la fiesta de la Natividad de María (8 de septiembre) y la fiesta de la Presentación de María (21 de noviembre). Ambas celebraciones tienen su relación con el Protoevangelio de Santiago, testimonio cristiano de mediados del siglo II. En este escrito mariano se nos cuenta al detalle quiénes eran Joaquín y Ana, y cómo ocurrió todo milagrosamente: el nacimiento de la Niña maría, su Presentación en el Templo de Dios, a los tres años y los sucesos posteriores. Un lector sabio percibe que no es una fantasía vacua de entretenimiento piadoso, sino que este escrito es un testimonio muy temprano de la fe de una Iglesia que cree firmemente en dos verdades centrales del Evangelio de la Infancia: la virginidad y la maternidad de la referencia última María, dos verdades intrínsecamente asociadas, Con el paso del tiempo de la Natividad de María se pasará a su Concepción Inmaculada. María, la “toda santa” (panaguía) según los Padres más antiguas aparece como “divinizada” desde el primer momento. En ella se ha volcado el Dios de la Encarnación; al fin, todo lo que es María, Hija de Israel, lo es por el Hijo que trae al mundo.

Así pues, el Comentario que publica la entonces llamada “Congregación de Ritos” al Calendario de Pablo VI, informa a propósito de esta fiesta: “La Fiesta del día 8 de septiembre en honor de la B. V. M. tuvo su origen en Jerusalén, al igual que la del 15 de agosto, y con la misma solemnidad. Se trata de la Basílica de Santa María en donde nació (finales del siglo VI), hoy Basílica de Santa Ana…” (Calendarium Romanum, Editio Typica, Romae 1969, en la p. 102). Y de la Presentación se dirá: “La Fiesta de la Presentación de la B.V.M. trae su origen de la dedicación de Santa María la Nueva, que fue edificada en Jerusalén, cerca del Templo (año 543)” (p. 108).

El Vaticano II nos dará nuevos perfiles de la Virgen, pero en los concilios y en la devoción popular la referencia última es la misma: el Evangelio, contemplado con sabiduría y amor.

 

 


Virgen y Madre María,

por Dios Padre preservada,

tu santa Natividad

es fuente de toda Gracia.

 

Aurora que trae el Día

de la Promesa anunciada,

en su santo Nacimiento

la Tienda santa se alzaba.

 

En ti vino la Alegría

que en el cielo se guardaba,

llega el Esposo a la tierra,

prepárese la Agraciada.

 

Ante tu cuna sonríen

felices Joaquín y Ana,

y las santas Escrituras

abren gozosas sus páginas.

 

Eres Hija de Israel,

flor de una estirpe preclara:

Débora, Sara, Judit…

iban en la caravana.

 

Pero la humilde entre todas,

a todas aventajaba,

la Pobre para el Mesías,

la que dijo: Soy la esclava.

 

La Creyente a toda prueba

con el alma atravesada,

con un espada de amor

que al Hijo crucificaba.

 

Hoy nace la Toda Pura,

concebida inmaculada,

hoy la Virgen del Espíritu

viene por Dios ataviada.

 

Hoy es día de regalos

y la Virgen tiene un arca;

la fiesta se lo merece

y el niño espera que caiga.

 

Un regalo de la Madre,

una caricia en el alma,

para amar más a Jesús

que es lo que a ella le agrada.

 

Y además es la Patrona

por millares celebrada,

Virgen del Burgo en mi pueblo,

y aurora en la madrugada.

 

Bendice, Madre amorosa,

a todos: tantos y tantas,

somos, sí, muy pecadores,

mas tú eres la Toda Santa.

 

Y tu santidad nos cubre

como una cobija blanda;

la pandemia va pasando,

pero otros males avanzan.

 

Guárdanos el corazón

sin rencores ni venganza,

y que todos nos amemos

como hermanos de tu raza.

 

Y que seamos familia

bien avenida y trabada,

con la ayuda más sincera

si a alguien viene la desgracia.

 

A Jesús, Hijo de Dios,

toda gloria y alabanza,

y todo cariño de hijos

a la Madre más amada. Amén.


 

Cuautitlán Izcalli, 8 de septiembre de 2022

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