viernes, 2 de diciembre de 2022

1831 Preparado, preparado – Rima para el Domingo primero de Adviento

                                          Preparado, preparado         


Por tanto, estad en vela,

porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

(Mt 24,42).

 

Comienza el Adviento. “… el Adviento se presenta como un tiempo de devota y alegre esperanza: devotae ac iucundae exspectationis” (Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario, 39)”. Esta es la nota dominante: la “expectación”, que es una esperanza muy acentuada, esperanza llena de alegría, porque sabemos que lo que viene es seguro. Lo que viene es “esperanzador”, merece que lo esperemos. Lo que viene es Jesús, Jesús al final y Jesús ahora. Isaías lo ha contemplado exultante: Viene la Ley, la Palabra del Señor, el Evangelio, y con ello viene la paz. El día de San Francisco de 1965, año dentro del Concilio, Pablo VI se presentó en la Sede de las Naciones Unidas, como “experto en humanidad”,  y citó el oráculo de Isaías que abre elñ Adviento:

“Mas no basta alimentar a los que tienen hambre: es necesario además, asegurar a todo hombre una vida conforme a su dignidad. Y es lo que vosotros os empeñáis en hacer. ¿No es el cumplimiento, a nuestros ojos gracias a vosotros, del anuncio profético que se aplica tan bien a vuestra institución: «Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en haces» (Is 2, 4) . ¿No empleáis acaso las prodigiosas energías de la tierra y los magníficos inventos de la ciencia, no ya como instrumentos de muerte, sino como instrumentos de vida para la nueva era de la humanidad?  (Pablo VI, 4 de octubre de 1965, en visita a la ONU).

Jesús nos dice que estemos preparados.

Nos lo recordaba san Pablo: “… la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz.   Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no deis pábulo a la carne siguiendo sus deseos. (Rom 13,11-14).

Queremos entrar en Adviento, expectantes,  con una consigna: ¡Preparados!

 


Preparado, preparado,

sin esperar a mañana,

porque será de repente

la hora de su llegada.

 

            + + +

 

 

Es muy seria la advertencia,

como si fuera una espada,

pero a amigos y en la Cena

con otro lenguaje hablaba.

 

Yo me adelanto, decía,

a prepararos la estancia,

y a su tiempo volveré

para traeros a casa.

 

Mi Señor de mi amistad,

que te metiste en mi alma,

amistad que provocaste

es amistad continuada.

 

Amistad nunca deshecha,

nunca rota o retirada,

mi muerte, tu parusía

será mi feliz llamada.

 

Que cuando vengas será 

para mejor bienandanza,

pues amor es siempre más

y nos espera en la patria.

 

Y juntos ya para siempre,

- ¡qué gusto ver su mirada! –

para siempre, para siempre

estaremos cara a cara.

 

Preparado, preparado,

dice al alma consolada,

siempre amigo, siempre amigo,

que él es mi suave almohada.

 

+ + +

 

Esta vida es de zozobra,

que el bien y el mal se entrelazan,

y pareceres revueltos

van campeando a sus anchas.

 

Los hijos de las tinieblas

son más diestros en su causa

que el que con fe iluminado

busca la luz y la calma.

 

Por eso, ¡estad preparados!,

mi Señor amonestaba;

no era regaño ceñudo…,

era que así nos amaba.

 

Desenfrenos de otros tiempos,

que el bautismo aniquilaba,

queden fuera para siempre

que nunca serán mi traba.

 

El Señor es santidad,

y en santidad nos aguarda;

santidad es mi misión,

ser levadura en la masa.

 

+ + +

 

Este Adviento es comenzar,

abriendo las esperanzas,

es devota expectación

de quien viene y me traspasa.

 

Me traspasa y transfigura,

como Isaías soñaba:

de Sion la nueva Ley

y de Jesús,  la Palabra.

 

Ya ha llegado el Evangelio,

ya se plantó la esperanza;

ya la vida es primavera

ya soy yo quien yo anhelaba.

 

Mi vida se me aparece

como una senda que avanza

hacia un encuentro de amor,

vaya yo por donde vaya.

 

18. Porque Jesús es mi Adviento,

mi horizonte, mi atalaya,

es la sorpresa divina,

el siempre más que no acaba.

 

Caminante, sí hay camino,

Expectante, no te engañas;

lánzate, siempre adelante

y sigue donde él señala.

 

Hoy es hoy, sin esperar

 a que hoy sea mañana;

el Adviento es su presencia,

su sacarmento y su gracia.

 

Me estaba hablando a mí mismo,

porque era él quien me hablaba,

Sí, mi Jesús y mi Dios,

preparado: ¡Ya, tú manda!  Amén.


 

 

Cuautitlán Izcalli, Domingo 27 noviembre 2022.

1 comentario:

  1. Gracias querido Padre Rufino ¡¡¡Y muy feliz, gozoso y bendecido cumpleaños!!! 🥳🎂💝 Un fuerte y fraternal abrazo desde la CDMX. Soy Susana, nos conocimos en el 2019 en Guadalajara, Jalisco. Extravié su contacto celular ☹️ pero espero que esta felicitación la reciba hoy lunes 5, Dios lo siga bendiciendo!!! Está usted en Cuautitlán?!

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