lunes, 6 de enero de 2025

2025 (970). Oriente y occidente son su casa

Oriente y occidente son su casa

Himno para la Epifanía del Señor



 

Epifanía (popularmente la Fiesta de los Reyes Magos) es la culminación de la Navidad. El Hijo de Dios viene al mundo, no solo para su “pueblo elegido”, hilo conductor del Antiguo Testamento, sino para todos. Toda la humanidad, sin distinción, somos para siempre el pueblo elegido de Dios, misterio antes escondido y ahora revelado. Nos lo dice Pablo en la segunda lectura del día:

“ …El misterio de Cristo que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: 6que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio” (Ef 3,4-5)., Es lo que queremos cantar en este Himno. La Iglesia tiene su plaa u “0rden mundial”, muy distinto, por cierto, de la “agenda 2030” aprobada por las Naciones Unidas. muy distinto, por cierto, de la “agenda 20230

muy distinto, por cierto, dse la “agenda 2030”jetivo, Plan mundial para el desarrollo sostenible con 17 objetivos”, bello programa humano, en algunos puntos cuestionado desde la fe.

El orden mundial que nos entrega la fe es que todos los humanos, de la raza o cultura que seamos, estamos destinados a ser la familia de Jesús, en quien reside corporalmente la divnidad. Y lo que es él nos lo contagia: su santidad, su divinidad, su amor.

Los Magos de Oriente son la primicia.

 

 

 

Oriente y occidente son su casa,

y ya la tierra toda es su familia,

por todos ha venido, Dios lo quiso,

y somos sus hermanos, sin envidia.

 

Ya somos todos pueblo de elección,

aun siendo rostro y razas tan distintas,

que Dios nos hizo hermanos diferentes,

hermanos con un alma en él unida.

 

Hoy llegan a Belén los santos Magos,

y adoran a su Rey y ante él se inclinan,

y ponen a los pies del Salvador

el corazón, que es oro, incienso y mirra.

 

Belén es luz, que rompe las tinieblas,

las gentes se levantan y caminan,

que el Reino va llegando, abierto al mundo,

y un Niño y una Madre hoy lo inician.

 

Venid de las naciones, mis hermanos,

mirad a aquella estrella de allá arriba;

que Dios está presente y nos conduce,

y el que envió a su Hijo, Él nos guía.

 

Ya no existe judío ni pagano,

que es una la familia reunida,

los dones celestiales son de todos,

que el Dios de amor a todos nos los brinda.

 

En ti, Jesús, amante y adorado,

la Iglesia su confianza deposita.

tú eres el perdón y la confianza;

¡a ti la gloria eterna y merecida! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 5 enero 2025

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