miércoles, 1 de abril de 2015

671. Martes Santo: El bocado de pan de Judas



EL BOCADO DE PAN DE JUDAS
Martes Santo, Evangelio de Jn 13,21-33. 36-38

El caso de Judas es un “mysterium Scripturae”.
En la Cena pascual Jesús delata la traición; así lo dicen unánimes los cuatro Evangelio. Fácilmente salta al recuerdo aquel salmo de la traición: “Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, que compartía mi pan, es el primero en traicionarme” (Sal 41,10), cita a la que alude Jn 13,8: “tiene que cumplirse la Escritura: El que compartía mi pan me ha traicionado”.
Otro salmo dice: “…pero eras tú, mi compañero, / mi amigo y confidente, / a quien me unía una dulce intimidad” (Sal 55,14-15).
El traidor es uno de los doce. Y ¡más le valdría no haber nacido! (Marcos, Mateo y Juan); incluso es delatado públicamente en el grupo, según Mateo; Judas llega a un táctica de cinismo, que no le resulta: “Entonces le preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¿Soy yo acaso, Señor? Él respondió: Tú lo has dicho” (26,25).
En Juan, por el contrario, Jesús cubre al traidor, cuya traición, por vía de amistad es comunicada al discípulo amado y Pedro, sin que se enteren los demás.
Acaso la verdad “psicológica” y el “trance” exacto de aquella escena que se produjo nunca llegue a saberse en su detalle. Es, más bien, la verdad teologal, execrable, la que representan los evangelistas. El corazón humano es capaz del mayor crimen: lo estamos viendo. En México así ha pasado, y, a lo mejor, en nuestro propio entorno, muy cerca de nosotros. En mi corazón hay un criminal y un santo…
Juan tiene, solo él, el detalle del bocado de pan ofrecido por Jesús al que todavía el mismo Jesús lo trata como amigo-comensal. Pero el veredicto es fatal: “Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche” (Jn 13,30).

1. Un bocado, luego un beso…,
pues … ¿qué más le pudo dar?
Mi garganta se me amarga,
y no lo puedo evitar,
y el trozo de pan untado
se me vuelve a atravesar.

2. Ya los salmos me decían
de aquel que a la mesa está,
traidor en el mismo plato,
que era plato de amistad,
que el mismo pan compartíamos,
juntos el pan y la sal.

3. Y otra vez el salmo vuelve
con un quejido mortal:
¡Si es que fuera mi enemigo
con un puñal a matar…;
pero era apóstol llamado
a una dulce intimidad…!

4. Tras el bocado en la boca
en él entró Satanás;
y salió al punto el traidor
en luna primaveral,
pero era noche, muy noche,
como una noche infernal.

5. El amor así quebrado
partido por la mitad,
nos traía el corazón
del Padre que sabe amar,
y Jesús lo recibía
porque ese amor quiere dar.

6. Gracias, Jesús traicionado:
yo no quiero traicionar;
tú serás mi fortaleza
si me pasas tu humildad,
¡A tus brazos me confío:
tenme allí por tu piedad! Amén

Jocotitlán, monasterio de clarisas capuchinas sacramentarias,
Martes Santo, 31 marzo 2015.

670. PASCUA 2015 - 2 Del olor de aquel perfume



PASCUA 2015 - 2

Y la casa se llenó de la fragancia del perfumé (Jn 11,3).
Evangelio del Lunes Santo

1. Y la Casa se llenó
del olor de aquel perfume,
fragancia que de tu cuerpo
a la Iglesia se transfunde;
se huele a divinidad
donde la Pascua nos une.

2. Pascua de amor inmortal
que de puro amor nos nutre;
la vida no se corrompe
de la tierra tras la nube,
que el buen perfume de Cristo
de vivo gozo nos unge.

3. Lo que no es verdad se apaga,
lo que no es amor se pudre,
pero tu cuerpo viviente
es mi cuerpo que resurge
como inmortal renacido
cuando me doble en la cumbre.

4. Jesús, que al odio has vencido
y con tu paz hoy nos cubres,
cuando yo desaparezca
y tu amor jamás me acuse
será verdad en tu cuerpo
la fe que me diste y tuve.

5. ¡Gloria a ti, mi Dios humano,
Corona de gratitudes
a ti de tu amada esposa
perfume y amor que sube
para ti, Jesús, mi Dios,
por la paz que nos infundes! Amén.

Jocotitlán (estado de México),
Hermanas clarisas capuchinas sacramentarias
Lunes Santo, 30 de marzo de 2015.

669. PASCUA 2015 - 1 Al eco de Francisco y Clara




PASCUA 2015 – 1
Al eco de Francisco y Clara

Himno pascual sobre aquellas palabras de Jesús acerca de su verdadera familia: “Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc 3,34-35). Palabras que se clavaron en el corazón de Francisco y de Clara. “Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo” (S. Francisco, 1ª Carta a todos los fieles, 7). Y al eco de la misma mística santa Clara escribía a Inés de Praga: “Queridísima hermana, y, más aún, señora digna de toda veneración, pues sois esposa y madre y hermana de mi Señor Jesucristo” (Primera carta a Inés de Praga, 12). Y en la misma carta insistía: “Habéis merecido dignamente ser llamada hermana, esposa y madre del hijo del altísimo Padre y de la gloriosa Virgen” (n. 24).
Este parentesco de Jesús, que procede de las mismas palabras del Señor, se realiza más allá de lo masculino y femenino. Desde la realidad de Cristo Resucitado, inherente en nosotros, podemos intuirlo. Surge en mi corazón  no una “afinidad” con Jesús, sino una consanguinidad en el Espíritu, en esas zonas últimas de la vida donde está la fecundidad, la unión, la exuberancia íntima, la ternura, el gozo y la compasión; en suma, la comunión de vida. Pidamos la gracia de gustarlo.
En la primera parte del himno habla el Resucitado; en la segunda habla mi corazón.

1. “Yo soy la nueva vida en el Espíritu,
la intimidad latiente de tu alma,
yo soy  en ti Jesús resucitado,
tu paz y tu conciencia, limpia y clara.

2, Si anhelas un esposo, soy tu esposo
de par en par abierta mi confianza,
la voz que de la nada te creó
y ahora soy tu nido y tu palabra.

3. Aquel que un día dijo a los discípulos
que quiso ser su hermano y ser su hermana,
su misma madre…, pues una voluntad
nos rinde en obediencia y nos enlaza”.


* * *

4. Con gozo reposado yo te adoro,
Jesús, mi Redentor, por siempre Pascua,
el Dios de mis anhelos eres tú,
que por amor te hiciste mi alianza.

5. En aras de tu amor yo exulto y canto,
y es fruto de mis labios la alabanza,
dulcísimo Jesús, esposo santo,
presencia viva, suave y cotidiana.

6. Recibe mi Señor, la humilde ofrenda
a tus divinos ojos presentada.
¡A ti toda la gloria eternamente
y en ti mi vida entera, que es tu gracia! Amén.

Guadalajara, Jal., 16 febrero 2015