jueves, 8 de septiembre de 2016

844. Domingo XXIV, C - Jesús proclama la alegría de Dios al perdonar



 Homilía para el Domingo XXIV del tiempo ordinario, ciclo C
Lc 15,1-10. 11-32
 


Texto evangélico
15 1 Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. 2 Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
3 Jesús les dijo esta parábola: 4 «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? 5 Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; 6 y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. 7 Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
8 O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? 9 Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. 10 Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Hermanos:
1. El capítulo 15 de san Lucas es el capítulo de las ters parábolas de la misericordia, que son: la oveja perdida, la dracma perdida, el hijo perdido. De las tres en este momento hemos escuchado la lectura de las dos primeras.
Claro que en el Evangelio hay otras parábolas que hablan de la misericordia del Padre, como la de aquel gran deudor que no podía pagar la deuda debida es perdonado, mientras que él no es capaz de perdonar al que le debía solo cien   denarios; pero en ningún otro pasaje de los cuatro evangelios hallamos acumuladas tantas palabras juntas en torno a la misericordia.

2. El papa Francisco en la bula convocatoria de este Jubileo de la Misericordia, nos ha recodado estas tres parábolas, y he aquí la interpretación que hace de las tres en conjunto:
“En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia. Conocemos estas parábolas; tres en particular: la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cfr Lc 15,1-32). En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón” (Misericordiae vultus, 9).
Hermanos, esto es lo que dice el Papa, pero cada uno de nosotros puede prolongar estos pensamientos y navegar de sorpresa en sorpresa. La teología de las parábolas, que es, por así decir, la teología de Jesús, no tiene fondo; se pierde a lo infinito. Jesús no es un pensador de cátedra, ni mucho menos. Qué ocurrencia ha tenido en presentarnos estas escenas, que a lo mejor no ocurre en la vida real, pero que Jesús las inventa, porque tienen que ocurrir, porque en Dios ocurre así. La mujer que encuentra la dracma perdida, que siente necesidad de anunciarlo a las amigas y vecinas para decirles: Felicitadme, estoy de fiesta, os invito a compartir mi alegría. ¡He encontrado lo que había perdido!
Dios se alegra de haberme encontrado, como si yo le hiciera un favor, como si yo le provocara una fiesta. Nunca jamás la filosofía pensó esto: Que Dios se alegre por el hombre. Esta es la teología de Jesús, que no la aprendió en ninguna universidad: ¡qué Dios celebre fiesta por mí, porque he vuelto a casa! Que Dios sienat esta necesidad explosiva de compartir su alegría…
3. No hay otra religión en el mundo que pueda presentar esta novedad del Dios misericordioso que presenta el cristianismo. Por supuesto que otras religiones hablarán, sí del Dios misericordioso, pero ninguna con el cristianismo. San Pablo nos dijo cuál era la prueba suprema de la misericordia de Dios.
San Pablo, en la carta a los Romanos se ha detenido en explicarnos esta perspectiva de nuestra fe: “pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo! 10 Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida! 11 Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación” (Rom 5,9-11).

4. La misericordia de Dios es el misterio en la Encarnación y el misterio de la redención por la cruz, por la muerte del Hijo.
Desde que en Cuaresma se abrió el Año de la Misericordia todo este año está dedicado a pensar cómo es el amor de Dios al hombre, a mí, que es un amor incondicional, amor gratuito, amor, total, amor que tiene uan palabra definitiva: amor misericordioso, misericordia.
Los profetas lo habían intuido, y entre todos Oseas es el que ha hablado sobre esto con los acentos más emotivos. Escuchemos algunas frases de este profeta:

- “¿Cómo podría abandonarte, Efraín, | entregarte, Israel? | ¿Podría entregarte, como a Admá, | tratarte como a Seboyín? | Mi corazón está perturbado, | se conmueven mis entrañas” (Os 11,8).
- “No actuaré en el ardor de mi cólera, | no volveré a destruir a Efraín, | porque yo soy Dios, | y no hombre; | santo en medio de vosotros, | y no me dejo llevar por la ira” (Os 11,9).
- “Curaré su deslealtad, | los amaré generosamente, | porque mi ira se apartó de ellos” (Os 14,5). Que otros han traducido: los amaré aunque no lo merecen, los amaré graciosamente, los amaré gratis; en suma, los amaré porque los amo.
5. Al escuchar el mensaje de los profetas llegamos a la conclusión de que  la misericordia no es el simple perdón benévolo de los pecados que cometemos, quebrantando la alianza con Dios, sino que se trata de algo infinitamente más profundo de Dios: Ese amor de ternura, ese amor que se conmueve ante todos los hombres pertenece a la misma esencia de Dios, a tal punto que hemos de confesar que Dios es misericordioso, porque no puede ser de otra manera. Jesús, pues, nos dice: Sed vosotros, como Dios es, siendo vuestro Padre; sed misericordiosos como el Padre. Este es el eslogan, al consigan de este año.
De nuestra parte no podríamos ser misericordiosos, si primero nosotros mismos no hemos experimentado esa misericordia de Dios. Dios nos amó primero y cómo él nos amó, nosotros, en consecuencia, y muy gustosamente brindamos el amor que hemos experimentado.
6. Recordemos la palabra de san Juan: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros” (1Jn 4,10-11).
Ante esta revelación es justo decir con el antiguo salmo: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor, | anunciaré tu fidelidad por todas las edades”. (Salmo 89/88,2).
Señor Dios, que por mí has muerto en la cruz, que tu ternura y amor lleguen hasta mí, y que yo sea en medio del mundo un signo vivo de tu infinita misericordia. Amén.
Guadalajara, jueves 8 septiembre 2016.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

843. Corona de corazones: Por la Patrona de mi pueblo, la Virgen del Burgo



Por la Patrona de mi pueblo, la Virgen del Burgo

60 aniversario de la coronación de la
Virgen del Burgo
Corona de corazones


Desde la otra parte del Atlántico, a siete horas de sol, y muy cerca del Pacífico, desde aquí Guadalajara, Jalisco, abro el Diario de LA RIOJA (7 septiembre 2016), y leo la Crónica de mi pueblo, que escribe nuestro cronista Ernesto Pascual:

El estreno de la 'Jota por la Virgen del Burgo' centra el primer día de las fiestas alfareñas
“Con temperaturas similares a las que acompañaron las celebraciones dedicadas a San Roque y San Ezequiel, los alfareños inician esta tarde las fiestas por su otra patrona, la Virgen del Burgo, que se extenderán con diversos actos hasta el domingo.
Con un sentido más íntimo y con los barrios de la patrona como escenarios, estas fiestas arrancan como es habitual, con hinchables para niños y reparto de algodón de azúcar desde las 17.30 en la Puerta Tudela.
Y esta tarde llegará un momento esperado, el estreno de la 'Jota de la Virgen del Burgo', compuesta por José María Monge, director de la Banda de Ezcaray, con letra de Vicente Robredo, vicario general de la diócesis riojana. Precisamente Robredo oficiará la eucaristía de la novena por la patrona desde las 19.30 en la colegiata de San Miguel. A su conclusión, la Agrupación Musical Alfareña y el Orfeón del Casino La Unión interpretarán la pieza. Como cierre del día, la Asociación Amigos de la Jota actuará desde las 22.30 en la plaza del Trinquete.
Las honras por la patrona continuarán con el despertar de mañana. A las 5 de la madrugada la Aurora recorrerá las calles próximas a la iglesia del Burgo, que acogerá durante todo el día la ofrenda de flores. El aire festivo lo pondrán a la jornada la primera de las tres sueltas de reses bravas de estas fiestas, de 11.30 a 13 horas por el recorrido del Burgo, la paella popular organizada por la residencia de mayores y la gincana de juegos del centro joven desde las 18.30 horas.
Pero mañana volverán a mandar las honras a la patrona, con la eucaristía que a las 19.30 rememorará los 60 años de su coronación en la Lonja de San Miguel, seguida de procesión”.
* * *

¡La Madre, siempre la Madre! La madre que uno requiere de niño, y cuya caricia busca hoy, a punto de cumplir los 80 años.
Abro la hojita parroquial, cuya copia cibernética me envía el Cura de mi pueblo, Javi, don Javier Martínez Martija (en mi pueblo hay dos curas, don Javier y don Alejandro, los dos alumnos míos en el Seminario de Logroño) y leo, con placer de hijo – con humilde orgullo alfareño – los versos que le envié, y los ha transcrito a vuelta de página: Corona de corazones.
Hace 60 años… ¿Cómo no recordar?
Justamente aquellos días yo acababa de profesar mis votos religiosos (pobreza, obediencia y castidad) en la Orden Capuchina, en el convento de Sangüesa, el día 15 de agosto de 1956, la Asunción de María.
Y justamente en aquella ocasión una hermana mía, Emi, tomaba el hábito de Concepcionista en el Convento de la Concepción con el nombre de Sor María del Burgo (convento que el mes que viene cumple 402 años de existencia ininterrumpida…).
Hoy y mañana le hacen a la Virgen la ofrenda de flores. Yo también, como hijo, le dedico a María un ramo de flores blancas. Es el poemario de versos para la liturgia que, a los pies del altar, pongo en el regazo de la Madre, y que ahora sale de la imprenta: La Madre de mi Señor: Himnario de la Virgen María (Ediciones San Pablo, México).
Virgen, Madre del Señor, intercede, piadosa, por nosotros. Amén.

Guadalajara, Jalisco, amanecer del miércoles, 7 de septiembre de 2016.


Corona de corazones
es lo que pide María;
mi corazón, una joya,
que eso es lo que ella quería.

1. Orgullo de Alfaro entero
es nuestra Madre querida,
cuando sale a pasear
en andas a La Florida.
La historia de los mayores
en su pecho va prendida;
es ella para nosotros
la memoria bendecida.

Corona de corazones
es lo que pide María;
mi corazón, una joya,
que eso es lo que ella quería.

2.  Y a quienes vienen de fuera,
buscando amor y comida
en su regazo materno
han de encontrar acogida.
La Madre, Casa de todos,
porque ella nos dio la vida
cuando nos daba a su Hijo,
y a ir al Hijo convida.

Corona de corazones
es lo que pide María;
mi corazón, una joya,
que eso es lo que ella quería.

3. El Burgo está renovado
del tejado a la tarima:
es la Casa de la Madre,
hermosa, sólida y limpia.
Porque aquí nuestros mayores
dejaron penas y envidias,
y los amores más bellos
aquí tuvieron su cita.

Corona de corazones
es lo que pide María;
mi corazón, una joya,
que eso es lo que ella quería.

4. Hoy pongo en tus brazos, Madre,
mi alma, vida y familia,
es sesenta aniversario
de un día que no se olvida.
Madre buena, madre nuestra
y en mi pecho, Madre mía;
tú nos llevas a Jesús
ahora y en la agonía. Amén.

Guadalajara, Jalisco, 2 de septiembre de 2016
Rufino María Grández, capuchino alfareño.


Puede verse en este blog:  591. Hoy, la Virgen del Burgo (8 de septiembre)