San Francisco: Tránsito de amor en el misterio de Cristo
En su día escribimos ampliamente sobre la
Tránsito de san Francisco (Las hermosas palabras del Señor 447. La
celebración del Tránsito de San Francisco, septiembre 2013: 1. La gracia del Tránsito de san Francisco - 2.
Evocación espiritual y memoria de una tradición - 3. En busca del Tránsito de
San Francisco - 4. Los elementos que hoy se manejan para preparar el Tránsito
de san Francisco - 5. El “Tránsito de Celano” y el “Tránsito de San Buenaventura”
- 6. Múltiples elementos para la espiritualidad del Tránsito de san Francisco,
la muerte de un crucificado - 7. Rima espiritual para contemplar el cuerpo
yacente de san Francisco)
“Mandó luego que
le trajesen el códice de los evangelios y pidió que se le leyera el evangelio
de San Juan desde aquellas palabras: Seis días antes de la Pascua, sabiendo
Jesús que le era llegada la hora de pasar de este mundo al Padre... (Jn
12,1 y 13,1). Era el mismo texto evangélico que el ministro había preparado
para leérselo antes de haber recibido mandato alguno; fue también el que salió
al abrir por primera vez el libro, siendo así que dicho volumen, del que tenía
que leer el evangelio, contenía la Biblia íntegra. Ordenó luego que le pusieran
un cilicio y que esparcieran ceniza sobre él, ya que dentro de poco sería
tierra y ceniza.
Estando reunidos
muchos hermanos, de los que él era padre y guía, y aguardando todos reverentes
el feliz desenlace y la consumación dichosa de la vida del Santo, se desprendió
de la carne aquella alma santísima, y, sumergida en un abismo de luz, el cuerpo
se durmió en el Señor” (1 Celano 110).
Y
de Jacoba de Settesoli sorprendentemente escribirá: “…Deshecha en lágrimas como
está, el vicario del Santo la hace entrar discretamente y, puesto en brazos de
ella el cadáver de su amigo, le dice: "Helo aquí; ten después de su muerte
al que has amado en vida". Con llanto más pronunciado aún y con lágrimas
más ardientes, Jacoba lo abraza y besa entre sollozos y voces de lástima;
levanta el paño que lo cubre para verlo, y contempla el vaso precioso en que se
había escondido el precioso tesoro, y lo contempla enriquecido con cinco
perlas; considera las cinceladas, que sólo la mano del Todopoderoso había
verificado para asombro del mundo, y, no obstante la muerte del amigo, se
siente envuelta en gozo desacostumbrado. Decide luego que no hay que disimular
ni esconder por más tiempo el inaudito prodigio, sino ponerlo resueltamente a
la vista de todos. Corren todos a porfía para admirar este espectáculo, y,
llenos de estupor, comprueban y admiran que es verdad que Dios no hizo tal a nación alguna (Sal 147,20)”
(Celano, Tratado de los milagros 39).
1. Bajo el signo de la
Pascua
murió el hermano
Francisco,
celebrando en la Escritura
el misterio de Dios vivo.
2. Fue una muerte
sacramento
que Tránsito le decimos,
muerte de amor y
abandono
con cinco llagas
herido.
3. Desnudo de cuerpo y
alma
quiso estar ante el
Altísimo;
la ternura era su ser,
la pureza su vestido.
4. Ante su Dios Creador
así presentarse quiso,
y en su corazón
cantaba:
¡Oh Padre, yo te
bendigo!
5. Lloraban haciendo
coro
los hermanos muy unidos;
sus lágrimas amorosas
eran fuentes de cariño.
6. Y una muy noble
madona,
Jacoba, de Roma vino:
“Pase la hermana que
viene
con la mortaja y los
cirios”.
7. Jacoba traía un
dulce
que gustaba al Pobrecillo,
con amor lo preparó
y con amor fue comido.
8. Pía señora que pudo
en sus brazos recibirlo
como María en la Cruz
tuvo en sus brazos al
Hijo.
9. Muerte preciosa en
la paz
de humildísimo
discípulo,
se abrió la luz de los
cielos
haciendo al pobre
camino.
10. La creación
celebraba
al hermano más sencillo,
y las alondras vinieron
con su salmodia de
trinos.
11. Moría el crucificado
ante Dios, el Uno y
Trino:
¡oh bella muerte de
amor
que evocamos reunidos!
12. Concédenos, Padre santo,
tus sentimientos
divinos,
para vivir y morir
unidos siempre con Cristo.
Guadalajara,
Jalisco, 3 octubre 2017