martes, 3 de octubre de 2017

999. San Francisco: Tránsito de amor en el misterio de Cristo



San Francisco: Tránsito de amor en el misterio de Cristo


En su día escribimos ampliamente sobre la Tránsito de san Francisco (Las hermosas palabras del Señor 447. La celebración del Tránsito de San Francisco, septiembre 2013: 1. La gracia del Tránsito de san Francisco - 2. Evocación espiritual y memoria de una tradición - 3. En busca del Tránsito de San Francisco - 4. Los elementos que hoy se manejan para preparar el Tránsito de san Francisco - 5. El “Tránsito de Celano” y el “Tránsito de San Buenaventura” - 6. Múltiples elementos para la espiritualidad del Tránsito de san Francisco, la muerte de un crucificado - 7. Rima espiritual para contemplar el cuerpo yacente de san Francisco)
“Mandó luego que le trajesen el códice de los evangelios y pidió que se le leyera el evangelio de San Juan desde aquellas palabras: Seis días antes de la Pascua, sabiendo Jesús que le era llegada la hora de pasar de este mundo al Padre... (Jn 12,1 y 13,1). Era el mismo texto evangélico que el ministro había preparado para leérselo antes de haber recibido mandato alguno; fue también el que salió al abrir por primera vez el libro, siendo así que dicho volumen, del que tenía que leer el evangelio, contenía la Biblia íntegra. Ordenó luego que le pusieran un cilicio y que esparcieran ceniza sobre él, ya que dentro de poco sería tierra y ceniza.
Estando reunidos muchos hermanos, de los que él era padre y guía, y aguardando todos reverentes el feliz desenlace y la consumación dichosa de la vida del Santo, se desprendió de la carne aquella alma santísima, y, sumergida en un abismo de luz, el cuerpo se durmió en el Señor” (1 Celano 110).
Y de Jacoba de Settesoli sorprendentemente escribirá: “…Deshecha en lágrimas como está, el vicario del Santo la hace entrar discretamente y, puesto en brazos de ella el cadáver de su amigo, le dice: "Helo aquí; ten después de su muerte al que has amado en vida". Con llanto más pronunciado aún y con lágrimas más ardientes, Jacoba lo abraza y besa entre sollozos y voces de lástima; levanta el paño que lo cubre para verlo, y contempla el vaso precioso en que se había escondido el precioso tesoro, y lo contempla enriquecido con cinco perlas; considera las cinceladas, que sólo la mano del Todopoderoso había verificado para asombro del mundo, y, no obstante la muerte del amigo, se siente envuelta en gozo desacostumbrado. Decide luego que no hay que disimular ni esconder por más tiempo el inaudito prodigio, sino ponerlo resueltamente a la vista de todos. Corren todos a porfía para admirar este espectáculo, y, llenos de estupor, comprueban y admiran que es verdad que Dios no hizo tal a nación alguna (Sal 147,20)” (Celano, Tratado de los milagros 39).

1. Bajo el signo de la Pascua
murió el hermano Francisco,
celebrando en la Escritura
el misterio de Dios vivo.

2. Fue una muerte sacramento
que Tránsito le decimos,
muerte de amor y abandono
con cinco llagas herido.

3. Desnudo de cuerpo y alma
quiso estar ante el Altísimo;
la ternura era su ser,
la pureza su vestido.

4. Ante su Dios Creador
así presentarse quiso,
y en su corazón cantaba:
¡Oh Padre, yo te bendigo!

5. Lloraban haciendo coro
los hermanos muy unidos;
sus lágrimas amorosas
eran fuentes de cariño.

6. Y una muy noble madona,
Jacoba, de Roma vino:
“Pase la hermana que viene
con la mortaja y los cirios”.

7. Jacoba traía un dulce
que gustaba al Pobrecillo,
con amor lo preparó
y con amor fue comido.

8. Pía señora que pudo
en sus brazos recibirlo
como María en la Cruz
tuvo en sus brazos al Hijo.

9. Muerte preciosa en la paz
de humildísimo discípulo,
se abrió la luz de los cielos
haciendo al pobre camino.

10. La creación celebraba
al hermano más sencillo,
y las alondras vinieron
con su salmodia de trinos.

11. Moría el crucificado
ante Dios, el Uno y Trino:
¡oh bella muerte de amor
que evocamos reunidos!

12. Concédenos, Padre santo,
tus sentimientos divinos,
para vivir y morir
unidos siempre con Cristo.

Guadalajara, Jalisco, 3 octubre 2017

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