domingo, 8 de octubre de 2017

1002. "Hablemos" - España y Cataluña, carne y uña




“Hablemos”
España y Cataluña, carne y uña
Y la unidad en el Señor

Quien esto escribe es un español, nacido en Alfaro, La Rioja, que pertenece a una Orden religiosa, presente en 102 naciones. Justo hoy cumplo XV años desde que la Virgen del Rosario (la Virgen de las Victorias, dijeron un día los de los Galeones), me trajo a este Tierra, que – quizás los lectores no lo adviertan – no es la República de México, menos el Reino de México, sino “los Estados Unidos de México”, como reza en el supermercado la tarjeta fiscal de la compra: “Hermanos Menores Capuchinos de los Estados Unidos de México”, Fraternitad tal, fraternidad cual. Somos “A.R.”, es decir “Asociación Religiosa”, y en virtud de A.R. existimos en México, laico, entrañable, “México lindo y querido!”, como lo es, y donde los miles de asesinatos anuales (a veces con decapitaciones, sí, con decapitaciones – escribí bien - ) deja sin palabras a los políticos.
Estos días, como nunca, me he dado cuenta de que soy español, y que el asunto de Cataluña me ha dolido en el alma, como si los Catalanes fueran de mi propia familia de sangre. Y en mi corazón, como iniciando un poema, ha nacido un palabra: España y Cataluña, carne y uña.
¿Se puede hablar? Hablemos.

“Hablemos”
Hablemos es el eslogan que ha puesto en circulación no sé qué institución que quiere llegar quiere llegar vía razón y diálogo a la solución de un conflicto, que por ser un conflicto humano. Las cosas se resuelven hablando, dice no un dicho del libro de los Proverbios, sino de la Sabiduría Popular,
Hablemos, y, como para hablar hay que pensar – porque, si no, sería hablar sin ton ni son, a la brava, acaso con una pistola, por si acaso… - vamos a comenzar pensando y distinguiendo:
Hablemos jurídicamente: es necesario, del todo necesario. Negar esta premisa sería volver a la caverna. Hermanos lectores, respetemos esta base. Hablar jurídicamente, con la Constitución en la mano, es necesario, imprescindible. Hablen, pues, los juristas. Necesario, pero insuficiente. El discurso tiene que quedar abierto a otras instancias.
Hablemos culturalmente. Y dígannos quienes entienden qué inmenso patrimonio ha ido acumulando de tiempo inmemorial Lo que hoy decimos Cataluña con su lengua, con su arquitectura, con su música, con sus danzas, con su estilo, con sus “genios”, en una palabra con lo que se define como “cultura”. Un inmenso bien, que o puede ser privativo. Hablen los que entienden.
Hablemos históricamente, y cuéntenos la verdadera historia sin partidismo, sin anatemas, con documentos. Háblennos los que entienden.
Hablemos políticamente, económicamente, sociológicamente… los verdaderos políticos, los verdaderos economistas, los verdaderos sociólogos…
Hablen empresarialmente los empresarios
Por hablar, hablen deportivamente los futboleros: el Barca, el Real Madrid.
En ninguna de estas áreas yo tengo competencia… para opinar desde mi servicio de “Servidor de la Palabra”, desde el púlpito o desde una “carta pastoral” (si fuera Obispo) como ¡Palabra del Señor!. O, si la tengo, me la guardo para mí.
Cuánto me impresiona, al bautizar a una criatura, lo que se le dice con la unción crismal, que sigue al “Yo te bautizo…”. Se le dice al niño o a la niña que queda constituido miembro de Cristo Sacerdote, Cristo Profeta, Cristo Rey. De modo y manera que un economista debe ejercer el don de la profecía como “Economista”. Yo, Sacerdote o Predicador, no puedo suplirle en este rol. Guardaré silencio.

Hablemos como “experto en humanidad”
El 4 de octubre de 1965 (día de san Francisco), cuando faltaban dos meses para terminarse el Concilio, Pablo VI pudo hablar ante las Naciones Unidad, Un discurso impresionante por su sencillez, por su humildad y sabiduría.
¿Qué propuesta política traía a la “augusta Asamblea”? Ninguna. Dijo sencillamente que venía como “experto en humanidad”. A mí esto me dio mucha luz. Citó la Biblia…
Como era un hombre humildísimo hasta el polvo, se atrevió a decir, en plan de hermano: “Que nadie, en su calidad de miembro de vuestra unión, sea superior a los demás: que no esté uno sobre el otro. Es la fórmula de la igualdad. Sabemos sin duda que hay que considerar otros factores además de la simple pertenencia a vuestro organismo. Pero la igualad también forma parte de su constitución, no porque seáis iguales, sino porque aquí estáis como iguales. Y puede que, para varios de vosotros, sea este un acto de gran virtud. Permitid que os bendigamos, Nos, el representante de una religión que logra la salvación por la humildad de su Divino Fundador. Es imposible ser hermano si no se es humilde. Pues es el orgullo, por inevitable que pueda parecer, el que provoca las tiranteces y las luchas del prestigio, del predominio, del colonialismo, del egoísmo. El orgullo es lo que destruye la fraternidad”.
Esto es ser Papa… Esto es ser santo. Esto es ¡no avergonzarse del Evangelio!
Yo también, ante el conflicto de Cataluña, tengo una palabra de “experto en humanid”. Si digo “España y Cataluña, carne y uña”, a lo mejor me lo entienden como opción política.
Pero yo, con el candor de un niño, voy al doctor y le pregunto:
-         Doctor, ¿qué quiere decir carne y uña”
-         Que en los seres humanos (no hablo de las aves de rapiñas) las extremidades son carne y uña: no puede haber uña sin carne, y lo mismo viceversa. Pero lo principal es lo siguiente: Esto se dicen de dos personas que se quieren mucho, se quieren tanto que parecen uno solo, aunque sean diferentes, se quieren como “carne y uña”.

Hablemos religiosamente, espiritualmente, desde la fe
Y en estos sí que tengo una palabra que decir, porque toda mi vida ha estado al lado de la Biblia, y todavía sigo explicando Sapienciales y Profetas…, y lo que se me presente.
Estos días he visto declaraciones de sacerdotes – algunos de ellos conocidos para mí e incluso hermanos de hábitos – declaraciones que yo no firmo y otros ni han firmado ni firmaría. He visto que tal Obispo ha escrito… y ha votado, que para unos habrá sido aplauso y para otros fastidio.
He ido a las santas escrituras y he visto que el día del Referéndum ilegal tocaba leer esta lectura de Pablo a la comunidad concreta de Filipos: “Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús” (Flp 2,1-5).
En la Sagrada escritura se habla con ese tono. Por ejemplo, el mismo san Pablo, al final de la segunda a los Corintios se expresa así: “Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros” (2Cor 13,11-13).
¿Qué quiere decir en la praxis…? ¿Qué seamos todos del mismo partido? De ninguna manera…
Los religiosos tenemos harta experiencia, porque las órdenes (al menos la Orden Franciscana) ha sido muy democrática desde el principio. Vamos al Capítulo 60 hermanos. Vamos a votar a ver a quién queremos de superior. Juan tiene 20, Perico tiene 20 y Julián los otros 20. No hay elección. Segunda votación: la cosa se ha revuelto, y tampoco hay elección. Tercera votación; hay elección: Juan tiene 31 (ya hay mayoría), y los otros dos el resto… Qué pena la mía, porque, aunque Juan tenga 31, yo sigo pensando que el mejor superior sería el Hno. Julián.
No importa; acepto el resultado, y ¡a trabajar! Ha habido elección y se salva la “unidad”. No hay oposición. Sepa, no obstante, el Hno. Juan ha salido, legítimamente, sí, pero solo con la mitad más uno… y esté atento a los que otros anhelan…
El pan de cada día… Pero no piense el lector que estamos hablando de una simpleza. Detrás de esta ficción, hay sabiduría. Porque donde hay humildad, hay sabiduría y ese es el camino del Encuentro.

Desde México, 7 octubre 2017

1 comentario:

  1. España y.... cada una de las comunidades Autónomas que la componen, como columnas de un mismo edificio, como los dedos de una misma mano.

    Todos los dedos son distintos. Ni siquiera una mano es igual a la otra. Ni un pie igual al otro.

    Todos tienen sus particularidades. Pero todos forman parte de un solo cuerpo.

    El Imperio Romano estuvo formado por muchos pueblos. Todos diferentes en cultura, religión y lengua. Esa es la idea.

    Juan José.

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