miércoles, 11 de octubre de 2017

1004. San Ezequiel – Hoy hace 25 años



Rima a San Ezequiel Moreno,
de Alfaro, La Roja
canonizado en Santo Domingo, República Dominicana,
el 11 de octubre  de 1992

Hoy es un día especial de San Ezequiel. Hoy, 11 de octubre, hace 25 años que fue canonizado por el Papa San Juan Pablo II, en Santo Domingo, adonde había acudido con motivo del V Centenario de lo que se llamaba “Descubrimiento de América”, que hoy se quiere llamar con otro nombre. Un nombre que sea más fraterno en la convivencia humana.
San Ezequiel es de mi pueblo, Alfaro, La Rioja, donde nació el 9 de abril de 1842. Tantas veces he pasado por la puerta de una casa, cerca de la Concepción, donde una lápida me recordaba que aquí nació San Ezequiel.
De joven quiso ser religioso, y halló su puesto en los Agustinos Recoletos de Monteagudo, cerca de Alfaro. A los 22 años embarcó para Filipinas y allí fue ordenado sacerdote… Con el correr del tiempo volvió a su provincia de origen, aquí a Monteagudo. Y de Monteagudo fue de nuevo misionero, ahora en otro continente. Vino a Colombia. Eran tiempos de renovación de las órdenes religiosas, y políticamente tiempos del liberalismo, y Fray Ezequiel Moreno y Díaz era un puntal de fervor y austeridad. Vino a Casanare, a Ntra. Sra. de la Candelaria. Al erigirse el Vicariato Apostólico de Casanare, él fue el primer Vicario Apostólico, Obispo, 1873-1896.
León XIII le nombró Obispo de Pasto, que era entonces la circunscripción eclesiástica más dilatada de Colombia, lindante con Ecuador, Perú y Brasil. En una homilía de la fiesta de san Ezequiel (25 agosto 2014), que hoy se recupera en Internet, el Obispo de Pasto, Mons. Julio Enrique Prado Bolaños,  decía a los fieles que del territorio confiado a San Ezequiel han nacido 8 demarcaciones eclesiásticas: 4 diócesis y 4 Vicariatos.
San Ezequiel era un agustino fervorosísimo y celosísimo…, un hombre de oración y austeridad. En un tiempo liberal muchos le discutieron; pero en la vista a Roma, el Papa León XIII le dijo: “Vuelva a Pasto. Que de tales Obispos necesita el mundo”.
Se enfermó de cáncer de garganta. Vino a España a tratarse con doctores especialistas, y residió sus últimos años en Monteagudo, donde murió con fama de santo el 19 de abril de 1906. Bien pronto, en 1910, se introdujo su proceso de beatificación, que tardó años y años. En febrero de 1975 fueron aprobadas sus virtudes heroicas por el Papa Beato Pablo VI y beatificado en Roma, en noviembre del mismo año 1975.
Un sacerdote muy erudito en Historia me dijo: Yo pensé que Pablo VI no iba a dar curso a esa causa, por el carácter mental, tan intransigente, del beato. Pero prevaleció su evidente santidad.
San Roque es el Patrono de mi pueblo, pero hoy, después de la canonización, lo paseamos a San Ezequiel en la procesión junto con san Roque. Y yo, en mis adentros, como humilde fraile, que conozco bien las costumbres de los frailes, me digo con una sonrisa: ¡Ay, san Ezequiel, si tú nunca seguramente, siendo fraile, estuviste en las fiestas del pueblo…, y ahora en medio de la charanga!
Antes de participar en la canonización, quise colaborar con algo, y le compuse una Rima. Entonces yo era miembro de nuestra fraternidad de Logroño, y en Logroño está escrita, el 5 de agosto de 1992.
Que san Ezequiel nos conceda ser sencillos y fervorosos frailes…, y a todos discípulos misioneros.
(Hoy, desde Guadalajara, Jalisco, 11 de octubre de 2017).

Por nuestro santo Ezequiel
a Cristo glorifiquemos,
y de una vida sincera
tomemos fuerza y ejemplo.

* * *
Con vosotros soy cristiano
por el bautismo que tengo,
hijo de Dios y testigo
y de su Reino heredero.

A Dios abrí mis oídos
atento desde pequeño,
y quise ser a su escucha
agustino y misionero.

Soy sacerdote de Cristo
y obispo, de todos siervo;
soy pan con Jesús partido
entregado con sus cuerpo.

Soy pastor de corazones
con un cayado de leño;
soy mensajero de paz,
de un Corazón pregonero.

Soy amigo de los pobres,
porque muy pobre me siento;
soy pecador que ha encontrado
el gozo del Evangelio.

Soy hijo de la verdad
que me ha abrasado pro dentro;
por ser fiel a mi deber
soy más fuerte que el acero.

Soy de Jesús, eso basta,
suyo en latiera y el cielo;
soy de su Madre bendita,
por ser de Cristo soy vuestro.

* * *
Honor a Cristo glorioso,
el camino verdadero,
y honor en Cristo a Ezequiel,
gloria de fe en nuestro pueblo. Amén.

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