lunes, 9 de octubre de 2017

1003. Diaconía



Diaconía

Hace muchos años, debiendo dar un retiro a mis hermanos en razón del ministerio que iban a recibir, pusimos nuestra atención en la escena del Lavatorio de los pies, que narra el Discípulo amado (Jn 13). Y aquella escena se nos iluminó para descubrir en ella el sentido de la entrega de Jesús, la razón de su absurda pasión, el sentido de la Eucaristía como ofrecimiento gratuito, el sentido del ministerio, llámese Diaconado o Presbiterado.
Tiene razón – toda la razón “del mundo” – Simón Pedro cuando espeta a Jesús: Tú no me lavarás los pies jamás… ¿tú… a mí? Eso es el mundo al revés.
Efectivamente el mundo al revés el amor de Dios. Dios nos ama con el amor en sí, como es el amor en Dios: totalmente y para siempre, gratuitamente, sin causa que lo preceda. Dios nos ama por él mismo. Dios nos ama muriendo, porque se muere de amor por mí.
De todas las formas lo he dicho en mi predicación sacerdotal. Hoy lo pongo aquí, en unos versos rápidos, en la tarde de la Ordenación Diaconal (vale lo mismo para la Sacerdotal) de mi hermano Néstor Wer.

1. Es la santa diaconía
la que Jesús nos mostraba,
cuando los pies nos lavaba
y con un beso los cubría.

2. Llegó a Pedro, el decidido:
¿Tú arrodillado a mis pies…?
Sería el mundo al revés
y eso no tiene sentido.

3. Si tú, Pedro, no consientes
ver lo que ahora verás,
ya jamás entenderás
del amor las puras fuentes.

4. Amar como Dios te ama
con amor de Encarnación,
de Belén a la Pasión,
es verle a Dios que se inflama.

5. Amor de Dios que se muere,
porque se muere de amor,
a los pies del pecador,
que nos quiere porque quiere.

6. Si el amor busca razón
fuera de ser lo que es,
ese amor fino y cortés
es un amor de traición.

7. Gratis y a eternidad
es el amor revelado,
en el que fui bautizado
en pureza y santidad.

8. Y hoy que diácono me veo
con amor de diaconía,
mi Jesús y vida mía,
pido el amor en que creo.

9. Pongo aquí mi vida entera:
Sea bella en tu servicio,
y unida a tu Sacrificio
sea sin más verdadera.

10. En una pobre capilla,
de Cancún los arrabales
yo te entrego mis caudales
por esta gente sencilla.

11. Porque ellos me hablan de ti,
profetas de tu ternura,
del amor y su hermosura
que yo un día comprendí.

12. Heme, pues, oh Padre amado,
a la vera de tu Hijo,
lo que un día obró y nos dijo
sea hoy mi don sagrado.

Cancún (Quintana Roo). Prelatura Cancún-Chetumal,
Domingo 8 octubre 2017.

1 comentario:

  1. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS RUFINO.¡ CUÁNTOS DONES TE DIÓ EL SEÑOR.!
    REZUMAS A DIOS POR TODOS LADOS.
    A NÉSTOR, TÚ HNO TENEMOS QUE AGRADECER Y YO LE AGRADEZCO: QUE TE VOLCARÁ EN INTERNET, Y ASÍ TE HICIESE MISIONERO DEL MUNDO.¡ QUE BIÉN!. GRACIAS POR TU ENTREGA SIN MEDIDA RUFINO

    ResponderEliminar