jueves, 6 de enero de 2022

1717. Epifanía – Rima espiritual

 

Fiesta de luz esplendente

Epifanía del Señor. Fiesta de los Reyes Magos. Desde Jerusalén me he asomado a la Cabalgata de Madrid: ilusión y fantasía por las calles y en la Cibeles; niños pequeños, niños grandes, todos niños.

He ido a los periódicos, y la intriga sigue: ¿Qué fue aquello? ¿Qué pasó? ¿El mero mito lo explica? ¿Pudo haber una conexión con la realidad, de la astronomía, de la búsqueda de los sabios…? Juan Arias (El País): ¿Existieron los Reyes Magos? Una bella fábula entre la historia y la leyenda – Benjamín Forcano (Religión Digital): ¿No seremos nosotros los Reyes Magos? – Javier Lozano (Religión en Libertad): Dwight Longenecker (Mystery of the Magi: The Quest to Identify the Three Wise Men, 2017) ¿Quiénes fueron los Reyes Magos? Una investigación los identifica como diplomáticos nabateos…

He vuelto a leer Joseph Ratzinger / Benedicto XVI: La Infancia de Jesús (Vol. III de Jesús de Nazaret), Capítulo IV. Los Magos de Oriente y la huida a Egipto.

He ido a la liturgia, y me quedo con los textos de hoy: Is 60,1-6; Ef 3,2-6; Mt 2,1-12. La liturgia no celebra literatura, sino Misterio. El Misterio lo va dando Dios en el corazón

¡Levántate y resplandece, | porque llega tu luz; | la gloria del Señor amanece sobre ti!

Levántate y resplandece, | porque llega tu luz; | la gloria del Señor amanece sobre ti!

Te cubrirá una multitud de camellos, | dromedarios de Madián y de Efá. | Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso, | y proclaman las alabanzas del Señor. 

 

Fiesta de luz esplendente,

Fiesta de la estrella mía.

Álzate, resplandece,

Fiesta de la Epifanía

 

La cuna es la luz del mundo,

junto a la cuna María,

camellos y dromedarios,

como lo dijo Isaías.

 

Cantad, estrellas del cielo,

a la hermosa que más brilla,

la que llegó hasta Belén

anunciado al Rey Mesías.

 

Evangelio el firmamento,

luz de Dios la astronomía,

el mundo universo todo

es liturgia en este día.

 

Jerusalén, resplandece,

y vístete de alegría,

sé siempre la iluminada

sé madre de toda dicha.

 

Vengo, Jesús, a tus pies,

con el oro, incienso y mirra,

con todo cuanto me diste,

con el gozo de mi vida.

 

Del Oriente hasta el Poniente,

de América hasta la China,

de Tarsis donde nacimos

de Arabia, Persia y la India

 

del Polo y la Patagonia,

de toda geografía,

venimos con un deseo

que eres tú quien nos lo inspiras.

 

De todas las religiones,

del Verbo eterno semilla,

venimos buscando paz

porque somos tu familia.

 

Si miro atrás en mi ruta,

veo muchas estrellitas,

todas de tu Vía Láctea

que a Belén me conducían.

 

Hoy llego con fe hasta ti

y una lágrima encendida

con un beso de ternura

deposito en tu cunita.

 

Mi Dios llamado Jesús,

para siempre, sin mentira,

seas tú mi adoración

y mi entrega decidida.

 

Tú serás mi Rey amado,

Tú, mi corona purísima,

Sin olvidar que llevaste

una corona de espinas.

 

Volveré por otra senda

al país de cada día,

mi camino es tu Verdad

y solo tú mi divisa.

 

Vuelvo con otra mirada,

y con celestes pupilas,

visto ya mi Salvador

me ha brotado otra sonrisa.

 

Camellos y dromedarios

que doblaron su rodilla

salieron ya de Belén

con otra carga infinita.

 

Una montaña a su espalda

de ternura compasiva:

los hombres son un misterio

más allá de su malicia.

 

“Que tanto amó Dios al mundo,

- al volver lo repetían –

que por amor envió

al Hijo de sus delicias.

 

Para que nadie perezca

(¡tu Hijo te lo suplica!):

Que uno sea por todos,

mi Sangre, la Eucaristía…

 

Retorno, Jesús, retorno,

mi alma piensa y medita:

el cielo, lleno de estrellas;

los prados, de margaritas.

 

Yo amo al mundo; amo a todos,

porque su Rey lo ama y mima,

y a mis cercanos daré

mirra de perfumería.

 

Si el misterio sagrado,

y el orbe gira que gira;

pero el amor siempre vence

con él a la parusía. Amén. Aleluya

 

Jerusalén, Epifanía del Señor 2022.

lunes, 3 de enero de 2022

1716. Como Esposa del Espíritu – (Navidad 9) Rima espiritual

 

Como esposa del Espíritu

San Francisco se atrevió a llamar a la Virgen María “Esposa del Espíritu Santo” (Oficio de la Pasión del Señor, Antífona de la Virgen María), y desde esta inspiración pudo escribir la Salutación a la Virgen María:

1Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres virgen hecha iglesia 2y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, 3en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien. 4Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya. 5Salve, vestidura suya; salve, esclava suya; salve, Madre suya 6y todas vosotras, santas virtudes, que sois infundidas por la gracia e iluminación del Espíritu Santo en los corazones de los fieles, para que de infieles hagáis fieles a Dios”.

¿Podemos asomarnos al misterio de la Maternidad divina y contemplar al Espíritu Santo que allí habita?

También dijo san Francisco: “María, que eres virgen hecha iglesia”. María es Iglesia, y en aquel momento era toda la Iglesia, y estaba con el Espíritu Santo.

San Pablo nos advirtió a los cristianos: “Pero nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo; es el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu” (1 Cor 2,12-13).

 

1. Como esposa del Espíritu

la Virgen Inmaculada,

llevaba la Luz del mundo

en sus maternas entrañas.

 

2. Era luz, era belleza

lo que en ella se gestaba,

la Gracia increada era

la que batía las alas.

 

3. Y de su ser femenino

Dios Creador se formaba;

el Espíritu divino

el parto santificaba.

 

4. Era Madre y era Virgen;

la Trinidad irradiaba,

y de los pechos maternos

el Hijo se amamantaba.

 

5. Era coloquio el Espíritu

en la Virgen recatada;

la Iglesia nacía pura

en la Palabra encarnada.

 

6. Por una Iglesia en salida

desde una Iglesia de entrada,

de entrada en la Trinidad

con María fecundada.

 

7. La Trinidad indivisa

en María se rasgaba,

y el Engendrado Unigénito

era el Hijo de la esclava.

 

8. Silencio, Teología,

en mi alma alborotada,

silencio, los sinodales,

y escuchemos la Palabra.

 

9. ¡Qué humilde la Iglesia era

en pobrecita aldeana,

y qué sabia en el Espíritu

la que nunca fue ilustrada!

 

10. Sabiduría de amores

sí sabía la agraciada,

y esos íntimos saberes

el que es Fuego le enseñaba.

 

11. Como un hogar de familia

era su alma abrasada,

serenidad y dulzura

en su faz transfigurada.

 

12. Iglesia fuerte y recóndita

y tiernamente mariana,

Iglesia de Dios Viviente

para el servicio enraizada.

 

13. Espíritu que viniste

en la noche iluminada,

brillando en Belén en carne

en un pesebre entre pajas

 

14. ven, silencioso, muy suave,

en noche de luces falsas,

y ablanda en amores nuevos

nuestra alma amedrentada.

 

15. Espíritu encarnación

en amor que se descarna,

ven y cambia, Creador,

esta red aprisionada.

 

16. Nace Jesús, que es la Vida,

- solo su nombre embriaga –

el Espíritu dio el germen,

María la sangre humana.

 

17. Y en nuestra Era Espacial,

los corazones al alza,

vuelve la vida en la Nube

y se aposenta en el alma.

 

18. Iglesia fraternidad,

que el Espíritu trabaja,

y del Oriente a Poniente

la Madre nos acompaña.

 

19. Hay algo que está fraguando

y el Espíritu lo fragua;

disfrútenlo los humildes:

son las Bienaventuranzas.

 

20. Vayamos a Nazaret,

primera iglesia habitada;

el Espíritu se entró

y nunca se fue de casa. Amén. Aleluya.

 

Jerusalén, 3 enero 2022 – Santísimo Nombre de Jesús