sábado, 16 de marzo de 2024

1942. Dom VI B. Jesús y el leproso: Quiero, queda limpio

 

Jesús y el leproso: Quiero, queda limpio

Mc 1,29-39


Texto:

40 Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». 41 Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». 42 La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. 43 Él lo despidió, encargándole severamente: 44 «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». 45 Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes

Hermanos:

1.Vamos leyendo, párrafo a párrafo el evangelio de san Marcos. El Evangelio de hoy es el punto y seguido del Evangelio del domingo pasado, como el del domingo pasado era el punto y seguido del anterior. El domingo que viene la cosa será distinta, porque esta semana va a empezar la santa Cuaresma con el Miércoles de Ceniza.

San Marcos, como ya dijimos, es el Evangelio más sencillo, al parecer el más antiguo. Pero, no nos confundamos, No podemos preferir a un Evangelio sobre el otro; cada uno tiene su propia característica, pero cada uno quiere entregarnos la imagen del Cristo total. No podemos decir que uno superior a otro. Los recibimos a los cuatro eon el mismo aprecio, porque cada uno de ellos y los cuatro en conjunto tienen la misma dignidad.

Estas pequeñas escenas del Evangelio de Marcos nos dan cada una de ella un retrato de Jesús, pero ese retrato, tomado de una escena, es un retrato total. Y esto nos ocurre hoy en esta escena: Jesús y el leproso.

Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: Quiero: queda limpio.

Este es Jesús; esto es el retrato de su obra y su misión.

¿Quién es Jesús? Nos lo ha dicho san Marcos al principio: el Hijo de Dios.

¿Quién es el leproso? Aquel leproso, sí; pero, al leer el Evangelio hoy, el leproso soy yo, el leproso es la humanidad.

¿Y por qué obra Jesús así? Porque tiene amor: Compadecido, extendió la mano y lo tocó.

¿Qué debo hacer yo? O ¿Qué debe hacer la humanidad? Ponerme de rodillas y pedir: Si quieres, puedes limpiarme.

Y ¿qué es lo que va a suceder después? Lo que ya está escrito en el Evangelio: Quiero: queda limpio.

Pues este es el título de nuestra homilía.  Hermanos, he dicho todo lo que tenía que decir, y con ello, podría cerrar esta predicación.

Todo es sencillo, humilde y maravilloso.

Pero, mirando a Jesús, que él es el que preside neustar celebración vamos a ahondar nuestros pensamientos.

Los hombres nos entendemos por palabras, por signos, por símbolos, por la música, por la poesía, por al pintura, por todas las artes.

Si a un pintor cristiano, que vive la fe que predicamos, le dijéramos: Píntame en una imagen que me sugiera todo lo que es Jesús, podría respondernos: Te voy a pintar a Jesús como en Buen Samaritano. Un hombre tirado en el camino, herido y maltrecho, y este samaritano, un buen hombre, que va de camino, que baja de su cabalgadura, que mira, lo atiende, lo acaricia y comienza a curarlo y lo monta consigo para llevarlo al mesón. Es la imagen de lo que Jesús hizo y lo que sigue haciendo hoy en el mundo. Efectivamente Jesús es el Buen Samaritano. Esa imagen me consuela, me ilumina y me da paz.

 

Una sola imagen basta para todo un mensaje.

 

Jesús lanzando demonios es igualmente imagen de su ser y de su misión: Jesús es el vencedor de todo mal y el que nos da una vida nueva en libertad. Con esto estamos dando una imagen muy fecha del mundo, suponiendo que está poseído por el Maligno. Pero es una imagen recurrente en el los Evangelios, porque la realidad es esa, aparte de todas las bondades que también podríamos hablar del mundo.

Las curaciones de enfermos se multiplican en los Evangelio, y cualquiera de ellas, valdría para dar una semblanza de Jesús.

Jesús ha curado a los ciegos, a un ciego de nacimiento, a quien le mandó lavarse en la piscina de Siloé – que significa “Enviado” (dice san Juan); ¿y no es verdad que andamos a tientas y ciegos en la vida?

 Jesús ha curado a paralíticos, y al curar a aquel paralítico, le dijo: Hijo, tus pecados quedan perdonados. ¿Y nos es verdad, hermanos, que nuestros pecados son la parálisis de nuestra vida y que quien vive en el pecado es un paralítico?

Pus con esas consideraciones volvamos al Evangelio de hoy. ¿Quién es un leproso? En los tiempos de Jesús, un leproso era el enfermo más enfermos. Era la miseria mayor. Un leproso da asco; un leproso contamina…, al menos así se creía. La primera lectura de hoy, del libro del Levítico, nos lo ha recordado. Podemos ir al capítulo 13 del libro del Levítico para nuestra información. Baste solo una frase: “El enfermo de lepra andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada, con la barba tapada y gritando: “¡Impuro, impuro!”. Recuerdo que siendo joven sacerdote, una religiosa misionera que había trabajado en una leprosería, me dijo: Nosotras no leemos estos textos a los enfermos; nos los entenderían.

Un leproso, pues, es un desecho de la humanidad.

Gracias a Dios, la medicina ha avanzado, y, si todavía lepra no ha sido, vencida – esperamos que un día lo sea – ya no tiene aquel carácter fatídico. En este punto me place anotar que nosotros, capuchinos, vamos a tener seguramente a un santo capuchino leproso. El P. Daniel de Samarate, italiano, era un joven capuchino que en Brasil contrajo la lepra sirviendo a los leprosos, probablemente atendiendo a una anciana. Cuando todavái el virus no se había manifestado en la piel el virus que ay tenía, los superiores le llamaron a Italia, para que se tratara el caso con plena competencia. Fue a Lourdes a pedirle a la Virgen al gracia de la curación para seguir siendo misionero. Em la procesión con el Santísimo Sacarmento hizo con toda fe la oración del leproso de hoy: Señor, si quieres, puedes curarme. ¿Y qué pasó? Que oyó una voz clara en su corazón: No quiero; se leproso. Volvió a la misión, pero ya no fue el misionero heroico que sirve a los leprosos, sino un leproso más en la leprosería. Las fotos que se ven en Internet nos muestran cómo la lepra le comió los dedos de las manos. Diez años con lepra hasta su santa muerte. En 2017 el Papa Francisco declaró las virtudes heroicas de quien es hoy Venerable Padre Daniel de Samarate.

Hermanos, Si quieres, puedes curarme, es la oración de este día.

Para eso tenemos que ponernos de rodillas, es decir, pedir con humildad de corazón: Si quieres, puedes curarme.

Y a lo mejor, como el Padre Daniel, oímos una voz muy suave, muy pura: No, hijo mío, hija mía, quiero que sigas con ese cáncer, o con esa dificultad que nadie sabe, porque el sufrimiento es el camino de la redención. ¿No conocemos todos, hermanos, hermanas, a enfermos, a enfermas que, postrados en el lecho del dolor con como un milagro a la vista de todos, que nos da envidia por la paz que reflejan?

Por el silencio Dios obra maravillas en el mundo.

Son solo unas reflexiones, porque, cada quien, guiado por el Espíritu Santo puede sacar otras.

Volvamos al centro: el centro es Jesús. Él es el que debe regir nuestra vida en toda circunstancia. Es lo que queremos y pedimos, que él esa nuestro Salvador, el Salvador de nuestra familia y de nuestra sociedad.

Estoy hablando desde América, peor la sangre no es agua. Y de continuo mis ojos vuelven a mi patria. Y estos días veo carreteras colapsadas por tractores de labradores, yo qye soy de un pueblo de labradores. Que haya diálogo, verdad y concordia. Nada humano puede ser ajeno a neutro corazón de cristianos.

Señor Jesús, si quieres, puedes curarme; si quieres, puedes curarnos.

A ti dirigimos nuestro corazón; que la fe y el amor dirija nuestra vida, sabedores de que tú te interesas por todas nuestras necesidades, del alma y del cuerpo, porque tú eres nuestro Creador y Salvador. En ti confiamos. Amén.

Cuautitlán Izcalli, viernes, 9 febrero 2024.

1941. Dom V B. Jesús anunciando el Reino, expulsando demonios y sanando

 

Jesús anunciando el Reino, expulsando demonios y sanando

Mc 1,29-39

Texto:

29Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. 30La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. 31Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. 32Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. 33La población entera se agolpaba a la puerta. 34Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. 35Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. 36Simón y sus compañeros fueron en su busca y, 37al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». 38Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». 39Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

Hermanos:

1.Estamos leyendo este año el Evangelio según san Marcos. Una vez más hemos de recordar la primera frase de este escrito, al parecer el más primitivo de los cuatro Evangelios. Esta primera frase, que es al mismo tiempo, el título del libro, dice así: Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Todo lo que se va a narrar en este Evangelio tiene un protagonista, que es el Hijo de Dios.

Seamos muy conscientes, hermanos, de todos y cada uno de los cuatro Evangelio no son simples relatos de una historia que ya pasó. Todos los Evangelios son relatos de fe. El centro de los Evangelio es la persona de Jesús, que un día fue y que hoy sigue siendo; todo lo que un día lo sigue haciendo hoy, incluso, como se nos recuerda en san Juan, hará cosas mayores, porque me voy al Padre.

2. La primera imagen que se nos da de Jesús se apoya en cuatro verdades, pilares fundaméntales de nuestra fe.

Primera. Jesús anuncia la revelación de Dios, el Reino, que se abraza con un requisito esencial: Convertíos. Sin conversión no hay Evangelio.

Segunda verdad: El Evangelio, trayendo el perdón de los pecados, trae la derrota de Satanás. Lo veíamos el domingo pasado en el episodio de la sinagona de Cafarnaúm: ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.

La tercera verdad es Jesús, dando el Evangelio da, lo mismo la sanación del cuerpo; lo cual nos anuncia que Jesús es la salvación integral del hombre.

Y la cuarta es que todas estas maravillas las hace él por la fuerza de su Palabra. La palabra de Jesús es la Presencia y la Fuerza del poder de Dios.

 

3. Ese es el Jesús en quien creemos y al que celebramos en el culto. No nos sorprenda, por tanto, que en esta primera página del Evangelio - estamos todavía en el capítulo Primero de san Marcos – se nos presente esta escena, que parece un apocalipsis, poco menos que un cuento y fantasía: todos los males de la ciudad se abalanzan sobre Jesús, se le echan encima. Y él, con el amor y el poder de Dios, arroja demonios y cura a enfermos.

4. Ahora bien, en este Evangelio que acabamos de escuchar hay un detalle que todavía no hemos mencionado, y que en el conjunto de la escena es mucho más que un detalle del cual se pueda prescindir, porque resulta ser esencial. Escuchemos con atención: Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

Sin la oración Jesús deja de ser el que es. Él ha ido al desierto para estar con Dios, no para preparar un plan táctico de batalla y de conquista. Se oyó una voz desde los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco». Esto es lo que pasó en el bautismo, y aquí se nos da la total identidad de su persona. Jesús es el Hijo amado del Padre. Se lo está diciendo el Padre, que él ya lo sabe. Se lo está diciendo para que lo oigamos todos, y no nos confundamos. ¿Quién es Jesús? Es el Hijo amado del Padre tiene que disfrutarlo él, tenemos que disfrutarlo nosotros. No nos confundamos y queramos presentar en nuestra predicación como a un líder que nos va a librar de nuestras esclavitudes. Jesús es el liberador de los pobres, el que dijo y sigue diciendo: Tuve hambre y me disteis de comer, y todo lo demás. Sí, Jesús es todo eso; pero en el bautismo Dios le dijo: Tú eres mi Hijo amado, y en i me complazco; tú eres mi felicidad.

Por eso dice a renglón seguido el evangelista: A continuación, el Espíritu lo empujó al desierto. Y ese mismo Espíritu lo ha empujado esta mañana a levantarse, el primero, y quitarle tiempo a la noche para orar. Orar, hermanos, es sencillamente estar con Dios, gastar el tiempo con Dios, escuchar a Dios, sentir el consuelo y la caricia de Dios que todos necesitamos para navegar por los mares de esta vida y también por el mar oscuro de nosotros mismos.

De este comportamiento de Jesús, claramente podemos deducir que el tesoro de su vida es Dios. Y lo mismo debe ser para nosotros: vivir la vida de Dios como vida nuestra es el mayor logro, la mayor dicha y felicidad. Cuanto más dinero, más felicidad; cuantos más éxitos sociales, más felicidad. Todo ello es muy movedizo, pero, aunque tuviéramos tales conquistas, al punto veríamos que semejantes logros no llenan los vacíos del corazón. Solo Dios es plenitud.

5. Siguiendo con el Evangelio, vemos que los apóstoles van a buscarle: se lo figuraban. Y le dicen en un tono, que casi puede sonar a regaño y reproche: Todos te buscan.

Ya lo sé, dice Jesús, pero hay algo más importante y por eso he venido aquí. Se ha olvidado de tomar un bocado de desayuno, porque el Padre le espera.

Y, al final, contesta: Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.

Si quisiéramos escribir sobre Jesús, se perfilan los grandes capítulos y titulares:

Jesús y la intimidad con Dios, su Padre: esto es la clave de todo.

Jesús y la apertura a todo dolor humano, pero desde Dios, no en un plan altruista de buenas personas. Vámonos a otra parte, dice el Señor; Vámonos a otra parte para predicar también allí; que para eso he salido.

Es la misión que la Iglesia debe cumplir, y nosotros como hijos de la Iglesia: anunciar a Dios con nuestra vida transparente, inconfundible, y, cuando sea oportuno también con nuestras palabras.

Job ha aparecido hoy en la primera lectura. Job es el símbolo del mundo sufriente. El dolor está ahí, la a vuelta de la esquina; quizás en nuestra propia casa. Jesús traea la consolación, la paz, y, si es necesario, el milagro. No es algo que ya pasó; hoy es lo mismo.  Y nosotros somos los enviados de Jesús.

Señor Jesús, yo quiero ser cristiano entero y verdadero. Quiero vivir contigo, con Dios, en tu intimidad. Y quiero pasar mi vida haciendo el bien, como dijeron de ti: “Pasó haciendo el bien”. Como tu fiel discípulo san Pablo, quiero también poder decir: Todo lo hago por el Evangelio. Que esta fe que tú me has dado me lleve a todas sus consecuencias. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado, 3 febrero 2024.

jueves, 25 de enero de 2024

1938. Es una dulce emoción Canciones de amor, al eco del “Doctor del amor divino”

 1938.  Es una dulce emoción 
Canciones de amor, al eco del “Doctor del amor divino”

Totum amoris est (Carta apostólica del Papa Francisco en el IV centenario de la muerte de S. Francisco de Sales, 28 dic. 2022):  «Tout est à l’amour» (S. François de Sales, Traité de l’Amour de Dieu, in Œuvres, éd. André Ravier, Gallimard, Paris 1969, p. 336).

La razón profunda de este estilo de vida lleno de Dios se le había hecho cada vez más nítida a lo largo del tiempo, y él la había formulado con sencillez y precisión en su célebre Tratado del amor de Dios: «Tan pronto como el hombre fija con alguna atención su pensamiento en la consideración de la divinidad, siente cierta dulce emoción en su corazón, que muestra que Dios es Dios del corazón humano» [Traité de l’amour de Dieu, I, 15, ed. Ravier – Devos, París 1969, 395]. Es la síntesis de su pensamiento. La experiencia de Dios es una evidencia del corazón humano. Esta no es una construcción mental, más bien es un reconocimiento lleno de asombro y de gratitud, que resulta de la manifestación de Dios. En el corazón y por medio del corazón es donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios y, al mismo tiempo, a sí mismo, su propio origen y profundidad, su propia realización en la llamada al amor. Descubre que la fe no es un movimiento ciego, sino sobre todo una disposición del corazón. A través de ella el hombre confía en una verdad que se presenta a la conciencia como una “dulce emoción”, capaz de suscitar un correspondiente e irrenunciable bien-querer por cada realidad creada, como a él le gustaba decir” (Totum amoris est, al principio).

Ya lo había dicho Dante Alighieri, en el verso final de la Divina Comedia, al concluir el canto del Paraíso: l'Amor che muove il sole e l'altre stelle. Sí, el Amor es quien mueve el sol y las demás estrellas.

Es una dulce emoción
que se viene suavemente,
silenciosa, de repente,
del fondo del corazón.

Es el amor, el amor
que Dios mismo nos envía,
porque es su fotografía
cuando pasa sin rumor.

Es el amor que ha dejado
con su mano inmaculada,
cuando sacó de la nada
cuerpo y alma sin pecado.

Y hoy pasa y vuelve a pasar
junto a mi humilde vivienda,
que para Él es la Tienda,
de su Presencia y Altar.

Dios me regala su vida
y es vida viviendo en mí,
y si acaso no la vi,
mi vista estaba perdida.

El amor da dimensión
es mis proyectos e ideas,
es razón de mis tareas
y mi pura vocación.

Es la regla de medir,
y mi audaz psicología,
que marca la vera vía
del presente y porvenir.

Era el principio y el fin
al crear el universo,
y es el anverso y reverso
de todo ser y confín.

Mi corazón sea luz,
prendida en la Luz de Cristo
que por Jesús soy y existo,
de la cuna al ataúd.

Sobre mi tumba se escriba:
De amor nació y expiró,
y una llama se encendió,
del amor pascual cautiva.

El cielo será el amor
ya sin ninguna atadura,
sin tinieblas la luz pura,
dulzura sin amargor.

Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, en la memoria de S. Francisco de Sales, 24 enero 2024,

sábado, 20 de enero de 2024

1937. Dom III B. Jesús proclama e inicia el Reino de Dios y llama a ser pescadores de hombres

 

1

Jesús proclama e inicia el Reino de Dios y llama a ser pescadores de hombres

Mc 1,14-20

Texto:

 14Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; 15decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». 16

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 19Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. 20A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. 

 

 

Hermanos:

1.Estos domingos estamos iniciando la vida pública de Jesús. Jesús, declarado en el Bautismo el Hijo amado de Dios y lleno del Espíritu Santo, ha iniciado su obra en aquel rincón del mundo, que es la pequeña Tierra de Israel, pero destinado a ser luz de las naciones.

No olvidaremos que estos días estamos en la Semana de oración por la unidad de los cristianos, instituida hace más de 100 años. Es la necesidad más grande que la Iglesia, como familia, lleva en su corazón: Que todos sean uno, oró Jesús en la Cena. Y llevamos más de mil años divididos, separados. Creemos en el mismo Hijo de Dios y no podemos compartir juntos la misma Eucarístía. Oremos.

En tres líneas puede resumir el evangelista san Marcos el mensaje de Jesús. Volvamos a la letra de lo que acabamos de proclamar. 14Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Así se expresa san Marcos. Jesús ha respetado los tiempos de Dios, La Alianza antigua era verdadera, y el anuncio valiente de Juan era el remate de esa Alianza. Juan está en la cárcel y no va a salir; de la cárcel al martirio. Está en la cárcel por proclamar la verdad, por acusar a Herodes: No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano.

A lo mejor hoy diríamos: Respeta a las personas públicas y no te metas en su vida privada. Predica, si quieres las buenas costumbres, pero no condenes a nadie por su vida privada.

Ya los Romanos dijeron que la mujer del César no solamente debe ser honesta, sino mostrarlo. Un servidor público debe mostrar su vida personal en coherencia con los valores de la nación que representa, y siempre hemos pensado que el matrimonio es el primer pilar de la sociedad.

Juan pagó con su muerte la verdad de sus palabras, y Jesús alabó el servicio de Juan. ¿Era un profeta? Y más que profeta, dijo Jesús; era, en el fondo, la penúltima palabra de Dios al mundo, el que anuncia al que había de venir.

2. Cuando concluye Juan entra Jesús, Y su mensaje es claro y terminante: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios irrumpe, convertíos. Las dos cosas que Jesús anuncia tienen la misma importancia:

- que Dios ha llegado

- y que nos pide un cambio de vida, porque convertirse es justamente eso: cambiar de vida, lo que significa: cambiar de pensamiento y actitudes y cambiar de conducta.

No es ninguna visión halagüeña de la sociedad. Si nos debemos convertir, y no solo este o aquel malhechor, sino todos, es porque todo el ambiente esta maleado, y Dios ofrece una alternativa de vida.

No acabamos de termina el mensaje de Jesús, porque le falta una palabra: el Evangelio. Convertíos, creyendo en el Evangelio. Esto es exactamente les entidad e la conversión; convertirse es aceptar el Evangelio de Jesús. Aquí hay una palabra nueva que nadie había dicho.

Nosotros, cristianos, al recibir el Bautismo, hemos aceptado la conversión, el cambio de vida, y nos hemos comprometido a hacer del Evangelio la clave de nuestra existencia, a vivirlo y a anunciarlo.

 

3. Dios había hecho una alianza de amor con su pueblo Israel, constituido en doce tribus. Jesús va a escoger a doce apóstoles, que por voluntad suya van a tener una misión muy singular, en el comienzo y en la secuencia de los siglos. Los Evangelios nos han ofrecido distintos escenarios de este proyecto de Jesús:

- al principio, al sur de Mar Muerto, donde Jordán bautizaba, como lo veíamos el domingo pasado; los que van a ser primeros seguidores de Jesús eran adictos al Bautista.

- En segundo lugar, junto al lago de Galilea, en las dos escenas que hoy contemplamos.

- En un tercer momento, en el monte, cuando Jesús de una noche de oración designó a 12 entre sus seguidores, precisamente a Doce.

- Luego vendrá el envío para evangelizar en las aldeas adonde Jesús iba a llegar.

- Y después de la Resurrección el envío a todo el mundo.

Son los puntos que debemos tener en cuanta, para mejor entender el sentido de cada episodio, y poder aplicarlo luego a la situación que hoy vivimos en la Iglesia, en al que nosotros estamos comprometidos.

 

4. He aquí las dos escenas de hoy, que hablan de trabajadores del lago, pescadores que viven de la venta de lo que van pescando: dos pares de hermanos, que tienen cada uno su negocio familiar.

Vio, pues, a Simón y a Andrés, y les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Y como lo dijo se hizo: 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 

Esta forma de narrar y lo que aquí escuetamente se cuenta nos hace reflexionar en serio.

¿Se nos quiere decir que Jesús es un líder, como nadie, que con sola una palabra fulgurante transforma completamente una vida? No es ese el pensamiento de Marcos. En la primera línea del Evangelio nos ha advertido: Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. El que está hablando no es un líder de este mundo; es el Hijo de Dios. El lector tiene que saber que el Hijo de Dios puede pedir todo, absolutamente todo.

Además, Jesús dice una palabra que a lo mejor no la entendemos, porque ha pasado a la literatura como una metáfora brillante, bonita e incluso pintoresca, y de pronto no se percibe el contenido dramático que lleva dentro. Os haré pescadores de hombres,

Este lenguaje de Jesús parece de pronto sospechoso. Un pescador es uno que engaña a los peces para que vengan a su anzuelo o a su red. Un pescador, en estilo figurado, es uno que con sus mañas y habilidades hace prosélitos para sus fines. Por eso, legítimamente puede decir: Que no vengan a pescarme; a mí no me pesca nadie; yo haré lo que tenga que hacer.

Es claro que como cristianos, nosotros no queremos pescar a nadie, engatusarle o engañarle en sus convecciones para que nos haga caso a nosotros. Sería indigno para el pescador querer pescar a personas, e igualmente sería indigno que uno cayera bajo las redes de otros por las artimañas de que este se ha servido.

Se ha criticado, a veces, ciertos métodos antiguos de conseguir vocaciones a modo de pesca, de redadas en colegios infantiles, cuando el niño carece de elementos para discernir sobre su futuro. No nos metamos ene esta cuestión, que requiere tantos matices… Es solo una alusión para saber que quiere decir Jesús con esa expresión, aparentemente agresiva de “os haré pescadores de hombres”.

A lo mejor Jesús, al eco de ciertas profecías, está viendo que el mundo está en mediod e una marejada furibunda, que ha producido un naufragio: si no los pescan sea ahogan. Entonces, “pescar a un hombre” es salvar a un hombre. Pescar hombre es salvador hombres; ser pescadores de hombres es salvadores de hombres.

Por ahí va el sentido de la frase. Jesús es el Salvador de los hombres y quiere que todos los hombres se salven, alcancen el Reino de Dios. Esto nos lo ha expresado muchas veces en su vida, al tiempo que ha visto que la humanidad, dañada, va camino de la perdición. Estrecho es el sendero y la puerta que llevan a la vida, y pocos lo encuentran; ancho es el camino que lleva a la perdición y son muchos los que caminan por él..

No podemos imaginar que hoy Jesús sea una oferta más, como otras de respeto y consideración en la humanidad, y que debemos sentarnos juntos para intercambiar los caminos de ds, porque todas las religiones conducen al mismo puerto. Esta idea moderna y que parece en sí misma aceptable no cuadra con el mensaje del Evangelio, donde aparece Jesús cómo la verdadera alternativa que Dios ofrece al mundo.

Tenemos que se clarividentes para verlos e iluminados para confesarlo.

5. Jesús quiso y quiere pescadores para esta obra suya. Ellos, dejándolo todo – las redes, las barcas, y a su padre. Dirá el texto a propósito de les Doce, dirángunda pareja, del llamamiento de Santiago y Juan – lo siguieron.

Es la palabra de Jesús que llega hasta nosotros. El pide todo, porque es Hijo de ds, y nos da fuerza, valor y alegría para dejarlo todo y seguirle; el futuro queda absolutamente en sus manos.

No podemos saber ni calcular los milagros que haya hecho esta palabra de Jesús, en tantos discípulos que las han meditado.

Luego vendrá el momento del monte, cuando Jesús, allá en el monte, después de una noche de oración, de entre sus seguidores marcó a Doce, los hizo Doce, dirá san Marcos. No podemos detenernos ahora nosotros, en este momento sucesivo.

Concluyamos contemplando y suplicando. Señor, al parece tu Iglesia se encuentra en profunda marejada; queremos claridad, generosidad y decisión. Tú sigues llamando: Os haré pescadores de hombres. Concédenos, Señor Jesús, valor para dejar redes, trabajo y familia, y ser a tiempo y corazón plenos seguidores tuyos, y predicadores del Evangelio. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 enero 2024

viernes, 12 de enero de 2024

1936. Dom II B - Jesús y sus primeros discípulos

 Jesús y sus primeros discípulos

Jn 1,35-42


Texto

35Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, 36fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». 37Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». 39Él les dijo: «Venid y veréis». Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. 40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; 41encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». 42Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

 

Hermanos:

Pasaron las Navidades y estamos encarrilados en el tiempo ordinario, tiempo ordinario para el curso escolar, tiempo ordinario para otros trabajos, que han tenido también un paréntesis vacacional en estas fiestas. En la liturgia llamamos “tiempo ordinario” a ese tiempo que no es Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua. No  s un tiempo de segunda categoría, porque los misterio del Señor que celebramos son todos misterios divinos. Lo que sucede es que en esos tiempos particulares o especiales que acabamos de mencionar, nos detenemos en particular en ciertos perfiles o aspectos del misterio total que Jesús, mientras que en el tiempo n ordinario celebrarnos todo el misterio de Jesús en su integridad. repasando los episodios de la vida de js, según nos la cuentan los Evangelios. Cada domingo es la fiesta central de la Iglesia, y en el domingo se celebra el misterio pascual de Jesús, es decir, su muerte y resurrección.

Iniciando, pues, el tiempo ordinario, vamos a contemplar, después del bautismo de Jesús, las escenas primeras de su ministerio: hoy los primeros discípulos tal como los ha visto el evangelista san Juan, el domingo que viene los primeros discípulos según la narración de san Marcos.

 

Acabamos de escuchar una escena llena de sugerencias, llena de encanto. Ocurre que algunos discípulos de Jesús habían sido primero discípulos de Juan el Bautista. Veamos qué pasó con los tres primeros. Cuando se escriben estas cosas, habían pasado años de la muerte de Jesús. Todos se había aclarado y la Iglesia estaba en marcha. Se sabía perfectamente que el movimiento espiritual del Bautista había sido un movimiento introductorio para el que venía detrás de él. Acaso al principio las cosas no estaban del todo claras. De cualquier manera cuando se escribió el Evangelio según San Juan, Algunos estudiosos nos quieren convencer de que Jesús, al principio, había sido discípulo de Juan, antes de fundar su propio movimiento. Estas hipótesis eruditas difícilmente se pueden compaginar con las palabras definitivas que leemos en el Cuarto Evangelio. Estaba Juan con dos de sus discípulos y, 36fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». 

Si desde el primer momento Juan el Bautista declara a Jesús como Cordero de Dios, el Cordero que los judíos sacrificaban en la Pascua. Cordero de Dios que quita el pecado del mundo dirá el mismo Evangelio.

Jesús se volvió hacia aquellos dos discípulos de Juan que le seguían, y les dijo: ¿Qué buscáis?, primera palabra de Jesús en su vida pública.

Palabra que atraviesa los siglos y resuena hoy en nuestros oídos: ¿Qué buscáis?

Buscamos lo que no tenemos, podemos decirle. Buscamos la felicidad que no nos da ninguna de las cosas de esta vida: ni el dinero, ni el poder, ni la ciencia, ni las diversiones con las que queremos entretenernos. Buscamos algo que no sabemos siquiera lo qué es. Esa búsqueda es una pregunta: Rabí, ¿dónde vives?

El evangelista nos aclara que “Rabí” significa Maestro. Sí, Jesús es nuestro Maestro, el Maestro que sabe lo que nadie sabe, el Maestro que no engaña, el Maestro que no hace propaganda para vender, sino el Maestro que revela lo que nadie puede revelar: la Verdad de Dios. Cada vez que acudimos al Evangelio vamos en busca de esta Verdad, la Verdad de Dios.

-        Rabí, ¿dónde vives?

-        Venid y veréis, dijo el Señor.

Fueron y se quedaron con él. Era la hora décima del día; eran más o menos las cuatrod e la tarde en el reloj del sol, una hora en que declina el día y comienza el nuevop día del calendario, pues los judíos cuenta el día de atardecer al atardecer.

Herrmanos, es muy bonito que el evangelista nos dé este detalle. El atardecer es la hora del paseo, lña hora del amor. Cuando noviazgos se han tejido comenzando en aquella tarde involkvidable, en aquel paisaje que uno lo recuerda perfectamente, y hasta puede oler el perfume del abiente. Fue entonces; todo comenzó en aquella tarde divina.

Una vez le escuché a un artista de teatro comentar lo que significa un detalle así, Y a nosotros, españoles, nos recordaba aquellos versos de García Lorca: Eran las cinco de la tarde cuando el toro frente a frente lo miró.

Pues fue en aquel atardecer cuando todo comenzó. Rabí, ¿dónde vives? Venid y veréis, dijo el Señor. ¿Qué hablaron en aquella noche…? Fue la noche del encuentro y del milagro.

A la mañana siguiente, Andrés, que era uno de los dos, Andrés, venerado en al Iglesia de Oriente como “el protocolito”, el Primer llamado, fue en busca de su hermanos Simón: Hemos encontrado al Mesías.

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro).

Todo comenzó allí, en aquel encuentro, en aquella mirada.

Hermanos: En el catecismo que aprendimos de pequeños, de pregunta y respuestas, se nos decía:

-        ¿¿Qué es Fe?

-        Fe es creer lo que no vimos.

Es correcto; pero, a lo mejor, es más acertada otra definición:

-        ¿Qué es Fe?

-        La Fe es un encuentro. Es haberse encontrado con Jesús.

Y el encuentro con Jesús es un enamoramiento. Todo cambia desde ese encuentro. El munido y la vida sigue siendo igual, pero ya es distinto desde mi nueva mirada. Esa otra manera de ver me ha enseñado ortos valores, otros motivos de actuación y de compromiso, comenzando por una nueva visión de mí mismo.

A Nicodemo se lo explicará Jesús diciéndole que es un nuevo nacimiento.

Y la vida cristiana es justamente esto: Un encuentro con Dios en su Hijo amado, que te transforma desde dentro y te lleva a unas determinadas opciones de vida.

 

En la línea que vamos diciendo, no quería terminar esta homilía, hermanos, sin una aplicación muy concreta, que al tomamos de la segunda lectura de hoy, de la primera carta de san Pablo a los Corintios.

Hablando del cuerpo humano, san Pablo se pregunta qué es el cuerpo. Uno podría decir: Yo soy dueño de mi cuerpo, yo soy libre, y hago con mi cuerpo lo que me place, lo que yo decido. San Pablo, desde la fe, dice: “¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!” (1 Cor 6.19-20).

El que o tiene fe no acepta este pensamiento, que el parece impositivo. El que se ha encontrado con Jesucristo, ese dice: Es verdad, mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, más precioso que todos los templos de piedra, y no lo puedo profanar con el pecado.

Hermanos, concluyamos mirando a Jesús; sesmo discípulos y queremos egruirle en todo a él como Maestro, un Maestro que con su muerte y resurrección ha ratificado su doctrina.

 

Señor Jesús, sé tú el verdadero encuentro y compañía de mi vida, y haz que toda mi existencia sea el seguimiento de tu ejemplo y tu doctrina. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes, 12 enero 2024.

 

 

jueves, 11 de enero de 2024

En el hombre, en la historia y en el cosmos

 

En el hombre, en la historia y en el cosmos

Navidad 2023-2024- 6

 

Dios es mayor que todo pensamiento, que toda Teología, que toda religión revelada o seguida desde el fondo. Dios es más grande que la fe cristiana, que la fe musulmana, que la fe budista… Dios es más grande que la propia Historia que Él dirige. Dios es mayor que todas las vivencias, que toda la mística. Dios es simplemente él mismo. ¿Dios es id quo maius cogitari nequit? (San Anselmo): aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Sí…, pero, de alguna manera, no, porque, al atreverte a decir eso, ya lo has querido “atrapar” en un concepto. Dios no se deja aprisionar en un concepto. Dios es fe. Y la fe ¿qué es? La Fe es Dios.

Cantemos. Y, al cantar, que es vehicular nuestros pensamientos y sentimientos, neguemos lo mismo que cantamos, porque Dios es infinitamente más que lo que cantamos. Si canto “yo”, lo infinito es “finito”, porque lo estoy cociendo en mi chiquitita inteligencia.

Dios es Jesús. Lo demás, dejémoslo a su santa voluntad. ¿Dios es católico? No…  Dios es humano. Dios es el hombre Jesús, nacido de la Virgen María. Amén. Kyrie, eléison. Señor, ten misericordia.

 

En el hombre, en la historia y en el cosmos

el Verbo se hizo carne, carne humana,

presencia entre las cosas que Él creara

que el mundo aliente a Dios desde su entraña.

 

Presencia y compañía en cada instante,

dulcísima amistad que nunca engaña,

mi Dios cual Padre mío revelado,

mi bien total, mi gozo y esperanza.

 

Y todo comenzó en una cuna,

con una madre, pobre, inmaculada,

que ofrece el alimento de su pecho,

y por todos al Hijo besa y amamanta.

 

Dios es hombre y hermano para siempre,

aunque fallen y yerren mis andanzas;

Dios es amor, amor perseverante,

Invicto amor que todo lo traspasa.

 

Amor a mí, que salva y purifica,

y limpia de pecados cuerpo y alma,

y traza mi futuro jubiloso

de ser hijo en el Hijo, a plena carta.

 

¡A Dios, siempre mayor, eterna gloria,

y el hombre se transcienda en alabanzas,

a Dios revelación, todo el amor.

a Dios, desde la tierra, acción de gracias! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 3 enero 2024