domingo, 21 de abril de 2024

1967. Himno al Buen Pastor en la Pascua de 2024

Oh Jesús, Buen Pastor de tu Iglesia

 Himno al Buen Pastor en la Pascua de 2024


El Evangelio de hoy (Jn 10,11-18) nos trae mensajes tan dulces y consoladores como estos:

Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas;

Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre (vv. 11. 14-15. 17-18).

A la luz de este mensaje pascual componemos este Himno.

 

Oh Jesús, Buen Pastor de tu Iglesia,

desde el cielo tú ves tu rebaño,

y eres tú, con amor, quien lo ofrece,

a tu Dios quien te dio su cayado.

 

El Pastor de Israel era el Padre,

que amoroso guiaba los pasos

de su Pueblo elegido entre todos

cual primicia del Reino anunciado.

 

Y obediente nos diste tu vida,

libremente por nuestros pecados;

porque así nos amabas queriendo

vernos tuyos al pecho en tus brazos.

 

Uno a uno conoces tu grey

y en mí mismo te ves retratado,

te conozco, Pastor, como oveja

que en tu rostro contempla a su amo.

 

En bonanza y tormentas camino,

mas seguro yo avanzo a tu lado;

mi consuelo, mi paz y contento

eres tú, que eres Pascua en lo alto.

 

Mi Señor, mi Jesús, mi Pastor,

es mi vida tu triunfo ensalzado,

¡gloria a ti, Redentor, todo nuestro,

en espera del último abrazo! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, Domingo del Buen Pastor, 21 abril 2024.

1966. Dom IV B Pascua 2024 Jesús, el Buen Pastor

 

 Jesús, el Buen Pastor  

Jn 10,8-18

Texto

11Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; 12el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; 13y es que a un asalariado no le importan las ovejas. 

14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

16Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. 17Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. 18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Hermanos:

Todos los años, el domingo IV de Pascua, después de haber escuchado las apariciones de Jesús en los tres primeros, este IV, está dedicado al Buen Pastor. Jesús Resucitado, desde el cielo, es el pastor que guía a la Iglesia.

El pueblo de Israel siempre pensó que Dios era su Pastor. Todos los judíos saben perfectamente aquel salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta: 2en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan.

Desde hace 61 años este domingo es un domingo para orar por las vocaciones que decimos “vocaciones consagradas”, tantos hombres y mujeres,  que, apreciando lo que vale una vocación humana en sí, que tiene una misión y un proyectos, han consagrado su vida entera, privándose del matrimonio, a una acción de generosidad, que les ocupe noche y día, a una entrega muy especial a Dios en la oración, culto divino, predicación, servicio a los pobres y más necesitados: son los sacerdotes, religiosos y religiosas. Rogamos por ello, y para que el Señor, según su voluntad, suscite vocaciones para esto. Así lo hizo él en su vida terrestre: Ven y sígueme, y, al punto, dejando las redes, las barcas, su oficio, su padre, el mostrador de trabajo de impuesto como en el caso de Leí o Mateo, al instante le siguieron.

Todos los años el Papa en esta ocasión envía un menaje al pueblo cristiano. Voy a citar, con cierta extensión, lo que ha escrito para el día de hoy, para ver por dónde van sus pensamientos.

“Cada año la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a considerar el precioso don de la llamada que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros, su pueblo fiel en camino, para que podamos ser partícipes de su proyecto de amor y encarnar la belleza del Evangelio en los diversos estados de vida. Escuchar la llamada divina, lejos de ser un deber impuesto desde afuera, incluso en nombre de un ideal religioso, es, en cambio, el modo más seguro que tenemos para alimentar el deseo de felicidad que llevamos dentro. Nuestra vida se realiza y llega a su plenitud cuando descubrimos quiénes somos, cuáles son nuestras cualidades, en qué ámbitos podemos hacerlas fructificar, qué camino podemos recorrer para convertirnos en signos e instrumentos de amor, de acogida, de belleza y de paz, en los contextos donde cada uno vive.

Por eso, esta Jornada es siempre una hermosa ocasión para recordar con gratitud ante el Señor el compromiso fiel, cotidiano y a menudo escondido de aquellos que han abrazado una llamada que implica toda su vida. Pienso en las madres y en los padres que no anteponen sus propios intereses y no se dejan llevar por la corriente de un estilo superficial, sino que orientan su existencia, con amor y gratuidad, hacia el cuidado de las relaciones, abriéndose al don de la vida y poniéndose al servicio de los hijos y de su crecimiento.

(Tiene una palabra especial para los jóvenes)

A los jóvenes, especialmente a cuantos se sienten alejados o que desconfían de la Iglesia, quisiera decirles: déjense fascinar por Jesús, plantéenle sus inquietudes fundamentales. A través de las páginas del Evangelio, déjense inquietar por su presencia que siempre nos pone beneficiosamente en crisis. Él respeta nuestra libertad, más que nadie; no se impone, sino que se propone. Denle cabida y encontrarán la felicidad en su seguimiento y, si se los pide, en la entrega total a Él”.

Ya veis, hermanos, cuántas reflexiones variadas y diferentes puede sacar uno de los mensajes que se van proponiendo, domingo tras domingo, a través de nuestras celebraciones.

Quisiera pasar brevemente a las palabras directas del Evangelio, porque siempre las palabras propias del Evangelio tienen una fuerza y fascinación especial.

Dice el Señor que él sí es el Buen Pastor – y se apropia de esta manera un título divino, y que todos los que han venido delante de él, no eran pastores; eran ladrones.

Jesús en estas declaraciones que acabamos de escuchar nos dice tres cosas:

-         Que da la vida por sus ovejas.

-         Que conoce a sus ovejas y ellas le conocen a él

-         Que tiene otras ovejas que todavía no han entrado en este redil, y que él las quiere ver a todas juntas.

Evidentemente Jesús nos está hablando de la Iglesia, de lo que él quiere que sea su Iglesia, nosotros y él en su iglesia

 

Jesús nos dice que él da la vida por las ovejas. Un pastor no hace eso. Si el rebaño va por una cañada que surca hondonadas y campos y en esto se atraviesa una carretera y no hay puente y tiene que cruzar la carretera, se apaña como puede para pedir stop a los camiones, pero él no se expone al peligro; y si hay un destrozo de varias ovejas, todo el mundo piensa: Menos mal que no se ha matado el pastor, porque el pastor vale más que todo el rebaño. Pero aquí el Evangelio nos dice que Jesús, el Buen Pastor, da la vida por su rebaño.

 

2. nos dice además que él conoce a sus ovejas y que sus ovejas le conocen a él.

Él conoce a cada una de las ovejas y cada una le conoce a él. Los que andan entre rebaños dicen que es verdad: que cada oveja tiene cara distinta.

En la Iglesia, hermanos, cada uno somos “uno” – no somos un montón de borregos -

Y a cada una nos conoce por nuestro nombre. Es muy bello y consolador leer estas frases que nos revelan el corazón del Buen Pastor: 14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

Si yo tomo en serio estas palabras del Evangelio, mi vida cambia de arriba abajo. Todo es diferente si yo siento junto a mí la compañía segura de mi Pastor. Cuando venga el lobo, que seguramente ha de venir, él se encargará de arrearlo fuera y de que el lobo no me haga daño.

 

El pastor y las ovejas se conocen mutuamente y saben cuáles son los buenos pastos y dónde está el veneno.

 

Jesús nos dice también que tiene otras ovejas, que a él le pertenecen, pero que no están todavía en este redil. Por ellas y también por nosotros él va a dar la vida.

Estamos en Pascua, hermanos, y veamos qué es lo que él nos dice:

18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

 

Jesús libremente y por amor ha muerto por todos. Y él quiere que todos los hombres, que hemos sido redimidos pro su sangre, seamos una comunidad con él. Estos días hemos estado aterrorizados por todo lo que está pasando en Medio Oriente. Dios no quiere la Guerra, y y si definitivamente estalla esta Guerra regional las consecuencias negativas las vamos a sufrir todos. Dios no quiere la Guerra sino la hermandad.

 

Señor Jesús, Hijo de Dios, que eres el Pastor, el Buen pastor de las ovejas, tú has dado la vida por vosotros. Haz que nosotros seamos ovejas agradecidas de tu rebaño, y nos dejemos llevar por tu cayado a las praderas celestiales, unidos en hermandad como debe ser un rebaño. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 abril 2024 (Fiesta de la Madre del Buen Pastor).

martes, 16 de abril de 2024

1964. Dom III Pascua 2024 Jesús se aparece a los Apóstoles la tarde de Pascua


Jesús se aparece a los Apóstoles la tarde de Pascua

Lc 24,35-48

Texto

35Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». 37Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. 38Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? 39Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». 40Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?». 42Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. 43Él lo tomó y comió delante de ellos. 

44Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». 45Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. 46Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día 47y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. 48Vosotros sois testigos de esto.

Hermanos:

1. Cn la gracia del Señor seguimos disfrutando de los días pascuales, de la cincuentena pascual. Los santos Padres, y en concreto San Atanasio de Alejandría, padre y doctor dela Iglesia del siglo IV (c. 295 - id., 373) nos han dicho que los cincuenta días de Pascua, todos ellos, son como un gran Domingo, es decir, como un gran fiesta espiritual llena de alegría, en la cual se nos derraman generosamente, grandes gracias del Señor.

Hoy es tercer domingo de Pascua.  En estos tres primeros domingos se nos presenta en el Evangelio una de las apariciones de Jesús, para que se nos graben más y más y recibamos de ellas el fruto espiritual que transforma nuestra vida; el cuarto Domingo, que será el próximo día 21, todos los años se nos presenta la figura del Buen Pastor; Los siguientes domingos son las últimas confidencia de Jesús en la Ultima Cena, para concluir el día 50 con al solemnidad de Pentecostés, el envío del Espíritu Santo a la Iglesia.

Por otra parte, sabiendo que en Pascua no se lee el Antiguo Testamento para que tengamos conciencia clara de que las promesas ya se cumplieron, en la primera lectura acudimos a los Hechos de los Apóstoles para ver cuál fue la historia de la Iglesia, que nos anima mucho al confrontarnos con las vicisitudes de hoy.

 

2. El Evangelio de hoy describe la escena del encuentro de Jesús con los Once apóstoles, la tarde de la Resurrección, tras el encuentro que habían tenido con los dos discípulos de Emaús, uno llamado Cleofás y del otro ignoramos el nombre.

Volvieron corriendo, desandando el camino de Jerusalén a Emaús, que ahora era de Jerusalén a Emaús, para decirles: Hemos visto al Señor, y contarles aquella escena divina.

Imaginamos el revuelo que se hizo, y en esto se presenta el Señor a todos. ¿Era él o era un fantasma, creado por la ilusión y el amor de todos ellos? No era posible tanta alegría. El evangelista nos hace notar con una observación psicológica: No acababan de creérselo por la alegría que todos tenías. ¿Era una alucinación colectiva, como a veces puede ocurrir? ¿Estarían todos locos?

Jesús les invita, les insta a que hagan una prueba real para verificar esta verdad. Les invita a ver y tocar. Les mostró las manos y los pies. Es la única vez en que se nos habla de los pies del que había muerto en la cruz. También los clavos habían atravesado sus pies, y no fue simplemente atado al madero. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». 40Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 

Y como no acababan de creer a causa de la alegría les pide que le den algo de comer. 42Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. 43Él lo tomó y comió delante de ellos. San Pedro en uno de sus discursos dirá: Nosotros que hemos comido y bebido con él.

Jesús ha resucitado y esta verdad central de nuestra fe, de donde arrancan todas las demás, Jesús la quiere mostrar, a la medida de nuestra capacidad, e una manera concreta y real, tangible, comiendo ante ellos

Un filósofo dirá: Pero un cuerpo resucitada entrar en un mundo nuevo que desconocemos, que no está sujeto a las variables del tiempo y del espacio que limitan y configuran nuestras acciones. Los cuerpos del los resucitados ni comen, ni bene ni visten. Esto es cierto y desconocemos cómo será aquellos, pero para tener una experiencia espiritual del misterio, necesitamos la concretez de las cosas de acá. Esta escena so quiere transmitir que lo que viene es tan real y más que todo lo que llamamos en nuestra experiencia realidad.

No es una fantasía decir que Jesús ha resucitado. Este hecho de su santa Resurrección, es tanto y más como que yo estoy aquí, como que yo veo y palpo, como que yo como y bebo. Jesús ah resucitado, y de aquí arranca todo. Estos es la primera parte de la escena.

 

3. Pero, fundamentado esto, ahora viene lo más importante. Ahora que creen en al Resurrección, que han entrado en este misterio Jesús les va a regalar dos dones esenciales para la vida de la Iglesia y de so cristianos:

El primero entender las escrituras.

El segundo, el ser sus testigos.

45Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Para entender las Escrituras no basta el estudio. Muchos escribas eran doctores, pero no entendían el último sentido. Y san Pablo, que tampoco las entendía al principio, dijo en su momento que hay un velo que cubre los ojos de sus hermanos judíos y no entienden el sentido último de las profecías. Y así ocurre hasta hoy; aunque el mismo Pablo dice que llegará un día en que se levante el velo y entonces sí aceptarán a Jesús de Nazaret como el verdadero Mesías.

Entender las Escrituras es dejarse iluminar por el Espíritu de Dios, que Dios da a los sencillos y humildes. Estos días se ha debatido en el parlamento europeo sobre el aborto; se hizo votación y por mayoría cualificada resultó que el pensamiento de la cámara es que los 27 estados miembros de la Unión Europea tienen que poner en sus Constituciones como derecho personal intangible el derecho al aborto. Tendrá que coincidir los 27 estados, que no coincidirán, peor la tendencia mayoritaria ya se ve por dónde va. Se quiere que lo que ha sucedido en Francia pase ya a toda Europa. Cortar una vida que viene a merced de la madre es un derecho intangible que al Ley lo protege.

Entender las escrituras es entender el sentir de Dios. Y esto no es asunto de ciencia especializada. Para entender el sentir de Dios, lo primero hay que ser humilde hasta el fondo, hay que ser orante, y entonces puede venir el Espíritu de Dios para iluminarte.

Y otro don paralelo que nos da el Señor Resucitado: poder ser sus testigos. 48Vosotros sois testigos de esto. Somos los testigos de este mundo nuevo que nace con la Resurrección de Jesús, testigos especialmente con nuestra vida, aunque también con las palabras.

Jesús, el Hijo de Dios, ha venido al mundo, se ha encarnado en el vientre de una mujer, ha aceptado ser nuestro hermano, sin dejar en ningún instante de ser hijo; ha recorrido el camino que nosotros debemos recorrer; se ha sometido al sufrimiento humano, incluso a la muerte, una muerte cruel e injusta por el perdón de los pecados, ha resucitado, y con toda su vida nos ha salvado. Nosotros somos testigos. Sí gozosamente somos testigos del Viviente, de Jesús, el Señor.

Miramos a Jesús y enlazamos con este último pensamiento:

Señor Jesús, por la fe yo he llegado a este último conocimiento de tu vida. Tú nos has redimido con tu sangre preciosa. Yo soy testigo y nunca me avergonzaré de ello. A ti la gloria y las gracias por siempre jamás. Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli, sábado, 13 abril 2024.

1965. Y Dios Hijo se hizo carne - Soliloquio pascual

  Y Dios Hijo se hizo carne


San León Magno, papa del siglo V, hablaba así a sus fieles de Roma. ¿Le entenderían esta superteología, de un sabio que además, y por ello, era místico? He aquí cosas que decía, y que la Iglesia recoge hoy a más de 1.600 años de distancia como lectura patrística en el miércoles de la segunda semana de Pascua. Y es verdad todo lo que dice.

"No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza. 

… El mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la regeneración bautismal, una multitud innumerable de hijos sea engendrada para Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre, ni del deseo carnal, ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios. Es en él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abrahán por la adopción del mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones, cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe. Él mismo es quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor

El mismo día en que se leen estos pasajes que dan una visión única del ser humano, esto ocurre en Europa: “La Eurocámara ha aprobado este jueves una resolución en la que se pide consagrar el derecho al aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. La iniciativa, que insta además a los Estados miembros a despenalizar completamente la interrupción voluntaria del embarazo y a eliminar y combatir los obstáculos a la misma, ha sido aprobada por 336 votos a favor, 163 en contra y 39 abstenciones” (El País). No es todavía una Ley, que requiere el sí de los 27 estados miembros, pero es un dato que revela la tendencia dominante. Bien es cierto que políticos católicos advierten que esta libertad así consagrada es un camino hacia la nada.

 


Y Dios Hijo se hizo carne

y hasta mi carne ha llegado,

y soy, porque Dios lo quiso,

miembro del Verbo Encarnado.

 

En su cuerpo fui asumido,

al ser en él bautizado,

uno es el Cristo total

él y nosotros humanos.

 

Uno es el Cristo, uno solo,

una su historia y mi canto,

uno en pesares que duelen

y en sus gozos que comparto.

 

Uno en familia en el cielo,

y uno en familia aquí abajo,

su sangre pura, purísima,

se derrama en mis pecados.

 

Y por su sangre preciosa

en su persona soy santo,

digno de estar, muy gozoso,

en su presencia alabando.

 

Encarnación que a mí llega

y en Pascua se ha transformado,

callo en silencio y me pierdo

para encontrarme en sus brazos.

 

Amanece la luz para el justo,

los miedos se han disipado;

él no vino a condenar,

solo a salvar fue enviado.

 

Dios es luz y libertad,

en el sepulcro vaciado,

Dios es vida, vida mía

en alma y cuerpo quedado.

 

Hay un anhelo infinito,

que es un diamante incrustado,

en la roca de mi cuerpo,

que nadie podrá quitarlo.

 

Ab aeterno, Dios lo quiso,

nacimos cristificados,

nacimos para ser Pascua

después de crucificados.

 

Soy así, vientos revueltos;

soy así, divina mano,

yo la siento en mis adentros,

y negarlo fuera engaño.

 

Soy el que soy en Jesús,

natura propia cristiano,

y destinado a la mesa

a la que Dios me ha invitado.

 

Divino sin florituras

o cumplimientos profanos,

cuerpo en el Cristo total

y al mismo fin destinado.

 

Soy feliz, mi alma en paz

con futuro ya alcanzado,

porque su triunfo es el mío

y el Dios de amor se lo ha dado.

 

¿Me estoy hablando a mí mismo,

de mis fantasmas colgado,

cuando el trajín de los días

lucha por otro costado?

No es así, oh combatiente,

que en la palestra has entrado,

porque anuncio el Evangelio,

convicto y apaciguado.

 

Estoy viviendo la Pascua

con ojos en luz bañados,

y el alma pura y silente

junto al sepulcro quebrado.

 

Soy de Jesús su discípulo,

soy de su Espíritu Santo,

soy creyente y lo confieso

sin orgullo ni arrebato.

 

Vivir su Pascua es vivir,

marcado como cristiano,

soy testigo simplemente,

que lo demás lo hace el Amo.

 

Con esta fe de por vida,

caminando, caminando,

la Patria allá nos espera

con el festín preparado.

 

Sí, mi Señor servidor

de la Cena de premiados,

ya vistes veste nupcial

y mi puesto me has guardado.

 

Solo amor yo te diré,

y no lo diré llorando:

te diré con alegría:

Salve, mi amor adorado. Amén, aleluya.


 


Cuautitlán Izcalli, viernes 12 abril 2024.

 

viernes, 12 de abril de 2024

1963. Te adoramos, Jesús, con amor. Himno eucarístico

 

Te adoramos, Jesús, con amor

Himno eucarístico para el Jubileo Parroquial de la Parroquia de San Juan Bautista de Aldama, Hgo.

Congreso Eucarístico Parroquia en cuatro etapas

31 marzo – 15 junio 2024

(Señor, haz de mi tu fiel adorador hasta que mi corazón descanse en ti)


Estribillo

Te adoramos, Jesús, con amor,

que estás vivo y presente aquí en medio,

tú que vives y reinas glorioso

adorado y triunfante en el cielo.

 

Estrofas

1.Yo estaré con vosotros, dijiste,

día a día hasta el fin de los tiempos,

me veréis hecho luz de Evangelio,

guía fiel del humano sendero.

Yo seré Eucaristía, pan vivo,

verdadero manjar y alimento;

el que coma mi cuerpo inmortal

tendrá vida inmortal en su cuerpo.

 

2. Tú recorres las calles y casas,

en un trono de amor prisionero;

y estos cantos que salen del alma

van diciendo las penas y anhelos.

Te alabamos y gracias te damos

y a tu amor con amor respondemos;

tú eres Rey en la cruz declarado

y reinado de amor es tu imperio.

 

3. Tú bendices con mano extendida

a quien pide en tu pecho consuelo,

y nosotros pedimos bendigas

a este pueblo que vive tu encuentro.

Nos sentimos por ti bendecimos,

nos sentimos hermanos sinceros,

y en concordia y en grata hermandad

todos juntos seremos tu Reino.

 

4. A los pies del Sagrario en que vives

hoy dejamos la vida y proyectos:

seas tú nuestra vida y pasión,

seas tú el Señor y Maestro.

¡Gloria a ti, oh mi Dios encarnado,

nuestro Hermano Jesús Nazareno,

El que era, El que es y vendrá,

y ha de ser por amor nuestro premio! Amén.

 

(8 febrero 2024)

Rufino María Grández, capuchino.