domingo, 21 de abril de 2024

1966. Dom IV B Pascua 2024 Jesús, el Buen Pastor

 

 Jesús, el Buen Pastor  

Jn 10,8-18

Texto

11Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; 12el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; 13y es que a un asalariado no le importan las ovejas. 

14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

16Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. 17Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. 18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Hermanos:

Todos los años, el domingo IV de Pascua, después de haber escuchado las apariciones de Jesús en los tres primeros, este IV, está dedicado al Buen Pastor. Jesús Resucitado, desde el cielo, es el pastor que guía a la Iglesia.

El pueblo de Israel siempre pensó que Dios era su Pastor. Todos los judíos saben perfectamente aquel salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta: 2en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas 3y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre. 4Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan.

Desde hace 61 años este domingo es un domingo para orar por las vocaciones que decimos “vocaciones consagradas”, tantos hombres y mujeres,  que, apreciando lo que vale una vocación humana en sí, que tiene una misión y un proyectos, han consagrado su vida entera, privándose del matrimonio, a una acción de generosidad, que les ocupe noche y día, a una entrega muy especial a Dios en la oración, culto divino, predicación, servicio a los pobres y más necesitados: son los sacerdotes, religiosos y religiosas. Rogamos por ello, y para que el Señor, según su voluntad, suscite vocaciones para esto. Así lo hizo él en su vida terrestre: Ven y sígueme, y, al punto, dejando las redes, las barcas, su oficio, su padre, el mostrador de trabajo de impuesto como en el caso de Leí o Mateo, al instante le siguieron.

Todos los años el Papa en esta ocasión envía un menaje al pueblo cristiano. Voy a citar, con cierta extensión, lo que ha escrito para el día de hoy, para ver por dónde van sus pensamientos.

“Cada año la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a considerar el precioso don de la llamada que el Señor nos dirige a cada uno de nosotros, su pueblo fiel en camino, para que podamos ser partícipes de su proyecto de amor y encarnar la belleza del Evangelio en los diversos estados de vida. Escuchar la llamada divina, lejos de ser un deber impuesto desde afuera, incluso en nombre de un ideal religioso, es, en cambio, el modo más seguro que tenemos para alimentar el deseo de felicidad que llevamos dentro. Nuestra vida se realiza y llega a su plenitud cuando descubrimos quiénes somos, cuáles son nuestras cualidades, en qué ámbitos podemos hacerlas fructificar, qué camino podemos recorrer para convertirnos en signos e instrumentos de amor, de acogida, de belleza y de paz, en los contextos donde cada uno vive.

Por eso, esta Jornada es siempre una hermosa ocasión para recordar con gratitud ante el Señor el compromiso fiel, cotidiano y a menudo escondido de aquellos que han abrazado una llamada que implica toda su vida. Pienso en las madres y en los padres que no anteponen sus propios intereses y no se dejan llevar por la corriente de un estilo superficial, sino que orientan su existencia, con amor y gratuidad, hacia el cuidado de las relaciones, abriéndose al don de la vida y poniéndose al servicio de los hijos y de su crecimiento.

(Tiene una palabra especial para los jóvenes)

A los jóvenes, especialmente a cuantos se sienten alejados o que desconfían de la Iglesia, quisiera decirles: déjense fascinar por Jesús, plantéenle sus inquietudes fundamentales. A través de las páginas del Evangelio, déjense inquietar por su presencia que siempre nos pone beneficiosamente en crisis. Él respeta nuestra libertad, más que nadie; no se impone, sino que se propone. Denle cabida y encontrarán la felicidad en su seguimiento y, si se los pide, en la entrega total a Él”.

Ya veis, hermanos, cuántas reflexiones variadas y diferentes puede sacar uno de los mensajes que se van proponiendo, domingo tras domingo, a través de nuestras celebraciones.

Quisiera pasar brevemente a las palabras directas del Evangelio, porque siempre las palabras propias del Evangelio tienen una fuerza y fascinación especial.

Dice el Señor que él sí es el Buen Pastor – y se apropia de esta manera un título divino, y que todos los que han venido delante de él, no eran pastores; eran ladrones.

Jesús en estas declaraciones que acabamos de escuchar nos dice tres cosas:

-         Que da la vida por sus ovejas.

-         Que conoce a sus ovejas y ellas le conocen a él

-         Que tiene otras ovejas que todavía no han entrado en este redil, y que él las quiere ver a todas juntas.

Evidentemente Jesús nos está hablando de la Iglesia, de lo que él quiere que sea su Iglesia, nosotros y él en su iglesia

 

Jesús nos dice que él da la vida por las ovejas. Un pastor no hace eso. Si el rebaño va por una cañada que surca hondonadas y campos y en esto se atraviesa una carretera y no hay puente y tiene que cruzar la carretera, se apaña como puede para pedir stop a los camiones, pero él no se expone al peligro; y si hay un destrozo de varias ovejas, todo el mundo piensa: Menos mal que no se ha matado el pastor, porque el pastor vale más que todo el rebaño. Pero aquí el Evangelio nos dice que Jesús, el Buen Pastor, da la vida por su rebaño.

 

2. nos dice además que él conoce a sus ovejas y que sus ovejas le conocen a él.

Él conoce a cada una de las ovejas y cada una le conoce a él. Los que andan entre rebaños dicen que es verdad: que cada oveja tiene cara distinta.

En la Iglesia, hermanos, cada uno somos “uno” – no somos un montón de borregos -

Y a cada una nos conoce por nuestro nombre. Es muy bello y consolador leer estas frases que nos revelan el corazón del Buen Pastor: 14Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, 15igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 

Si yo tomo en serio estas palabras del Evangelio, mi vida cambia de arriba abajo. Todo es diferente si yo siento junto a mí la compañía segura de mi Pastor. Cuando venga el lobo, que seguramente ha de venir, él se encargará de arrearlo fuera y de que el lobo no me haga daño.

 

El pastor y las ovejas se conocen mutuamente y saben cuáles son los buenos pastos y dónde está el veneno.

 

Jesús nos dice también que tiene otras ovejas, que a él le pertenecen, pero que no están todavía en este redil. Por ellas y también por nosotros él va a dar la vida.

Estamos en Pascua, hermanos, y veamos qué es lo que él nos dice:

18Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

 

Jesús libremente y por amor ha muerto por todos. Y él quiere que todos los hombres, que hemos sido redimidos pro su sangre, seamos una comunidad con él. Estos días hemos estado aterrorizados por todo lo que está pasando en Medio Oriente. Dios no quiere la Guerra, y y si definitivamente estalla esta Guerra regional las consecuencias negativas las vamos a sufrir todos. Dios no quiere la Guerra sino la hermandad.

 

Señor Jesús, Hijo de Dios, que eres el Pastor, el Buen pastor de las ovejas, tú has dado la vida por vosotros. Haz que nosotros seamos ovejas agradecidas de tu rebaño, y nos dejemos llevar por tu cayado a las praderas celestiales, unidos en hermandad como debe ser un rebaño. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 abril 2024 (Fiesta de la Madre del Buen Pastor).

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