Que me bese con besos de sus labios
Cantar de
Pascua para la santa Comunión
La resurrección de Jesús se acopla
divinamente al Cantar de los Cantares, libro que la Iglesia lee en Navidad
cantando los amores del esposa: “…el Cantar de los cantares, en el que se
prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de
Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de
la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse
hombre al final de los tiempos” (San Gregorio Magno, Homilía 43 de los
Evangelios)” (Ordenación Liturgia de las
Horas, 148).
Si se lee en
Navidad, con no menos razón podemos disfrutarlo en Pascua.
El Cantar de los
cantares comienza: “¡Que me bese con los besos de su boca”. En los lances de amor la amada busca al
amado, y dice:
“…buscaré al amor de mi alma». | Lo busqué y no lo encontré. 3Me encontraron los centinelas | que hacen la ronda por la ciudad. | —«¿Habéis visto al amor de mi alma?». 4En cuanto los hube pasado, | encontré al amor de mi alma. | Lo abracé y no lo solté” (Cant 3,2-4), ¿Cómo no recordar a María Magdaleno, llorando en busca del Amado. y preguntando a quien cree ser el hortelano: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré»” (Jn 20,15)?
Al son del amor, vayan estos versos, con la convicción de que el amor es lo más verdadero de la verdad y los santos deseos son las alas del amor.Puedo decir con sencillez que en su día, hace décadas, compuse “Estaba al alba María, llamándole con sus lágrimas”. Vuelven los amores, porque el amor no envejece, si es verdadero. Estaba al alba María – yo también – porque era le enamorada.
Que me bese con besos de sus labios
en el adentro puro de mi alma,
y sienta yo volar hasta su cuerpo
sabiendo que mi vida es ya su Pascua.
Que me abrace con brazos amorosos
y me aprieta a su carne inmaculada,
y haga paz en todos mis sentidos,
y sea yo su paz que se derrama.
Que perfume mi cuerpo su perfume
y envuélvame y penetre su fragancia,
y limpio de pecado, bautizado,
mi vida por su gracia sea santa.
Que el aire que le lleva me transporte,
el Espíritu Santo de su entraña,
ultimidad de Dios en su secreto,
y sea espiritual mi historia humana
Que sea yo vidente y su testigo,
y mi palabra sea su Palabra,
vidente y misionero caminante
y vean que si voy es Él quien pasa.
¡Mi Jesús, mi Señor Resucitado,
la roca del sepulcro es tu alabanza,
trituraste con tu cruz toda maldad
y con tu Padre reinas en la Patria! Amén, aleluya.
Cuautitlán Izcalli, martes de la IV semana de Pascua, 23
abril 2024
(Día del Libro, de la Flor, de la Poesía; y en Cataluña Día de San Jordi)
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