sábado, 27 de abril de 2024

1971. Yo soy la vid, nos decía – Poema espiritual

 Yo soy la vid, nos decía – Poema espiritual

Nuestra homilía ha girado en torno a dos frases o dos mensajes del texto de este Domingo V de Pascua (Jn 15,1-8):

- Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador (v. 1- Yo soy la vid, vosotros los sarmientos (v. 5).

Es un texto contemplativ0; y en él la palabra “permanecer” aparece 7 veces. Jesús nos quiere llevar, a través de él, hasta el Padre. El Padre, morada permanente de Jesús, es lo infinito, que abarca cielo y tierra, física y psicología, proyecto y destino. El Padre es el summum de nuestra peregrinación, y Jesús nos dice que ya está, que el que ha visto a él ha visto al Padre, como le dijo a Felipe. Él nos pide solo una cosa: “permanecer”. Este es el contenido de esta aspiración que tratamos de poner en verso y también - ¡ojalá! – en poesía.

Yo soy la vid, nos decía,
y mi Padre está conmigo;
mi Padre es el viñador
de este viñedo escogido.

Si un racimo no da fruto,
porque a mí no estaba unido,
lo corta y lo tira afuera
como a sarmiento perdido.

Ay de aquel que no da fruto
que será cual desperdicio,
y juntos los desechados
arderán en su suplicio.

Pero a aquel que fructifica
lo hiere con corte y filo
para que arroje más fruto
unido a mi sacrificio.

Soy sarmiento de mi vid
y de su savia yo vivo
y de esa savia vital
en racimo fructifico

Oh que hermoso y qué sabroso
el racimo esclarecido,
mas no lo digáis a mí,
que de una cepa he surgido.

Cantadle a la cepa fuerte,
que ha engendrado  tales hijos,
y con verdes vestimentas
embellece el colorido.

Viñedos de nuestras tierras,
que a Jesús han conmovido,
y ha tejido alegorías
con su secreto divino.

Yo soy la vid, él proclamaba,
lo ha dicho y lo ha repetido,
y vosotros los sarmientos
de mi seno nutritivo.

Soy su racimo, y un día
seré su copa de vino,
para brindar en la Iglesia
a gloria de Jesucristo.

Permaneced: su consigna,
permaneced en mí mismo,
como yo con el Padre
somos un solo designio.

El Padre y yo con vosotros
somos un trío fundido,
porque el amor unifica
cielo y tierra en un latido.

El cielo es mansión ya vuestra
y el Padre no es un vecino,
el Padre es cielo y visión
es plenitud y respiro.

Vivir en Dios aquí abajo
es haberlo conseguido,
es vivir divinamente
como hijos del Altísimo.

Permaneced, solo eso,
que es un coloquio continuo,
creatura y Creador
en un abrazo divino.

En el trajín cotidiano
y en los momentos más íntimos,
la vida fluye la misma:
es su aliento que transpiro.

Mi horizonte y mis proyectos
hasta el cielo han transcendido,
y por la vid comprendí
que lo divino es sencillo.

Permaneced, solo así,
solo así que él me lo dijo,
porque todo lo demás
a él, Jesús, lo confío.

Ya mi vida es un milagro
en la paz del paraíso,
el dolor y la alegría
son del mismo manantío.

Por eso, pedid sin miedo,
y
 obtendréis vuestro pedido…,
pues al pedir solo quiero
lo que él me ha conseguido.

Soy, Jesús, en tu presencia
de amor pensado y nacido
y vivir en el amor 
es vida y rumbo legítimo.

Gracias, oh revelación,
por cuanto aprendo a tu oído,
y sean las Escrituras
mis manantiales y ríos. Amén, aleluya.

Cuautitlán Izcalli, sábado, 27 abril 2024.


Cuautitlán Izcalli, sábado 27 abril 2024.

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