Y Dios Hijo se hizo carne
San León Magno, papa del siglo V, hablaba así a
sus fieles de Roma. ¿Le entenderían esta superteología, de un sabio que además,
y por ello, era místico? He aquí cosas que decía, y que la Iglesia recoge hoy a
más de 1.600 años de distancia como lectura patrística en el miércoles de la
segunda semana de Pascua. Y es verdad todo lo que dice.
"No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la
naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre
que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no
hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la
cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la
cabeza.
…
El mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien
fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la
regeneración bautismal, una multitud innumerable de hijos sea engendrada para
Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre, ni
del deseo carnal, ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios. Es en
él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abrahán por la adopción del
mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones,
cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe. Él mismo es
quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el
cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que
antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es
necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un
solo pastor”
El
mismo día en que se leen estos pasajes que dan una visión única del ser humano,
esto ocurre en Europa: “La Eurocámara ha aprobado este jueves una resolución en
la que se pide consagrar el derecho al aborto en la Carta de Derechos
Fundamentales de la UE. La iniciativa, que insta además a los Estados miembros
a despenalizar completamente la interrupción voluntaria del embarazo y a
eliminar y combatir los obstáculos a la misma, ha sido aprobada por 336 votos a
favor, 163 en contra y 39 abstenciones” (El País). No es todavía una Ley, que
requiere el sí de los 27 estados miembros, pero es un dato que revela la
tendencia dominante. Bien es cierto que políticos católicos advierten que esta
libertad así consagrada es un camino hacia la nada.
Y Dios Hijo
se hizo carne
y hasta mi
carne ha llegado,
y soy,
porque Dios lo quiso,
miembro del
Verbo Encarnado.
En su cuerpo
fui asumido,
al ser en él
bautizado,
uno es el
Cristo total
él y
nosotros humanos.
Uno es el
Cristo, uno solo,
una su
historia y mi canto,
uno en
pesares que duelen
y en sus
gozos que comparto.
Uno en
familia en el cielo,
y uno en
familia aquí abajo,
su sangre
pura, purísima,
se derrama
en mis pecados.
Y por su
sangre preciosa
en su
persona soy santo,
digno de
estar, muy gozoso,
en su
presencia alabando.
Encarnación
que a mí llega
y en Pascua
se ha transformado,
callo en
silencio y me pierdo
para
encontrarme en sus brazos.
Amanece la
luz para el justo,
los miedos
se han disipado;
él no vino a
condenar,
solo a
salvar fue enviado.
Dios es luz
y libertad,
en el
sepulcro vaciado,
Dios es
vida, vida mía
en alma y
cuerpo quedado.
Hay un
anhelo infinito,
que es un
diamante incrustado,
en la roca
de mi cuerpo,
que nadie
podrá quitarlo.
Ab aeterno,
Dios lo quiso,
nacimos
cristificados,
nacimos para
ser Pascua
después de
crucificados.
Soy
así, vientos revueltos;
soy
así, divina mano,
yo
la siento en mis adentros,
y
negarlo fuera engaño.
Soy el que
soy en Jesús,
natura
propia cristiano,
y destinado
a la mesa
a la que
Dios me ha invitado.
Divino sin florituras
o
cumplimientos profanos,
cuerpo en el
Cristo total
y al mismo
fin destinado.
Soy feliz, mi
alma en paz
con futuro
ya alcanzado,
porque su
triunfo es el mío
y el Dios de
amor se lo ha dado.
¿Me estoy
hablando a mí mismo,
de mis
fantasmas colgado,
cuando el
trajín de los días
lucha por
otro costado?
No es así,
oh combatiente,
que en la
palestra has entrado,
porque
anuncio el Evangelio,
convicto y
apaciguado.
Estoy
viviendo la Pascua
con ojos en
luz bañados,
y el alma
pura y silente
junto al
sepulcro quebrado.
Soy de Jesús
su discípulo,
soy de su
Espíritu Santo,
soy creyente
y lo confieso
sin orgullo
ni arrebato.
Vivir su
Pascua es vivir,
marcado como
cristiano,
soy testigo
simplemente,
que lo demás
lo hace el Amo.
Con esta fe
de por vida,
caminando,
caminando,
la Patria
allá nos espera
con el
festín preparado.
Sí, mi Señor
servidor
de la Cena
de premiados,
ya vistes
veste nupcial
y mi puesto
me has guardado.
Solo amor yo
te diré,
y no lo diré
llorando:
te diré con
alegría:
Salve, mi
amor adorado. Amén, aleluya.
Cuautitlán
Izcalli, viernes 12 abril 2024.
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