martes, 16 de abril de 2024

1965. Y Dios Hijo se hizo carne - Soliloquio pascual

  Y Dios Hijo se hizo carne


San León Magno, papa del siglo V, hablaba así a sus fieles de Roma. ¿Le entenderían esta superteología, de un sabio que además, y por ello, era místico? He aquí cosas que decía, y que la Iglesia recoge hoy a más de 1.600 años de distancia como lectura patrística en el miércoles de la segunda semana de Pascua. Y es verdad todo lo que dice.

"No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza. 

… El mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la regeneración bautismal, una multitud innumerable de hijos sea engendrada para Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre, ni del deseo carnal, ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios. Es en él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abrahán por la adopción del mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones, cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe. Él mismo es quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor

El mismo día en que se leen estos pasajes que dan una visión única del ser humano, esto ocurre en Europa: “La Eurocámara ha aprobado este jueves una resolución en la que se pide consagrar el derecho al aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. La iniciativa, que insta además a los Estados miembros a despenalizar completamente la interrupción voluntaria del embarazo y a eliminar y combatir los obstáculos a la misma, ha sido aprobada por 336 votos a favor, 163 en contra y 39 abstenciones” (El País). No es todavía una Ley, que requiere el sí de los 27 estados miembros, pero es un dato que revela la tendencia dominante. Bien es cierto que políticos católicos advierten que esta libertad así consagrada es un camino hacia la nada.

 


Y Dios Hijo se hizo carne

y hasta mi carne ha llegado,

y soy, porque Dios lo quiso,

miembro del Verbo Encarnado.

 

En su cuerpo fui asumido,

al ser en él bautizado,

uno es el Cristo total

él y nosotros humanos.

 

Uno es el Cristo, uno solo,

una su historia y mi canto,

uno en pesares que duelen

y en sus gozos que comparto.

 

Uno en familia en el cielo,

y uno en familia aquí abajo,

su sangre pura, purísima,

se derrama en mis pecados.

 

Y por su sangre preciosa

en su persona soy santo,

digno de estar, muy gozoso,

en su presencia alabando.

 

Encarnación que a mí llega

y en Pascua se ha transformado,

callo en silencio y me pierdo

para encontrarme en sus brazos.

 

Amanece la luz para el justo,

los miedos se han disipado;

él no vino a condenar,

solo a salvar fue enviado.

 

Dios es luz y libertad,

en el sepulcro vaciado,

Dios es vida, vida mía

en alma y cuerpo quedado.

 

Hay un anhelo infinito,

que es un diamante incrustado,

en la roca de mi cuerpo,

que nadie podrá quitarlo.

 

Ab aeterno, Dios lo quiso,

nacimos cristificados,

nacimos para ser Pascua

después de crucificados.

 

Soy así, vientos revueltos;

soy así, divina mano,

yo la siento en mis adentros,

y negarlo fuera engaño.

 

Soy el que soy en Jesús,

natura propia cristiano,

y destinado a la mesa

a la que Dios me ha invitado.

 

Divino sin florituras

o cumplimientos profanos,

cuerpo en el Cristo total

y al mismo fin destinado.

 

Soy feliz, mi alma en paz

con futuro ya alcanzado,

porque su triunfo es el mío

y el Dios de amor se lo ha dado.

 

¿Me estoy hablando a mí mismo,

de mis fantasmas colgado,

cuando el trajín de los días

lucha por otro costado?

No es así, oh combatiente,

que en la palestra has entrado,

porque anuncio el Evangelio,

convicto y apaciguado.

 

Estoy viviendo la Pascua

con ojos en luz bañados,

y el alma pura y silente

junto al sepulcro quebrado.

 

Soy de Jesús su discípulo,

soy de su Espíritu Santo,

soy creyente y lo confieso

sin orgullo ni arrebato.

 

Vivir su Pascua es vivir,

marcado como cristiano,

soy testigo simplemente,

que lo demás lo hace el Amo.

 

Con esta fe de por vida,

caminando, caminando,

la Patria allá nos espera

con el festín preparado.

 

Sí, mi Señor servidor

de la Cena de premiados,

ya vistes veste nupcial

y mi puesto me has guardado.

 

Solo amor yo te diré,

y no lo diré llorando:

te diré con alegría:

Salve, mi amor adorado. Amén, aleluya.


 


Cuautitlán Izcalli, viernes 12 abril 2024.

 

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