Mirad y palpadme, dijo.
Rima espiritual al eco del Evangelio del Jueves de Pascua Lc 24,35-48
Los discípulos de Emaús corren a contar a los
apóstoles lo que les ha ocurrido, y en esto se presenta Jesús al grupo. Nos lo
cuenta Lucas, quien dice:
“…ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían
ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas
en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y
daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo
tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies” (Lc 24,37-40).
Este pasaje, y los relatos de las apariciones, nos
dan la clave de lo que es la mística cristiana. Incluso, son la matriz de la
mística cristiana. ¿Qué es, pues, la mística cristiana? Es la Fe vivida como
experiencia, que, siendo eclesial, es personal e intransferible. Si no partimos
de aquí, y queremos analizar los relatos con la lupa de la Filosofía, como si
fueran anticipo de lo que ha de ser la realidad física venidera, caemos en un
laberinto sin salida.
La “nueva creación” no es la prolongación de esta, confinada
por el tiempo y el espacio. El cielo no es otro “lugar” que aquí no conocemos.
Porque en la vida que viene no hay tiempo ni hay espacio, dos categorías esenciales
para nuestro conocimiento y experiencia humana. La eternidad no es un “tiempo
sin fin”, porque en aquel “entonces” o en aquel “allí” no hay tiempo. “Cómo
resucitarán los muertos!”, se pregunta el Catecismo de la Iglesia Católica, y
nos da unas pautas (nn. 997-1001).
Lo relatos de las apariciones y textos similares – nosotros
hemos comido y bebido con él, dice Pedro en los Hechos de los Apóstoles – no
son pautas del futuro, sino claves del presente. Jesús Resucitado, para siempre
el Viviente, es presencia real, que se desborda hasta nuestros sentidos. Es tan
real que hasta “les abrió el entendimiento apar que entendieran las Escrituras”
(v. 45).
Comienza la vida mística de los cristianos.
Desde esta perspectiva va nuestra rima espiritual.
Y ahora podemosorar:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Miradme y palpadme dijo
el Señor Resucitado,
que yo no soy un fantasma,
un ente sofisticado.
Mirad y palpad mi cuerpo,
el que estaba embalsamado,
soy la nueva creación,
el Viviente inmaculado.
Mirad mis manos y pies.
en cruz sangrante, clavados,
que ahora son manantiales
divinos, para adorarlos.
Y venid adentro más
a mi costado rasgado,
y sabréis qué es el amor
derramado y desbordado.
Venid a mi santo cuerpo,
cuerpo de Dios humanado,
Cuerpo de Dios Redentor
Que toda culpa ha borrado.
Venid, amantes, a mí
y juntad labios con labio,
y del Amor siempre Amor
de mi Amor embriagaos.
Impuros, tocad pureza,
en mi aliento perfumado,
Dios es cuerpo, cuerpo puro
deshecho y glorificado.
Temerosos, no temáis,
al verme salir trocado;
hombre fui y lo seré
en mi Dios divinizado.
Soy el que soy, siempre he sido,
y más seré a vuestro lado,
que muriendo por vosotros
conmigo os he llevado.
Venid, creyentes intrépidos,
y abríos a mi regalo:
mi cuerpo, historia sagrada,
os lo doy para abrazarlo.
Y más ni puedo ni tengo,
el misterio consumado;
miradme y palpadme entero,
comedme sacramentado.
* * *
A una Fe con experiencia,
mi Dios Jesús me has llamado,
ábreme las Escrituras
para entender tu llamado.
Y mi Pascua gozaré
al vuelo de tu dictado;
si me hablas, yo sabré
lo que nadie me ha enseñado.
Presencia vivificante
eres tú, Jesús alzado;
y tú serás mi oración
en alas de tu contacto.
Intimidad más allá
de cuanto alcanza este barro;
tú eres Gloria y Santidad
y yo estoy todo en tus manos.
Aparecido y presente
hoy mismo en mi calendario;
tú eres Pascua y yo también
porque soy en ti estando.
Recibe hoy mi palabra
de escuchante enamorado,
yo te digo solo una:
que te adoro y adoramos.
Apaguen televisores
para verle a él llegando;
llega blanco, llega a casa,
y quiere estar disfrutando.
Bendigamos la comida
ante el dueño de los platos;
mi Jesús de la familia
es el mismo del Sagrario.
Gloria a ti, Eterno invicto,
Dios divino, Dios humano,
Pascua de Resurrección,
con gozo por ti brindamos.
Con amor y con ternura,
y hasta con íntimo llanto,
t´çu, Jesús, y solo tú,
serás tú mi camposanto.
Pero en triunfo esplendoroso
, que es el triunfo al que me agarro,
excelso Dios, amor mío,
amor para siempre amado.
Amén, aleluya.
Cuautitlán
Izcalli, Jueves de Pascua, 4 abril 2024.
No hay comentarios:
Publicar un comentario