jueves, 4 de abril de 2024

1960. Mirad y palpadme, dijo. Rima espiritual al eco del Evangelio del Jueves de Pascua Lc 24,35-48

 Mirad y palpadme, dijo. 

Rima espiritual al eco del Evangelio del Jueves de Pascua Lc 24,35-48


Los discípulos de Emaús corren a contar a los apóstoles lo que les ha ocurrido, y en esto se presenta Jesús al grupo. Nos lo cuenta Lucas, quien dice:

“…ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies” (Lc 24,37-40).

Este pasaje, y los relatos de las apariciones, nos dan la clave de lo que es la mística cristiana. Incluso, son la matriz de la mística cristiana. ¿Qué es, pues, la mística cristiana? Es la Fe vivida como experiencia, que, siendo eclesial, es personal e intransferible. Si no partimos de aquí, y queremos analizar los relatos con la lupa de la Filosofía, como si fueran anticipo de lo que ha de ser la realidad física venidera, caemos en un laberinto sin salida.

La “nueva creación” no es la prolongación de esta, confinada por el tiempo y el espacio. El cielo no es otro “lugar” que aquí no conocemos. Porque en la vida que viene no hay tiempo ni hay espacio, dos categorías esenciales para nuestro conocimiento y experiencia humana. La eternidad no es un “tiempo sin fin”, porque en aquel “entonces” o en aquel “allí” no hay tiempo. “Cómo resucitarán los muertos!”, se pregunta el Catecismo de la Iglesia Católica, y nos da unas pautas (nn. 997-1001).

Lo relatos de las apariciones y textos similares – nosotros hemos comido y bebido con él, dice Pedro en los Hechos de los Apóstoles – no son pautas del futuro, sino claves del presente. Jesús Resucitado, para siempre el Viviente, es presencia real, que se desborda hasta nuestros sentidos. Es tan real que hasta “les abrió el entendimiento apar que entendieran las Escrituras” (v. 45).

Comienza la vida mística de los cristianos.

Desde esta perspectiva va nuestra rima espiritual. Y ahora podemosorar:

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.


Miradme y palpadme dijo

el Señor Resucitado,

que yo no soy un fantasma,

un ente sofisticado.

 

Mirad y palpad mi cuerpo,

el que estaba embalsamado,

soy la nueva creación,

el Viviente inmaculado.

 

Mirad mis manos y pies.

en cruz sangrante, clavados,

que ahora son manantiales

divinos, para adorarlos.

 

Y venid adentro más

a mi costado rasgado,

y sabréis qué es el amor

derramado y desbordado.

 

Venid a mi santo cuerpo,

cuerpo de Dios humanado,

Cuerpo de Dios Redentor

Que toda culpa ha borrado.

 

Venid, amantes, a mí

y juntad labios con labio,

y del Amor siempre Amor

de mi Amor embriagaos.

 

Impuros, tocad pureza,

en mi aliento perfumado,

Dios es cuerpo, cuerpo puro

deshecho y glorificado.

 

Temerosos, no temáis,

al verme salir trocado;

hombre fui y lo seré

en mi Dios divinizado.

 

Soy el que soy, siempre he sido,

y más seré a vuestro lado,

que muriendo por vosotros

conmigo os he llevado.

Venid, creyentes intrépidos,

y abríos a mi regalo:

mi cuerpo, historia sagrada,

os lo doy para abrazarlo.

 

Y más ni puedo ni tengo,

el misterio consumado;

miradme y palpadme entero,

comedme sacramentado.

 

* * *

A una Fe con experiencia,

mi Dios Jesús me has llamado,

ábreme las Escrituras

para entender tu llamado.

 

Y mi Pascua gozaré

al vuelo de tu dictado;

si me hablas, yo sabré

lo que nadie me ha enseñado.

 

Presencia vivificante

eres tú, Jesús alzado;

y tú serás mi oración

en alas de tu contacto.

 

Intimidad más allá

de cuanto alcanza este barro;

tú eres Gloria y Santidad

y yo estoy todo en tus manos.

 

Aparecido y presente

hoy mismo en mi calendario;

tú eres Pascua y yo también

porque soy en ti estando.

 

Recibe hoy mi palabra

de escuchante enamorado,

yo te digo solo una:

que te adoro y adoramos.

 

Apaguen televisores

para verle a él llegando;

llega blanco, llega a casa,

y quiere estar disfrutando.

 

Bendigamos la comida

ante el dueño de los platos;

mi Jesús de la familia

es el mismo del Sagrario.

 

Gloria a ti, Eterno invicto,

Dios divino, Dios humano,

Pascua de Resurrección,

con gozo por ti brindamos.

 

Con amor y con ternura,

y hasta con íntimo llanto,

t´çu, Jesús, y solo tú,

serás tú mi camposanto.

 

Pero en triunfo esplendoroso

, que es el triunfo al que me agarro,

excelso Dios, amor mío,

amor para siempre amado.

Amén, aleluya. 

Cuautitlán Izcalli, Jueves de Pascua, 4 abril 2024.

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