jueves, 29 de marzo de 2018

1071. Pascua 2018,8 – La muerte del justo Abel / Jueves Santo



La muerte del justo Abel
Himno meditativo para iniciar el Triduo Pascual

San Melitón de Sardes, Asia Menor, muerto en 180, escribía así sobre la Pascua:
“Él es quien sufría tantas penalidades en la persona de muchos otros:
·       él es quien fue muerto en la persona de Abel
·       y atado en la persona de Isaac,
·       él anduvo peregrino en la persona de Jacob
·       y fue vendido en la persona de José,
·       él fue expósito en la persona de Moisés,
·       degollado en el cordero pascual,
·       perseguido en la persona de David
·       y vilipendiado en la persona de los profetas.
Él se encarnó en el seno de la Virgen, fue colgado en el madero, sepultado bajo tierra y, resucitando de entre los muertos, subió a lo más alto de los cielos.
Éste es el cordero que permanecía mudo y que fue inmolado; éste es el que nació de María, la blanca oveja; éste es el que fue tomado de entre la grey y arrastrado al matadero, inmolado al atardecer y sepultado por la noche; éste es aquel cuyos huesos no fueron quebrados sobre el madero y que en la tumba no experimentó la corrupción; éste es el que resucitó de entre los muertos y resucitó al hombre desde las profundidades del sepulcro” (De la Homilía de Melitón de Sardes, obispo, Sobre la Pascua, Núms. 65-71: Sources Chrétiennes 123, 95-101; Texto de Jueves Santo).
No nos sorprenda que en la Misa, en el Canon Romano, evoquemos para el sacrificio pascual de Jesús las antiguas figuras de la Escritura: “Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec”.
Se trata, pues, de leer toda la Biblia saturada de Dios, del misterio de la Encarnación. Estamos tocando una verdad profundísima más allá de toda técnica de interpretación bíblica. En este sentido va este himno pascual glosando al santo Obispo Melitón de Sardes.

1. La muerte del justo Abel
fue el inicio de la Pascua;
el Verbo moraba en él
y Dios vivo se inmolaba.

2. Era Isaac inmolado,
sumisa víctima atada,
cuando el cuchillo del padre
alzado sacrificaba.

3. Y cuando Jacob huía
de Esaú bajo amenaza,
era Jesús perseguido
del pueblo de la alianza.

4. Lloraba a José cual muerto
Jacob anciano patriarca;
José excluido y vendido
a Jesús prefiguraba.

5. Moisés en el cestillo,
vigilado junto al agua,
era Jesús rechazado,
salvado por nuestra causa.

6. Era el cordero inmolado,
que cada familia asaba,
memoria anual y perenne
de que Dios nos liberaba.

7. También en el rey David,
de Absalón bajo la espada,
el amoroso Jesús
en presagio vivo estaba.

8. En la voz de los profetas,
en su vida atribulada,
Jesús, Siervo del Señor,
encarnado se mostraba.

9. La historia sagrada era
presencia sacramentada,
el Padre con el Espíritu
al Hijo amado entregaban.

10. Dulce Pascua de misterios
que la Biblia desentraña,
yo la vivo iluminado
bajo las alas del alma.

11. ¡Te adoro, Jesús presente,
en toda santa Palabra,
dulce verdad y mensaje
que levanta la esperanza! Amén.

Guadalajara; Jalisco, Jueves Santo, 29 marzo 2018

martes, 27 de marzo de 2018

1070. Meditación de Semana Santa



Meditación de Semana Santa
(sobre los textos del Martes Santo)



La reflexión o Meditación en torno a estos pasajes no ha quedado escrita, sino simplemente recogida en el video adjunto

Evangelio de Martes Santo Jn 13,21-33.36-38

21 Diciendo esto, Jesús se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar». 22 Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
23 Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. 24 Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. 25 Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?». 26 Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. 27 Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». 28 Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. 29 Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. 30 Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
31 Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. 32 Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. 33 Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”. […]
36 Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde». 37 Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti». 38 Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.


Segundo Cántico del Siervo de Yahveh Is 49,1-6

1 Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: 
El Señor me llamó desde el vientre materno, 
de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.
2 Hizo de mi boca una espada afilada, 
me escondió en la sombra de su mano; 
me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba
3 y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, 
por medio de ti me glorificaré».
4 Y yo pensaba: «En vano me he cansado, 
en viento y en nada he gastado mis fuerzas». 
En realidad el Señor defendía mi causa, |
mi recompensa la custodiaba Dios.
5 Y ahora dice el Señor, 
el que me formó desde el vientre como siervo suyo, 
para que le devolviese a Jacob,
para que le reuniera a Israel; 
he sido glorificado a los ojos de Dios. 
Y mi Dios era mi fuerza:
6 «Es poco que seas mi siervo
para restablecer las tribus de Jacob
y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
Te hago luz de las naciones, 
para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Guadalajara, Jalisco, Martes Santo 27 marzo 2018

lunes, 26 de marzo de 2018

1069. Pascua 2018,7 - La gloria que nos revelas




La gloria que nos revelas

En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme
si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo,
por la cual el mundo está crucificado para mí,
y yo para el mundo (Gál 6,14).
(S. Agustín, Oficio de lectura).

1. La gloria que nos revelas
es la gloria de tu muerte;
esa es tu gloria divina,
misterio que resplandece.

2. Es la gloria del amor,
que solo el amor entiende;
y desear esa gloria
es como Jesús hacerse.

3. No es el triunfo poderoso,
la majestad de los reyes,
el clamor de multitudes
que te exaltan y agradecen.

4. No es la gloria de Jesús,
esa que mi alma acrece,
gloria de mis pecados,
la gloria de mis quereres

5. Gloria de resurrección,
que de la tumba se yergue,
como nueva creación
y al mundo entero enaltece.

6. Enséñame a ser yo nadie,
a ser tú en mi vida leve,
a ser amor regalado
sin que yo mismo me entere.

7. ¡Gloria a ti, Jesús dichoso,
que en ti por la fe conviertes,
sea yo solo un latido
de tu entrega y paz perenne! Amén.

Guadalajara, Jalisco, Lunes Santo, 26 marzo 2018.