La muerte del justo Abel
Himno
meditativo para iniciar el Triduo Pascual
San Melitón de Sardes, Asia Menor,
muerto en 180, escribía así sobre la Pascua:
“Él es quien sufría tantas penalidades
en la persona de muchos otros:
· él
es quien fue muerto en la persona de Abel
· y
atado en la persona de Isaac,
· él
anduvo peregrino en la persona de Jacob
· y
fue vendido en la persona de José,
· él
fue expósito en la persona de Moisés,
· degollado
en el cordero pascual,
· perseguido
en la persona de David
· y
vilipendiado en la persona de los profetas.
Él se encarnó en el seno de la Virgen,
fue colgado en el madero, sepultado bajo tierra y, resucitando de entre los
muertos, subió a lo más alto de los cielos.
Éste es el cordero que permanecía mudo y
que fue inmolado; éste es el que nació de María, la blanca oveja; éste es el
que fue tomado de entre la grey y arrastrado al matadero, inmolado al atardecer
y sepultado por la noche; éste es aquel cuyos huesos no fueron quebrados sobre
el madero y que en la tumba no experimentó la corrupción; éste es el que
resucitó de entre los muertos y resucitó al hombre desde las profundidades del
sepulcro” (De la Homilía de Melitón de Sardes, obispo, Sobre la Pascua, Núms.
65-71: Sources Chrétiennes 123, 95-101; Texto de Jueves Santo).
No nos sorprenda que en la Misa, en el
Canon Romano, evoquemos para el sacrificio pascual de Jesús las antiguas
figuras de la Escritura: “Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como
aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en
la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec”.
Se trata, pues, de leer toda la Biblia
saturada de Dios, del misterio de la Encarnación. Estamos tocando una verdad
profundísima más allá de toda técnica de interpretación bíblica. En este
sentido va este himno pascual glosando al santo Obispo Melitón de Sardes.
1. La muerte del justo
Abel
fue el inicio de la
Pascua;
el Verbo moraba en él
y Dios vivo se
inmolaba.
2. Era Isaac inmolado,
sumisa víctima atada,
cuando el cuchillo del padre
alzado sacrificaba.
3. Y cuando Jacob huía
de Esaú bajo amenaza,
era Jesús perseguido
del pueblo de la
alianza.
4. Lloraba a José cual
muerto
Jacob anciano
patriarca;
José excluido y vendido
a Jesús prefiguraba.
5. Moisés en el
cestillo,
vigilado junto al agua,
era Jesús rechazado,
salvado por nuestra
causa.
6. Era el cordero
inmolado,
que cada familia asaba,
memoria anual y perenne
de que Dios nos
liberaba.
7. También en el rey
David,
de Absalón bajo la
espada,
el amoroso Jesús
en presagio vivo
estaba.
8. En la voz de los profetas,
en su vida atribulada,
Jesús, Siervo del Señor,
encarnado se mostraba.
9. La historia sagrada
era
presencia sacramentada,
el Padre con el Espíritu
al Hijo amado
entregaban.
10. Dulce Pascua de
misterios
que la Biblia
desentraña,
yo la vivo iluminado
bajo las alas del alma.
11. ¡Te adoro, Jesús presente,
en toda santa Palabra,
dulce verdad y mensaje
que levanta la
esperanza! Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario