Dentro de tus llagas escóndeme
Meditación de Semana Santa
Un video sobre las llagas de Jesús
en la espirtualidad del Padre Bernabé
San Buenaventura: Invitación a entrar en la llaga del costado de Cristo
En la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús la
liturgia, en el Oficio de lectura, reporta una página muy bella de los escritos
de San Buenaventura, de cómo el corazón de Cristo, herido por la lanza del
costado, se nos brinda a ser nuestra morada ante el Padre.
* * *
Para que del costado de Cristo dormido en la cruz
se formase la Iglesia y se cumpliese la Escritura que dice: Mirarán a quien traspasaron, uno de los
soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado. Y fue permisión de la
divina providencia, a fin de que, brotando de la herida sangre y agua, se
derramase el precio de nuestra salud, el cual, manando de la fuente arcana del
corazón, diese a los sacramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de
la gracia, y fuese para los que viven en Cristo como una copa llenada en la
fuente viva, que brota para comunicar vida eterna.
Levántate, pues, alma amiga de Cristo, y sé la
paloma que labra su nido en los agujeros de la peña; sé el pájaro que encuentra
su casa y no deja de guardarla; sé la tórtola que esconde los polluelos de su
casto amor en aquella abertura sacratísima. Aplica a ella tus labios para que
bebas el agua de las fuentes del Salvador. Porque esta es la fuente que mana en
medio del paraíso y, dividida en cuatro ríos que se derraman en los corazones
amantes, riega y fecunda toda la tierra.
Corre con vivo deseo a esta fuente de vida y de luz
quienquiera que seas, ¡oh alma amante de Dios!, y con toda la fuerza del
corazón exclama:
«¡Oh hermosura inefable del Dios altísimo,
resplandor purísimo de la eterna luz! ¡Vida que vivificas toda vida, luz que
iluminas toda luz y conservas en perpetuo resplandor millares de luces, que
desde la primera aurora fulguran ante el trono de tu divinidad!
¡Oh eterno e inaccesible, claro y dulce manantial
dela fuente oculta a los ojos mortales, cuya profundidad es sin fondo, cuya
altura es sin término, su anchura ilimitada y su pureza imperturbable!
De ti procede el río que alegra a la ciudad de
Dios. Recrea con el agua de este deseable torrente los resecos labios de los
sedientos de amor, para que con voz de regocijo y gratitud te cantemos himnos
de alabanza, probando por experiencia que en ti está la fuente de la vida y tu
luz nos hace ver la luz.»
De la
espiritualidad de un humilde capuchino, P. Bernabé de Larraul (1997-1988)
He aquí unos párrafos de la espiritualidad del P.
Bernabé de Larraul, misionero capuchino en Ecuador, escritos a una dirigida
espiritual, la ecuatoriana Paulina Durand Pérez (1936-1994).
El sitio de los “Capuchinos en Ecuador” véase en:
http://www.capuchinosdelecuador.org/
Llagas de Jesús: libro que te enseñará el secreto para permanecer con María al pie de la Cruz
(En las Llagas de San Francisco, 1965)
Veo que diriges la mirada de tu alma hacia las
Llagas de Jesús como un remedio para soportar con amor y paciencia las
aflicciones de cada día. No dudo que en las Llagas de Jesús has de encontrar el
libro que te enseñará el secreto de perseverar en espíritu al pie de la cruz
con María, Madre de Jesús.
He aquí la gran palabra: perseverar con María al
pie de la Cruz de Jesús, uniendo tus dolores, penas y sufrimientos a los
dolores de Jesús a través del Corazón dolorido de María, y con María escuchar
las últimas palabras del Testamento de Jesús...
Y, estando al pie de la cruz, pedir con Jesús en
favor de los pecadores: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y,
perseverando en los sufrimientos de cada día, oír la palabra de Jesús: Hoy
estarás conmigo en el Paraíso.
Sí, después de este día de dolor de la presente
vida, se encontrará con Jesús en el Paraíso en el día de la eternidad y
entonces conocerá qué bueno fue perseverar con Jesús en la cruz y que la
recompensa fue superior al peso de la cruz...
Y aún todavía, perseverando al pie de la cruz en
espíritu, merecerá escuchar la palabra de Jesús a Juan, el discípulo amado: He
ahí a tu madre. ¿Y qué no podrá con una tal madre? Dichosa será, si María
se hace cargo de su alma, de su vida, de sus sufrimientos. En verdad esta Madre
del Amor y del dolor le enseñará el valor del sufrimiento, y entonces el sufrir
se convertirá en un tesoro precioso para ofrendar en favor de las almas
precisamente en unión con María, así como Ella ofreció su martirio al pie de la
cruz en unión con Jesús agonizante para ser Madre de numerosas generaciones...
Y, cuando llegue la hora de la verdadera desolación y desamparo, cuando crea
que no puede más, porque el dolor, la angustia pesan demasiado, en esa hora le
será lícito exclamar con Jesús: Padre, Padre ¿por qué te has olvidado de mí y
me has desamparado?... Mas también entonces sentirá sed, la necesidad de
padecer más, para ganar almas a Jesús, y de esa suerte aliviar en
algo la sed divina de Jesús, sed divina de las almas, que son suyas,
destinadas para la gloria del Padre, y felicidad de las mismas...
Y qué dicha tan grande poder exclamar con Jesús,
cuando llegue la hora de la partida: Consumatum est. Se ha acabado el sacrificio
de la vida, que fue unido al Sacrificio divino de Jesús. Se ha cumplido la
voluntad del Padre respecto de mi vida, ahora pues, no me resta, sino decir con
Jesús: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Este será el fruto
que reportará con perseverar al pie de la cruz con María, Madre de Jesús. Pero,
para conseguir este gran don de la perseverancia, preciso y necesario
sacar fortaleza de las Llagas benditas de Jesús, preciso poner una
confianza ilimitada en las Llagas de Jesús, y todo lo conseguirá...
No dudo, que en estos días, mientras dure el
Concilio, se ofrecerá como una pequeña Hostia del Calvario, para su pleno
éxito...
Penetrar
en el poder y virtud
de las llagas de Jesús Crucificado
(17 noviembre 1965)
de las llagas de Jesús Crucificado
(17 noviembre 1965)
Es una alegría para mí el ver que vas penetrando en
el poder y la virtud de las Llagas de Jesús Crucificado. No dudes: perseverando
en la contemplación de esas santas Llagas, llegarás a conformarte con Jesús
Crucificado, así como llegaron los santos, de modo particular el Sco. P.
San Francisco, con otros que más se han asemejado a nuestro Señor Crucificado.
Llegarás a conformarte o a asemejarte
porque hallarás en las Llagas de Jesús todo cuanto necesitas para hacer de tu
vida de sufrimiento un holocausto de inmolación, unido al
holocausto perfectísimo de Jesús.
¡Y cuán grande es la necesidad que tiene Jesús de
encontrar de esta suerte de almas víctimas para salvar a la humanidad de
hoy que amenaza perecer. Contempla, pues, de continuo las Llagas benditas de Jesús
en unión con María y clama a ellas para que te sostengan en la lucha cotidiana.
Te debo decir que la oveja extraviada a quien te
encomendé, según informes que he recibido, ya arregló su situación...
Agradécele al buen Jesús y a su santísima Madre, esa gran misericordia.
Misterio
de Adviento y de Belén
y las llagas de Jesús
(6 diciembre 1965)
y las llagas de Jesús
(6 diciembre 1965)
Nos encontramos en el tiempo sagrado del Adviento,
por tanto en espera del Niño, que apareció en Belén para remedio de la
humanidad doliente. Para ti las fiestas del Niño han de ser algo parecido de lo
que fue para María y José, el nacimiento del Niño Dios... Es decir, un deseo
sincero de conocer más de cerca a ese Dios de inmensa Majestad, que en el
tiempo se hizo Niño de divinos encantos para atraer y arrastrar hacia Sí
los corazones de los hombres. ¡Qué misterio tan inefable! Dios eterno, velando
los rayos de su inmensa Majestad, encerrado en la forma de un infante, y
sometido a las condiciones de un infante. Pero es de tener en cuenta que ese
Niño Dios empieza su carrera sobre la tierra, empieza sufriendo... Bien
sabía que la Obra que el Padre le había encomendado, al bajar a la tierra, era
una Obra que había de llevar a su fin con el dolor, con el sacrificio
más completo de Sí mismo. De esa forma había determinado la Sabiduría Eterna,
la libertad del hombre, de la cautividad en la que yacía y gemía sin que
pudiera dar con el remedio...
Así pues, el Verbo de Dios, al bajar a las
purísimas entrañas de la Virgen María, como Redentor del género humano, se
ofreció al Padre con aquellas palabras del Salmo 39: Rechazaste el
sacrificio y la oblación de animales, ni has querido ningún holocausto o
víctima, que no fuera la persona misma de tu Hijo, por eso he dicho: "Heme
aquí, pronto a cumplir tu voluntad".
También a ti el Señor te ha escogido, por una
inefable bondad, para asociarte a Jesús en el dolor, el sufrimiento y la
humillación... esa será tu misión sobre la tierra. Y tú sabes que el dolor,
en todas sus formas, unido al dolor de Jesús no es estéril, sino que a su
tiempo producirá su fruto abundante.
Y, para confortarte y perseverar en la actividad de
tu ofrenda, sin cansarte, te es necesario refugiarte en las Llagas
benditas de Jesús. ¡Qué dicha tan grande para ti si sabes permanecer oculta
espiritualmente dentro de las Llagas de Jesús, por la fe y confianza!
De esta suerte quiero que pases las fiestas del
Niño, contemplando sobre todo, su aspecto doloroso, su pobreza y
privaciones en la cueva de Belén, su derramamiento de sangre en la Circuncisión
etc. Medita también la infancia espiritual al pie de la cuna de Belén, el Niño
Dios, se abandona enteramente a los cuidados maternales de la Virgen.
Contemplar
las llagas de Jesús
en unión con san Francisco
(1 febrero 1966)
en unión con san Francisco
(1 febrero 1966)
Ahora que has ingresado en la Orden Tercera
Franciscana, tienes un nuevo motivo para afianzarte más y más en las Llagas
benditas de Jesús, a imitación del Sco. P. San Francisco, y con su intercesión
poderosa.
El Sco. Padre debe de ser tu modelo en dirigir
constantemente tu mirada a Jesús Crucificado a través de una fe viva, y
descubrir los tesoros escondidos en sus Santas Llagas. Tesoros inmensos para
enriquecer a todas las criaturas. Por tanto, también para ti, criaturita
del Señor, a quien El con tanto amor ha fijado su mirada, encontrarás toda
suerte de bienes para enriquecer tu alma. En esas santas Llagas hallarás
tesoros de inmenso amor hacia ti, tesoros de fortaleza para perseverar en la
vida del amor, tesoros de paciencia para soportar en amor tu cruz diaria,
tesoros de méritos infinitos para ofrecer al Padre en favor de las almas. Todo
esto y más hallarás en las Llagas de Jesús contemplándolas en unión con el Sco.
P. San Francisco.
De continuo están clamando las Llagas de Jesús al
Padre, y su clamor penetra en lo íntimo del Corazón del Padre. ¿Y qué es lo que
claman y gritan las Llagas de Jesús, si no es: perdón y misericordia
para los pobres pecadores?...
Así, pues, uniendo tu ruego y clamor al clamor de las
Llagas de Jesús ofrécelas al Padre en nombre de Jesús y en unión del Sco. P.
San Francisco en favor de todas las almas. Luego ofrécelas, más en particular,
por las necesidades más urgentes de la Santa Madre Iglesia, por las intenciones
del Vicario de Cristo, y para que produzcan frutos de salvación los decretos
del Concilio.
La cruz, el mayor don después de la
gracia
(9 octubre 1972)
(9 octubre 1972)
Deseas unas palabritas para el consuelo y sostén de
tu alma, que debe recorrer cada día el camino doloroso de la cruz en
unión de Jesús y María.
Considera el amor del Padre para con tu pequeñita
alma, pues te hace participar de la cruz de su Hijo muy amado Jesús. El Dios
Padre de bondad y de misericordia, el mayor don que puede conceder a un alma
después de la gracia, es el don de la cruz. Y a ti te ha hecho ese don
desde tu temprana edad. Desde esa primera edad te salió al paso la cruz de
Jesús, con cierto divino encanto, y tú la abrazaste y no la rechazaste. Ahora,
pues, hay que llevarla en unión con Jesús hasta el monte Calvario para tener la
dicha de morir en ella. Quien tenga la dicha de morir en la Cruz de Jesús,
tendrá la dicha inefable de resucitar con Cristo a la vida inmortal.
Verdad es que hay momentos en los que la cruz
parece que pesa mucho para la humana flaqueza, y hasta parece que hace
sucumbir. Lo propio le sucedió al buen Jesús. También él sucumbió bajo la cruz;
también él tuvo necesidad de ser ayudado por Simón, el Cireneo. Así también tú
tienes necesidad de ser confortada exteriormente por tus Padres espirituales e
interiormente por la gracia oculta del Señor, a fin de no sucumbir y poder
continuar tu camino hasta el fin. Que el Espíritu Santo te infunda con mayor
abundancia el don de fortaleza para llevar animosa tu cruz. Y si el camino está
sembrado de espinas, pero de vez en cuando aparecen florecillas, que
recrean el camino.
Que el Señor Jesús te conceda la gracia grande de
olvidarte de ti misma enteramente, para que tu recuerdo, tu anhelo y deseo
constante sea en Jesús Crucificado, encomendándole asiduamente las almas por
las que Jesús murió sediento, sobre todo a las almas encomendadas a ti,
a tu cuidado.
El
Niño de Belén empezó
su carrera mortal sufriendo
(14 diciembre 1972)
su carrera mortal sufriendo
(14 diciembre 1972)
Al acercarse las dulces fiestas del Niño de Belén,
quiero dirigirte unas breves palabras de aliento para que puedas celebrarlas en
el silencio de tu alma con paz y santo regocijo.
Bien es verdad que tu destino sobre la tierra es sufrir,
pero sufrir dentro de las Llagas benditas de Jesús y en unión de Jesús y por
amor suyo y por amor a las almas, especialmente las almas sacerdotales.
Pues bien, que el Niño de Belén te conforte y
fortalezca para que puedas continuar sufriendo con paz y alegría de tu
espíritu, aunque esa aflicción interior no asome a los sentidos. Y el motivo de
tu alegría ha de ser el pensar que también el Niño de Belén empezó su carrera
mortal sufriendo. Al nacer en una cueva de animales, soportó las inclemencias
del tiempo frío del duro invierno; sufrió las incomodidades de la pobreza más
absoluta, el olvido y desprecio de los mortales, etc.
Alegría, pues, hija mía, porque el Niño de Belén se digna
asociarte a sus dolores. Alegría espiritual en tu alma, porque te espera una
gran recompensa en el Reino de los cielos. Alegría, finalmente, porque eres de alivio
en unión con todas las almas buenas que sufren, a la Santa Madre Iglesia,
que está atravesando pruebas tan duras en los momentos presentes.
Tu pobre padre espiritual te encomienda a la
misericordia de Jesús dulcísimo y de su dulce Madre María.
No
por el sufrimiento, sino por el amor
se transforma el alma
(6 marzo 1974)
se transforma el alma
(6 marzo 1974)
Que me conceda el mismo Señor Jesús lo que sea
conveniente decir. Tú sabes que Jesús necesita de los sufrimientos de tu
cuerpo y de tu alma para sus fines altísimos. Agradece humildemente esta fineza
del Esposo Divino de asociarte a sus dolores. Júrale que, asistida de su
divina gracia, no quieres rehusarle ninguno de los sufrimientos que te tiene
preparados su amorosa Providencia, mientras dure este destierro.
Suplícale humildemente que te asista con su gracia,
fortificando tu alma con el don divino de la Fortaleza, para soportar todos los
dolores por el Amado. Suplícale también que quiera encerrar dentro de esas
Llagas todos tus dolores y sufrimientos, ya que dentro de esas Llagas benditas
y en unión de ellas reciben valor aceptable nuestros humildes y
pobres sufrimientos. Con todo, como el mismo Jesús le dijera a Nuestro
Seráfico Padre San Francisco "no por el sufrimiento, sino por el amor se
ha de transformar el alma en la imagen de su Amado". El sufrimiento
será una manifestación del amor.
¿Tú sabes los tiempos que corremos de entusiasmo y
de locura por todo lo que es sensacional, v. gr. un partido de fútbol,
boxeo, etc.? ¡Vacío de Dios en los corazones! ¡Y de indiferencia y frialdad,
cuando no de adversidad, cuando se trata de la causa de Dios, v.gr., el
Centenario -para nosotros- de la Consagración! ¡Ay, qué tiempos los nuestros!
Así, pues, el pequeño grupo de los amantes del
Divino Corazón debe suplir en la medida posible la indiferencia [ ] en unión
con todas las pequeñas víctimas para que triunfe la causa [de] Jesús. Que la
Virgen bendita te conceda tener presente -ahora, sobre todo, en la Santa
Cuaresma-la Imagen de Jesús Crucificado, es reposo divino de las almas.
Clavado, sí, en la cruz, olvidado de los suyos, perseguido de los enemigos,
desamparado y cubierto de llagas. Que esa consideración sea el alimento de tu
alma.
La
Ascensión del Señor
(en la festividad de la Ascensión del Señor, 1974)
(en la festividad de la Ascensión del Señor, 1974)
Tú conoces el designio amoroso del Padre sobre
nosotros, al crearnos expresamente para su gloria, haciéndonos
participar de su felicidad eterna en su festín divino. Este designio amoroso
quedó frustrado con la desobediencia de nuestros primeros Padres Adán y
Eva. Para restaurar tan grande ruina fue necesario, según los decretos de la
sabiduría y bondad inextinguible del mismo Padre, que su Unigénito bajara en
carne mortal a la tierra, "haciéndose obediente hasta la muerte y
muerte de cruz" y de esa suerte reparar la ruina de la
desobediencia.
Cuando a la luz divina penetramos un tanto en este
Misterio insondable de la muerte ignominiosa y dolorosísima de Jesús bendito,
comprendemos algo de lo mucho que le costó nuestra Redención y
restituirnos a la primera dignidad.
Pero El que se sometió a la muerte ignominiosa de
la cruz, le resucitó glorioso y triunfador de todos sus enemigos, para
nunca más morir, y con plena potestad de hacer participar de su gloriosa
inmortalidad a los miembros que quisieran permanecer unidos a Él,
Cabeza divina de los Elegidos.
En este día de su admirable Ascensión a la diestra
del Padre recibió el premio eterno de todos sus trabajos, penas,
angustias, agonía y muerte de cruz, que le costó la Redención humana. En ese
día feliz mil veces abrió para siempre las puertas de la Bienaventuranza a los
desterrados hijos de Eva.
Nosotros, que nos encontramos en el destierro,
caminamos hacia la patria con esa dulce esperanza. Esperamos que algún día
entraremos con nuestro Jesús bendito en la gloria del Padre.
Cuando Jesús se despidió de los suyos para
subir al padre, estos hubieran quedado huérfanos y desamparados en la ausencia
de tan amoroso Padre, si no hubieran recibido la "Promesa del
Consolador", del Espíritu de verdad que había de permanecer con ellos de
continuo. También fue hecha para nosotros esa Promesa. También se nos comunicó
o se nos infundió este Divino Espíritu en el santo Bautismo, haciéndonos
hijos de adopción para que podamos llamar "Abbá", Padre, a
nuestro Dios, que habita en una "Luz inaccesible". Luego fuimos corroborados
por este mismo Espíritu en el Sacramento de la Confirmación, con el don
de fortaleza, para dar testimonio de Cristo.
Siempre que somos alimentados con el Cuerpo y
Sangre de Cristo Bendito recibimos el Espíritu de su caridad, para amarnos
[con el Amor con] que Él nos ha amado.
Procura, pues, hija, en estos días que preceden a
la Venida del Divino Espíritu sobre los Apóstoles y la Iglesia de
Cristo, recogerte en el "cenáculo" de tu corazón, en unión con la
Bienaventurada Virgen María y los Apóstoles, para que puedas recibir nueva
infusión de este divino Espíritu, y así dar testimonio de Jesús.
Clama, como siempre, por los Ungidos del Señor, que en verdad necesitan
ser animados e iluminados del Espíritu de Cristo. Pide por el Congreso
Eucarístico que se acerca. Espero poder visitarte después de Pentecostés.
Guadalajara, Jalisco, Viernes de Dolores, 23 de
marzo de 2018
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