Es primavera y las flores…
Dijo Jesús:
“Fijaos
cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni
Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la
hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste
así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?
Ya sabe vuestro Padre celestial…” (Mt 6,28-32)
Es primavera, y las flores
se han hecho puro Evangelio;
anuncian bellas la Pascua,
oliendo a divino Cuerpo.
Mirad al Padre, decía
Jesús, Rabí Nazareno,
y cuando miréis las flores
mirad allí su secreto.
¿Quién las viste y hermosea,
a vuestro gozo y recreo,
que Salomón en su gloria
jamás así pudo hacerlo?
Ya mis flores coloridas
son mensajeras del cielo
y su mensaje del Padre
a gritos lo están diciendo.
Pero mirad más atentos
a Aquel a quien llevan dentro,
que es el Hijo de su amor,
Creador, destino y centro.
Flor del Carmelo, Jesús,
Flor y también Jardinero,
a ti te estoy contemplando,
entre flores prisionero.
El mundo ha entrado en mis ojos,
hoy otros ojos diversos,
y al verte a ti, mi Señor,
de amor he quedado ebrio.
Flores de Pascua os llamo,
cuando en Jesús os contemplo:
para él fuisteis creadas
y, al veros, en él me pierdo.
Él propio me lo ha enseñado,
que goce del mundo entero,
en éxtasis y aleluya,
en oración y silencio.
Que Alguien me estaba amando,
el que a ti te amó primero;
es Pascua en Jerusalén
en Galilea y mi pueblo.
¡Salve, flores, mis hermanas,
a todas os doy mi beso,
y adoro al Hijo de Dios,
porque sois su sacramento!
Guadalajara, al arrancar la Primavera, 21 de marzo de 2018,
Miércoles de la V semana de Cuaresma.
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