domingo, 25 de marzo de 2018

1068. Domingo de Ramos: Se abre una Semana de Misterios de amor



MEDITACIÓN
en el Domingo de Ramos


INFORMACIÓN


Orientaciones espirituales desde el interior de la Liturgia

DOMINGO DE RAMOS para quienes desean vivir la Liturgia y se olvidan de que la Semana Santa es una Semana de Vacaciones es un día bellísimo titulado Dominica in Palmis de Passione Domini, “Domingo de las Palmas en la Pasión del Señor”. Es decir: Palmas y Pasión es el gozne espiritual de este Día, de esta divina celebración.
Pero es la Jornada Mundial de la Juventud…
Efectivamente, es en la Iglesia Católica la Jornada Mundial de la Juventud. Su primera inspiración su suscitó en tiempos del Beato Pablo VI (pronto San Pablo VI) en el año 1975, Año Santo. Y se estableció como tal a partir de una convocatoria de 1984 de parte de San Juan Pablo II.

Hoy el Papa Francisco, en la gran celebración de esta Misa en la Plaza de San Pedro ha hablado de la Juventud, pero antes ha situación la entrada de Jesús en Jerusalén, viéndolo aclamado como Salvador por aquellos a quienes había favorecido.
Cuando ya iba adelante su homilía se ha referido, sí, a esta Jornada, y decididamente ha hablado a los jóvenes:

En este Domingo de ramos, festejando la Jornada Mundial de la Juventud, nos hace bien escuchar la respuesta de Jesús a los fariseos de ayer y de todos los tiempos: «Si ellos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,40).
Queridos jóvenes: Está en ustedes la decisión de gritar, está en ustedes decidirse por el Hosanna del domingo para no caer en el «crucifícalo» del viernes… Y está en ustedes no quedarse callados. Si los demás callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegría, les pregunto: ¿Ustedes gritarán?
Por favor, decídanse antes de que griten las piedras.

Pequeños consejos

1. Que nuestro corazón navegue desde la intimidad de la liturgia, es decir, tratando de comulgar el misterio como nos lo brinda la Iglesia, por imperfectas que sean la fórmulas, siempre perfeccionarles.
2. Conozcamos realmente el significado interno de la liturgia renovada tras el Concilio Vaticano II.
3. No dejemos que el mensaje del Domingo de Ramos quede acaparado por la Jornada Mundial de la Juventud, porque ese no es el centro del misterio que celebramos.
4. No dejemos que Jueves Santo sea acaparado por el Día Nacional de Caritas, que Jueves Santo es infinitamente más.
5. No dejemos que la Colecta de los Santos Lugares del Viernes Santo desacralice en algo el beso de amor a la Cruz que adoramos como centro de nuestra celebración. (¡Ay, qué feo resulta poner junto a la cruz del Señor el cestillo para la limosna de Viernes Santo!).

Un pensamiento del Domingo de Ramos de este año

Haciendo una exégesis “teológico-bíblica” del Domingo de Ramos, la entrada de Jesús en Jerusalén es (creo que sin forzar el sentido último de los textos)
- es, ante todo, el Encuentro de Cristo Mesías con su pueblo, que lo acoge, que lo ama, que lo aclama. Encuentro sacramentalmente real, que llena el alma de alegría, de seguridad y de esperanza. Es un encuentro “cum pueris et angelis” (así dice el Oficio divino): cielo y tierra, tierra y cielo lo celebramos. Por eso el “Sanctus” es el canto más importante en la celebración de la Eucaristía.
- Pero es el asimismo tiempo el “Desencuentro” de Jesús con su pueblo amado, por el cual llora. El Desencuentro con su pueblo, que lo va a condenar, y en su oscuridad, lo va a condenar. Terrible drama que analiza la exégesis de los textos.

Este tremendo desencuentro tiene hoy una expresión muy dolorosa en mi patria. Nos afecta a todos, si nos sentimos parte de una unidad compartida y heredada. Mi hermano tiene “su derecho”, y yo tengo “el mío”, y los dos van unidos. Si mi hermano tiene derecho a “irse”, yo también tengo derecho a que “no se vaya”. Esta es mi filosofía…, y algo más que filosofía…
Y el sufrimiento creado no encuentra, al momento, una palabra autorizada en nuestros pastores, los obispos, una palabra
- que una y no encrespe más la situación
- que sea pronunciada y recibida (ambas cosas) no como palabra política, ni social, sino como “verbum salutis”.
- que sea una palabra no de medias verdades sino de verdad entera,
- que sea una palabra no de parlamento, sino de anuncio evangélico,
- que sea una palabra que llegue al corazón.


“Es preocupante” que unos líderes políticos sean encarcelados, de acuerdo a una ley, dicen; no es ese el camino… En efecto, pero ¡atención!: es lo mismo “de preocupante” que esos líderes conscientemente hayan violado una ley que cargaba con esa pena. Cuando decimos la verdad, no escondamos la mitad de la verdad. El diálogo queda atrancado en su propia raíz.
En el conflicto el diálogo comienza cuando uno de los dos, o los dos, dice cada uno de por sí: he fallado, perdón. O dice simplemente: No sé lo que pasa, pero estoy dispuesto al perdón…
Estamos en lo último del corazón humano que se descompuso al tiempo siguiente de la creación (Caín y Abel), y que se arregló cuando Jesús murió – realmente “murió” – en la cruz, clavado por nosotros, perdonando y amando.


MEDITACIÓN

1. Una vez al año, cada tres años, el Domingo de Ramos, vamos a leer la Pasión de Jesús según san Mateo (año A), según san Marcos (año B, que es este año 2018), según san Lucas (año C). Todos los años, el Viernes Santo, leemos la Pasión de Jesús según san Juan.
Es distinto leer la pasión a trozos que leerla toda entera. Es distinto leer el “texto breve” que el texto completo. Leámosla toda entera.
Es distinto leer la Pasión a solas, que leerla en comunidad Santa. Leámosla en comunidad sagrada, en comunidad eucarística.
La puede proclamar uno solo o la pueden proclamar entre tres. Parece más impresionante que en esta ocasión sean tres.
Escuchamos el texto sagrado, y al final nos quedamos sin palabras… Si el sacerdote hace un comentario, que sea breve. Porque aquí el silencio es necesario, un silencio que es hundirse en el misterio y quedar humildemente sobrecogidos de una misteriosa sabiduría.
Aquí comienza la teología cristiana. Es la teología narrativa de la vida de Jesús, iniciando por su Pasión y muerte. En la fe solo sabemos lo que vivimos; lo demás, es como una ficción.
Cada evangelista tiene sus características, sin duda. Conozcamos algunas características de san Marcos.

2.  Pedro es rotundo, seguro y desafiante. Y es sincero, pero no se conoce. ¿Sería Pedro capaz de negar a su Señor? Absolutamente inconcebible. “Pedro le replicó: «Aunque todos caigan, yo no». Jesús le dice: «En verdad te digo que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres». – Pero él insistía: «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré». Y los demás decían lo mismo.” (Mc 14,29-30).
Pero Pedro niega a Jesús, vuelve a negar a Jesús, lo niega absolutamente como un hereje, como un apóstata que renuncia a cuanto antes creyó… y acaba maldiciéndose a sí mismo, que es casi como un suicidio.
¿Sería yo capaz de matar a una persona? Imposible. ¡No me conozco! Yo soy capaz de matar a una persona, como Pedro fue capaz de negar al Amor de su vida. Horrible misterio del corazón humano.

3. Marcos, como ninguno, nos ha pintado en la escena del huerto,
- la espantosa desolación de Jesús,
- y el misterio del Abbá. (En las traducciones, si quitamos la palabra “Abbá”, que está escrita en el texto griego y traducida entonces al griego – padre – ) hace traición al texto sagrado, a lo que el evangelista nos está diciendo:
“Y, adelantándose un poco, cayó en tierra y rogaba que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y decía: «¡Abba!, Padre: tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres». Vuelve y, al encontrarlos dormidos, dice a Pedro: «Simón ¿duermes?, ¿no has podido velar una hora? Velad y orad, para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras” (Mc 14,35-39).
San Marcos nos ha revelado maravillosamente cuál es el Dios de Jesús: Abba.
Culminación de la Pasión según san Marcos: Tres solas palabras de Jesús

4. Cuando termina la escena del Huerto, ya Jesús no va a hablar más que tres palabras. Esto nos estremece y nos hace asomar a la hondura infinita de la Pasión de Jesús.

Primera palabra de Jesús, ante la autoridad judía: Sí, lo soy
5. El sumo sacerdote, levantándose y poniéndose en el centro, preguntó a Jesús: «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?». Pero él callaba, sin dar respuesta. De nuevo le preguntó el sumo sacerdote: «¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?». Jesús contestó: «Yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene entre las nubes del cielo». El sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras, dice:«¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?». Y todos lo declararon reo de muerte” (Mc 14,59-64)

Segunda palabra de Jesús, ante autoridad romana: Sí lo soy
6. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, hicieron una reunión. Llevaron atado a Jesús y lo entregaron a Pilato.
Pilato le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?».
Él respondió: «Tú lo dices».
Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: «¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan». 5 Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba extrañado” (Mc 15,1-5).

Tercera palabra de Jesús, ante el Padre: ¿Por qué me has abandonado?
7. “Y a la hora nona, Jesús clamó con voz potente: Eloí Eloí, lemá sabaqtaní (que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). Algunos de los presentes, al oírlo, decían: «Mira, llama a Elías». Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo: «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo». Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mc 15,34-38).

Murió el Hijo de Dios
El Evangelio de san Marcos comienza con esta frase:
“Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1)

El evangelio de san Marcos culmina en la muerte de Jesús con esta confesión de fe:
“El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»” (Mc 15,39).

Comienza la fe en la comunidad cristiana y con la fe nace la más pura y alta teología.

Guadalajara, Jalisco, Domingo de Ramos, 25 marzo 2018.

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