martes, 20 de marzo de 2018

1062. Pascua 2018, 3 - El sueño no soñado



El sueño no soñado

Dijo Jesús que si el grano de trigo no muere, queda él solo; si muere, se hace lo que es: se hace espiga. Ese paso de lo que era a lo que es se llama muerte; la muerte de Jesús en brazos del Padre; ese paso se llama resurrección.
Si Dios me lleva a la Pasión de su Hijo, me lleva a mi propia muerte, que uno jamás podrá operar por sí. ¡Oh Dios, ten piedad! Y si el mismo Padre me lleva a la Resurrección, hace en mí un paso creador de eterna novedad. Toda la realidad del bello universo era solo paradigma de lo que viene.
Con Jesús resucita el mundo. Con Jesús Resucitado empieza la verdadera creación, nace la teología, que no es otra cosa que mística. La realidad es la que existía, y al mismo tiempo es otra y definitiva. El pasado (acaso lleno de mi pecado) se hace el hoy de Dios, el hoy eterno, misterioso, que va a ser la eterna novedad de su pura esencia. La resurrección de Jesús es el último misterio de Dios mismo.
Esta es la mística de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, en la cual, por gracia, queremos perdernos.

El sueño no soñado
del curso caminero de  mi vida
se ha abierto como nunca
viviendo en fe que Cristo resucita.

Su Pascua es mi Verdad,
el fin sin fin de toda maravilla,
la luz del pensamiento
que excede del pensar toda medida.

Es Pascua novedad
del Padre que en su Hijo plenifica,
el río del amor
que roto ya, ya nunca más termina.

Mi Pascua es el Espíritu,
futuro de mi Dios en sus delicias,
fulgor de Dios que anuncia
que lo que fue era solo paradigma.

Lo nuevo hoy acontece
y al mundo entero hoy lo deifica;
el grano muerto en tierra
es hoy la universal, dorada espiga.

¡Oh, gloria, mi Jesús,
quietud del corazón, que todo limpia,
a ti la eternidad,
mi alma en Trinidad y en ti fundida! Amén.

Guadalajara, Jalisco, 20 de marzo de 2018

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