martes, 27 de octubre de 2020

1445. Vísperas en la muerte de un hermano

 

VÍSPERAS

EN LA MUERTE DE NUESTRO HERMANO

RAINERIO GARCÍA VILLA

(1924-2020)

 

(Fr. Rainerio de Nava)

Nacimiento: Nava de los Caballeros (León) 7 nov. 1924 – Profesión temporal 20 agosto 1944 / Perpetua 9 mayo 1948 – Ordenación sacerdotal 23 diciembre 1950 – Fallecimiento Madrid 27 octubre 2020 (a las 13.00 horas en el Hospital de la Paz).

Era hermano carnal de la Beata María Beatriz de Santa Teresa, mártir, de la Orden de la Inmaculada Concepción (18 – III – 1908 / + julio 1936 – Beatificada en la Catedral de La Almudena, 22 junio 2020, concelebrando el P. Rainerio)

Obras escritas por nuestro hermano Rainerio:

- Temple divino. (Sor María Beatriz de Santa Teresa, Concepcionista Franciscana. Gráfica Leonesa 1956, 124 pp.

- Santa Isabel de Hungría. Su persona. Su espiritualidad. Orden Franciscana Seglar, Madrid 2000. 254 pp.

- Odisea martirial de Catorce Concepcionistas (De la Orden de la Inmaculada Concepción de Santa Beatriz de Silva). [Depósito legal 2011] 327 pp. Fotos a color.

- Manuela Mattioli, laica franciscana que marcó época. En el Vigésimo Quinto aniversario de su muerte. [Registro 2017]. 205 pp.

 

Himno al Padre por  Cristo en el Espíritu

en esta celebración de alabanza y súplica

 

Loado, mi Señor, en esta tarde,

al recordar el tránsito del Hijo,

la hora del amor y la esperanza

que abrió la hermosa luz de mi destino.

 

La ofrenda bautismal de nuestro hermano,

aceptada en el Santo Sacrificio,

Se hace ahora plegaria de tu Iglesia,

sufragio y oración del Cuerpo Místico.

 

Apiádate, Señor, en tu bondad

de todos nuestros yerros cometidos,

que humildes y gozosos confesamos

que es Jesús nuestro mérito cumplido.

 

Con Beatriz, testigo, y sus hermanas,

con la santa Asamblea de elegidos,

reúnenos a todos en familia,

seguidores de Cristo con Francisco.

 

Oh Padre, Creador y gozo pleno,

Festín que cada día compartimos,

sea tu reino, vida cotidiana,

y tras la Muerte, júbilo infinito.

 

¡La Gloria a ti, y al Hijo y al Espíritu,

Oh santa Trinidad en quien vivimos,

Divina Fe, que todo dulcifica,

y Paz que es salvación del Hijo invicto! Amén.

 

Madrid, Jesús de Medinaceli, 27 octubre 2020

sábado, 24 de octubre de 2020

1444. Mi Señor baja muy suave


Mi Señor baja muy suave

El ciclo bienal de lectura nos invita hoy a leer el Sirácida 51,1-17. La búsqueda de la Sabiduría (vv. 13ss) es hallazgo pacífico y gracia del Señor…: “daré gloria a quien me ha dado la sabiduría” (v. 17)  

Y en consonancia la lectura patrística evoca a San Cirilo de Alejandría, Comentario sobre el libro del profeta Isaías (Lib 4, Sermón 4: PG 70, 1090-1091)

“Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. No está fuera de propósito, sino en perfecta sintonía con una correctísima exposición, aplicar estas palabras al coro de los santos apóstoles, e incluso a todos los que creen en el Señor, Cristo Jesús, han sido instruidos por el Espíritu y, en consecuencia, tienen el ánimo y la mente ampliamente iluminados; que fueron hechos partícipes de los divinos carismas y merecieron contemplar, con los ojos puros del alma, las profundidades de la Escritura divinamente inspirada; y que consiguieron una recta y evangélica forma de vivir, una prudencia y un conocimiento típicos de los santos”.

Al eco de tales textos viene este poema meditativo, en esta hora de tanta turbulencia.

(Me ha impresionado mucho la carta que un centenar de intelectuales católicos, con sus firmas, dirigen al Papa Francisco, Madrid 22 oct, 2020,  con motivo de la visita del Presidente de Gobierno el 24 de octubre. El párrafo segundo comienza: “España vive probablemente su momento más difícil desde el fin de nuestra terrible Guerra Civil”, y explican los puntos concretos de esta situación).

 

Mi Señor baja muy suave

hasta el fondo de mi alma;

querencia tiene de mí,

cual si algo le faltara.

 

Puedo decirle en verdad

Sabiduría encarnada,

que es esta su encarnación

cuanto ser de hijo alcanza.

 

Ha venido para estar,

y al llegar, todo se cambia;

hay olvido y armonía

y una paz nunca gustada.

 

Se ha abierto la Trinidad

y ha amanecido la gracia,

se ha deslizado el Espíritu,

perfume, belleza y calma.

 

El Viviente ya es mi vida,

su vida a mi vida pasa,

su palabra manantial

se hace en mí fontana clara.

 

Y me dice – que yo escuche –

que quiere hacerme palabra,

luz de verdad sanadora

certeza de cosas santas.

 

Jesús me habita pacífico,

cual laguna remansada;

no porfíes, él me dice,

sé transparencia y aguarda.

 

Contemplación y silencio,

mi semilla fecundada;

alma buena, sufre y goza…

goza, más bien, y descansa.

 

A tu mirada yo miro,

Jesús de mis muchas ansias,

oteo desde la cima,

donde la vida se acaba.

 

Y lo que veo es amor

detrás del Calvario y lanzas;

con esto lo digo todo,

cuando ya no digo nada.

Madrid, Sábado de la semana XXIX, 24 octubre 2020